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Quién no ha escuchado hablar de Psicofonías y Psicoimágenes. Para aquel que no
haya escuchado hablar de estas técnicas de Transcomunicación ,a grandes rasgos
,puedo decir que sería la forma de recoger y grabar un sonido o una imagen
(digamos del más allá) con aparatos e instrumentos electrónicos, como
magnetofones y vídeo cámaras donde el soporte es una cinta magnética a la que
posteriormente filtrada, tratada, amplificada, fragmentada y escuchada o
visionada pueden aparecer elementos reconocibles por los seres humanos que
atribuyen a sonidos de ultratumbas o imágenes de manchas parecidas a
rostros humanoides, extraterrestres, o lo que mejor parezca.
Ni que decir tiene que éstas técnicas son muy
sencillas, fácil de obtener magníficos resultados utilizando un simple
magnetofón con un micrófono conectado y retirado del propio aparato, para evitar
grabar los ruidos del propio motor, una cinta de casette virgen y a ser
posible, experimentar en lugares silenciosos. Al final de una sesión psicofónica
se puede tener resultados sorprendentes en cuanto a lo que ha quedado grabado en
dicha cinta magnética. Puede ocurrir también que no se obtenga ningún resultado
durante algunas sesiones y esto le decepcione y desanime.
Esta misma técnica se utiliza para grabar imágenes de
"fantasmas, humanoides, extraterrestres", etc., pero hay que preparar otros
elementos que trabajen simultáneamente para obtener resultados espectaculares.
Un receptor de televisión, una cámara de vídeo, una lámpara o proyector de
luz y paciencia, mucha paciencia...
La vídeo cámara frente al televisor conectada por la
toma de antena y el proyector de luz o la lámpara encendida delante del
televisor con una pequeña angulación sobre el plano de la pantalla. Al conectar
todos estos aparatos comenzará a aparecer ciertas manchas de luz que se
desplazan a forma de olas luminosas, en éste momento hay que intentar, moviendo
la cámara ,que se estabilice las ráfagas luminosas hasta dejarlas estáticas, y
una vez conseguida ésta estabilidad comenzar a grabar las imágenes que
aparezcan, (es aconsejable que las grabaciones no superen el minuto porque
después hay que visionar lo que se ha grabado en la cinta fotograma a fotograma,
por lo que se vuelve un poco cansado y aburrido ver pasar una y otra vez franjas
y fogonazos hasta conseguir distinguir alguna forma más o menos reconocible como
un rostro o algo que se le parezca).
Técnicas de Transcomunicación
Instrumental
Respuestas a las interrogantes Psicoimágenes o T.C.I.
A principios del mes de julio del 98, recibí una llamada telefónica de una
sociedad científica de investigación ufológica y parapsicológica con sede
en Sevilla. En ella me invitó a participar en una reunión con D. José Antonio
Garrido y su esposa María Ángeles en el INTERNATIONAL COLLEGE OF SEVILLA, junto
al Colegio de Médicos de Sevilla. Nos proyectaron una serie de
diapositivas a la vez que nos comentaron los experimentos, estudios, resultados
y conclusiones realizadas sobre " Psicoimagénes T.C.I. o “Técnicas de
Transcomunicación Instrumental” " obtenidas por D. Alfonso Galeano.
Durante la sesión hice una exposición de mis
conclusiones a dichas imágenes y resultados ,por lo (Pag.25*) que mantuvimos una
extensa charla que,posteriormente seguimos en el Real Club Círculo (Pag.26)
Labradores de Sevilla donde se hizo una Mesa Redonda referida a este mismo tema.
Hoy mantengo una estrecha correspondencia través de Internet con José Antonio y
Alfonso, intercambiando muchas impresiones sobre este asunto. Teorías ,la
mayoría de las veces, contrarias a las investigaciones de los anteriores.
Partiendo de la base de mis propias experiencias y
experimentos, además de estudiar detenidamente los magníficos resultados
obtenidos y expuestos por D. Alfonso Galeano en una página Web de Internet y en
varias revistas especializadas, estas psicoimágenes (con el máximo respeto hacia
este señor), sólo son el resultado de interferencias fotónicas no sincronizadas
captadas por la retroalimentación y el efecto de espejamiento que se produce al
alinear angularmente una videocámara frente a un receptor de televisión y éstos
a su vez alimentados por una fuente o foco de luz externa e incidente sobre
la pantalla (más adelante lo explico).
Aunque estos electrodomésticos, anteriormente citados, por sus cualidades y
características técnicamente son compatibles entre sí, se comportan de diferente
modo en el tratamiento de imágenes por su desarrollo y tecnología, tengo que
reseñar que los elementos ópticos, circuitos y componentes anexos montados para
captar la sensibilidad luminosa desarrollada en el receptor de una videocámara,
ya sea “saticóm, vidicóm o CCD”, son más perceptibles y sensibles que el
propio ojo humano, llegando estos elementos a captar perfectamente la
información luminosa inferior al espectro de lo visible dentro de la gama del
infrarrojo.
La televisión y sus principios están basados en el defecto del sentido de la
vista, el cual no está desarrollado para obtener respuestas de imágenes lineales
o puntuales de luz y color por lo que este reacciona a la suma de todos estos
elementos cromáticos y luminosos juntos. Posteriormente el cerebro se encargará
de modificar y traducir estos efectos luminosos para que sean coherentes a
nosotros mismos.
Básicamente el comportamiento electrónico de un
receptor de televisión, está diseñado para la recepción a través de una antena o
un emisor directo de una señal tratada de radio frecuencia, ésta una vez
defragmentada, dividida, batida y amplificada, es tratada de forma lineal
en impulsos eléctricos, sincronizados por una información que línea a línea
introduce la propia emisora para que todas las que aparezcan en nuestros
receptores coincidan y tengan en conjunto una coherencia visual. 625 líneas
trazadas horizontalmente, “como si estuviera escribiendo en un cuaderno”, en una
consecución de líneas impares para posteriormente entrelazar las pares,
conforman una imagen de 1 segundo de recepción a una frecuencia de líneas de
15250 hertzios por segundo. A su vez el sincronismo vertical desarrolla y
ejecuta secuencialmente 25 fotogramas a una frecuencia de 50 hertzios para así
obtener el movimiento de una imagen, por ejemplo de una película. Una sola línea
o trazo tiene la duración de 64 microsegundos y una imagen sería el equivalente
a un tren muy largo de 312,5 vagones que circulara por vías impares con las
ventanas iluminadas cada una con un color o distintas tonalidades de grises
según utilice televisores de color, monocromáticos o sea la película en color o
blanco y negro respectivamente. Este resultado, sumado a las 312,5 líneas pares
restantes sincronizadas y entrelazadas en un espacio tan corto de tiempo, las
interpreta el ojo humano como una escena en movimiento de una imagen, nunca como
paquetes lineales entrelazados de puntos de luz. A su vez, el tiempo desde que
reacciona un pixel o punto del fósforo de la máscara de la pantalla del
televisor, hasta que se extingue es de un tiempo inferior a 64 microsegundos,
pero con la reacción inmediata al siguiente trazado, no da tiempo al ojo ni al
cerebro a detectar ese apagado, ya que reaccionan más lentamente a este estímulo
luminoso.
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Desde que en el cátodo de un Tubo de Rayos Catódicos
comienza la emisión de un haz o chorro de electrones, estos son acelerados,
enfocados y desviados con tal precisión que después de atravesar un campo
magnético de deflexión se dirigen linealmente a puntos concretos en la máscara
de fósforo de la pantalla donde colisiona. Esta colisión hace que se encienda y
reaccione el fósforo obteniendo así un punto luminoso de una imagen o “PIXEL”.
Esta explicación anterior nos hace deducir que cuando
obtenemos una psicoimagen, por su tratamiento, estamos frenando las fracciones
de imágenes por un espacio de tiempo indefinido, por lo que el tren al que hacia
mención en el apartado anterior lo detenemos en una vía muerta durante todo el
tiempo que nosotros queramos, observando en todos los vagones (625) cada una de
las ventanas en un espacio de tiempo superior a un segundo y en el cual el
fósforo de la pantalla o pixel reacciona individualmente manteniendo su estado y
en conjunto un mosaico de puntos luminosos traducidos visualmente como una
imagen congelada.
Según los experimentos realizados por D. Alfonso
Galeano con las técnicas T.C.I., los elementos básicos e imprescindibles para
obtener unos resultados óptimos de psicoimágenes son:
Tener un receptor de televisión de 14”, a ser posible
monocromático o blanco y negro (mis experiencias han sido con un televisor de
25” en color), una videocámara con prestaciones casi profesionales (yo he
utilizado una videocámara convencional con las prestaciones más usuales
posibles) y una fuente de luz que puede ser desde tungsteno o filamentos a las
más sofisticadas como ultravioleta o infrarroja, pasando por lámparas de gas y
filamentos de cuarzo estroboscópicas con la posibilidad de alterar el tiempo
cíclico del pulso de flash (yo solo utilicé dos fuentes distintas de luz, una
lampara de filamentos de tungsteno de 60 watios con una temperatura de 3200º
kelvin a 50 hertzios por segundo y posteriormente una lampara fluorescente de
luz continua de 25 watios y 3600º kelvin con una frecuencia de trabajo de 50
hertzios por segundo. Reseño la temperatura de color de las fuentes luminosas
utilizadas en grados kelvin porque la máscara de fósforo de la pantalla del
televisor los interpreta y reacciona a dichas temperaturas de distintas forma).
Si utilizamos una fuente de luz externa e incidente
sobre un tubo de rayos catódicos, los pixels del fósforo de la máscara del TRC
reaccionan por simpatía fotosensible asincronamente como consecuencia de la
excitación provocada por dicho foco. Estos resultados de lectura dejan de ser
sincrónicos y coherentes para el funcionamiento normal de un receptor de
televisión como consecuencia del desequilibrio entre la fuente de luz, la
pantalla y la videocámara. Estas consecuencias las he podido medir
montando un osciloscopio al circuito detector de vídeo y al circuito separador
de audio. He intentado detectar los impulsos de salva y sincronismos que están
presentes en cualquier transmisión o ejecución de una imagen electrónica y estas
quedan totalmente deformadas e incoherentes, por lo que deduzco que las imágenes
obtenidas son totalmente arbitrarias y desprovistas de información esencial para
poder obtener a la vez señales de audio y vídeo, ya que no existe una señal
codificada y sincronizada de emisora para poder ser separada, tratada y ver una
imagen u oír algún sonido coherente. Sólo quedan presente fluctuaciones cíclicas
a la frecuencia de la lampara a 50 ciclos por segundo que coinciden en el
periodo positivo con los niveles blanco y durante el nodo negativo con los de
negro (el nodo negativo para entenderlo mejor sería el que corresponde al nivel
cero de tensión, no al más negativo). Los osciladores internos del televisor y
de la videocámara, ejecutan un sincronismo automático que no coincide con la
frecuencia de trabajo de la fuente luminosa externa que estamos utilizando, la
excitación de los fósforos o pixels adyacentes al punto donde incide
exteriormente la fuente de luz sobre la pantalla del TRC entran en reacción por
simpatía debido a la retroalimentación o efecto de espejamiento existente entre
la videocámara y la pantalla del televisor, provocando unas manchas luminosas
que crecen exponencialmente hasta saturar los circuitos limitadores de corriente
de haz, al llegar a este punto dichos limitadores o protectores de pantalla,
ejecutan un desvanecimiento automático de dicha información de intensidad
luminosa de corriente de haz, apagando o reduciendo dicho nivel de intensidad
rítmicamente (fogonazos o flashes) que aparecen en la pantalla para evitar un
aumento peligroso en el consumo de corriente de muy alta tensión presente en
todos los TRC y que alcanzan los 25000 voltios, con el consiguiente deterioro en
circuitos internos del aparato y del mismo tubo de imagen o TRC.
A su vez, la videocámara reacciona de una forma
similar en cuanto a protección como el televisor para evitar un deterioro
irreversible en los receptores de luz CCD, saticóm, vidicóm y los circuitos
implicados, por lo que sus filtros electrónicos internos frenan los destellos y
fogonazos dejando solo el paso de halos controlados en intensidad con distintos
niveles y desarrollos luminosos. El resultado es que estas fracciones de luz no
reaccionan, igual en brillo, contraste y saturación en todos los puntos
iluminados, dando así una sensación visual de nubes o brumas luminosas
crecientes o decrecientes que recorren parte de la pantalla del televisor a la
frecuencia de 50 hertzios por segundo, que es como está fluctuando el foco
luminoso externo e incidente en el TRC, aunque nosotros visualmente no lo
detectemos.
Cuando se habla de conseguir una estabilidad
luminosa en los resultados obtenidos en los experimentos de las T.C.I., no es
que estemos controlando el sincronismo activo entre los aparatos, sólo estamos
reduciendo el ángulo de incidencia entre el foco de luz, los reflejos del
televisor y la propia recepción de la videocámara por lo que la cantidad de
pixels encuadrados dentro del campo visual quedan reducidos con el zoom y estos
no son suficientes para poder reaccionar a las fluctuaciones de la frecuencia de
trabajo del foco de luz exterior. Una fluctuación rítmica de una T.C.I., pasa de
claro a oscuro alternativamente, provocando ondas secuenciales mas o menos
lentas y rítmicas, el oscilograma de la información de vídeo escaneada que
aparece en el osciloscopio es el equivalente a una deteriorada sinusoide cíclica
a ritmo de 50 ciclos, la frecuencia de la corriente alterna de la cual se
alimenta la fuente de luz externa en cuestión.
Durante todo este proceso la videocámara está grabando
los resultados de las interferencias luminosas en un espacio de tiempo que puede
detenerse a voluntad del operador de estos aparatos, las imágenes obtenidas son
pasadas posteriormente fotograma a fotograma por lo que podemos percibir y
recrear cualquier formación que parezca extraña o tenga formas mas o menos
traducibles a lo que estemos buscando por lo que conseguimos observar detalles
con formas faciales, humanoides, fantasmales, arquitectónicas o las que nuestra
imaginación quiera interpretar dentro de un conjunto de manchas salpicadas
claras y oscuras que llenan toda la pantalla del TRC.
En estas interferencias luminosas se da a menudo que
partiendo de una sombra o punto de luz determinado, haya unas repeticiones o
progresiones fractales, es decir, unas repeticiones matemáticas y clónicas de
elementos luminosos que pueden estar implícitos, ampliados y a su vez ser un
pequeño o gran detalle dentro de otro, atendiendo según los investigadores de
las T.C.I. a las Constantes de Feigenbaum.
Estas clonaciones luminosas o repeticiones fractales,
según mis propias experiencias son coincidentes y directamente proporcionales al
zoom, (nivel de ampliación), número de lentes que utilice el objetivo de la
cámara y nivel de ángulo que esté utilizando la videocámara con respecto a la
pantalla de televisión. A modo de ejemplo práctico indico el resultado de hacer
una fotografía o un vídeo donde oblicuamente penetre un punto de luz
reconocible, (por ejemplo el sol), este foco de luz será repetido, clonado,
ampliado o reducido fractalmente atendiendo a las proporciones anteriormente
citadas y reproducidos en los soportes utilizados en la cámara fotográfica o
videocámara. ¿A quién no le ha ocurrido este efecto alguna vez en una fotografía
o en un vídeo al atardecer...?, ver una serie de manchas luminosas idénticas
alineadas de una punta a otra de una foto y que a veces por coincidencia de
repetición de la fuente luminosa aparece como un ojo de gato dentro de otro
repetido fractalmente..., yo particularmente este tipo de imágenes nunca las
podré atribuir al MAS ALLA, sino a efectos ópticos de espejamientos impresos en
una instantánea.
“Si pasa una nube por delante de nosotros la grabamos con una videocámara y
posteriormente las visualizamos foto a foto, obtendremos una serie de imágenes
fijas con un volumen y forma que nosotros podemos interpretar, de igual manera
que los dibujos de manchas de tinta que utilizan los Médicos Psiquiatras (los
denominados "Test de Roschard"), con los cuales y según nuestro propio estado
anímico o psíquico observaremos e interpretaremos distintos objetos y formas”.
No piensen ustedes que pretendo hacer un
tratado de electrónica aplicada, sólo quiero ,de la forma más simple y sencilla
posible, explicar y aclarar los términos de funcionamiento internos de unos
aparatos que hoy todos nosotros manipulamos con extraordinaria habilidad pero
que implican un desconocimiento del producto porque no nos importa como
funcionen internamente, sólo queremos que trabajen en condiciones óptimas y
disfrutemos de ellos, aunque a veces nos juegue la mala pasada de hacernos ver
objetos, manchas, sombras incompresibles de las que podemos jurar y perjurar que
cuando estábamos haciendo la película o fotografía ,“eso”, no estaba delante de
nosotros y nadie de los presentes vieron físicamente...
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