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LA VERDADERA HISTORIA DEL
TITANIC
José Manuel García Bautista
La historia del mítico buque correo de la compañía inglesa White Star
Line "Titanic" no nos es desconocida. Tras la realización de la
película estadounidense "Titanic" por parte del
director-productor James Cameron, hoy, son muchos los que conocen los
pormenores de éste mítico naufragio que acabó con la vida de una gran
parte de su tripulación y pasaje. Hoy nos acercamos a la historia y al
hundimiento del "Titanic", en un acercamiento que aunque nos son
los temas que solemos tratar, más orientados a la Ufología y la
Parapsicología, sin dudas si ha despertado en más de una ocasión en
nuestro interior un vivo interés por conocer toda su historia.
EL
NAUFRAGIO DEL TITANIC: ANTES Y DESPUÉS
Podemos
definir un iceberg (del inglés "ice", hielo y del alemán "berg",
montaña), como una gran masa de hielo que en ocasiones puede adquirir
grandes proporciones. El flujo de la mar y el movimiento de las olas van
erosionando el frente de los glaciares, que lentamente se van deslizando en
el mar, y de los que se desprenden esos enormes bloques que, separados,
forman un témpano y que después marchan a la deriva, llevados por las
corrientes.
Su número, por ser elevado y variable, resulta
muy difícil de calcular. Se estiman que tan sólo de Groenlandia se
desprenden al año unos 7.500 a 8.000, de los cuales un promedio de 430 a
500 alcanzan e incluso rebasan los bancos de Terranova y Labrador; a partir
de entonces, la temperatura aumenta y los va derritiendo poco a poco.
Algunos han llegado hasta el paralelo 30; esto es, más al sur de Nueva York,
y en 1.926 fue visto uno, a varios kilómetros al sur de las islas Bermudas
(paralelo 30).
Dado que el hielo pesa algo menos que el agua
(su peso específico es de 0,92), por lo cual los icebergs tienen sumergida
la mayor parte de su mole, lo que les hace muy peligrosos para la navegación.
Son bastante frecuentes los témpanos que tienen entre 200 y 300 m de largo,
cuya parte emergida alcanza entre los 50 y los 75 m sobre el nivel del mar,
con una altura en conjunto de unos 500 m. El peso aproximado de una de estas
montañas de hielo es de 25 millones de toneladas. Sin embargo, algunos han
alcanzado proporciones gigantescas.
En 1.938 fue visto uno de asombrosas
dimensiones: 2.300 m de longitud y que se elevaba sobre la superficie del
agua unos 450 m, lo cual no es gran cosa, comparado con algunos de las aguas
antárticas, donde se han observado algunos con una altura entre los 600 y
700 m y con una longitud de... ¡160 Km.!
El 12 de noviembre de 1.956, el buque
estadounidense "Glacier" constató en el Pacífico meridional, a
240 Km. de la isla Scott, un iceberg tubular que medía 335 Km. de largo y
97 de ancho, lo que supera ligeramente la superficie de Bélgica. El témpano
ártico más alto fue divisado en abril de 1.935 por una patrullera
norteamericana en el Atlántico a 28º 44' norte y 48º 42' oeste. Por su
parte, el iceberg antártico más septentrional fue observado en aguas atlánticas
por un mercante, el 30 de abril de 1.984, a 26º 30' sur, y 25º 40' oeste.
TITANIC:
SU HISTORIA
El
miércoles 10 de abril de 1.912, a las doce en punto, zarpaba del puerto de
Southampton (junto al Canal de
la Mancha, Inglaterra) el barco más lujoso y de mayor tamaño construido
hasta entonces... Se trataba del Titanic, salido de los astilleros de
Harland & Wolff de Belfast (Irlanda), habiendo sido botado el 31 de mayo
de 1.911. Este gigante de los mares era el fruto de la carrera que desde
principios de siglo venía enfrentando al Reino Unido con Alemania por el
dominio de los mares. Era el orgullo de su compañía propietaria, la "White
Star Line".
Medía 269 m de eslora y 28 de manga, y con un
peso bruto de 46.328 toneladas, desplazaba 66.000. Su potencia de cerca de
50.000 h.p. comunicaba fuerza a sus motores, que disponían de 3 hélices, y
que gracias a sus 29 calderas de 5 m de diámetro cada una, con un total de
159 hornos que consumían diariamente 650 toneladas de carbón, en los
momentos más favorables, conseguía alcanzar una velocidad próxima a los
24 nudos (un nudo equivale a 181,8 m).
Su característica más peculiar estribaba en
un doble fondo, dividido en 16 compartimentos estancos. Como podía flotar
hasta con 4 de éstos inundados y nadie imaginaba catástrofe peor que un
choque en la intercesión de 2 de ellos, se le calificó de
"insumergible".
Este paquebote de lujo era como un auténtico
palacio flotante, superando a los deseos de los más exigentes por su lujo,
comodidades y refinamientos. Resistía perfectamente la comparación con
cualquier hotel de lujo; disponía de unas 3.000 camas y cada una de sus
"suites" de lujo medía 15 m de largo. Contaba también con un
paseo de cubierta privado y sus paredes estaban decoradas con maderas nobles
de estilo isabelino. Los camarotes disponían de muebles de estilo holandés
antiguo, y los de primera clase estaban decorados según periodos y estilos,
desde Luis XV hasta la Reina Ana.
Se habían cuidado todos los detalles, el
trasatlántico contaba con ascensores, y un moderno gimnasio, con toda clase
de aparatos, incluidos equipos de equitación mecánica que simulaban el
trote y el galope de un caballo; pista de "squash", baño turco y
piscina. En los grandes salones, incluido el de fumadores, disponían de
mobiliario inglés del siglo XVIII. Tenía tres bibliotecas con más de
30.000 volúmenes, sin contar con enormes despachos y salones de trabajo,
destinados a los pasajeros que no podían suspender sus actividades durante
la travesía... Incluso los compartimentos de tercera clase eran muy
confortables para la época.
Allí, todas las proporciones y medidas eran
colosales: por ejemplo, fueron embarcadas 40 toneladas de patatas, 12 de
diferentes clases de agua mineral, 7.000 sacos de café, 35.000 docenas de
huevos, etc. Su tripulación estaba integrada por 904 miembros (397 entre
oficiales y marineros, y el resto dedicado a la atención de los distintos
servicios del pasaje). Allí, todas las comodidades de la época estaban al
alcance de cualquier privilegiado dispuesto a pagar hasta 4.350 dólares
(precio de un pasaje de lujo) por una travesía marítima de 6 días. Todo
había sido previsto en tan magnífico barco... menos la posibilidad de un
naufragio...
Además de los habituales comedores en este
tipo de embarcaciones, el Titanic disponía de un magnífico restaurante
"a la carta", así como el "Café Parisien", una exactísima
réplica de la cafetería de moda en aquel entonces. Su escalera principal
era de lo más suntuosa que pudiera imaginarse en un barco. No faltaban
lugares de reunión como el "Café Veranda" o el "Palm Coirt"
en la cubierta "A".
Confiados en una fama de "inhundible",
sin perjuicio de grandes fortunas en dinero, valores, joyas y objetos de
valor, que llevaban los pasajeros en sus camarotes o en sus cajas de
seguridad, la nave portaba objetos artísticos y arqueológicos de gran
valor, destinados a ser expuestos en América, entre ellos una momia egipcia
(de una sacerdotisa o hechicera) y una rarísima edición del Rubaiyat, de
Omar Khayyam, valorada en 250.000 libras de la época... Hasta tal punto está
persuadida la "White Star Line" de la invencibilidad de su trasatlántico,
que lo había asegurado -sólo por puro trámite- en la cuarta parte de su
valor.
A las 10.30 de aquel domingo 14 de abril el
capitán del Titanic, Edward J. Smith, asistió a un servicio religioso
celebrado en el salón-comedor de primera clase. A las 7.30 un grupo de
pasajeros celebraba una fiesta en su honor en el restaurante "a la
carta", ya que el capitán tenía 62 años, y pensaba solicitar el
retiro tras el término del viaje inaugural. Mientras tanto el vapor
Californian, que navegaba a pocas millas por delante del trasatlántico,
telegrafiaba informando de la presencia de grandes témpanos en aquella
zona. Sin embargo, el capitán Smith no llegó a recibir este mensaje y
alrededor de las 9 se disculpó ante sus anfitriones, dirigiéndose al
puente, donde estaba de servicio el segundo oficial Charles H. Lighttoller,
con quien comentó las incidencias meteorológicas y la proximidad de uno o
varios icebergs. Sobre las 9.20 el capitán se retiró a su camarote, tras
advertir al segundo oficial: "Si la situación se pone incierta, hágamelo
saber de inmediato. Estaré dentro".
Como la noche estaba bastante despejada y
tranquila, salvo una pequeña modificación en el rumbo, el Titanic no adoptó
ninguna otra medida de precaución; y eso que en las últimas horas se habían
recibido seis telegramas, cinco para el capitán y otro para el
radiotelegrafista, que no fueron tenidos en cuenta.
A las 23.40 de la noche del domingo, el vigía
Fleet vio un gran témpano a muy poca distancia de la proa e inmediatamente
dio la alarma con reiteración... Sabía que la velocidad del buque en aquel
momento era de 22,5 nudos y que éste navegaba por una zona peligrosa en la
que los últimos 27 años habían naufragado 19 barcos... Por lo demás, el
agua estaba en calma y la noche y la noche era fría y clara...
El primer oficial, William Murdoch, no había
tomado muy excesivamente en cuenta la alarma de Fleet, hasta que lo que
consideraba una neblina... ¿neblina en una noche clara?, se convirtió en
un pavoroso bloque de hielo de más de 60 m de altura. Rápidamente, el
oficial hizo virar el buque ligeramente hacia babor, con lo que si bien evitó
una colisión frontal, hizo que alguna de las partes más afiladas del témpano
rasgase el casco del Titanic, abriendo una brecha de cerca de 100 m de
longitud. Casi inmediatamente el paquebote detenía su marcha.
Fue justamente entonces cuando Lady Cosmo Duff
Gordon, una pasajera que, como otros muchos, ya se había retirado a su
camarote a esas horas, sintió "como si alguien hubiera pasado un dedo
gigantesco por el costado del barco".
Acto seguido el Titanic comenzó a inclinarse
ligeramente a babor, y raudales de agua comenzaron a penetrar en él. Pronto
fue informado del accidente el ingeniero constructor del buque, Thomas
Andrews, que viajaba en él y que fue una de las víctimas
del naufragio -el coloso podía mantenerse a flote con 4
compartimentos estancos anegados, pero no con 5-, quien vio de inmediato que
la nave estaba perdida sin remisión.
La mayor parte de los pasajeros no advirtieron
nada alarmante e incluso el propio capitán Smith tardó 20 preciosos
minutos en darse cuenta de la situación; sabía que se iba a desatar el pánico
colectivo, por lo cual ordenó obrar con cautela. Mandó avisar al pasaje,
pero procurando restar importancia al incidente, y sólo a las 12.05, cuando
ya el agua alcanzaba la pista de "squash", ordenó disponer los
botes salvavidas y que se emitiera la llamada de auxilio habitual en aquella
época, "C.Q.D.", junto con la recién adoptada y aún en vigor,
"S.O.S.", siendo tal vez la primera vez que se utilizó. La
situación del buque en aquel momento era de 41º 46' norte, y de 50º 14'
oeste. Se calculó, muy a la ligera, que dada la gravedad de las averías y
la enorme brecha, el Titanic estaba condenado a desaparecer en menos de tres
horas. Algunos barcos captaron las angustiosas llamadas de socorro y
trataron de acudir a toda máquina; pero, por una ironía del destino, el
radiotelegrafista del Californian se había ido a dormir, por lo que esta
nave, a tan sólo 19 millas de distancia, y que hubiera podido llegar a
tiempo para ayudar eficazmente al salvamento del pasaje y de la tripulación,
no advirtió nada, si bien es cierto que el segundo oficial del mismo, que
se hallaba en cubierta observó una desusada iluminación e incluso cohetes
de señales, pero no concedió al hecho mucha importancia, atribuyéndolo a
que en algún gran trasatlántico estaban celebrando una fiesta a bordo.
Cuando, ya tardíamente, el pasaje tuvo
conciencia de la catástrofe, sonó el clásico: "¡Sálvese quien
pueda!" ¡Las mujeres y los niños primero!"...
Desafortunadamente, el Titanic, considerado insumergible, llevaba 2.207
personas a bordo y sólo disponía de 1.178 plazas en los botes. Cundió el
pánico y se sucedieron actos de bajeza inenarrables, alternados con
sacrificios y abnegaciones difícilmente igualables en semejantes
circunstancias... La noche se saldó con 1.503 muertos, el 68% de los
embarcados.
La falta de plazas en los botes, la confusión
y el miedo, así como el desorden con que se realizaron las operaciones de
abandono del buque agravaron el naufragio y fueron responsables de no pocas
víctimas. Mientras tanto, el Titanic -se había dado la orden de tener
encendidas a toda costa las calderas 2 y 3, para mantener en funcionamiento
la energía eléctrica-, con todas sus luces encendidas y lanzando cohetes
de señales, seguía hundiéndose más rápidamente de lo calculado.
Mientras, la orquesta de a bordo interpretaba diversas melodías, en un vano
intento de crear una atmósfera festiva y disminuir el miedo, y así
permaneció hasta el último instante. Según la mayor parte de los
supervivientes, la última pieza interpretada fue Más cerca de ti, Dios mío,
aunque -al parecer- opiniones más autorizadas afirman que se trataba del
viejo himno Otoño.
El viaje inaugural del Titanic había traído a
la flor y nata de la sociedad británica y estadounidense. Entre sus más
acaudaladas víctimas destacaban: John Joseph Astor IV, reputado como el
hombre más rico del mundo; Benjamin Guddenheim, conocido como el "rey
del cobre"; el "rey de los ferrocarriles", Charle Hayes;
Isidor Strauss, propietario de los mayores almacenes neoyorquinos; y el
millonario español Victor Peñasco.
Un detallado examen de las listas de
supervivientes revela que, contra lo que suele creerse, el factor
determinante para sobrevivir no fue ni la edad ni el sexo, sino la condición
social. Se salvó el 98% de las pasajeras de primera clase, contra un 54,7%
de las de tercera. Entre los hombres de primera se registró un 66% de
supervivientes, contra sólo un 29,4% de los niños de tercera. Si se
observan las cifras totales de las víctimas, se puede comprobar que
perecieron 120 pasajeros de primera clase (el 8%); 162 de segunda (el 11%);
535 de tercera (el 35,5%), y 686 miembros de la tripulación (el 45,5%).

Hasta las 12.45 no fue arriado el primer bote
salvavidas de estribor, el número 7, con capacidad para 65 personas, pero
que partió sólo con 28. Los siguientes, de características similares,
tampoco regresaron para recoger a más náufragos, algunos de los cuales
-como apuntábamos- hubieran podido ser salvados. A la 1.10 se arrió el último
bote de babor, con sólo 39 ocupantes. Algunos consiguieron asirse a tablas
u otros improvisados flotadores, con la esperanza de ser recogidos por los
botes o algún barco, pero el frío no tardó en acabar con ellos.
La última visión que tuvieron los
supervivientes del Titanic fue la elevación de la popa y el último
parpadeo de las luces, antes del hundimiento definitivo... Eran las 2.20 del
lunes 15 de abril.
Era
la noche del 14 de abril de 1.912. Sobre la cubierta del trasatlántico
Titanic, el marinero de guardia Frederick Fleet oteaba en la noche fría y
serena. El trasatlántico, el "insumergible", la más grande y
hermosa nave del mundo, avanzaba majestuosa en la quinta noche de su viaje
inaugural hacia Nueva York. Se encontraba a 700 km. al sur de Terranova y a
1.900 de Nueva York.
A las 23.40 Fleet vio de pronto frente a sí
una enorme masa blanca en medio de la oscuridad. Observó un instante y llamó
inmediatamente por teléfono al puente de mando.
-¿Qué sucede? -habló la voz del oficial que
atendió el teléfono.
-Un témpano, frente a proa.
-Está bien.
Prontamente se interrumpió el ruido de las
maquinarias y el barco se preparó para retroceder. Fleet observaba con
espanto acercarse cada vez más la inmensa montaña de hielo, mucho más
alta que el castillo de proa. El marino se hallaba espantado, esperando el
encontronazo. Pero luego, ya en el último momento, la proa comenzó a
doblar a la izquierda, mientras la montaña de hielo se escurría por el
flanco derecho de la nave.
El peligro parecía haberse conjurado. Más el
témpano, con un espolonazo bajo las aguas, había abierto una enorme
hendidura en el casco del buque. En el recinto de la caldera número 6, el
fogonero Fred Barret estaba hablando con el segundo oficial de la máquina
cuando se encendió la luz roja de alarma. Se sucedió enseguida un
estruendo ensordecedor, mientras toda la pared de acero de la embarcación
se abrió, dejando pasar un torbellino de espuma blanca...
Así murió el Titanic, el insumergible. A las
2.20 del día 15 de abril, el imponente buque, luego de haberse empinado,
comenzó a deslizarse bajo el agua. Hasta que al fin, en una nube de espuma,
las aguas cubrieron el asta de la bandera de popa. Con la nave
desaparecieron 1.503 personas.
Enciclopedia Estudiantil Códex, núm. 89, pág. 10
EL
HUNDIMIENTO, CRÓNICA DE UNA TRAGEDIA
El escritor visionario Morgan Robertson describió la tragedia catorce años
antes de que ésta tuviera lugar. Uno de los pasajeros del barco sabía que
su cita con la muerte llegaría, inevitablemente, durante aquella travesía.
Otros muchos viajeros cancelaron su billete en el último momento debido a
negros presagios y algunos soñaron con el naufragio días antes de que el
barco se hundiera definitivamente en las profundidades del Atlántico
Norte... La del Titanic es, más que ninguna otra, la crónica de una
fatalidad anunciada.
EL
14 DE ABRIL DE 1.912, 1.513 personas perdieron la vida en aguas del Atlántico
Norte, víctimas de un fatal accidente marítimo. El orgullo de la navegación,
el trasatlántico más lujoso e imponente de todos los tiempos, acababa de
chocar contra un iceberg y los escasos medios previstos para salvar al
pasaje fueron insuficientes para evitar la tragedia. La aventura del Titanic
("los agonizantes gritos moribundos que lanzaban miles de gargantas,
los quejidos y gemidos de aquellos que estaban a punto de ahogarse")
pasaba así a la historia negra de la navegación.
Los sucesos de aquella noche dejaron demasiadas
preguntas por responder. ¿Y si el barco hubiese avanzado más despacio? ¿Y
si hubiese habido luna y los vigías hubiesen tenido binoculares? ¿Y si la
colisión hubiese sido frontal y no lateral? ¿Y si la reacción de la
tripulación del Californian hubiese sido diferente? Todas ellas, cuestiones
muy técnicas e irresolubles.
Sin embargo, las circunstancias que rodearon
aquella tragedia convirtieron también al Titanic en un banco de pruebas psíquico
donde analizar, a posteriori, manifestaciones de percepción extrasensorial
como la precognición, la clarividencia o la transmisión telepática, así
como la capacidad de la astrología para predecir catástrofes. Cuestiones
que, en última instancia, planteaban una pregunta que el hombre se ha
realizado desde sus orígenes: ¿Está escrito el futuro? Y, en caso
afirmativo, ¿puede cambiarse a voluntad? Lo cierto es que aquel suceso fue
presentido por muchas personas, algunas de las cuales pudieron burlar el trágico
destina, mientras que otras caminaron derechas hacia él.
¿ES
EL TITÁN DE ROBERTSON EL TITANIC?
Catorce
años antes del hundimiento del Titanic, el escritor británico Morgan
Robertson publicaba una novela de aventuras titulada Vanidad. A Robertson le
costaba mucho escribir. Como tantos otros colegas a lo largo de la historia,
solía situarse delante del papel y esperar... Pero había algo que le
diferenciaba del resto: Robertson decía contar con un "ayudante
espiritual" que, desde el astral, lo inspiraba en sus creaciones. Así
que entraba en una especie de trance hasta que la narración fluía con
facilidad. Y, aunque esta supuesta colaboración con el otro plano no le
supuso, desde luego, la fama como escritor (Robertson no ha pasado a la
historia precisamente por la calidad de sus narraciones), lo cierto es que
las similitudes entre Vanidad y el suceso del Titanic son tan numerosas que
resultan, cuanto menos, sospechosas. Veamos las más significativas:
|
Nombre
del barco |
Titán |
Titanic |
|
Eslora
|
275 m |
300 m |
|
Tonelaje |
25.000 T. |
30.000 T. |
|
Propulsores |
3 |
3 |
|
Mástiles |
2 |
2 |
|
Velocidad
máxima |
25 nudos |
25 nudos |
|
Capac.
transporte |
3.000 pasaj. |
3.000 pasaj. |
|
Botes
salvavidas |
24 |
20 |
Sorprendentemente,
el Titán de Robertson acabó sus días estrellándose contra un iceberg (¿otra
"coincidencia"?), en una noche de abril (¿una más?) en la que,
además, también moría la mayor parte del pasaje. ¿Fueron todas ellas
coincidencias fruto de la inspiración astral? ¿Se trató de una
precognición? En este caso, parecería casi ofensivo hablar de
casualidades.
Robertson murió tres años después del
hundimiento del Titanic sin que nadie hubiera prestado demasiada atención
ni a su vida ni al sorprendente desarrollo de su obra.
CITA
CON LA MUERTE
Otro
caso que da que pensar es el de W. T. Stead, que compartió el destino de
todos aquellos que perdieron la vida el 14 de abril mientras el Titanic se
hundía. Sin embargo, su historia está plagada de interrogantes, porque él,
a diferencia de muchos otros pasajeros, sí sabía que su inevitable cita
con la muerte tendría lugar durante ese viaje. ¿Por qué acudió entonces?
En 1.880, 32 años antes del suceso que nos ocupa, Stead publicaba un cuento
en la Pall Mail Gazette donde ¿casualmente? se narraba el hundimiento de un
gran buque de pasajeros en mitad del Atlántico. En 1.892, como si una extraña
obsesión persiguiera a este hombre, sacaba a la luz otro nuevo relato sobre
un naufragio. Esta vez aportaba un nuevo dato: el buque se hundía tras
chocar con un iceberg. Y, en 1.910, dos años antes de la tragedia del
Titanic, Stead daba una conferencia sobre la necesidad de reforzar la
seguridad en los barcos de pasajeros. Cuentan que ilustró su charla con un
sobrecogedor dibujo donde él mismo aparecía como una víctima más del
supuesto naufragio tratando de pedir, inútilmente, ayuda.
Empujado por la curiosidad, Stead visitó también
el Titanic durante su proceso de construcción y quizá ese mismo impulso
que lo persiguió durante tres décadas fue lo que le llevó a consultar con
dos especialistas en el arte de la predicción: el conde Louis Warner de
Hamon y W. de Kerlor.
El primero de ellos, cuyo verdadero nombre era
William Warner, era conocido en la sociedad londinense como Cheiro. Entre
sus consultantes se encontraban personajes como Arthur Balfour, ex primer
ministro británico, o su primer cliente y máximo avalista, el Sha de
Persia, a quien previno contra un atentado y un frustrado intento de
asesinato. Pero también solían acudir a él gente como Samuel Clemens
-mundialmente conocido como Mark Twain-, los reyes Leopoldo de Bélgica,
Eduardo VII o la reina Alejandra, el presidente estadounidense George
Cleveland o el controvertido escritor Óscar Wilde, a quien un quiromante
pronosticó una muerte en la ruina si no cambiaba sus hábitos de vida.
Siete años después, Wilde era declarado culpable y encarcelado por ser
homosexual.
Asimismo, en 1.984 Warner auguraba al general
Kitchener, máximo exponente de la edad de oro del imperio británico, que
su éxito llegaría en 1.914, año en el que Kitchener fue nombrado
Secretario de Estado y reconocido con el título de conde. Pero en esa misma
entrevista también le aconsejó que no viajara en barco mientras tuviera la
edad de 66 años. Sin embargo, en 1.916 una misión en la corte del zar
Alejandro II obligó al general a embarcarse en el HMS Hampshire, que
naufragó tras topar con una mina alemana. Ese fue el fin de Kitchener.
Algo muy similar le debió ocurrir a W.T. Stead.
En su visita a Cheiro pocos meses antes de zarpar el Titanic, el quiromante
le advirtió de que existía un gran peligro para él en el mar. Varios
meses después completó su predicción con una nota dirigida a Stead en la
que le advertía de que la travesía sería muy peligrosa para él si la
emprendía en Abril de 1.912.
El segundo adivino consultado por Stead, el médium
W. de Kerlor, le predijo que realizaría un viaje a América, cuando nuestro
protagonista no tenía aún ni siquiera intención de hacerlo.
Posteriormente, Kerlor tuvo un sueño en el que veía a Stead envuelto en
una catástrofe marítima junto a cientos de personas: "Veo -comentaría-
más de un millar de personas en las oscuras aguas, luchando
desesperadamente por salvar la vida y pidiendo socorro, pero ni ellos ni
usted se salvarán".
Incluso pocos meses antes de la botadura del
Titanic, un sacerdote británico escribiría a Stead una carta prediciendo
que un trasatlántico de nueva factura habría de hundirse. Pero, a pesar de
todas estas advertencias, Stead reservó un pasaje para el viaje inaugural
del Titanic. Todo parece indicar que no quería faltar a su lúgubre cita...
¿SALVADOS
POR LA SUPERSTICIÓN?
Sin
embargo, hubo otras muchas personas relacionadas con este suceso que
corrieron mejor suerte, como por ejemplo Colin McDonald, quien rechazó el
puesto de segundo ingeniero a bordo del Titanic debido a una corazonada:
estaba convencido de que un negro presagio se cerniría sobre la nave. También
consiguió salvarse un hombre de negocios londinense, Connon Middleton, que
había soñado dos noches seguidas con el hundimiento del Titanic y con los
pasajeros, aterrados, nadando junto a la nave. Una visión que se produjo
diez días antes de la partida y que comunicó a sus familiares y amigos con
estas palabras: "Un gigantesco dedo helado pasa rozando por el flanco
del barco y lo vuelca". A pesar de la angustia provocada por esa
imagen, Middleton no pudo anular su pasaje hasta pasados algunos días,
cuando recibió un cable de Nueva York confirmando que podía aplazar su
viaje. Justo dos días antes de la partida -tal y como consta en el registro
de la compañía naviera- este hombre de negocios anulaba su reserva, librándose
así de una muerte segura.
Algo que también hicieron otros pasajeros,
como el banquero J. Pierpont Morgan, quien, ya con el equipaje a bordo,
canceló su billete alegando la excusa de tener ciertas reservas de carácter
supersticioso sobre el viaje inaugural de cualquier barco.
Más aún. Una año antes de que tuviera lugar
el desastre, en 1.911, se publicaba en Nueva York una obra que, bajo el título
de Predicciones para 1.912, contenía todas las visiones, predicciones y
profecías efectuadas por diversos videntes y astrólogos estadounidenses de
la época. La más increíble de todas era la que hacía referencia a un
barco inexistente (el Titanic aún no había sido construido) sobre el que
se decía lo siguiente: "Un titán del mar, un coloso que se hundirá
en las heladas aguas del Atlántico Norte...".
Pero de nada sirvieron las premoniciones. El
mismo día de la partida del Titanic, el miércoles 10 de abril, el médium
V. N. Turvey anunciaba que "un trasatlántico se perderá" y, en
una carta enviada a un conocido, predecía que el hundimiento se produciría
dos días después. Turvey se equivocaba, pues la catástrofe tuvo lugar ...¡cuatro
jornadas más tarde!
Probablemente al mismo tiempo que se realizaban
estas escogidas predicciones, se hacían otras muchas pronosticando lo
contrario. Era imposible, pues, pensar en detener toda la maquinaria puesta
en marcha en torno al Titanic por una corazonada o intuición. La percepción
extrasensorial parece ser un instrumento válido a nivel individual, pero
poco influyente a la hora de cambiar el rumbo de los acontecimientos
colectivos...
PESADILLAS
QUE SE HACEN REALIDAD
El
hecho es que, a las 23.40 horas del 14 de abril, el costado de estribor del
Titanic chocaba duramente contra un iceberg que sobresalía 18 metros sobre
el mar. Al parecer, el hielo abrió una grieta de más de 100 metros de
largo en el barco, aunque aún hoy siguen vigentes otras hipótesis acerca
del impacto del iceberg sobre el casco. Así fue como la proa comenzó a
hundirse y, a medianoche, el Titanic lanzaba un desesperado S.O.S. (fue el
primer buque en utilizar la señal S.O.S. -Save Our Souls- en lugar del
C.Q.D. -Came Quick Danger: Peligro, vengan rápido- que se usaba
anteriormente). A las 2.20 de la madrugada, el barco se partía en dos.
A este respecto, el célebre escritor Graham
Greene escribiría en su autobiografía: "La noche de abril del
desastre del Titanic, cuando yo tenía 5 años, soñé con un naufragio. Una
imagen del sueño ha permanecido conmigo más de sesenta años: un hombre
con impermeable, doblado al lado de una escalerilla del barco bajo el golpe
de una gran ola...".
Greene no fue el único en presentir el
desastre. Hubo otros casos incluso más espectaculares, como el de Edith
Rusell, una de las supervivientes de la tragedia. Aquella misma noche, esta
mujer, mientras salvaba su vida hacinada en un bote sobrecargado y en
apariencia condenado a hundirse en las heladas aguas del Atlántico, recurrió
a la imagen de su hija para superar tan dura prueba. A muchos kilómetros de
distancia, en Nueva York, la joven -tal y como pudo constatarse después-
percibió la imagen de su madre naufragando en una bote salvavidas, tal y
como estaba sucediendo en
realidad.
Éstos son sólo algunos de los ejemplos más
conocidos, pero es muy probable que hubiera muchos más que nadie llegó a
hacer públicos.
ESCRITO
EN LAS ESTRELLAS
Quien
años más tarde sí haría públicos los malos augurios auspiciados por los
astros respecto a la navegación fue el astrólogo británico Dennis Elwell,
que en 1.987, ante el eclipse total de Sol que iba a desarrollarse el 29 de
marzo de ese mismo año, hizo "algo que nunca había hecho en mis
cuarenta años de estudios de la astrología: lanzar un aviso no
solicitado". Elwell escribió dos cartas a importantes compañías
navieras británicas, la Cunard y la P&O. En ellas alertaba sobre
"los riesgos potenciales que conllevaba el eclipse de Marzo", que
-en su opinión- pondría en peligro la navegación durante un año o más.
Incluso avisó de la posibilidad de eventualidades dramáticas. En su misiva
indicaba que, 75 años antes, la tragedia del Titanic había tenido lugar
bajo la influencia de un eclipse similar y bajo una configuración
planetaria idéntica a la que estaba teniendo lugar por entonces. Porque
-según explicaba- el 28 de abril de 1.911 se había producido un eclipse
total y el Titanic se había hundido sólo tres días antes de iniciarse
otro.
Las advertencias de Elwell a las compañías
navieras cayeron en saco roto, pero, como suele suceder, el destino acudió
puntual a su cita. Así, el 6 de marzo de 1.987 el Herald of Free Enterprise,
un gran ferry perteneciente a una filial de la P&O, zozobró en Bélgica,
acabando con la vida de 188 personas.
Por su parte, el destinatario de la carta de
Elwell en la Cunard, el comodoro de la flota, estaba destinado a bordo del
Queen Elizabeth II. Haciendo caso omiso de la advertencia del astrólogo,
pocos meses después emprendió, como estaba previsto, un viaje proyectado
para "anunciar una nueva era de la navegación verdaderamente
placentera". Y, aunque en este caso no sucedió ninguna tragedia ni
hubo que lamentar víctimas personales, lo cierto es que la travesía fue,
según reflejaron las páginas del Times de Londres, un auténtico desastre.
Desgracias marítimas ocurren todos los años,
pero a quienes conocían los avisos de Elwell les tuvo que dar que pensar el
hecho de que, en Diciembre de 1.987, el atestado ferry Doña Paz se hundiera
en Filipinas con más de 1.600 personas a bordo. Un siniestro que superó el
"récord" de víctimas marítimas, hasta entonces ostentado por el
Titanic.
NAVEGAR
EN AGUAS MALDITAS
Veintitrés
años después del hundimiento del Titanic, la memoria de la trágica travesía
de este buque permanecía viva en la mente del joven oficial William Reeves,
que, curiosamente, había nacido en la misma noche que tuvo lugar la catástrofe.
Reeves estaba encargado de llevar a buen puerto otro barco -el Titanian-,
que transitaba por las mismas aguas donde naufragó el Titanic.
El oficial se encontraba en el puente de mando
una fría noche de Abril mientras el Titanian atravesaba la zona maldita en
el trayecto que efectuaba desde el Tyne a Canadá cuando, de repente, le
invadió un presentimiento "de agobio y presión, que llegó al extremo
de hacerse insoportable", tal y como explicaría posteriormente. En ese
instante, y mientras gritaba "¡Peligro avante!", efectuó un
brusco cambio de rumbo. Súbitamente surgió de la negra noche un enorme
iceberg que no partió al Titanian gracias a la asombrosa "intuición"
del joven Reeves...
Esta vez, por suerte, un presentimiento pudo salvar centenares de vidas.

LOS
ÚLTIMOS DESCUBRIMIENTOS SOBRE EL MÍTICO "TITANIC"
En
la primavera de 1.912, el buque de la Marina Real "Titanic" se
desplazaba a través de las olas. Su tragedia está llena de rumores y
especulaciones, ¿qué sucedió realmente aquella noche para que más de
1.500 mujeres, hombres y niños perecieran? El Titanic se llevó muchos
secretos hasta su profunda última morada de descanso. Ahora una expedición
científica sin precedentes trata de recrear las últimas horas del Titanic.
Indicio a indicio se han estado recopilando las pruebas, la ciencia nos
permite ahora ser testigo del hundimiento del Titanic. Poco a poco se van
derribando los mitos sobre el Titanic y su hundimiento.
TITANIC,
ANATOMÍA DE UN DESASTRE
El buque científico francés NADIR se dirige a uno de los puntos más
célebres del Atlántico Norte, al lugar donde se hundió el célebre
Titanic. Al Nadir le acompaña el buque "Viajero Oceánico". A
bordo se encuentra un selecto grupo de científicos e ingenieros, cada uno
abordará un tema específico del Titanic: Paul Mazays es un especialista en
tecnología asociada a la toma de imágenes subacuáticas e intentará
descubrir los daños sufridos por el Titanic y que ocasionaron su
hundimiento. El ingeniero Bill Haskett cree que una de las claves puede
estar en el acero utilizado en la construcción del Titanic, ¿se quebró
durante su hundimiento como la cáscara de un huevo?. David Livingstone
trabaja para la compañía que construyó el Titanic y quiere descubrir las
causas por la que se hundió tan rápidamente y por las que se partió en
dos. Roy Collymore es el biólogo del equipo y se pregunta si una increíble
comunidad biológica de microorganismos ha sellado el destino del Titanic.
Charles Haas y James Eaton son dos historiadores del Titanic y ellos proveerán
el contexto histórico del Titanic. Este equipo demostrará las razones por
las que el Titanic se hundió tras chocar con un iceberg cuando en teoría
se encontraba preparado para enfrentarse a estos peligros.
Una línea de boyas y una bandera marcan el
lugar donde tuvo lugar el naufragio. Fue en esta agua donde tuvo lugar la
tragedia hace más de 85 años. Se ha comparado el explorar el Titanic con
dirigir una orquesta compuesta por ingenieros y científicos. Se han tomado
muchas precauciones en preparar todo correctamente para la primera inmersión.
En el puente de mando del Nadir, el capitán marca el lugar del naufragio,
justamente debajo se encuentran los restos del naufragio más famoso de toda
la historia.
La tragedia del Titanic se encuentra enmarcada
entre los desastres marítimos más importantes de toda la historia. En su
viaje inaugural una serie de circunstancias hacían presagiar que podría
producirse una tragedia y su fracaso. Un golpe oblicuo contra un iceberg
originó una increíble catástrofe. Hoy en día el Titanic se encuentra
reposando a más de 12.000 pies de profundidad (3.800 metros) y su proa y su
popa distan más de media milla (600 metros). Las fuerzas que causaron esta
destrucción debieron ser increíbles y su naufragio sigue siendo un
misterio. Un científico opina que el Titanic a lo largo de su historia se
ha visto envuelto en una cortina de falsa información y por ello cree que
la expedición que ahora comienza es tan importante y así averiguar lo que
sucedió realmente esa noche.
Paul Mazays es el primero en explorar los
restos del naufragio. Su equipo de exploración informático se carga a
bordo del submarino "NAUTILO". Este submarino amarillo es uno de
los pocos del mundo que permite a los humanos sumergirse hasta los restos
del Titanic. Mazays tratará de descubrir los desperfectos ocasionados por
el iceberg. La leyenda cuenta que el Titanic se hundió a causa de una
enorme brecha que le ocasionó el impacto con éste, pero nadie lo sabe con
seguridad ni se ha comprobado nunca. Tras la colisión del Titanic con el
iceberg se sabe que se produjeron los suficientes daños como para ocasionar
su hundimiento, sin embargo nadie lo sabe, ya que su proa se encuentra
sumergida en una montaña de barro. Ahora y utilizando un perfilador sísmico
se tratará de observar los daños como un médico usa los ultrasonidos.
Este aparato envía y recibe señales acústicas, Mazays confía en que este
aparato recibirá correctamente las señales y se creará una imagen
de los desperfectos del casco, saber las causas y alcance de estos
desperfectos es vital en esta investigación. El sonar será llevado por los
brazos robóticos del Nautilo hasta el barro que cubre la parte del barco
deteriorada. En el interior del Nautilo caben tres personas y un laboratorio
de alta mar, es la primera vez que se usan estos complejos aparatos en una
investigación de este tipo y se cree que emitirá y se recabará más
información de la que nunca antes se hubiera obtenido. La exploración del
Titanic es extremadamente peligrosa. La cubierta del Nautilo sufrirá una
presión de más de 5.000 libras por pulgada cuadrada. Una minúscula grieta
en el casco de acero al titanio del submarino haría que este implotara en
un instante. El mismo agua puede resultar un enemigo temible, las bajas
temperaturas y las fuertes corrientes añaden peligro a la inmersión. En el
mar los submarinistas liberan al Nautilo de sus amarres. En la sala de
control del Nadir la tripulación sigue con atención el descenso del
submarino mediante un complicado software diseñado para su seguimiento. Si
el submarino se encuentra con algún problema es muy poco lo que se puede
hacer por él desde el Nadir. A lo largo de más de una hora y media, el
Nautilo traza su camino hacia el Titanic.
El Titanic era el orgullo de Belfast (Irlanda
del Norte), elevándose sobre la ciudad en la que se había construido. Medía
casi 60 metros de alto y 300 metros de largo, su día fue el objeto
desplazable más grande del mundo. Sus motores medían casi 40 metros, cada
una de sus hélices era mayor que una casa y su casco lo formaban más de
2.000 placas de acero de una pulgada de espesor sujetas por más de
3.000.000 de remaches. En muchos aspectos el Titanic marcó un canon de
seguridad en los océanos, sus compuertas se podían accionar desde unos
interruptores electromagnéticos que sellaban automáticamente cada
compartimento en cuestión de segundos. Marcó una época en seguridad en la
navegación. Este sistema de sellado de compuertas mediante pestillos magnéticos
se podía accionar hasta sin corriente, simplemente utilizando la fuerza de
la gravedad. El Titanic estaba diseñado para soportar ciertos desperfectos,
la prensa popular lo tildó de invencible e insumergible. En su viaje
inaugural se encontraban a bordo más de 1.500 pasajeros y 800 de tripulación,
todos ellos esperando llegar a Nueva York a salvo, sólo 705 completarían
el viaje...
A bordo del Nadir se sigue el descenso del
Nautilo. Paul Mazays llama desde más de 3.800 metros de profundidad
informando que aún no ven el fondo, esperando encontrarlo en cualquier
momento. Finalmente llega al fondo oscuro y tenebroso, desde la oscuridad
lentamente comienza a emerger una figura, majestuosa y aún en pie, resulta
evidente que alguna vez fue un barco imponente y muy bien equipado. Antes de
que Mazays busque la grieta ocasionada por el iceberg, los brazos robóticos
del Nautilo entran en funcionamiento, el piloto activa las pinzas y sujeta
con cuidado el sonar, la investigación comienza recogiendo información de
los daños visibles. Esta información ayudará a Mazays a interpretar los
datos que recojan de los desperfectos bajo el barro. "Nos estamos
acercando al borde, el perfilador sísmico comienza a recoger las formas, en
este caso hiperbólica, pudiendo ver una imagen de los primeros desperfectos
del barco" dice Mazays tras recoger esa información en forma de líneas.
Tras esta primera operación la tripulación del submarino se encamina hacia
su primer reto: analizar los daños que hicieron hundirse al Titanic. Hasta
ahora nadie había usado el sonar a esa profundidad, y para esta operación
no hay garantías de éxito. El reconocimiento dura 3 horas. ¿Qué
encontrará Mazays bajo el barro?.
La historia de la destrucción del Titanic
comienza al tercer día de su viaje inaugural. El capitán del Titanic
recibe de otros barcos la existencia de bancos de hielo. Smith rectifica la
posición al sur pero desconocía lo que el destino le deparaba al Titanic.
La confianza de Smith, que no creía que nada pudiera hundir al R.M.S.
Titanic, pronto se vería destruida en mil pedazos: 11h 40min., los
vigilantes divisan un iceberg en el horizonte y hacen sonar tres veces la
campana de cofa. Desde el puente, el Titanic bira todo a babor, pero es
demasiado tarde. El capitán despacha urgentemente para evaluar los daños
con Thomas Andrews, uno de los diseñadores del Titanic (el principal y más
importante). Andrews se desplaza rápidamente para inspeccionar los daños
en los compartimentos delanteros, lo que ve es desolador, el blindaje del
casco es perforado por el iceberg y aunque el casco fue diseñado para
soportar desperfectos, Andrews ha descubierto daños en los seis primeros
compartimentos estancos del Titanic. El trasatlántico estaba condenado,
estaba preparado para navegar con dos, tres e incluso cuatro o cinco
compartimentos estancos dañados pero nunca con seis, lastimosamente todos
se iba a perder... Andrews informa al capitán que les queda una hora y
media o tal vez dos a flote, no más.
Los informes acerca del hundimiento del Titanic
trataban de explicar lo que el iceberg había provocado en el casco del
Titanic. Cuando se reunieron las investigaciones de lo que había ocurrido
en el Titanic se encontraron con un problema, la persona que más sabía del
barco y lo ocurrido aquella noche había desaparecido. Incluso los
testimonios de los supervivientes estaban llenos de contrariedades. Eso fue
una causa para explicar lo que sucedió aquella noche; te das cuenta de que
cada persona tiene una visión muy distinta de la tragedia. Un ingeniero
llamado Edward Willding que trabajaba para los astilleros que construyó el
Titanic propuso que los desperfectos y su hundimiento podría encontrarse en
la naturaleza de su inundación. El Titanic se inundó de forma desigual,
esto para Willding quería decir que cada compartimento sufrió sus propios
desperfectos. Willding propuso a los investigadores que el daño pudo ser
muy pequeño, sin embargo todo el mundo creyó de buena gana el dibujo que
"The London Graphics" publicó y en el cual aparecía el Titanic
con una brecha abierta de más de 100 metros de longitud, 5 metros sobre la
quilla, era una herida abierta sobre el casco del buque y todos creyeron que
era lo único que pudo hundir al "insumergible" Titanic. Esta
leyenda de la grieta de casi 300 pies duró casi un siglo...
Paul Mazays y la tripulación del Nautilo son
recogidos tras 9 horas de investigación en el casco del Titanic. Los datos
obtenidos serán sumamente importantes para determinar los daños que
provocaron el hundimiento del Titanic. ¿Descubrirán que el Titanic sufrió
una gran brecha o unos pequeños, pero importantes desperfectos? ¿Cuál era
el alcance de los daños para provocar en última instancia el hundimiento
del casco?
Mazays y Steve Surenko analizan la información
obtenida sobre los desperfectos del casco. Ambos contemplan con
perplejidad pequeños daños y distorsiones de escasas dimensiones y
así a lo largo de todo el casco. Durante las siguientes horas se analizan
los desperfectos del casco y sus pequeñas perforaciones. Todo ello
compartimento a compartimento. Con cada una de las evidencias comienza a
surgir una nueva y desconcertante imagen... el Titanic no fue desgarrado por
una enorme grieta, justo como Willding predijo, una serie de pequeñas
perforaciones a lo largo del casco provocaron el desastre, al trazar las
grietas que provocaron el hundimiento del buque, Mazays cree que la mayoría
de ellas no tienen más que las dimensiones de un dedo. Mazays cartografía
sobre el plano del Titanic sus datos sobre los daños. Mazays al interpretar
los datos del perfilador sísmico comenta que el buque sufrió una perforación
en el primer compartimento, otras dos de entre 5 y 10 pies en la bodega de
carga número uno y una de 15 pies que se extiende hacia atrás, tras esto,
hay 32 pies de separación hasta la bodega tres, luego hay una de 32 pies
que se detiene en un mamparo justo al concluir la bodega de carga número
seis.
La noche del desastre, el iceberg curvó las
placas del Titanic e hizo saltar los remaches, increíblemente estos pequeños
desperfectos provocaron una inundación que originó el hundimiento del
coloso Titanic.
Mazays informa de todo ello a los ingenieros
navales Haskett y Livingstone; ahora surge otra cuestión, ¿con una
cantidad tan mínima de desperfectos, cómo pudo hundirse tan rápidamente
el Titanic?
En la sede de la compañía donde se construyó
el Titanic, los ingenieros tratan de resolver la razón por la que el
Titanic se hundió tan rápidamente. ¿Cómo unos daños menores hicieron
que un barco insumergible se hundiera en poco más de dos horas?
Trabajando durante largas horas los dos
ingenieros han recreado el hundimiento del Titanic teniendo en cuenta los
informes de Willding sobre la inundación. Los ingenieros navales John
Hatkins y Chris Hackett han hecho uso de muchos de los cálculos de Willding,
estando de acuerdo con él en que el Titanic no se desgarró de par en par.
Los desperfectos según ellos, totalizan unos 12 pies cuadrados, el área
que ocupa una persona de tamaño medio. Hackett al leer lo que erróneamente
comunicaban los medios de difusión se interesó por el tema y recopiló e
investigó las causas del hundimiento del Titanic.
La historia comienza a las 11h 40 min.,
calculan que tras el impacto el agua comienza a filtrarse aproximadamente en
7 toneladas por segundo, el Titanic fue diseñado para soportar
inundaciones, pero con seis compartimentos inundados su equipo de seguridad
era prácticamente inútil, sólo 10 minutos tras la colisión, la mayoría
de los compartimentos están inundados hasta el tope. Según los datos de la
investigación, la sala de correos de este barco se encontraba a flote, lo
que suponía 24 pies, ajenos a todo ello, cinco hombres que se encontraban
apilando sacas de correos fueron sorprendidos por la inundación pereciendo
sin solución. Tras 10 minutos, a las doce de la noche, el agua ha subido
hasta la cubierta G, sólo 20 minutos después del impacto los pasajeros que
paseaban por cubierta comentaron que se sentían como si descendieran por
una colina... Se estima que el buque había cargado 8.000 toneladas de agua.
A las 12h. 20 min. sólo faltan 12 pies para que la proa quede sumergida (4
metros). Se comienzan a lanzar los dos primeros botes salvavidas, la gente aún
no se ha dado cuenta que el barco se va a pique, el agua ha penetrado en el
compartimento número 4 hasta la línea de flotación, la bodega 5 aún no
está inundada del todo. Una hora después del impacto todos los
compartimentos están inundados hasta la línea de flotación. Los dos
ingenieros, Bedford y Hackett, calculan que el Titanic ha cargado ya 25.000
toneladas de agua. El capitán Smith sabe que el Titanic está condenado y
ordena lanzar los cohetes de emergencia, los radiotelegrafistas emiten sin
cesar, pero todo es en vano... A la 1 h. 40 min. la situación es siniestra,
los miembros de la tripulación que habían estado alimentando las calderas
para iluminar el barco luchan por sus vidas y han dejado sus puestos, se van
inundando más compartimentos empujando la proa más en el agua, la
gigantesca popa se elevaba por encima del agua. En poco más de dos horas el
Titanic había desaparecido. Eran las dos y veinte.
Más de 1.500 personas se encontraban en el
barco mientras éste se iba a pique, una de las grandes maravillas de su
tiempo se encontraba ahora a casi 4.000 metros de profundidad en las oscuras
aguas del Atlántico Norte por 12 pies cuadrados de desperfectos.
En su época se consideraba en más grande y
maravilloso barco jamás construido, podía enfrentarse a un iceberg y
derrotarlo, podía enfrentarse a la naturaleza pero era sólo un grano en el
océano y bastó un soplido para destruirlo, el hombre jamás podrá
derrotar a la naturaleza.
El Titanic representaba una época de gran
optimismo, la tecnología era la soberana sobre la naturaleza, a nadie le
preocupó que no llevara botes salvavidas para todos los ocupantes. Hoy en día
sabemos que no se pueden construir barcos insumergibles, sólo pueden estar
a flote el tiempo suficiente para evacuar a los pasajeros. La mayoría de víctimas
del Titanic no murió por el hundimiento de éste, sino por las gélidas
aguas del Atlántico Norte que mató a los náufragos en 15 minutos por
congelación.
Poca gente ha viajado hasta profundidades tan
peligrosas como 4.000 metros, pese a que prototipos como el Nautilo han
abierto las puertas de la investigación submarina, aún queda mucho por
aprender. Roy Collymore opina que el Titanic ofrece un marco incomparable
para el hábitat de microorganismos. Según Collymore, sólo un 5% de los
microorganismos de nuestro planeta han sido descubiertos. Del resto se
desconoce todo... Hay muchos universos biológicos en nuestro planeta.
Collymore cree que el Titanic alberga ahora una gigantesca comunidad de
microorganismos. Él cree que estos organismos se están comiendo el Titanic
y para verificar esto, Collymore está preparando unas trampas para recogen
muestras de la actividad biológica de estos microorganismos a bordo del
Titanic. Collymore tratará con unas tiras de película de 35 mm. como cebo
(la película está compuesta de gelatina que constituye un alimento para
las bacterias). El fondo del tubo se encuentra recubierto por un alimento
rico en hierro. De esta forma, las bacterias tratarán de extraer la
gelatina impresionando la película con sus formas y así capturar las
bacterias que se alimentan del hierro del Titanic y forman esas extrañas
formas de herrumbre. Collymore opina que esas bacterias son las principales
devoradoras del Titanic. Collymore opina que el barco está comenzando a
desintegrarse cada vez más. Estas bacterias extraen y absorben más hierro
del acero y el barco no puede sostenerse sobre sí mismo, irá
desapareciendo, desintegrándose gradualmente. Collymore espera determinar
cuánto del Titanic han destruido estas bacterias, resultándole frustrante
la rapidez con la que crecen éstas y se comen al Titanic. ¿Cuánto tiempo
va a resistir el Titanic?.
Mientras tanto, Livingstone y su compañero
vuelven la vista hacia la noche del desastre. Ahora que conocen los
desperfectos ocasionados por el iceberg y la pauta seguida por la inundación
se enfrentan a un nuevo misterio, ¿cómo pudo el Titanic romperse en
pedazos en unas aguas tan tranquilas?
Livingstone opina que actualmente el Titanic es
una masa de metal retorcido con tuberías, cubiertas, alambres y de todo,
aplastado y apiñado, siendo un gigante despedazado. A los expertos les
supuso un shock encontrarse el Titanic partido en dos (como lo demostró el
Dr. Ballard) ya que en anteriores investigaciones habían dado demasiada
importancia a los relatos que narraban que el buque se había hundido
intacto.El testimonio de todos los oficiales afirma que el barco se hundió
ileso, otros opinan que el buque se partió en dos. Todo era muy confuso y
hay tantas versiones como personas testificaron. El superviviente Jack
Thayer tenía hecho un boceto que reprodujo el boletín de Filadelfia y en
el cual se recoge cómo se partió en dos. Otros testigos afirman que el
Titanic se quebró una vez sumergido y otros afirman que se hundió intacto.
La controversia es conocer en qué momento se partió.
David Livingstone investigará el lugar del
naufragio en busca de indicios. Es la primera vez que un ingeniero naval
explora el Titanic. Cualquiera sentiría fascinación al conocer en mayor o
menor medida lo ocurrido aquella noche, aunque nunca se sabrá con absoluta
certeza.
Mientras Livingstone se dirige a los restos del
Titanic, los tripulantes del "Viajero oceánico" se disponen a
contribuir en la exploración e investigación. Cuatro focos especialmente
diseñados emitirán un potente haz de luz sobre el barco siniestrado, los
focos generarán una iluminación equivalente a 37.000 bombillas. Media
tonelada de cadenas transportarán los focos hacia las profundidades y unas
enormes bolsas de aire recuperarán los focos a la superficie una vez
liberados de las pesadas cadenas.
En el Titanic, la primera misión de David
Livingstone es depositar las trampas biológicas de Collymore sobre las
ruinas del puente, en un lugar donde exista un alto grado de corrosión y
oxidación. Los instrumentos y pruebas son depositadas cerca del puente para
comprobar las diferentes interacciones, permanecerán en el fondo varios días
para dar lugar a la segura impresión de los microorganismos en las trampas
para su posterior análisis.
Livingstone se desplaza lentamente de la proa a
la popa para investigar. En la popa la tripulación usa los brazos del
Nautilo para colocar los focos en posición, con algunos inconvenientes
colocan los potentes focos e iluminan los motores de cuatro pisos del
Titanic. Los escombros que rodean los motores es todo lo que queda de las
hermosas cubiertas, Livingstone analiza las hendiduras y mellados bordes en
busca de evidencias. Para un ojo adiestrado como el suyo percibe que los
motores se encuentran partidos por la mitad. El motor de babor con su
cilindro partido por la mitad nos indica las enormes fuerzas que debieron
actuar en aquel momento. El mismo motor era una estructura sólida, los dos
motores juntos pesaban 2.200 toneladas. El hecho de que una parte del motor
tan sólida haya desaparecido nos indica las violentas fuerzas que sobre el
barco estaban actuando. En opinión de
Livingstone el Titanic se partió entre dos motores, desconociéndose
el cómo y el por qué de ello.
Casi dos horas y media después de la colisión,
las tensiones están partiendo en dos al Titanic, el segundo oficial Charles
Lightoller es testigo presencial del principio del fin: "Justo entonces
el barco comenzó a hundirse lentamente de proa de forma definitiva,
aquellos que permanecían en el barco comenzaron a desplazarse hacia la popa
que parecía mantenerse estable fuera del agua. Sabía lo que se debía
hacer en esas circunstancias pero arrojarse al mar era como clavarse 5.000
cuchillos". El Titanic se hundía en el agua sin remisión. Desde las gélidas
aguas el oficial describe cómo se hundía el barco elevando su popa hacia
el cielo, la junta de dilatación de una chimenea se venció y se derrumbó
sobre el mar matando a cuantos se hallaban flotando bajo ella. En este
incidente casi perece el oficial Charles Lightoller. La desgarradora narración
del primer oficial no explica bajo ningún concepto el lamentable estado en
el que hoy día se encuentra el Titanic.
David Livingstone vuelve al Nadir con más
preguntas que respuestas, a Livingstone le sorprende la forma en la que se
rompió el barco, no parecía seguir ninguna pauta siendo curioso que los
paneles de acero se hallen curvados en distintas direcciones. Ninguna
explicación sencilla puede explicar todas las fuerzas que estaban actuando
sobre el barco.
Mientras tanto, los colegas estadounidenses de
Bill Haskett pueden estar encontrando una respuesta. Mediante un modelo
informático del Titanic están reconstruyendo la tragedia. El modelo está
basado en la información clave de la expedición y en algunos planos del
barco. Es un modelo a escala del Titanic y en él se revelará y calculará
las fuerzas que actuaron sobre el Titanic antes de romperse. Estas tensiones
se muestran mediante un espectro de colores, siendo el rojo la intensidad máxima.
En primera instancia se observan las tensiones en estado de reposo, no
encontrándose en él grandes presiones ni tensiones. Conforme el agrietado
casco comienza a recibir tensiones más altas, la tensión intermedia se va
curvando, incrementándose las tensiones, el color cambia hacia el rojo. El
barco comienza a sufrir una curvatura debido a la gran cantidad de agua que
entra en sus bodegas y que empuja al barco de proa levantándose así
ligeramente la popa, la quilla se está comprimiendo y las placas de acero
de la misma se van curvando. Conforme la proa se va hundiendo la enorme popa
se eleva en el aire, el equivalente a un edificio de 25 plantas, surge de
repente en mitad del Atlántico Norte. Las tensiones en la cubierta son del
orden de 35.000 libras por pulgada cuadrada y eso es un 50% más de lo que
el Titanic está diseñado para soportar. La enorme cantidad de tensiones
era tan grande que colapsaron el barco. Quizás lo más revelador es que
este modelo confirma lo que desvelaron algunos testigos y eso es que el
trasatlántico se partió en la superficie. Unos testigos afirman que se oían
"quejidos" del interior del barco y esto no era más que fruto de
las enormes tensiones que empujaba al barco hacia abajo, esta era la
declaración del mayor Arthur Puschen.
"Se podían ver con claridad las hélices
y por debajo de la quilla", Joseph Scarroll.
"Y las luces se desvanecieron después de
que se partiera limpiamente en dos", Steve Frederics Flo.
"No hubo ningún sonido y después se
escucharon los gritos de ayuda desde los que estaban en el agua", Emil
Rickson.
ANÁLISIS
METALÚRGICO
La
siguiente pista acerca de la desaparición se va a extraer del fondo del océano,
hoy un gran trozo de acero de Titanic será izado. Mientras la reliquia histórica
se eleva sobre el Nadir todos sienten un sentimiento de admiración hacia
ella. El acero del Titanic tiene su propia historia que contar tras casi un
siglo de enterramiento en el fondo del mar.
La noche del desastre muchos afirmaron haber oído
espantosos y estremecedores ruidos en el Titanic. Eran cientos de placas de
acero desgarrándose, lo cual hacia cientos de ruidos. Es posible que fueran
las cientos de placas desgarrándose pero para aclarar esta cuestión una de
las piezas claves se dirige hacia América (EE.UU.). Para reconstruir lo que
pudo haberle sucedido al acero del Titanic ha sido mandada a los Estados
Unidos para que bajo la tutela de un ingeniero metalúrgico, el profesor H.P.
Leily y su equipo, realizarán unas pruebas para comprobar si el acero del
Titanic es especialmente quebradizo. Para ello se corta una pequeña muestra
y se introduce en el interior de un microscopio de metales electrónico de
barrido. Kevin Rampsey y Scott Miller analizan la estructura interna del
acero determinando que hay muchas inclusiones, aumentando la velocidad de
barrido y disminuyendo los aumentos del microscopio, determinan que en el
acero del Titanic hay muchas inclusiones de perdita y ferrita habiendo
muchos puntos potenciales de debilidad en el acero. También encuentran
sulfuro de manganeso, siendo muy quebradizo debido a que estas impurezas
crean demasiadas zonas de debilidad en el acero del famoso trasatlántico
inglés.
Normalmente ese era el acero que se fabricaba a
principios de siglo. Era un acero que se producía en pequeños lotes, quizá
de 70 toneladas mientras hoy se hace en lotes de 400 ton., en nuestra época
actual se trataría de un acero de muy baja calidad. Hoy en día nadie
construiría un barco con este material. En la época en la que se construyó
el Titanic nadie podría creer que esas pequeñas impurezas químicas podrían
hundir al Titanic. Los científicos también sospechan que las muy bajas
temperaturas (entre 2 y -2º Cº) hicieron que el acero se volviera aún más
quebradizo. Entre los días 10 y 15 de abril de 1.912 las temperaturas
fueron especialmente bajas para aquella época del año. H.P. Leilly enfría
una barra de acero hasta la temperatura que el agua tenía aquella noche (1º
Cº) para ser luego sometida a un fuerte y violento impacto. El trozo
fracturado es enviado a otro laboratorio para que sea analizado por el científico
Timothy Beicky, el cual expresa su emoción al colaborar en determinar las
razones por las que se hundió el mítico buque. Las pruebas de Beicky
determinan que las zonas frágiles que contenían el sulfuro de manganeso se
volvieron aún más frágiles al someterlas a las bajas temperaturas del
agua en aquella noche de abril de 1.912. El campo de fractura muestra que el 95% de la superficie de los granos
metalúrgicos se encuentra agrietado y quebradizo; las líneas de fractura
provienen de los puntos débiles pudiéndose ver la manera en la que afecta
al comportamiento del acero estas impurezas de sulfuro de manganeso. El
acero estaba lleno de agujeros...
La noche del desastre el acero del Titanic
estaba particularmente quebradizo, respaldando esta demostración lo que
muchos aquella noche oyeron. Nadie sabe con certeza lo que le sucedió al
Titanic una vez que se hundió y se encaminó hacia el fondo del océano.
Los científicos quieren saber las razones por las que la proa resultó tan
poco dañada tras un impacto directo contra el suelo oceánico. Por otro
lado la popa está completamente destruida, el casco está retorcido y las
cubiertas destrozadas, ¿qué le ocurrió a la popa en su descenso?
No se comprende los pormenores de lo que ocurrió,
la cantidad de fuerzas incurridas en este acontecimiento fue determinante.
David Livingstone y Haskett analizan lo que le ocurrió a la proa y a la
popa en su descenso. Creen que la proa en su descenso ya estaba llena de
agua y al impactar con el fondo no se vio alterada apenas debido a la
compensación de la presión (al ir llena de agua), aún conserva su forma y
Livingstone cree que el lecho marino aún guarda evidencia de las razones
por la que la proa llegó en esa posición final. Las abolladuras y el barro
nos lo demuestran, la gran abolladura del lado de babor, teniendo en cuenta
que en aquella zona se curvó 180º y se curvaron las placas de acero, se
hundió y tendió lateralmente quedando varada en el suelo. La parte de atrás
o popa debido a la cantidad de movimientos guarda apariencia caótica, cree
que ésta tras empujar a la proa hacia abajo provocó su separación, la
increíble presión del aire contenido en el interior de la popa provocó
implosiones internas. Para Livingstone esto nos da muestra de cómo
"aterrizó" la popa en el fondo, las hélices están extrañamente
inclinadas hacia arriba y fue la parte trasera de la popa la que impactó
primero con el suelo de barro duro, deteniendo en poco tiempo y originando
los desperfectos normales que ello provoca tras un impacto y frenado de este
tipo, soltándose todo aquello que no estuviera bien sujeto al suelo y
haciendo que "botara" todas las zonas de las castigada cubierta
del Titanic.
Construir el Titanic llevó dos años de
trabajo a 15.000 personas, se necesitaron 25.000 Ton. de acero y sus máquinas
desarrollaban 50.000 C.V. de vapor... en cuestión de minutos la Naturaleza
rompió al barco más grande de su época y diseminó todas sus piezas por
el fondo del océano.
Las piezas serán cartografiadas y registradas
en un mapa. El Nautilo es modificado para esta empresa y equipado con los
equipos de sonar de Paul Mazays, éste realizará antes una prueba y
utilizando la tecnología informática actual tratará de crear un mapa
arqueológico de la zona que ocupa casi una milla cuadrada. "El Titanic
es muy grande, un coloso en el fondo del océano y nunca se ha realizado una
investigación pormenorizada de ello", opina Paul Mazays.
Los preparativos comenzaron en la otra parte
del océano, justo en las costas de Grecia, en el Mediterráneo, para probar
su equipo en el barco gemelo del Titanic, el Britannic, hundido dos años
después que el Titanic y en plena Primera Guerra Mundial. La calidad de las
imágenes del sonar depende de lo que se aproxime éste al barco, el sonar
envía una señal que rebota en el barco y el software realiza una imagen
con la información recibida. En cuestión de horas el Britannic revela que
yace sobre un lado en el fondo del mar. En las imágenes fantasmas del
software se comprueban la imagen mucho mejor, además son preferibles estas
aguas superficiales a otras más profundas. Mazays confirma gran parte de lo
mostrado por el sonar, las barandillas de popa, la cubierta de paseo, el
gran agujero producido durante su hundimiento e incluso su enorme hélice.
Paul Mazays abandona Grecia con grandes esperanzas con respecto al Titanic.
Comparado con el cálido Mediterráneo el Atlántico
es profundo y peligroso, además el tiempo ha comenzado a empeorar y no hay
garantías de éxito en un entorno tan hostil. Durante su camino hacia el
Titanic, Mazays prepara el
software, 30 pies por encima de los restos del Titanic y en proceso que
denominan "cortar el césped" se procede a cartografiar la zona y
el lecho marino, una investigación detallada de la zona en 1 milla
cuadrada. Surenko y Mazays una vez en la superficie pasan a cartografiar en
limpio el Titanic, aparecen nítidamente en la cartografía del sonar tanto
la proa como la popa y además de ello un gran trozo de casco, un tercer
trozo cuya mayor parte se desintegró, ahora con unas medidas de 60 pies (20
metros) se ha registrado e incluso se cree que debajo de ella hay restos de
la maquinaria del buque. Puede que posteriores reconocimientos del lugar den
con la respuesta...