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La noche del 7 de mayo de 1915, una mujer de cuarenta
y
siete años estaba sentada ante una mesa en una casa de Dublín. Dirigía una
sesión espiritista. De pronto el lápiz que tenia en
la mano comenzó a moverse. Minutos más tarde había completado
un supuesto mensaje de Sir Hugh Lane, conocido mecenas artístico de Dublín.
En el mensaje, Lane decía que estaba muerto. Y hasta el la
siguiente la médium, Hester Dowden, ni ninguno de los que estuvieron en la sesión, supieron que el mecenas fue pasajero del,
infortunado "Lusitania".
Durante casi cuarenta años hasta que la muerte se la llevó en
1949, Hester Dowden, una irlandesa alta, de porte aristocrático, realizó experimentos espiritistas que asombraron al mundo. A su.
casa de Chelsea acudían millares de personas ansiosas de conseguir su ayuda en el intento de ir
más allá del misterio de la
muerte.
Hester Dowden dio más de cuarenta mil reuniones en las que
se afirmaba que los espíritus transmitían mensajes mediante un lápiz que sostenía
flojamente entre sus dedos. También utilizaba un tablero con letras y signos.
Los espíritus que se ponían en comunicación con la médium solían ser los de personas cuya voz o presencia
había sido solicitada por los clientes de su invocadora.
En ocasiones, afirmaba que era posible comunicarse con figuras históricas que seguían habitando el "más allá". Entre estos se incluía al Apóstol Felipe, del Nuevo Testamento, el filósofo griego Cameades, Sir Francis Bacon, el Conde de Oxford, la actriz Ellen Terry, Oscar Wilde y un fantasma testarudo y bastante egoísta que se hacia llamar Will de Stratford. Hester Dowden había nacido en Dublín, el 3 de mayo de 1868. Su padre Edward, era un famoso crítico literario que llegó a profesor de literatura inglesa en el Trinity College de Dublín. Pianista de talento, la chica debió emprender una carrera musical, aunque sin embargo a los veinticuatro años murió su madre y abandonó la música para cuidar de su padre. Ocho altos más tarde, Edward Dowden decidió volverse a casar. Su hija, celosa de su madrastra, abandonó la casa a los veintidós años y se casó sin pensarlo demasiado con un médico de la buena sociedad, el doctor Travers Smith. Después, Hester Dowden comenzó a dedicarse al espiritismo y a dirigir sesiones que pronto se convirtieron en la comidilla de los devotos y aficionados a lo psíquico en Irlanda e Inglaterra. Su primer éxito notable en la comunicación con los muertos ocurrió en la víspera del día en que el "Lusitania" fue hundido por un submarino alemán. La noticia del naufragio se anunció, pero la lista de pasajeros todavía no se había publicado.
En una sesión el lápiz de Hester Dowden
comenzó a "escribir un mensaje de Sir Hugh Lane". Decía que había estado en el
"Lusitania"
pero que cayó par la borda de una lancha salvavidas atestada de
gente. Luego todo se hizo oscuridad hasta que "vio una luz" que era la sesión de Hester
Dowden. Sir Hugh
quería entregar cierto
número de mensajes a sus amigos. Pero por lo que se sabia ni
Hester Dowden ni nadie en Dublín estaban enterados de que Sir
Hugh viajase
en el
navío siniestrado.
Varias veces durante otras sesiones, el Iápiz de Hester Dowden escribió mensajes de
Lane. Uno
decía que estaba preocupado
por la liquidación de sus cuadros y que deseaba que los exhibiesen en una
exposición-homenaje que debería celebrarse en Dublín.
Nada podía hacer Hester Dowden con respecto a eso, pese a
las repetidas súplicas del espíritu. "Esos cuadros deben devolverse a Dublín"
decía el mensaje. "No puedo descansar hasta que
este asunto esté zanjado. Me tortura".
Cuando se divorció Hester Dowden en 1916, volvió a utilizar su nombre de soltera y se puso a trabajar para ganarse la vida. Durante seis años fue una periodista apreciada en Dublín, pero en 1919 se instaló en Londres y comenzó a escribir para el "Anthenaeum" y otros periódicos bien conocidos. En 1922 dio el paso que iba a conducirla a la fama mundial coma médium profesional. Abandonando la literatura alquiló una casa en Chelsea y con paciencia aguardó a que viniesen clientes que le pagasen por ponerse en contacto con los muertos. Los clientes, por último, acabaron por acudir en gran número.
Hester Dowden utilizó durante su vida varios "controles", o espíritus fácilmente convocables, para que sirvieran de enlace entre ella y el mundo de los espíritus. Hablando mediante un tablero de signos o con el lápiz "automático", el control, afirmaba ella, le daba noticias de lo que ocurría más allá. A veces el espíritu de enlace le presentaba a otros espíritus con los que la médium deseaba establecer contacto. Pronto la reputación de Hester Dowden coma médium profesional se extendió. Muchos de sus clientes afirmaban que con su ayuda habían recibido información, consejo y consuelo que sólo podían provenir de los espíritus de los parientes o amigos muertos. La médium pretendía que la mayor parte de sus contactos con éxito con el mundo de los espíritus se efectuaba con la ayuda de un control que se hacia llamar Johannes. Dijo que él admitió que era en realidad el antiguo filósofo griego Cameades. Después se dispuso a demostrarlo dictando cantidades ingentes de material literario para que ella lo captase con el tablero de los signos. Reagrupado y trascrito, este material demostró ser un tesoro filosófico verdaderamente deslumbrador. Publicado más tarde por uno de los asociados de Hester Dowden coma "el libro rojo de Johannes", se editó como una obra original y de discusión filosófica. Nadie pudo explicar cómo Hester Dowden, que no poseía conocimientos ni experiencia en materia filosófica, pudo haber escrito aquel volumen de ciento cincuenta mil palabras de razonamiento culto y sumamente abstruso.
El contacto aparente con Oscar Wilde, en un buen número de sesiones de Hester Dowden llevadas a cabo en 1924,
despertó gran interés entre los espiritistas. Comenzó un DIA en su sala de
estar en Chelsea mientras estaba sentada, Iápiz en mano, tratando
de establecer contacto con el espíritu solicitado por el cliente que
se sentaba a su lado.
Entonces el lápiz comenzó a redactar un mensaje. Pero no era
del espíritu que deseaba Hester Dowden.
"Piedad para Oscar Wilde", escribió el lápiz. "Estar muerto
es la experiencia más aburrida de la vida. Es decir, si se exceptúa el casarse o cenar con un maestro de escuela".
Ante las preguntas de Hester Dowden, el espíritu respondió
que era en realidad Oscar Wilde y que antaño había vivido cerca
de aquel lugar en Tite Street.
Ella le hizo luego una serie de preguntas sobre la historia de
su familia para cerciorarse de su identidad. "¿Dudas de mí?", escribió el
lápiz. "No me sorprende, porque
a veces dude de mí mismo. Piedad para el pobre Oscar Wilde.
El mero recuerdo de la belleza del mundo es doloroso".
Desde entonces el espíritu de Oscar Wilde se le apareció muchas veces a Hester
Dowden. A su debido tiempo le
dictó en el
tablero de signos una comedia en tres actos.
Todos sus supuestos mensajes fueron examinados con atención por expertos
literarios, la mayor parte de los cuales estuvieron de acuerdo en afirmar que no
podían haber sido falsificados por la médium. El lenguaje era el típico de la conversación mundana de Wilde y de todos sus escritos.
También, expertos en caligrafía dijeron que la escritura era casi idéntica a la de la propia
mano de Wilde. Era del todo diferente a la letra normal de Hester Dowden. Incluso los que dudaban de los extraños poderes espirituales de
Hester Dowden encontraron difícil de explicar cómo nadie que
no fuese Oscar Wilde hubiera podido escribir la comedia que ella transcribió.
"Parece que debe aceptarse esto coma prueba definitiva del
regreso del espíritu de Wilde", resumió un investigador psíquico.
"Apenas resulta imposible explicarlo de otra manera. Si es una
falsedad, significa que la propia Hester Dowden es capaz de escribir comedias tan
fácilmente coma escribir una carta", añadió
en su informe el investigador.
Una figura religiosa que, según se pretende, también reveló su presencia como espíritu ante Hester Dowden fue el apóstol griego Felipe. Los historiadores siempre han creído que el motivo de que su evangelio no apareciese en la Biblia es el de que públicamente se quemó en Atenas. Hester Dowden afirmaba que a través del control Johannes, Felipe le envió una serie de mensajes que "comportaban una descripción de la personalidad de Jesús como hombre, por uno que fue su contemporáneo y discípulo".
En 1940, ante el apremio de un cliente que era un fanático de Shakespeare, Hester
Dowden comenzó una serie de sesiones en
las que hizo que Johannes convocase los espíritus de Shakespeare,
Francis Bacon y el Conde de Oxford. Se esperaba que pudiesen
zanjar la controversia sobre cuál de los tres era el verdadero autor de las obras de
Shakespeare.
Johannes "apareció" primero con el supuesto espíritu de Francis
Bacon. Hester Dowden y el
"shakespiriano" le hicieron preguntas a través del control y él negó ser autor de ninguna de las obras.
Johannes "anunció" entonces a través del lápiz móvil de Hester
Dowden:
"William de Stratford está aquí, pero se encuentra
muy furioso. Quiere que ustedes comprendan que es un hombre
muy inteligente".
Esta afirmación se produjo coma resultado de una afirmación
del devoto de Shakespeare mientras hablaba con Bacon de que
el bardo de Avon no era muy inteligente.
Y sin embargo, paco a paco se fue enhebrando un paciente
interrogatorio para obtener información de "Will". Al poco admitió que sus obras eran fundamentalmente fruto de la pluma del
Conde de Oxford.
Shakespeare, según los informes obtenidos en las sesiones de Hester Dowden, era sólo director escénico. Oxford buscó su ayuda para que "diese forma a sus escritos con propósitos profesionales". "Fue la única relación de Shakespeare con las obras... excepto por lo que respecta a que escribiera alguna comedia ocasional para satisfacer las apetencias del público". Como prueba final de la autenticidad de esta revelación en apariencia sensacional, Hester Dowden persuadió al Conde de Oxford para que le dictase tres nuevos sonetos. Cuando se publicaron fueron reconocidos coma "dignos en calidad poética a los mejores sonetos de Shakespeare de los que tenemos noticia". Poco antes de que muriese en 1949, afirmó la médium que había establecido contacto espiritual con otro famoso personaje, la gran actriz Ellen Terry. En los años que siguieron a la muerte de Hester Dowden otros médiums han pretendido haber establecido contacto con su espíritu. Han informado que, desdeñando en apariencia la escritura automática y el tablero de signos que usaba, se les ha aparecido y les ha hablado con su propia voz.
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