VISITA A NUESTROS PATROCINADORES


E-MAIL

HISTORIAS DEL MÁS ALLÁ

VOLVER A BITÁCORA

GALERÍA DE IMÁGENES

BUSCAR EN BITÁCORA


Hay casos de personas que han sentido de pronto un pánico inexplicable, que han percibido una invisible presencia, una sensación de ser observados por “algo”, en el interior de una casa, de noche en la cama... en algún lugar desierto. Y esa extraña sensación la han compartido a veces miembros de una misma familia o de un mismo grupo...

         Según una leyenda rusa, vagan por los montes del Cáucaso ciertos “espíritus”, a los que es posible encontrar por los caminos y a quienes conviene evitar.

         ¿Espíritus o seres de carne y hueso, inteligentes, aunque tal vez no humanos?

         Nuestro mundo ha sido y es visitado por seres humanoides de muy diversos aspectos. Eso es un hecho innegable. Hay un número abrumador de casos y de testigos. La incógnita es saber de dónde vienen.

         Esos seres han aparecido en todas partes y en todos los tiempos. Unos surgen de pronto, sin que nadie pueda decir de qué lugar. Otros parecen salir de las entrañas de la tierra. Y otros en fin descienden de extrañas naves voladoras... su apariencia puede ser simplemente extraña o realmente monstruosa. Pero también se da el caso frecuentísimo de seres iguales o muy semejantes a cualquiera de nosotros, aunque parezcan venir de otro mundo...

         Hay veces también en que seres humanoides aparecen acompañados por lo que parecen ser individuos de nuestra humanidad.

         ¿Se hallan por otra parte, entre nosotros, extraterrestres o –mejor diría yo-, intraterrestres, a los que no reconocemos por estar disfrazados, o seres nacidos por un proceso de mestizaje?

         “De vez en cuando –dice Hanz Holzer en “The Ufonauts (Cuando los Ovnis Aterrizan)-, se dan esos casos de seres insólitos, que alarman a la población y originan la sospecha de que no todos los hombres son necesariamente humanos.”

         Una observación aquí de una realidad muy curiosa: es fácil observar una íntima relación entre los relatos mitológicos, la aparición de seres misteriosos, el fenómeno ovni y los fenómenos del tipo religioso, incluidas las apariciones marianas. Con frecuencia, los acontecimientos se producen en los mismos lugares.

         Pasemos revista a testimonios de otros tiempos.     

         ¿Quiénes fueron Osiris, Hermes, Quetzalcóalt o Viracocha?...

         Hay datos que hacen suponer que en remotísima época llegaron a las costas del Finis Térrea los Grandes Maestros Desconocidos, intermediarios entre la divinidad y el hombre.

         Cuenta la leyenda que en Nájera (España), a 92 Km. de Eunate, en la cripta de la iglesia de santa María del Real o Nuestra Señora de Lis, reposa la reina sapa, que tenía los pies palmeados...

         Los habitantes de algún pueblo del Pirineo gerundense descubrieron un día “extraños seres” en sus campos.

         Fue hallada en Rusia una estatuilla de bronce que representa un humanoide vestido con un atuendo compacto, con el parece formar cuerpo un casco, unos guantes y el calzado.

         ¿Quién trazo signos inteligentes, aunque indescifrados, sobre paredones rocosos inaccesibles de Italia septentrional, Perú y Australia?

         En Rusia se descubrió un bajorrelieve que representa una nave aérea compuesta por diez esferas alineadas sobre un marco octogonal. Los dos lados del rectángulo están sustentados por gruesas columnas, sobre las cuales descansan las esferas.

         En Ur, Caldea, se encontraron láminas de oro con textos grabados que hablan de “dioses” de apariencia humana, que llegaron del cielo y entregaron las láminas a los sacerdotes.

         Se han hallado escrituras cuneiformes sumerias en las que aparecen estrellas fijas con planetas.

         En los más antiguos textos sumerios, asirios, babilónicos y egipcios se nos habla de “dioses” que llegan del espacio en naves flamígeras, portadores de armas extraordinarias y que prometen a los hombres la inmortalidad.

         Se conserva en el Museo Británico de Londres una tabla babilónica, en la que aparecen detallados los eclipses de luna del pasado y del futuro.

         Tanto en la Biblia como en antiguas narraciones de Egipto y de China, se menciona a misteriosos visitantes transportados por el aire y que proceden del Norte. ¿No vendrían por la gran abertura boreal, cuya existencia parece probada, del mundo interior? Coinciden en ello las leyendas esquimales.

         Una expedición paleontológica chino-soviética, dirigida por el doctor Cow Ming Chen, realizo, en 1959, en el desierto del Gobi, un extraordinario descubrimiento: una huella de “zapato” de millones de años de antigüedad.

         También en el Fisher Canyon, estado norteamericano de Nevada, fue encontrada la huella de zapato, con señales de costuras, de una antigüedad semejante.

         Se han descubierto en China, en el Tíbet y en la India esqueletos de posibles visitantes de otro mundo, que se ha supuesto tienen una antigüedad de unos 45.000 años. Junto a ellos, había pequeñas “naves”, apta cada una para un solo ocupante.

         En textos del antiguo Egipto se hace mención de seres divinos que recorren el cielo en sus naves. En uno de estos textos, dedicado al dios Sol, Ra o Re, se dice: “Tú te mezclas entre estrellas y luna, tú diriges la nave de Atón por cielos y tierra como las incansables estrellas viajeras y la estrella inamovible en el Polo Norte.”

         Según las creencias del antiguo Egipto, el dios Ptha entregó al faraón dos programas para la exaltación de su soberanía, debiendo celebrarse los actos seis veces cada cien mil años. Para efectuar dicha entrega, el dios se presentó en un refulgente carruaje aéreo, para desaparecer después por el mismo medio en el cielo.

         ¿Quiénes son los personajes que aparecen representados, con gran realismo, en los frescos de Tassili, descubiertos recientemente y estudiados por el científico francés Henry Lhote? Hay allí una figura de seis metros de altura, cuya cabeza aparece cubierta por una escafandra, y que viste algo así como un traje de buceador.

         La escafandra, o casco, descansa sobre unos hombros desmesurados y se une al tronco por una especie de articulaciones. En los lugares correspondientes a la nariz y la boca, presenta varias ranuras.

         En Tassili hay otras figuras provistas del mismo equipo y pinturas similares han sido descubiertas en la región de Tulare (California), Estados Unidos.

         Hay una famosa figura en Brandberg (Sudáfrica). De trata de una pintura rupestre, que se ha llamado la “dama blanca”. Es la representación de una mujer cuyo atuendo parece corresponder más al siglo XX que a la prehistoria: algo que parece un “pullover” de manga corta, pantalón muy ajustado, guantes, ligas y zapatillas. Tras ellas se encuentra la figura de un individuo delgado, con un extraño casco en la cabeza provisto de visera y que lleva en la mano una vara de púas.

         Hay unas cavernas en la cordillera de Kimberley (Australia) llenas de figuras pintadas sobre la peña. Los naturales del país dicen que son obra de otra raza, no australiana. En esas figuras se aprecian tocados o círculos luminosos en torno a la cabeza, pero carecen de boca. Calzan sandalias, cosa curiosa, puesto que los aborígenes andan descalzos.  Pero hay algo aún más extraordinario: tienen tres o siete dedos en manos y pies.

         Se dice en “La Historia Secreta de los Ovni” (Biblioteca Básica de los Temas Ocultos, dirigida por el Dr. Jiménez del Oso): “El recuento de lo que constituye hoy día el patrimonio histórico legado por nuestros mayores sobre su existencia al lado de los ovnis serviría para derrumbar cualquier duda, aun la más acérrima, sobre su existencia. Pocas creencias tan evidentes, para los pueblos antiguos, como la realidad de un mundo paralelo al suyo, que se manifiesta en no pocas ocasiones, y de una manera palpable en esas naves espaciales que a veces les visitan, y en esos tripulantes que las gobiernan y que más de una vez se aproximaron a ellos, no solamente para mostrarles sus conocimientos, sino para construir, en una armonía absoluta, una verdadera amistad.”

         El investigador Jacques Vallée clasifica así a nuestros “visitantes” actuales:

A)   Seres de talla gigantesca.

B)   Hombres completamente normales.

C)   Seres alados.

D)   Diversos tipos de monstruos.

E)    Enanos.

Parece que estos últimos constituyen mayoría, y Vallée hace en ellos la siguiente subdivisión:

A)Seres negros y peludos, idénticos a los gnomos de las leyendas medievales, de ojillos brillantes y voces cavernosas y cascadas.

B) Seres que responden a la descripción de los silfos de la Edad Media o de los elfos de la fe en el pueblo oculto, de cabeza voluminosa, tez humana y voz argentina.

No parece, por lo general, que la gravedad terrestre interfiera en los movimientos de nuestros visitantes, que, por lo general, se desplazan libremente y se mueven con agilidad. Prueba, diría yo, de que son terrestres.

En las descripciones de aterrizajes de naves y desembarco de sus ocupantes, no suelen citarse aparatos respiratorios. En ocasiones se habla de trajes “espaciales” con casco incluido, pero el visitante se quita este casco tranquilamente y respira con normalidad nuestro aire. ¿Cuál es entonces la finalidad de esos cascos? Quizá su objeto está en las comunicaciones por radio o incluso sean un medio respiratorio durante ciertos vuelos fuera de la atmósfera terrestre. Pero parece evidente que nuestros visitantes tienen pulmones para respirar el aire de nuestra atmósfera o de una atmósfera similar... ¿dentro de la Tierra?


E-MAIL

HISTORIAS DEL MÁS ALLÁ

VOLVER A BITÁCORA

GALERÍA DE IMÁGENES

BUSCAR EN BITÁCORA


Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción parcial o total. Fotomontajes, textos e imágenes procedentes del archivo del Grupo Editorial Bitácora, Publicaciones Electrónicas. Envíenos un e-mail y solicite autorización.
© Grupo Editorial Bitácora