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El
templo de Sechín se encuentra
ubicado en el departamento de Ancash,
provincia de Casma. A un lado
de la afloración rocosa del cerro Laguna,
mirando a las aguas del río Sechín,
a unos 90 metros sobre el nivel
del mar. El enclave está situado a 5
kilómetros de la ciudad peruana de Casma.
Para llegar a él se debe utilizar una desviación de la carretera Casma-Huaraz,
que se inicia cerca del puente del río Casma,
en el kilómetro 370 de la
carretera Panamericana Norte.
La
zona arqueológica tiene una extensión de 5
hectáreas. Sechín es un
complejo arquitectónico formado por siete estructuras, seis de ellas
realizadas en piedra y barro, la otra con adobes cónicos. Están distribuídos
de tal forma, que dos de las estructuras ocupan la parte central, siendo una
de éstas el "Edificio Principal",
que es el que posee las piedras grabadas en su cara exterior y que cubre a
la estructura de adobes cónicos que tiene relieves de barro.
Descubrimiento
y excavaciones del Complejo del Sechín
El complejo arqueológico de Sechín
fue descubierto el día 1 de
julio de 1937
por el arqueólogo peruano Julio
César Tello, que se encontraba realizando una expedición arqueológica
a la región de Marañón. El
28 de junio, Tello
tuvo la oportunidad de analizar en el Puerto
de Casma una piedra que tenía grabada en sus lados la silueta de una
cabeza humana que se parecía a las figuras dibujadas en los monolitos de Chavín de Huantar. El
arqueólogo Juan I. Reyna, le
indicó a Tello que la piedra había
sido traida del interior del valle para ser llevada en un barco, pero que
incomprensiblemente había sido abandonada en una calle del puerto.
Este
curioso hallazgo apasionó al Dr.
Tello, que formó junto a su colaborador Toribio
Mejia Xesspe una expedición con el objetivo de encontrar el sitio
asociado a esa piedra grabada en el Valle
de Casma. Un joven labriego, Víctor
Dueñas, lo guió a la falda norte del Cerro
Sechín. Allí era visible una laja con una figura con los cabellos
erizados. Los lugareños conocían el lugar como la Huaca
del Indio Bravo.
Tello
trabajó allí un par de meses durante el verano y halló 98
monolitos a lo largo del parametro norte de la construcción y la cámara
sagrada construida con adobes cónicos en cuya entrada principal estaba
flanqueada por dos felinos policromos. Para entonces, Tello
llegó a la conclusión de que el muro de monolitos había sido obra de los
descendientes de la cultura Chavín.
De
forma sorpresiva e incomprensible los trabajos arqueológico permanecieron
parados hasta que en 1969, el Dr.
Arturo Jiménez Borja, subdirector de la
Casa de la Cultura de Perú,
encargó a los arqueólogos Alberto
Bueno y Lorenzo Samaniego los trabajos de recuperación de este monumento.
En esos 22 años de olvido histórico,
los "huaqueros" (ladrones de enclaves arqueológicos) hicieron de
las suyas actuando de forma impune. Pese a todo, Bueno y Samaniego
descubrieron 16 nuevos monolitos
en su posición original y en las zonas de cultivo cercanos. Pero algo
ocurrió poco tiempo después.
El
terremoto del 31 de mayo de 1970
que asoló el Callejón de Huaylas y la ciudad de Casma, afectó también al complejo de Sechín. Aunque esta vez las obras continuaron. La ayuda económica
de la CRYRZA (una oficina del
estado que organizó ayuda para la zona afectada por el sismo) hizo que las
investigaciones se reanudaran. 183 nuevos
monolitos fueron encontrados y ya eran 302
los que las distintas exploraciones habían sacado a la luz.
En
el lustro que va desde 1980 al 1985
las excavaciones continuaron en el Proyecto
Sechín de la Pontificia
Universidad Católica de Perú.
Enrique Vergara, Lorenzo
Samaniego y Henning Bischof,
en estos nuevos trabajos pudieron contar con una información que aclaraba
las fases constructivas y su datación en el tiempo.
La
antigüedad quedó fijada en unos 1.500
años a.C, siendo anterior a
la cultura Chavín. Hubo cuatro
fases constructivas. En las tres primeras se emplearon adobes cónicos
unidos con mortero de barro, decorado en su primera fase con dos felinos polícromos
flanqueando la entrada principal de la cámara sagrada. En una segunda etapa
constructiva se puede apreciar una ampliación del monumento. Y
una tercera fase se asocia a dos peces polícromos en bajo relieve
que están a ambos lados de la escalera de entrada principal. La cuarta fase
corresponde al muro lítico que encierra las estructuras anteriores. Sechín
es un monumento único en su género en América
para su época, cuya técnica de trabajo en la piedra influenció a
escultores del Chavín de Huantar.
Monolitos
grabados
Adornan magistralmente todo el contorno del Edificio
Principal. Los litios grabados fueron colocados intercalando unos
grandes con representaciones de Guerreros-Sacerdotes
con pilas de 3 o más pequeños
con representaciones de despojos humanos. Para el arqueólogo Samaniego estos bajorrelieves muestran una doble procesión de
personajes que parte de un pórtico formado por 2 monolitos grabados que sostienen un dintel al centro del muro sur
y se encaminan hacia otro pórtico, ubicado al centro del muro norte, e
intercalados, están los grabados que representan despojos humanos (brazos,
piernas, cabezas, cuerpos seccionados, vértebras y vísceras) como si
estuvieran regados por el suelo, haciendo que el resultado sea un peculiar
cuadro lleno de dramatismo y horror. ¿Qué
querían representar los constructores de este templo?.
Según
el arqueólogo Henning Bischof,
que ha estudiado los relieves de barro del Templo
de Cerro Sechín, en el
conjunto se puede identificar un complejo ritual de sacrificios humanos al
mar. Lo asocia a los conocidos esquemas de los ritos propiciatorios
de la lluvia en los adobes. El dibujo principal
y mejor conservado de esta escena es un enorme pez dibujado al lado
de la escalera norte. De boca oblicua, rayas verticales en el cuerpo y por
la forma de sus aletas, se asemeja a un pez de especie carnívora que
habitan los fondos rocosos cercanos a la orilla del mar, como son el "chero" y el "peje
diablo". Otra de las figuras a destacar es la que parece
representar a una persona del que brota un chorro de sangre. Un individuo
tirado de cabeza con la boca y el ojo cerrados, seguramente, muerto. Su cráneo
está abierto y de él brota una especie de tela multicolor que sube de
forma ondulante hasta extenderse hacia arriba. Bischof
dedujo que la escena representaba un ritual de sacrificio humano. La persona
se arrojaba al mar para que los peces la devoraran. Este arqueólogo buscó
la zona concreta donde se pudo realizar estos sacrificios y logró
identificarla con la zona de Las
Hadas y Culebras. Los sacrificios se relacionan con la necesidad de
controlar la periodicidad de las lluvias.
Sechín.
Similitudes entre la cultura peruana y china
Hace pocas fechas el investigador peruano Fernando
Llosa Porras ha presentado una obra titulada "Sechín Monumento Mito". En este libro, el escritor
realiza un interesante análisis de la simbología e iconografía de las
piedras grabadas que conforman la fachada de este monumento de Perú, cuya antigüedad está datada en unos 4.000 años aproximadamente.
Llosa
lleva a cabo una nueva interpretación de este enclave arqueológico,
subrayando la semejanza entre los monolitos y la tradición oriental.
Encuentra similitudes y referencias al I-Ching
o "Libro de las Mutaciones", texto chino de con una datación
de 5.000 años. Pero eso no es
todo. Llosa pretende demostrar
que en las grabaciones pétreas del monumento están representadas la
historia de los héroes del máiz del "Popol
Vuh" ("Libro del
Consejo maya-quiché").
Sin
embargo, lo más innovador que pretende demostrar este investigador peruano
es el parecido que ha encontrado en varias de las figuras que forman la
fachada del Sechín con algunos
de los héroes mitológicos de la tradición china, como en "Yu El Grande, Niu Kua y
Fo Hi pareja mítica a quien se atribuye la invención de los trigramas y
hexagramas del I-Ching, base de
todas las ciencias orientales, así como de las cuerdas anudadas (llamadas
quipus en el Perú)",
afirma Fernando Llosa.
La
fecha en la que vivió Fo Hi se
calcula que fue en el 3400 a.C.
Para Llosa la representación de
hombres-ave es un simbolismo compartido con China.
Las pruebas y análisis de termoluminiscencia y de radio carbono arrojan que
Sechín fue construido entre los
años 2.100 y 1.800 a.C. En chino Sechín
significa "cuerpo visible" e incluso el vocablo Perú podría provenir del término chino "Pelú" que quiere decir "bruma blanca". El
historiador peruano Francisco Loayza piensa
que esta palabra podría estar vinculada a las neblinas que cubren la costa
peruana, debido a la corriente de
Humboldt. En su libro "Los
chinos llegaron antes que Colón", Loayza
menciona que es posible la navegación desde un puerto chino hasta las
costas de América sin perder en ningún momento de vista la tierra,
relacionando archipiélagos e islas.
Loayza expone que: "la
trayectoria de la
corriente
marina llamado Kuro Siwo o Río
Negro se inicia en las islas Formosa
al este de China llegando
finalmente a las costas de América". La rapidez de esta
corriente hacia el noreste es considerable, ya que se desplaza entre 35 y 80 millas por día.
Por lo tanto, no sería descabellada la hipótesis de que los navegantes que
la conocieran puedan unir continentes lejanos entre si.
En
las ruinas peruanas de Kunturwasi,
San Pablo (Cajamarca) a unos 2.500 metros
sobre el nivel del mar podemos hallar un monolito grabaDo con una imagen que
Llosa Porras afirma que
representa a Yu El Grande. La
leyenda narra que durante los diez años que duró el diluvio, este héroe mítico
trabajó sin descanso. Construyó diques, canales, etc...para evitar a toda
costa que su reino perecierse bajo el agua. Este personaje puede encontrarse
también en la tradición celta (Hu
Gadarn) y la maya (Hun Rakán).
El redescubrimiento de la antigüedad y los continuos estudios e investigaciones nos traen nuevos matices de lo que pudieron ser las civilizaciones arcaicas. Se reabren nuevas dudas sobre la interrelación que pudieron tener entre si las sociedades que precedieron a las actuales.
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