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     La pregunta curiosa ante un fenómeno tan nuevo para la mayoría se nos presenta asiduamente. Sin embargo no seríamos capaces de ofrecer una respuesta precisa a una realidad tan inefable.

     Acaso sería más práctico preguntarse que cosa no es el Sufismo y entonces sí podemos asegurar que no sería ni una moda, ni un movimiento ni ninguna modalidad de pensamiento al que atribuir algún "ismo."

     Aún para quienes lo conocen por propia experiencia seguramente cualquier definición resulte inviable, pues ciertamente el Tasawuf (su nombre original) adquiere apariencias distintas tan pronto como cambiamos nuestro punto de vista. Lo que es seguro es que siguen siendo menos aquellos que acceden a la experiencia directa que quienes postulan sobre su existencia.
Intentando simplificar, nosotros diremos que desde el Lejano y Mediano Oriente, cabalgando a lomos del Islam, del puro Islam del Profeta Mohammad(*), hombres y mujeres de todas las razas y culturas, imbuidos de sinceridad, amor a la verdad y embriagados por la evidencia de las enseñanzas de los Maestros, transmitieron lo que se puede considerar como la esencia de todas las religiones desde el manantial de conocimiento del Ultimo de los Profetas. Su forma exterior es el Islam. Su interior, la intimidad en el conocimiento del Absoluto.

     Pero a fin de cuentas ¿Qué razones hubieron para que el Sufismo haya ejercido una tan grande influencia tanto en Oriente como en Occidente? ¿Porqué sigue ejerciendo sobre nosotros una fascinación romántica que ningún otro camino espiritual ha podido igualar?

     Probablemente la existencia de numerosos secretos espirituales capaces de iluminar pasajes oscuros de otras tradiciones, sus libros y revelaciones sorprendentes, su vigencia en todas las épocas y su falta de complejos ante la ciencia moderna, sus sorprendentes relaciones con las demás tradiciones espirituales de la antigüedad sean lo que lo han hecho tan singularmente único.

     Añadiríamos que a su reconocida elevación y devoción religiosa unieron siempre un refinamiento artístico sin parangón. Los Sufís son transmisores de un arte tan sutil como solo serían capaces de alcanzar quienes - para decirlo en terminología típicamente sufí- viajan por los Océanos de Belleza Inagotable de Dios Todopoderoso.

     Los occidentales de todas las épocas quedaron fascinados por las riquísimas joyas de su poesía mística, por la danza derviche (en la que los bailarines más entregados llegaban a girar suspendidos en el espacio), la variedad de su música, el aluvión de técnicas de meditación, la claridad de su pensamiento y sobre todo por la evidente presencia espiritual que se siente en su compañía.

     En el Sufismo, los hechos prodigiosos llegaron a ser algo tan frecuente en algunos círculos de Maestros, que finalmente decidieron optar por ocultarlos, evitando así el que se convirtiesen en un obstáculo para los verdaderos buscadores (en realidad el Sufismo busca hacer las cosas fáciles, no difíciles). Aún así, todavía hoy es frecuente que se den fenómenos de bilocación, teletransportación, comunicación mediante sueños, curación y en general casi toda suerte de fenómenos considerados hoy en día "paranormales", todo ello de un modo totalmente normal. Es de reseñar por las evidencias que en el año 1998, Paris-Match publicó un reportaje fotográfico en el que una extraña cofradía sufí realizaba una ceremonia en la que sus componentes atravesaban sus cuerpos con afilados puñales, perforándose incluso el cráneo con entradas de la hoja de más de 12 cms. sin provocarse lesiones de ninguna consideración, al grito del mantram "Dios es Insondable" ("Allahu Akbar"). A pesar de todos estos fenómenos, y esto es seguro, para los sufís la alfombra mágica es sobre todo una alfombra apropiada para una humilde oración.

     La mitad del camino Sufí se dice que reside en la educación de los modales (Adab) y el refinamiento de éstos, unido a la sobriedad de su temperamento ha sido algo que a contribuido sin duda a incrementar la aureola de admiración que brota de nuestra imaginación. Pero esta es sólo una percepción romántica del Sufismo. La proximidad de un verdadero Maestro nos demostraría realidades algo distintas más basadas en la sinceridad, el amor y en la sencillez.

     Por otro lado, los eruditos occidentales están descubriendo con sorpresa que personalidades fundamentales en el occidente cristiano bebieron intensamente en las fuentes del Sufismo. Sin ir más lejos en la España del Siglo de Oro, Santa Teresa de Jesús se basó en maestros Sufís para conformar su doctrina de las Moradas del Alma y su "Castillo Interior", y San Juan de la Cruz en toda su poesía mística. En Italia ocurría lo mismo con San Francisco de Asís en la revolución espiritual que emprendió con la Iglesia. Dante Alligieri se sabe fue muy especialmente influenciado por el Sufismo en su Divina Comedia. La sabiduría Sufí evidencia su transmisión en la medicina occidental, la espagiria, la alquimia... y todavía sigue transmitiendo.

     El mismo fenómeno se da igualmente sobre el Budismo y el Hinduismo -dónde los Maestros Sufís llegan a utilizar indistintamente el nombre de Allah para al poco hablar de Brahma, pues sus discípulos son a menudos aspirantes a yoguis y hasta confraternizan con los grandes yoguis.

     Y es que si bien no existen en el fondo diferencias entre las distintas tradiciones espirituales, el signo distintivo del Sufismo es que viniendo de la revelación más reciente en el tiempo, ha podido mantener la transmisión espiritual sin ruptura desde los tiempos del Profeta *, la llamada "silsila" o Cadena Dorada de Grandes Maestros. Esta "silsila" garantiza y trae consigo la "Baraka" (energía espiritual de origen divino) que han aportado los más de 124.000 entre Enviados y Profetas a lo largo de la historia de la humanidad, y por lo tanto capaz de regenerar tradiciones que por ley de vida, ya habían perdido su conexión.

      Analfabetos o personas instruidas, los maestros (Sheikhs) y las maestras (Sheikhas) Sufís, al igual que sus discípulos (murids) se extienden ya por los 5 continentes. Existen 42 órdenes Sufís y multitud de floraciones espontaneas de Sufís, ya que en ocasiones ni ellos recuerdan ya su origen, pues para el Sufismo tal como nosotros lo entendemos, toda vía de acercamiento a
las realidades celestiales, está de algún modo integrada en una de nuestras 42 tariqas (caminos sufís). Para finalizar diremos que siendo el Sufismo eminentemente tolerante y quizás especialmente por ello, en el último siglo del Islám empezó una campaña de desprestigio y confusión cuando no de decidida persecución, tanto proveniente de los poderes islámicos oficiales como de las potencias occidentales.

      Extendido hoy por todo el planeta, el Sufismo, del que también existen numerosos imitadores, representa quizás la última conexión con lo Absoluto, capaz de desvelar los misterios, velados tras los misterios detrás de los misterios.

*(La paz sea con él. Los Sufís añaden siempre estas palabras tras pronunciar el nombre de cualquier Profeta)

ABU BAK'R LOPEZ

Director de la revista BARAKA

Si deseas más información sobre el Sufismo

Escribe a naqshb@wanadoo.es

   

Sufismo y fenómenos paranormales

     Interminable sería enumerar aquí un ejemplo de las diferentes clases de milagros que se relatan en las vidas de los santos sufís, tales como: andar sobre las aguas, levitar, solo o con alguien a cuestas, provocar la lluvia, aparecer a un tiempo en diversos lugares, sanar con el aliento, volver los muertos a la vida, conocer y predecir acontecimientos venideros, leer el pensamiento, telekinesis, paralizar con una palabra o gesto a una persona nociva o decapitarla, platicar con animales o plantas, convertir la tierra en oro o en piedras preciosas, producir manjares o bebidas, etc.
     Para el sufí son perfectamente verosímiles todas "violaciones de lo acostumbrado", como las llaman, porque no tienen el menor sentido de la existencia de las leyes naturales. Nosotros, por nuestra parte, sentimos la obligación de distinguir los fenómenos que nos parecen irracionales e imposibles de los que pudieran ser explicados de alguna manera natural. Las modernas teorías de la influencia psíquica, de la curación por la fe, de la telepatía de las alucinaciones verdaderas, de la sugestión hipnótica, y otras semejantes, han desplegado ante nosotros una amplia calzada por donde acercarnos a este continente tenebroso del pensamiento oriental.


Reynold Alleyne Nicholson (lector de Persa y Árabe de la Universidad de Cambridge)

 

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