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INTRODUCCIÓN

     Con intención de explorar la raíz de psi desde un nuevo ángulo, a partir del catorce de septiembre de 1.991, hasta el uno de octubre del año siguiente, como director de la sección de parapsicología de la Asociación Valenciana de Investigaciones Parapsicológicas y Ovnilógicas (A.V.I.P.O.), llevé a término el presente trabajo, siendo una parte experimental de la teoría que he denominado "colapso", la cual da una explicación a psi sin basarse en hipótesis físicas. Profundizar sobre la teoría requeriría más espacio del disponible en esta revista, por lo que el presente estudio se centra en la primera fase del proyecto SILA.

     Quiero agradecer muy sinceramente la colaboración de todas aquellas personas que estuvieron presentes en la investigación, fuera como "conejillos de indias", o participando en las largas noches de diálogo y discusión, con sus sugerencias, planteamientos y, en ocasiones, severas evaluaciones.

     Deseando facilitar la lectura del artículo, me nombro a mí mismo en tercera persona, y he utilizado la inicial del nombre y la del primer apellido de las siguientes personas:

A. C.: Ana Castellón

E. H.: Esther Hernández

I. D.: Iñaki Docio

F. M.: Francisco Máñez

C. F.: Carmen Ferrer

M. M.: Monse Muñoz

P. F.: Pilar Ferrer

P. N.: Pilar Niño

ANTECEDENTES

     Comprobar que las facultades psi no se ven influenciadas por las distancias espacio-temporales, que los obstáculos y barreras conocidas tampoco merman sus manifestaciones, fue uno de los hallazgos más sorprendentes y desorientadores de la historia de la parapsicología.

     Esto ya fue observado hace más de un siglo, cuando los casos espontáneos empezaron a ser recopilados y analizados. Una persona se encontraba en un peligroso trance, y otra, situada incluso a miles de kilómetros, se enteraba del suceso por una vía que excluía las conocidas; alguien veía la aparición de un familiar, de un amigo, separado por una enorme distancia, en el mismo momento de su fallecimiento; un reloj dejaba de funcionar, marcando la hora en que una persona moría en un lugar distante. Pero no fue hasta el comienzo de las investigaciones en laboratorio, cuando los parapsicólogos pudieron acumular pruebas objetivas en este sentido.

     En múltiples ocasiones se habla de transmisión de pensamiento, de objetos movidos o de sustancias influenciadas por una energía indetectable para nuestros sentidos sensoriales, incluso capaz de escapar a la mejor y más avanzada tecnología. Pero pese a la apariencia con que se reviste de fenómeno físico, las investigaciones, los análisis y los examenes realizados hasta la fecha me hicieron comprender la exclusiva naturaleza psíquica de psi.

     Las hipótesis basadas en soportes energéticos, ya fueron puestas en duda por algunos padres de la parapsicología, y recibieron un duro golpe cuando el neurofisiólogo y psiquiatra Hans Berger, inventor de la electroencefalografía, publicó en 1.940 su libro Psyche, en donde quedaba patente que tras muchos años de investigación le había sido imposible encontrar la supuesta energía cerebral capaz de producir los efectos atribuidos a psi. Desde los días de Berger, los sistemas de detección y análisis se han perfeccionado hasta límites insospechados, y esa energía sigue sin ser detectada.

     La percepción extrasensorial (PES) ha sido comprobada en un gran número de pruebas a grandes distancias, y la psicokinesis (PK), por la experimentación realizada, parece responder a los mismos patrones. Por lo tanto, cualquier descripción física de psi debe tener en cuenta que siendo tan sutil como para no ser detectada, unido a su capacidad para atravesar las barreras conocidas, y sabiendo que la energía sufre una pérdida inversamente proporcional al cuadrado de la distancia recorrida, resultaría falta de potencia a la hora de provocar efectos observables. Ante esto, se ha llegado a pensar que psi activa fuerzas mayores responsables de la producción de los fenómenos. El inconveniente principal es que nunca se han descubierto rastros energéticos en los objetos influenciados mediante la PK, ni en los detectados por medio de la PES.

      Buscando apoyo en la física moderna, se ha especulado sobre la actuación de los neutrinos, y se llegó a hablar de la existencia de hipotéticas subpartículas denominadas "psicones". Estas teorías se sostienen en la idea de que el cerebro es capaz de interactuar con las subpartículas, pero la misma facilidad que poseerían para atravesar la materia dificultaría en gran medida la función cerebral especializada en su detección, y además el hecho de que la superficie terrestres sea bombardeada constantemente por una inmensa cantidad de subpartículas, dificultaría la acción del cerebro hasta puntos insospechados. Al mismo tiempo de vernos obligados a aceptar unas facultades cerebrales físicas verdaderamente excepcionales, las hipótesis de esta índole olvidan que jamás se ha llegado a demostrar la existencia de los psicones, ni siquiera matemáticamente.

     Suele olvidarse que estas hipótesis no resuelven las incógnitas que ellas mismas plantean: ¿Cómo se origina la señal portadora?; ¿cómo se codifica en ella la información?; ¿cuál es la naturaleza del medio portador?; y la que resulta del mayor interés, ¿cómo localiza el "emisor" al "receptor"?, sobre todo a grandes distancias.

     Además, si se tratase de una energía o una actuación de subpartículas, sería de esperar que la suma de sujetos en una experimentación diera como resultado una mayor manifestación psi, pero semejante efecto no se produce. En las masivas pruebas en las que se intenta transmitir un dibujo, o en las multitudinarias experiencias llevadas a cabo con el propósito de influir en la caída de dados, no se ha observado lo que nos dicta la simple deducción lógica.

     La relatividad del espacio y del tiempo, la existencia de otras dimensiones, han sido temas tratados para explicar la existencia de psi, pero no han pasado de ser formulaciones verbales sin una verdadera base teórica con capacidad de ser comprobada en una experimentación verificable.

OTROS ASPECTOS

     Si bien psi sigue siendo un misterio, existen zonas de ella que la parapsicología ha podido observar y describir, aunque no explicar.

     Las facultades psi han estado siempre relacionadas con las estructuras psicológicas de los sujetos, de tal manera que la predisposición y los prejuicios influyen de manera sustancial en los resultados. Lo más embarazoso, ha sido llegar a la sospecha de que el propio experimentador también debe ser tenido en cuenta a la hora de conseguir resultados.

     En la muy conocida experimentación de Gertrudis Schmeilder, se pudo detectar como los sujetos de ánimo favorable a las pruebas, conseguían mejores resultados que los de ánimo desfavorable. En lo referente a los individuos que controlaban las pruebas, fue sencillo achacar el efecto a factores psicológicos y psíquicos: desde alterar sólo con su presencia la predisposición de los participantes, hasta llegar a pensar en la posibilidad de que podía utilizar sin querer su propia psi para interferir en las pruebas. Pero en tres experimentos efectuados por Sarah Featcher (la hija de J. B. Rhine) y el filósofo Bob Brier, se observó que las personas encargadas del control de los resultados, pese a no estar presentes en las sesiones ni conocer a los participantes, afectaban de modo notable el número de aciertos.

     La mayoría de la comunidad parapsicológica permaneció indiferente, o tachó de absurdas estas investigaciones, evitando a toda costa una tarea que se presentaba demasiado pesada para el intelecto, prefiriendo, por incoherentes que resultasen, las explicaciones basadas en las leyes físicas conocidas.

     Las expresiones "transmisión de pensamiento" e "influencia del pensamiento", pueden estar justificadas por la denominación de "pensamiento" a todo contenido psíquico. Este contenido no es sólo consciente, sino también inconsciente, y pese a que la parapsicología y la ufología admiten la existencia del inconsciente, no le prestan, normalmente, la suficiente atención. Que psi actúa fuera de la consciencia del individuo, ha sido extensamente estudiado, e interpretamos que aquellos elementos de la actividad psíquica que no constituyen el centro de la atención son los que normalmente se manifiestan. Sin embargo, la naturaleza de psi podría ser diferente al área psíquica explorada hasta ahora.

     En los casos espontáneos de PES, de no ser por el fuerte significado del suceso, sumado a la aparente transferencia de información, podíamos sostener que se tratan de simples coincidencias. Una sensación de peligro ajeno invade a un individuo, tan intenso resulta que llama por teléfono, enterándose entonces de que su pariente ha sufrido un accidente en el preciso instante de su presentimiento.

     Relacionar a la PK con las coincidencias parece imposible en un principio, pero debemos reflexionar ante el hecho de que contrariamente a lo que nos tienen acostumbrados los agentes psíquicos y los médiums con su, relativa, lentitud en doblar un metal o mover un objeto, en las pruebas de lanzamientos de dados, la acción psicokinética es instantánea, pareciendo que se produce más una coincidencia entre la cara del dado y el número elegido, que una energía sea capaz de manipularlo mientras efectúa la caída sobre la mesa.

     Las coincidencias cargadas de significado han intrigado desde siempre al ser humano, viéndose en ellas una demostración de la existencia de un orden transcendental preestablecido que escapa a nuestra comprensión.

     Quizás fue Arthur Schopenhauer el que mayor atención les prestó en un principio, la cual se ha visto reflejada en figuras tales como la de Paul Kammerer, o en las investigaciones de Arthur Koestler. Pero pocas personas han profundizado tanto en esta cuestión como lo hizo Carl Gustav Jung, con sus reflexiones entorno a los acontecimientos acausales, cuya desviación de las leyes conocidas llamó tan poderosamente su atención, utilizando el término "sincronicidad" para definir esa clase de hechos en que, por imposible que parezca, no existe la relación ordinaria de causa y efecto.

     El psicólogo suizo supo reconocer la intervención de contenidos psíquicos inconscientes, intuyendo una manifestación física de ellos en los fenómenos psi. Jung vio en la labor de Josehp Banks Rhine una confirmación a sus ideas, siendo para él estos trabajos una demostración de la sincronicidad: "coincidencia de dos o más acontecimientos, relacionados de modo acausal, con un contenido idéntico o semejante".

     De ser los fenómenos psi acontecimientos acausales, no sólo quedaba pendiente establecer si se tratan de hechos posibles, sino también su existencia como hechos reales, para lo cual fue ideado el proyecto SILA.

PLANTEAMIENTO

     En los asuntos relacionados con el azar, sin discusión, la estadística matemática es la mejor herramienta de trabajo de la parapsicología, al igual que lo es en diferentes ramas científicas.

     Después de algunas tentativas con juegos de azar, me decanté por las pruebas con cartas Zener y dados, pese a que conocía la reticencia que encontraría a la hora de buscar voluntarios para la experimentación, dada la poca motivación que encuentran los participantes en este tipo de investigaciones. De contrapeso se encontraba la posibilidad de dar una rápida explicación a los nuevos sujetos que quisieran participar, pues las reglas en que se basan las cartas y los dados son en extremo sencillas, y además, contaba con la ventaja de tan sólo necesitar la base de la estadística para el análisis de los resultados.

     Rhine hizo famosas las cartas Zener, consistentes en un mazo de veinticinco cartas, formado por cinco grupos de cinco figuras diferentes. Una persona que intentara adivinar el orden de las cartas tras ser barajadas, podía esperar cinco aciertos debidos al azar. Cuando varios sujetos consiguieron mantener desviaciones sustanciales en el número de aciertos, fue fácil confirmar que las leyes del azar no se cumplían, y los resultados se achacaron a la intervención de la PES.

     La caída de los dados está de igual forma sometida a las leyes del azar. Así como se puede esperar cinco coincidencias en el uso de una baraja Zener; es decir, un 20% de aciertos, en un dado se espera el 16,67%. Al arrojarlo, por ejemplo, sesenta ocasiones, en diez de ellas el dado mostrará la misma cara. Si un individuo es capaz de influir en la caída de los dados sin otro medio que su voluntad, de forma que la cara elegida por él aparece más veces de las esperadas, se comienza a hablar de PK.

     Las leyes del azar también nos dicen que podemos acertar en una prueba cuatro cartas, o quince caras de un dado, pero cuanto más larga sea la serie, más se eliminaran las rachas de suerte, y más nos acercaremos al tanto por ciento establecido por el azar.

     Entre los parapsicólogos que han utilizado los métodos creados por Rhine y su equipo, ha existido desde siempre una honda sospecha relativa a las similitudes existentes entre la PES y la PK, estando algunos investigadores convencidos de encontrarse estudiando dos aspectos del mismo fenómeno, no dos fenómenos diferentes. Esta sospecha me embargaba a mí también desde hacía años.

PRELIMINARES, OBSERVACIONES Y OBJETIVOS

     En las tradicionales pruebas de laboratorio, hemos podido percatarnos de la manifestación colectiva de psi, puesto que todos los que participan, tanto los sujetos como los encargados del control, son decisivos a la hora de obtener resultados. Un grupo de investigadores que no crea en la existencia del fenómeno, empeñado en demostrar que las facultades paranormales son sólo una falacia, encontrará sus resultados dentro de la esperado por el azar. De igual forma, otro grupo que admita su existencia, pero que trabaje sin una auténtica convicción de obtener resultados positivos, encontrará la evidencia de psi muy esquiva para él. Ha este hecho lo denomino "efecto observador".

     SILA fue pensado con la pretensión de que los "aciertos" de los sujetos no fueran el producto de intentar adivinar o influir, sino que nacieran de la propia voluntad, del deseo de producir coincidencias. No debemos olvidar que este ánimo favorable debía existir en todo el grupo de personas; tanto investigadores como investigados.

     Antes de continuar, deseo detenerme en un punto que considero de la mayor importancia para comprender los resultados obtenidos. Me encontraba escaso de personal voluntario para participar en las pruebas, además de sufrir una constante y molesta intervención por parte de algunos compañeros de asociación, que no sólo jamás comprendieron el trabajo a realizar, llegando incluso a chancearse de él, negándose a entablar cualquier clase de diálogo o escuchar las explicaciones pertinentes. Manifestándose psi como fenómeno colectivo, el ambiente reinante no era el más indicado, dada la estructura general pensada para la investigación. Llegó un momento en que me vi en la necesidad de suspender el trabajo (desde diciembre de 1.991 a febrero de 1.992). Por suerte, la oportuna entrada de nuevos socios de diferente mentalidad, unida a la marcha de algunas personas, permitieron la continuación del proyecto al verse en parte mejorada la predisposición general.

     Las pruebas debían llevarse a cabo en un entorno psicológicamente favorable, así que los sujetos no se vieron forzados a la concentración, el silencio, ni ningún tipo de medida con capacidad restrictiva. Ellos mismos adoptaron la actitud que creyeron más conveniente, siendo la de tomarse las pruebas como un juego, inclusive como una competición, la que prevaleció. Durante las sesiones de trabajo se charlaba o se bromeaba sobre los temas más dispares, y otras personas podían entrar y salir libremente de la habitación. En este último tema llegué a tener mis dudas, pues cualquier observador podía interferir en la experimentación, pero comprobé que impedir su entrada inhibía la espontaneidad y la naturalidad de los sujetos.

     En lo referente a la experimentación con cartas, los sujetos procedieron de la siguiente forma: Cada uno de los dos participantes tenía en su poder un mazo, el cual barajaba y cortaba libremente. Más tarde se procedía a anotar el orden en que habían quedado las cartas, comprobándose entonces las coincidencias existentes entre la colocación de las cartas de las dos barajas. Del control y de las anotaciones, se encargaba una tercera persona o uno mismo de los participantes.

     El sistema es sencillo y presenta buenas protecciones contra el fraude, ya sea deliberado o inconsciente, como se demostró en el caso de un individuo propenso a él, puesto que no consiguió realizarlo. Ante todo, los dos sujetos deberían ponerse de acuerdo, pero esto les haría destacar, y entonces las pruebas se efectuarían estando una persona de confianza como controlador. Este caso no se dio en ningún momento.

     Una complicada combinación de hiperestesia (extremada sensibilidad de los sentidos) y observación física del compañero, puede ser argumentada para explicar el fenómeno. Quizás, por imposible que parezca, una persona sea capaz, inconscientemente, de identificar las cartas gracias al tacto. Pueden existir ínfimas marcas en el cartón, cambios en su textura, o delatarse la impresión de los símbolos. Para refutar semejante explicación, se llevaron a cabo las pruebas de la serie C, en donde el sujeto manipulaba con sus manos las dos barajas, pudiendo con toda libertad observar su dorso. Los resultados obtenidos no mostraron ninguna significación especial. Completamente aparte, yo mismo efectué 3.100 pruebas clásicas de PES general usando siempre el mismo mazo, permitiéndome toda clase de manipulación física de las cartas, sin que, pese a mi deseo, pudiera alcanzar unos resultados no atribuibles al azar.

     En la segunda etapa del proyecto SILA, dedicada a la experimentación con cartas y dados, se están realizando diferentes comprobaciones, pero si la hiperestesia sumada a la observación no es una explicación satisfactoria, menos lo parece aún sumada a la PES; que un sujeto conozca el orden de la baraja por el tacto, lo transmita al compañero, y éste ordene a su vez las cartas, resulta demasiado complejo y confuso. A este respecto, como medidas de seguridad, con intención de impedir alguna extraña función del tacto, los participantes intercambiaban las barajas tras cada prueba (en la serie C no se hizo), fueron mezcladas y formadas barajas al azar, y se incluyeron mazos nuevos durante la investigación.

     Las pruebas efectuadas con dados plantean problemas diferentes, aunque su realización también fue sencilla. Un dado era lanzado quedando oculto para cualquier persona, entonces los sujetos arrojaban los suyos en sesenta ocasiones por cada prueba, anotando las caras mostradas por el dado. Terminado esto, se enseñaba el dado oculto comprobándose las veces que las tiradas de los participantes habían coincidido con él.

     En otras ocasiones se han realizado este tipo de pruebas, atribuyendo los resultados a una mezcla de PES y PK. Según se suele deducir, los individuos captaban la información del dado oculto, influyendo después en la caída del suyo.

     Semejante explicación entra dentro de la parapsicología más tradicional, y desde luego es difícil aportar argumentos en su contra de modo resumido. Ante todo, debemos pararnos a pensar en que se trata de una hipótesis, y como tal, no ha sido demostrada.

     El fraude, consciente o inconsciente, no parece ser probable en estas pruebas, al encontrarse el dado testigo completamente oculto.

     Se presenta una larga discusión sobre la posible influencia que ejercerían en la experimentación el uso de dados de los denominados "cargados". Una vez más la imposibilidad de extenderme me impide exponer todos los pros y los contras que serían deseables, pero como comprobación, de manera paralela a la experimentación, realicé 37.800 tiradas comparativas empleando los mismos dados, entrando los resultados en la esperado por el azar.

     El matrimonio Rhine tomó como demostrativas las ocasiones en que los resultados mostraban una relación de 1:100, haciendo falta repetir la prueba cien veces para que el azar produjera un resultado como aquel (razón crítica de 2,50). Yo no podía esperar tanto de mis sujetos, pues en las pruebas tradicionales, ninguno de ellos había demostrado poseer una excepcional facultad psi, de manera que para ser demostrada la hipótesis, la suma total de las pruebas no debía bajar de la relación 1:20 (razón crítica de 2,00), con la cual trabajan otras disciplinas.

     En resumen las comprobaciones a efectuar fueron las siguientes:

- Manifestación de psi descartando los conceptos tradicionales sobre la PES y la PK.

- Influencia en los resultados por parte del grupo completo que interviene en la investigación, incluidos los controladores (efecto observador).

- Determinar si la persona encargada del registro altera por medios desconocidos los resultados.

SERIE A

     Este grupo de pruebas, el más numeroso, se encuentra compuesto por las efectuadas siguiendo el método experimental con parejas descrito con anterioridad. Tan sólo aquellas parejas que realizaron un mínimo de 120 pruebas fueron consideradas como válidas para su estudio por separado, siendo el conjunto denominado como "varias" en donde se incluyó el resto de los participantes.

SERIE B

     La pareja formada por P. F./C. F., comenzó las pruebas el 14 de junio de 1.992. Ambas mujeres creían en la existencia de la PES, aunque habían obtenido resultados negativos en las pruebas tradicionales. Actuaba yo como controlador, pero pese a mi deseo de obtener frutos por encima del azar, continuaban con su línea en las de sincronicidad. Con intención de comprobar su posible influencia, el 2 de agosto introduje a A. C., una persona de ánimo favorable, y conocedora de los objetivos a alcanzar.

     La experimentación la realicé fuera del local social de A. V. I. P. O., en una casa particular y en diferentes condiciones. A ninguna de las dos les expliqué lo que pretendía, así que pese a querer colaborar, al faltarles la información pertinente nunca creyeron que la experimentación estuviera relacionada con la PES.

SERIE C

     Esta serie fue pensada para comprobar la posibilidad de una explicación basada en la hiperestesia. Se preparó como una partida de cartas convencional, y con motivación económica, de tal manera que tras depositar un fondo, los participantes ganaban una moneda (5 ptas.) por cada coincidencia lograda que sobrepasara lo esperado por el azar, perdiendo también una en caso contrario.

     Por orden riguroso, y en el sentido de las manecillas del reloj, se barajaba un mazo con toda libertad. Después de ser depositado en el centro de la mesa, cada sujeto hacía lo mismo con el suyo, tras lo cual el que había barajado iba diciendo el voz alta el orden en que se encontraban las cartas centrales, y el resto comprobaba las coincidencias propias.

     Al utilizar las cartas como un juego, y debido a la parcial comprensión de las pruebas por parte de algunas personas, pronto los participantes se dejaron llevar por la dinámica de las partidas, compitiendo como en cualquier otro juego y deseando ganar por medio de la mera suerte.

CONTROLADORES

     El siguiente cuadro muestra la probable influencia ejercida por las personas encargadas de llevar el registro de la serie A.

     Para evitar las equivocaciones al realizar las anotaciones, los cuestionarios fueron comprobados previniendo un factible influjo inconsciente que podía llevar a la obtención de resultados erróneos.

UN SONDEO SINGULAR

     Sin disponer de ningún medio sofisticado para causar estados alterados de consciencia, pero sospechando que según la teoría del colapso debían producir una mayor número de coincidencias, dos miembros de A.V.I.P.O., no habituados a su consumo, se sometieron voluntariamente al empleado por la humanidad desde tiempos inmemoriales: el alcohol.

     Se llevaron a cabo un total de 24 pruebas consiguiendo 157 coincidencias (lo que se traduce en una razón crítica de 3,77), sobrepasando todas las espectativas.

     Debo aclarar que en ningún momento considero al alcohol como un potenciador del efecto psi, ni recomiendo su consumo. Otros sujetos acostumbrados a las bebidas alcohólicas no mostraron ningún signo de intensificación.

EXPERIMENTACIÓN CON DADOS

     En las pruebas de PK consideré individualmente a los sujetos que realizaron un mínimo de 5.400 tiradas (15 cuestionarios).

RESEÑAS SOBRE LOS RESULTADOS

     En el total de las pruebas A fue superada la relación 1:100, siendo 5,13 la media de las coincidencias, lo cual cumplía sobradamente las premisas establecidas para considerar que se estaba produciendo una manifestación de psi. Sólo una pareja superó de forma particular la razón crítica establecida para el conjunto de la investigación, pero es destacable que estuviera compuesta por el sujeto que ideó la experimentación (F. M.) y el que comenzó a cooperar en los inicios de la planificación (I. D.).

     La segunda serie, pese a ser menos numerosa, muestra un interés especial. El filósofo y psicólogo Koneru R. Rao indicó mediante su "principio de conservación del orden", que la PES podía actuar de manera similar a lo obtenido en las pruebas B. La naturaleza es orden, y psi lo rompe. Mientras unos sujetos obtienen resultados positivos, otros los consiguen negativos, manteniéndose la armonía preestablecida. Desde luego es una idea muy especulativa, pero que daría explicación a como con la participación de A. C. se llegó a remontar una razón crítica negativa. Lo cierto es que el grupo presenta peculiaridades que dan pie a un gran número de posibilidades imposibles de ser enjuiciadas brevemente.

     En la serie C, al mismo tiempo que descarta la actuación de la hiperestesia, no se observa una actuación psi importante. Como única salvedad, la razón crítica obtenida por F. M. (1,52) frente al total alcanzado, puede hacernos retomar la hipótesis argumentada por Rao.

     Aunque sólo F. M. consiguió exceder individualmente el margen determinado, el examen realizado sobre los controladores presenta conjeturas sumamente sugestivas. Por lo general, los sujetos se consideraban a sí mismos poco "psíquicos", llegando a pensar alguno de ellos que con su mera participación "gafaba" las pruebas; y lo cierto es que se producía un hecho curioso. Una persona no solía obtener resultados positivos al ejercer de controladora, y sí al intentar producir coincidencias, o bien al contrario. El efecto podría deberse a la simple influencia de los prejuicios personales. El ejemplo más claro es el protagonizado por F. M.

     Al ser el creador de la teoría del colapso, y por lo tanto el que mayor seguridad tenía en obtener pruebas de su veracidad mediante el proyecto SILA, el resto de los compañeros, después de largos debates, llegó a confiar en que lo lograría. Durante la experimentación se creó fama de imbatible, de tal forma que si un grupo se encontraba trabajando al mismo tiempo que el suyo, estaba seguro de no conseguir superar los resultados del grupo de F. M., ya participara él como controlador o como inductor de coincidencias. Puede ser que en la serie C se plasme mejor el fenómeno, pues los demás participantes llegaron a sentir lo que se puede considerar un pequeño complejo de inferioridad.

     El efecto observador, la influencia de todos los que integrantes de la investigación, hizo aparecer a F. M. como el sujeto más dotado para producir manifestaciones psi, pero en realidad su aparente facultad se debía a la confianza puesta en él por todo el equipo La seguridad sobre este hecho se refuerza cuando comprobamos que en los grupos "varios", compuestos en líneas generales (salvo contadas excepciones) por sujetos reacios, e incluso hostiles, a la experimentación, pese a contar en ocasiones con la participación de F. M., no lograron superar al azar, figurando sobre el papel sus arbitrariedades.

     Como podemos ver en la experimentación con dados, sólo F. M. superó la relación 1:20. Los resultados no son comparables a los conseguidos con las cartas (Louise Rhine descubrió el mismo hecho), sin embargo podrían indicar la existencia de una manifestación psi, ya que si las coincidencias producidas con la baraja Zener son difíciles de concebir por parte del neófito, mucho más espinoso le es aceptar que la naturaleza de la PK señala un origen psíquico contingente.

CONCLUSIONES Y COMENTARIOS

     Como fundamento para continuar las investigaciones, los tres puntos principales que se pretendían explorar en la experiencia piloto dieron frutos positivos. La PES y la PK están lejos de ser comprendidas por la parapsicología tradicional, siendo no sólo posible, sino también muy probable, que debamos plantearnos la necesidad de una recapitulación radical de los conceptos que poseemos sobre su naturaleza. Por regla general, los sujetos que participaron en la experiencia, siendo además capaces de entablar un intercambio de opiniones, lograron unos mejores resultados que aquellos cuyos prejuicios no les permitieron confrontar la hipótesis de trabajo. Naturalmente, la conclusión más transcendental es la de que el propio controlador de la experimentación debe ser tenido en cuenta en el momento de evaluar los resultados.

     Dice una anónima crítica china del budismo: "Queréis comprender el cielo sin haber comprendido la tierra". Algo similar ocurre en la parapsicología con la PES y la PK. Los métodos de investigación creados ha décadas por el matrimonio Rhine, revolucionaron nuestra disciplina. Pero el hecho de que no se haya llegado a encontrar una explicación satisfactoria a los efectos producidos por psi, unido al inexorable paso del tiempo, ha conseguido apartar de los laboratorios las pruebas con cartas Zener y dados.

     De esta forma, una de las más sencillas manifestaciones paranormales, ha sido relegada a la historia de la investigación antes de ser entendida, y como en la crítica china, se habla sobre la naturaleza de psi desde una prespectiva tan elevada, que los ojos de la parapsicología ya no pueden distinguir el suelo.

     Adelantar afirmaciones y conclusiones es todavía precipitado, pero por lo sondeado hasta el día de hoy, gracias a la segunda etapa de la experimentación con cartas y dados, unida a otras fases mucho más complejas del proyecto SILA, intentamos en la actualidad abordar la problemática del espacio y del tiempo.


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