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Antes de que
desaparecieran los dinosaurios, cientos de millones de años más allá de
nuestra inteligencia mortal y humana, las serpientes se habían adaptado a la
vida en este planeta. No hay animal vertebrado sobre la
Tierra que tanto lleve unido a él su forma. La conoce palmo a palmo, a
reptado sobre sus mil geografías diferentes y en todas ellas a hallado la fórmula
propicia para adaptar su reptílica biología.
Su antigüedad,
su desconocimiento, esa forma única de arrastrar su vientre anillado sobre el
suelo, y por su puesto su rugosa y lubricada piel de mil colores, les convierten
en enigma animal por si mismas.
Pero quizás
el miedo que provoca en el hombre radique más en su astuta presencia.
Animal carnívoro, cazador siempre escurridizo y calculador estratégico
de cada uno de sus movimientos se nos rebela como enemigo al que envidiamos por
temor. Su débil e ínfima masa cerebral siempre nos sorprendió por su
funcionalidad de supervivencia. Una sangre fría que riega el estilizado físico
del más sigiloso de los depredadores.
La
sombra de la serpiente en la figura de los humanos
Los esotéricos más herméticos,
poseedores de antiguos conocimientos ancestrales veían en la serpiente un símbolo
vivo del destino. Un destino que arrastra su cuerpo simbolizando el
esfuerzo por avanzar en el camino. La mente ágil para observar las verdades,
con la capacidad propicia de reacción para defenderse de los ataques externos,
pero la prudencia necesaria para saber actuar justo en el momento idóneo.
Otros también
en el campo de lo esotérico vieron en este réptil la representación perfecta
de un futuro ilimitado, de la eternidad. Simbolizaban el movimiento continuo con
una serpiente que se mordía la cola formando un circuito cerrado, un universo
perpetuo. Un perfecto cero, representación del todo.
...
Y
los primeros dioses eran serpientes y agua
Los egipcios ya las divinizaron o rescataron
parte de su fisonomía para simbolizar a sus dioses. El animal representativo de
Seth presenta cola bifurcada. Se
encuentra entre los dioses más antiguos de Egipto,
representando al dios de la oscuridad y de las profundidades. Incluso si
viajamos más atrás encontramos que en los conceptos de dios de los mundos
primitivos la idea de la diosa madre y la influencia de los ciclos lunares habían
propiciado la aparición de unos altares llenos de figuras serpentiformes. El hecho de tal extraña relación pudo deberse a
que la mujer vive cada veintiocho días una fase de purificación menstrual y la
serpiente una de purificación o muda de piel.
Una serpiente que se alargó en otras creencias enroscándose sobre si
misma y creando la mítica espiral en representación del universo creado y
creciente.
Esto sucedía aproximadamente hacía el 8.500
a.C. cuando el elemento agua dominaba en importancia en la tierra, pero
cambios geológicos y diluvios hicieron decaer el poder de los dioses del mar
como las primeras serpes. Entró en juego el elemento Tierra
y los hombres comenzaron a adorar otras simbologías relacionadas con ella: el
león, el toro, el buey...
La serpiente se relegó a ser un mero morador del paraíso. Dolido por haber sido repudiado de entre los mitos,
los hebreos la colocaron enroscada en el árbol del bien y el mal. En espera de
tentar con su fruto a los recién creados hombres. Curiosamente el bien y el mal
representaban las dos caras de una misma moneda, la oscuridad y la luz, los
opuestos que deben existir necesariamente juntos para ser reales. El árbol era
la representación de los gemelos, del dios ya masculino unido a la tierra. La
astuta serpiente se había enroscado en el dios que le sucedió para no perecer
en la desprotección del suelo. Se adaptó a él. Es más provocó con su
tentación los cambios conscientemente...como si la transición fuera algo
premeditado.
Y si todo esto
es lo que defienden los más antiguos esoterismos al hablar de serpientes
tampoco se quedaron cortas las civilizaciones posteriores. Los hebreos cambiaron
la piel de la serpiente por la de mujer y la convirtieron en el demonio más
oscuro del infierno, el más seductor y tentador...Lilith.
La que dicen pudo haber sido la madre de la creación pero se negó a serlo.
Los Griegos pusieron las serpientes en sus demonios.
Lamias chupadoras de sangre de bebes y come-niños. En Medusa las simbolizaron como instintos que moraban en la cabeza de
tal demonio, cuya mirada penetrante paralizaba y convertía en piedra a todo
aquel que osara mirarle a los ojos. Una facultad hipnótica que aún a menor
escala seguímos encontrando en los reptiles bífidos de nuestra fauna, las
serpientes cazadoras capaces de paralizar con su mirada a su presa.
El dios-serpiente desterrado
y vengativo. Amedrantó a los hombres y estos tradujeron sus
temores en leyendas. Si la serpiente había sido luz y creación una vez tocada
por la oscuridad necesariamente se volvería destructora.
Los monstruos plagaron las historias de marinos, pero ninguno de forma tan constante como las serpientes gigantescas capaces de engullir un barco entero con tripulación y digerirlo lentamente. De los cielos bajaron serpientes aladas, Quetzalcóalt el dios inca más terrible y poderoso se representó a veces como una serpiente.
Curiosidades
de la deidad hecha animal real
A pesar de que generalizar
las características de estos réptiles es muy difícil puesto que es uno
de los animales con más ramificaciones evolutivas existentes. Podríamos
subrayar de ellas algunas peculiaridades al margen de que familias las
compartan, teniendo en cuenta que citamos las que más miembros del género
poseen:
*
Su sistema locomotor es vertebrado,
pero su movimiento es anular,
todo su cuerpo a excepción de la cabeza presenta capacidad contractil y su boca puede abrirse para devorar
presas que cuatriplican el tamaño en reposo de su cráneo.
*
Depredadoras natas.:
Carnívoras en principio. Pueden pasar épocas de inanición. Una vez combatida
la presa pasan a engullirla entera y así empiezan un
lento metabolismo cruel. A veces la víctima aún viva debera sentir
ronperse todo su esqueleto miembro a miembro para atravesar el cuerpo de la Sierpe
y en el proceso comienza la digestión. Una terrible forma de morir a la que ha
podído anteceder una buena dosis de mortal o adormecedor veneno. La musculatura
de la serpiente es tan poderosa que enroscada en un ser vivo puede provocar
asfixia y ruptura ósea del mismo. Y no tienen porque tratarse relativamente de
presas pequeñas. Caballos han muerto así a manos de una serpiente de metro.
*
Increible capacidad al medio que habitan.
Su proceso de desarrollo continuo. Sus constantes cambios de piel, la dureza de
la misma la hacen la reina del agua, de los trópicos, de los desiertos, incluso
bajo los hielos polares se han visto sus siluetas. Buenas nadadoras, trepadoras, escaladoras...
* El tamaño y la proporción de sus rasgos
reptílicos
dependen de la especie a la que pertenezca. Pero dentro de éstas se
dan anécdotas que demuestran lo que influencia en ellas el medio. Así por
ejemplo las constrictor pueden medir metro como metros si el clima lo propicia.
*
Forma curiosa de reproducirse:
son ovíparas. Se reproducen por
huevos en general como los reptiles, pero a veces hay excepciones. Es el caso de
las víboras que mantienen en su
interior las crías hasta que éstas salen
a la luz listas para la vida después de haber devorado el vientre materno.
*
Hechas para actuar con sigilo y natural
camuflaje. Su movimiento contráctil las hace muy sigilosas, lo que no
significa lentas. Pueden ser muy veloces si las causas lo exigen. Su diverso
colorido no sólo tiene que ver con su rama familiar, sino también con su
entorno.
*
Sangre fría. Lo que les hace
obligado mantener constantemente una temperatura corporal tibia, que logran
exponiéndose al sol...
*
No se desplazan mientras digieren debido
a que su organismo está al servicio de la digestión y ésta necesita casi del
mismo mecanismo muscular que su desplazamiento.
*
Pueden vivir cientos de años,
sobre todo los ejemplares tropicales marinos, lo que fundamentaria la base de
las leyendas de montruosas serpientes de mar...que han seguido creciendo y
mudando con el paso de los años.
*
Facultadas para sofronizar
mediante veneno, mirada o sonido y movimiento de su cola como lo hace la tan
popular cobra.
Pero ¿qué tienen que ver mujeres con
serpiente en las leyendas? ¿Sin patas por el conjuro de una mujer?
Hemos referido
que ambas poseen un lazo particular con la luna. Como se purifican con ella la
mujer en su ciclo procreador, la serpiente en su necesidad de crecimiento. La
historia vinculó siempre ambas figuras femeninas con la maternidad. La mujer
era la madre de la evolución. La serpiente que surgió del mar, la iniciadora
de vida. Entre las fábulas cristianas se narra
que cuando la Virgen huía
hacia Belén intentando salvar la
vida del hijo que llevaba en su vientre,
Jesús, y siendo acompañada por José,
iba ella montada en mula cuando en el camino una serpiente se atravesó a los
pies del cuadrúpedo provocándole un susto tal que se comenzó a brincar y a
punto estuvo de caer María de ella.
Por aquel entonces las mulas al parecer podían tener descendencias y las
serpientes poseían patas como el resto de los reptiles que conocemos. La Virgen
una vez repuesta del susto señaló a la mula y le dijo que por no tener cuidado
ni saber lo importante que lleva una madre en el vientre tendría como castigo
no saberlo jamás quedando estéril para siempre este animal. Luego se volvió a
la serpiente que continuaba junto a la mula y le dijo que por haber jugado entre
las patas de la mula perdería las suyas y por no valorar la maternidad
arrastraría su vientre por siempre como castigo, comiendo polvo del camino a
cada paso como ella al caer de la mula desvocada. Un castigo desde luego y una fábula
que de ser cierta (el del folclore popular más antiguo y beato), hecharía por
tierra la veracidad de otro castigo bíblico que también sufrió la serpiente.
En esa ocasión tras tentar a Eva en
el Edén. Un castigo impuesto por el
propio Dios que le quitó las patas
para que deslizase su vida de forma rastrera. Aunque en común tienen ambas
leyendas una profecía de las dos mujeres: "arrastraras
tu cuerpo y los hijos del hombre verán tu rastro, te seguirán y te cortaran la
cabeza".
El
caso sorprendente de una leyenda del campo: Serpes hermanas de leche de
hombres...
¿Historias de abuelas?
Nuestras
abuelas, al menos las campesinas han oido y contado en más de una ocasión
historias con nombres cuyas protagonistas vuelven a ser una mujer embarazada y
una serpiente. El nexo en común nos narra como en casas aisladas en los campos
antiguamente vivían entre penuria y trabajo, los rurales. Muchas veces con una
economía de autosubsistencia en la que todo se lo hacían o labraban ellos. Las
casas eran distantes las unas de las otras, justo los metros de posesiones que
tenían los labriegos, o los kilómetros (eras) si había suerte. Cuando una
embarazada estaba a punto de dar a luz seguía trabajando hasta última hora si
le era posible...y cuando veían cercana la hora del parto una vecina experta o
una matrona venía a ayudarla.
Varios casos
se dieron en los que unas fiebres elevadas acompañaban a mujeres los últimos días
de embarazo y persistían después del mismo. Achacado a la subida de leche no
se les daba importancia a estas afecciones febriles ni a esos zumbidos que
durante el mediodía y a la puesta del sol escuchaban las mujeres dentro de su
cabeza, lo que le producía un estado extraño de somnolencia o terminaban en pérdidas
momentáneas de consciencia
Los niños
nacido sanos, no engordaban lo suficiente pese a las madres tener leche
abundante y se terminaba dando ayuda a los lactantes con leche de cabra. Al
final los niños repudiaban la leche materna, pero sin embargo, las mujeres seguían
con las subidas de leche y los mareos.
A veces
llegaba la sorpresa cuando se descubría una pequeña serpiente de campo situada
entre la madre y el niño (era costumbre darle tumbada los primeros meses). Por
un lado se amantaba de los pechos de la madre que dormitaba sin ser consciente
de lo que pasaba y que no despertaba con los lloros de bebé. Ya que éste no
lloraba, la razón estaba en que la serpiente astuta colocaba la punta de su
cola a modo de chupete en los labios del pequeño. Sin embargo fueron
sorprendidas cuando algo en su estrategia no funcionaba. Que el niño no se
conformara con su cola y rompiera en lloros por hambre. Que un visitante
inoportuno molestara al réptil en pleno banquete
o que de tanta leche bebida no pudiera moverse de la cama donde
terminaba enroscada en una pata de la cama o en cualquier sitio escondida.
Una leyenda
que cuesta de creer porque los biólogos especifican claramente que las
serpientes no son mamíferas y por
ende no beben leche. Pero éstas si lo hacían y en más específicamente leche
humana.
Pero cuando el
relato tiene nombres propios, se localiza en un lugar físico y se tiene en las
manos una de estas serpientes lactantes atrapadas en el delito y disecadas en
parte...uno comienza a dudar sobre si no todo está clasificado en nuestra
generalizadora biología académica. La misma que afirmaba no hace mucho que los
celacantos eran peces prehistóricos extintos...
Historias
de este tipo se han dado por doquier a lo largo y ancho de la península ibérica.
Partiendo de casos presumiblementes reales, no tardaron en pasar a englobar una
página más de las leyendas ibéricas. Nosotros hemos tenido la oportunidad no
sólo de conocer numerosos mitos entorno a las serpientes, sino que hemos podido
poner nombres y apellidos a uno.
Corría el año
1934 cuando el matrimonio formado por
Juan y Angelina Meca tuvieron uno de los que posteriormente fueron cuatro
hijos. El varón recién nacido recibió el nombre de Trinidad Meca. Los primeros días después del parto fueron normales
y el pequeño retoño evolucionaba bien. Pero de buenas a primeras el niño
comenzó a presentar claros signos de desnutrición.
El joven
matrimonio había ubicado su humilde vivienda en la pedanía lorquina de La Bombilla, en la Ribera de
San Miguel. Y como otros muchos murcianos de aquella época trabajaban duro
en el campo para sobrevivir. La creciente enfermedad de su hijo les trajo
bastantes problemas. El poco jornal que podían sacar de la tierra tuvieron que
gastarselo en pagar las revisiones que algunos médicos hicieron a su pequeño
"Trini". Ninguno de los doctores supieron dar con la posible
enfermedad del neonato. No había causas físicas aparentes. Las causas eran
externas.
Los
vecinos de los Meca pronto se
hicieron eco de lo extraño de la situación de sus convecinos y muchas fueron
las hipótesis lanzadas por éstos como posible causa de la enfermedad. Y es que
aunque trabajaba de sol a sol, Juan
podía mantener, no sin problemas, a su mujer e hijos. No se sabe cómo una de
las vecinas convenció a Angelina
para que pusiera harina alrededor del lecho donde ésta amamantaba a su hijo.
Aquella vecina creía que "algo le hacía al chaval". Estaba en lo
cierto.
A la mañana
siguiente unas rayas aparecieron en la harina. No eran huellas humanos, ni de
perro, ni de gato...eran de un réptil. El pánico se extendió por las cuatro
casas que conformaban aquel distrito de
Lorca.
La gente
comenzó a buscar la serpiente por toda la casa. No encontraron nada. Pero una
tarde sorpresivamente hallaron la respuesta a la enfermedad de "Trini". Uno de los hijos del matrimonio, Ramón, encontró ante si un bizarro retablo. La madre se había
quedado dormida dándole de mamar a su hijo. El pequeño tenía en su boca, a
modo de pezón materno...la cola de la serpiente y ésta estaba bebiendo de la
leche del pecho de Angelina.
El niño salió
corriendo y gritando para llamar la atención de su padre. En pocos minutos
varias personas estaban intentando dar con la serpiente. Ésta ya no estaba en
la cama. Después de mucho buscar dieron con su cúbil. Detrás de un cuadro de
una virgen había sido la guarida de la serpiente. Y quizás si no se hubiera
dado con ese intruso, aquel niño hubiese muerto. Lo único que se tenía claro
que el pequeño había tenido una hermana
de leche....una culebra de 1'5
metros de largo y una muñeca de una mano humana normal de ancho. Pero no es el
único caso que se ha dado en Murcia y
por supuesto, no es el único que se ha dado en España.
Cuando el
mismo relato se cuenta por distintas provincias de nuestra geografía y son
casos de difentes épocas la duda comienza a crecer, hasta que te enteras que en
Argentina existen casos o existieron
similares. Era un relato muy común entre los habitantes de la Pampa,
sólo que a ellos por norma les amamantaban las reses de su ganado, incluidas
las cerdas. Claro que la ciencia vuelve a decir que es imposible que esto
suceda. Exactamente lo mismo que decían sobre la imposibilidad de que los
dinosaurios tuvieran sangre caliente...hasta que el corazón fósilizado de uno,
Wyllo, les mostró que no
se puede afirmar sobre lo desconocido. El enigma sólo admite teorías e hipótesis.
Y entre teorías y
sorpresas, las serpientes al parecer trabajaban en lo suyo. Fuera lo que fuera.
Se convirtieron en hermanas de leche de algunos niños nacidos en el campo, que
no sólo sobrevivieron de una y otra manera al caso, sino que terminaron dotados
con facultades especiales, a veces relacionadas con la sanación o la percepción
extrasensorial, pero no con los hombres sino con los animales. Como si hubieran
desarrollado un sexto sentido que les enlazara con ellos. Seguramente la propina
de un zigzageante gourmet agradecido,
tal vez de una especie no catalogada de serpiente o anecdótico espécimen...
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