GEBI
GRUPO EDITORIAL BITÁCORA
Publicaciones Electrónicas

VISITA A NUESTROS PATROCINADORES


E-MAIL

HISTORIAS DEL MÁS ALLÁ

VOLVER A BITÁCORA

GALERÍA DE IMÁGENES

BUSCAR EN BITÁCORA


LA HIPÓTESIS NORTHROP - Segunda parte
Francisco Máñez e Iñaki Docio

Primera parte


      Pese a las violentas críticas de los detractores la hipótesis Northrop ganó muy pronto el interés y la consideración de los especialistas de razonamiento más maduro. En esta segunda entrega se aportaron una nueva serie de indicios relacionados con el incidente de Roswell. Aquí os la ofrecemos corregida y mejorada con unos datos tan sorprendentes como ciertos.

A principios de julio de 1.947 la radio y la prensa norteamericana aseguraron que un platillo volante había sido recogido por el ejercito en un lugar poco determinado de Nuevo México, y la idea de que se trataba de una astronave extraterrestre caló profundamente en la mentalidad de la época. ¿Por qué tuvo tanto éxito semejante noticia?.

      El día 24 del mes anterior las historias de cienciaficción parecían haberse transformado en realidad cuando el piloto Kenneth Arnold regresó de una misión de búsqueda contando que había visto unos objetos volando "como platos lanzados sobre el agua". La noticia se vendió muy bien al asociarse a visitantes del espacio. No es difícil darse cuenta que los principales testigos del caso Roswell estaban enterados de ella o fueron inducidos por los que la conocían. Grady L. Barney Barnett después de ver el aparato estrellado fue corriendo a su jefe a decirle que las historias sobre platillos volantes eran ciertas. William W. Mac Brazel, un vaquero que vio y recogió extraños restos, viajó hasta la localidad de Corona manteniendo una conversación con Hollis Wilson y un grupo de amigos de Alamogordo. Durante las charlas le dijeron que podía haber encontrado partes de uno de esos platillos de los que tanto se hablaba por entonces y que lo mejor era ir a contárselo a los militares. Charles Berlitz y William L. Moore recogieron en su libro El incidente varios avistamientos de estos supuestos OVNIs que surcaban los cielos de Nuevo México precisamente en esas fechas.

Las pruebas de la Northrop con motores a reacción acoplados más tarde a sus "alas volantes" dieron lugar a un gran número de avistamientos OVNI durante los años cuarenta.

Aquellos prototipos han permanecido en el más absoluto secreto durante todo este tiempo. Hoy se pueden encontrar fotografías y documentos poco a poco desclasificados.

El encuentro de Arnold (24-06-1.947) con un grupo de "alas volantes" a reacción fue ocultado argumentando que se trataban de OVNIS. Cuando una de ellas se estrelló en Roswell unos días después se intentó la misma estrategía, pero la inesperada reacción del público consiguió que inmediatamente se desmintira la noticia del estrellamiento de un OVNI.
(Ver Kenneth Arnold ¿La primera mentira ufológica americana?)

      La hipótesis extraterrestre se fundamenta en las noticias divulgadas incluso inicialmente por el propio ejercito y en el testimonio de los testigos que no pudieron comprender lo que estaban viendo. La opinión de que se trataba de un avión militar no tuvo mucha defensa debido al férreo secreto que siempre se impone sobre las características y los materiales empleados en los prototipos.

      Han pasado casi 50 años desde aquel hecho y gran parte de los antiguos secretos del ejercito del aire estadounidense han dejado de serlo (claro está que no todos). Si alguna ventaja tiene el paso del tiempo es la de proporcionar perspectivas diferentes de las cosas. Una inmensa cantidad de material reservado ha sido desclasificado y se puede encontrar, incluso traducido al castellano, en obras especializadas y revistas. Estar al corriente de él es un trabajo elemental para cualquier investigador que se precie de serlo, de lo contrario se corre el peligro de confundir tecnología extraterrestre con la desarrollada por los ingenieros y técnicos humanos.

UN POCO DE HISTORIA

      El 22 de agosto de 1.986 el Washington Post publicó que el día 11 del mes anterior la guardia nacional había aislado una amplia zona desértica en Bakesfield, California, ocultando a los medios de comunicación el accidente sufrido por un extraño avión. El trabajo de los reporteros no sacó a la luz un nuevo prototipo sino la existencia de más de 50 aeronaves "invisibles" utilizadas desde 1.978 como mínimo. La investigación dejó al descubierto el encargo por parte de la USAF en 1.974 a la empresa Lockheed de 20 aparatos anuales de este tipo.

      Pero no nos equivoquemos pensando que se trataban de los famosos F-117, estamos hablando del F-19, más correctamente A/F-19, también conocido como Aurora, avión definido por la prestigiosa revista Avion Revue como "una plataforma de prestaciones inimaginables". La investigación continuó descubriéndose que en la guerra del Vietnam se había utilizado la "invisibilidad" en las máquinas de reconocimiento llamadas zánganos y Compact Arrow y en el aparato de combate D-21. Estos eran descendientes de la tecnología que a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta desarrollaron Lockheed y Ryan en el revolucionario A-12 de silueta aplanada que utilizaba unas varillas plásticas en forma de panel de abeja que mediante diseños especiales disminuían la resistencia al aire siendo capaces de soportar el calor producido por el roce contra la atmósfera (565º en las toberas) a una velocidad superior a tres veces la del sonido, y al mismo tiempo absorber las ondas de radar.

      Debemos tener en cuenta que estamos hablando de un avión operacional tan sólo separado del incidente de Roswell por una docena de años, y que antes de emplear los nuevos diseños y materiales estos son probados en prototipos experimentales. Los modelos invisibles parecen haber nacido de la nada con la mayoría de sus características de no tenerse en cuenta los avances en aeronáutica de la Northrop, empresa emparentada con Lockheed desde su nacimiento, y si olvidamos la historia del B-49... el bombardero que oficialmente jamás existió. Os recomendamos no perderos la notas que hemos incluido al final de este artículo sobre este sorprendente avión.

LA INCREÍBLE NORTHROP

      Glen Edwards al mando de un YB-49 equipado con ocho motores murió junto al resto de la tripulación cuando el "ala volante" se desintegró en el aire el 5 de junio de 1.948 durante un vuelo de prueba en la base de Muroc Dry Lake. Este segundo prototipo había volado por primera vez el 21 de octubre del año anterior y se esperaban grandes cosas de él.

Aunque también se dijo que el XB-35 no había pasado de ser un prototipo con problemas de estabilidad las fotografías de la época muestran su fabricación en serie, pero la llegada de los motores a reacción lo transformaron en el YB-49 (originalmente se pensó denominarlo XB-35B)

      Al menos desde 1.945 se habían realizado experiencias con el XB-35, un bombardero de largo alcance propulsado por hélices que permitió corregir problemas de estabilidad y dirección. El siguiente paso fue el YB-49 de seis motores a reacción (presuntamente dio pie al incidente de Roswell) en el que se probaron los materiales con capacidades para resistir las nuevas velocidades, las altas temperaturas de rozamiento contra la atmósfera, el desgaste durante los vuelos prolongados y la invisibilidad electrónica. De todo ello la Northrop tenía una larga experiencia desde que a principios de los años cuarenta construyera su "ariete volante" XP-79 con las novedosas aleaciones de magnesio y utilizara la ferrita en el P-61 "viuda negra" entre otras cosas. Por otro lado se debía experimentar con los equipos electrónicos de ataque y defensa basados en el radar y en los detectores de infrarrojos que no respondían correctamente a elevadas velocidades como ya había descubierto Alemania en el veloz Me-262.

Sistemas de infrarrojos y radar fueron investigados por los alemanes en sus revolucionarios aviones a reacción, que además incorporaban materiales y diseños que los aliados sólo habían imaginado en sus novelas de cienciaficción.

      Los esfuerzos de la Northrop para crear un bombardero futurista utilizando su mejor tecnología se encontraban incentivados por el hecho de que la independencia de la USAF del resto del ejército (ocurrió el 17 de julio de 1.947) sería seguida de la actualización de la fuerza disuasoria llamada Strategic Air Command que equipada con los limitados B-29 intentaba mantener a raya a la Unión Soviética. Si todo salía bien se pensaba realizar, nada más y nada menos, un primer pedido de 500 aparatos.       La suerte no acompañó a la empresa aeronáutica, el accidente de Glen Edwards fue continuado con un estrellamiento al año siguiente. Oficialmente para 1.950 se habían desmantelado los YB-49 de ocho motores, y los de seis fueron encargados a misiones de reconocimiento. Se dijo que las "alas volantes" habían sido apartadas de las mesas de diseño, pero sólo oficialmente pues a finales de los ochenta se reconoció la existencia del B-2, o si se prefiere B-49 como es llamado por algunos especialistas que tras demostrar su participación ultrasecreta a lo largo de los años en diversas misiones lo reconocieron como descendiente directo de aquel famoso protipo. Lo que no se olvidó en ningún momento fue la tecnología desarrollada para un bombardero que debía transportar armamento atómico durante miles de kilómetros hasta su objetivo sin ser detectado.


En junio de 1.946 dos XB-35 ya habían sido transformados en YB-49, los nº de serie 42-102367 y 42-102368.

PROYECTOS Y MATERIALES ESPECIALES

      Al igual que la extraterrestre la hipótesis Northrop se basa en las descripciones de los testigos, siempre teniendo en cuenta que ninguno de ellos, incluidos el personal militar, eran ingenieros o técnicos cualificados para comprender lo que tenían ante sus ojos. Consideremos que es demasiada casualidad leer descripciones de cosas que sólo ahora sabemos que entonces existían. En estos relatos abundan las indicaciones de la forma general del aparato que como ya vimos recuerdan a un YB-49 de seis motores (al menos ya construidos desde 1.946), pero también encontramos reseñas sobre el interior de la cabina cuyos mandos estaban compuestos por palancas, botones y cables aunque ni los propios militares pudieron comprender su funcionamiento. No olvidemos en ningún momento que los mandos de un bombardero a reacción (más aun diseñado para llevar armamento atómico) se parecen muy poco a los de hélice y el público no estaba acostumbrado a verlos. Pongamos un ejemplo de por qué resultó todo tan extraño para aquellas personas.

      En esos años los futuros bombarderos estratégicos eran fácilmente identificables por el radar y pronto se hizo evidente que soluciones como volar a ras del suelo no serían medidas eficaces. De forma paralela al desarrollo de materiales "invisibles" se comenzó a trabajar en instrumentos (posteriormente conocidos como ECM) con capacidad para captar las ondas de radar que llegaban hasta el aparato devolviéndolas hacia la fuente emisora la cual se sobrecargaba inutilizándose. Ni siquiera para un técnico en radar de la época le hubiera sido sencillo comprender aquellos controles.

      Los restos plásticos y metálicos recogidos por varias personas nos hacen pensar en las, por entonces, revolucionarias aleaciones de magnesio, en la ferrita o en teflón. Bill Brazel y Jesse A. Marcel encontraron un material extremadamente duro que compararon con madera de balsa por su sorprendente falta de peso. Esta descripción concuerda con el titanio, un metal de uso corriente en la actualidad, entonces desconocido para el público. Algunas de las raras propiedades atribuidas a los residuos encontrados reciben hoy en día el nombre de actuadores, y van desde los materiales con memoria de forma desarrollados a partir de los trabajos de Pierre y Jacques Curie en 1.880, pasando por los magnetostrictivos creados por el ejercito estadounidense para el radar y el sonar (entre otras propiedades cambian de longitud física con el campo magnético). Pero si alguno de los restos llamaron la atención esos fueron planchas, barras y varillas en las que se podía observar una especie de muescas o marcas confundidas por los testigos con algún tipo de escritura extraterrestre.

      Existen diversas clases de actuadores que permiten reducir considerablemente la fatiga de los metales convencionales, la resistencia del aire o moderar el desgaste por fricción. Recordemos las varillas en forma de panal del poco conocido A-12 (predecesor del famoso Sr-71). Actualmente la mayoría de ellos se confeccionan a nivel microscópico pero en los primeros ensayos se utilizaron trozos de materiales especiales incrustados en los corrientes, de tal forma que una plancha de metal incrustada de materiales con memoria de forma podía neutralizar las deformaciones sufridas hasta un 8%.

La empresa Northrop investigó con diferentes y novedosos materiales y diseños que en diversas ocasiones cayeron al desierto tras sufrir las "alas volantes" problemas en sus vuelos.

EL SECRETO DE ROSWELL

      Las novedosas armas tanto atómicas como electrónicas y los nuevos materiales pudieron ser causa de reserva militar hace casi 50 años, hoy todo esto se puede encontrar en la bibliografía especializada si uno se decide a emprender un laborioso trabajo de investigación. No obstante aunque la fecha y las circunstancias de muchos accidentes aéreos militares han sido publicadas se sigue ocultando una increíble cantidad de datos técnicos. Pero en el caso de Roswell ni siquiera se ha reconocido el posible percance sufrido por un aparato experimental.

      A lo largo del tiempo el ejercito ha preferido justificar lo ocurrido hablando de globos sondas o meteorológicos, artilugios preparados para detectar pruebas atómicas en la desaparecida URSS o alentar de forma encubierta la explicación extraterrestre. ¿Por qué mantener este secreto a toda costa?. Siguiendo las descripciones de los testigos la hipótesis Northrop plantea la posibilidad de que estas personas vieron en realidad niños y los confundieron con extraterrestres. De ser esto cierto podemos entender el secreto de Roswell.

      Los acontecimientos ocurrieron muy rápidamente, los testigos apenas tuvieron tiempo de examinar una nave que por sus propios prejuicios consideraron desde un principio como procedente de otro mundo. Barnett que inmediatamente penso en un platillo volante realizó una descripción de los seres, sin embargo, como él mismo reconoció, los vio desde lejos. Gerald Anderson, con cinco años de edad escuchó decir a su padre que aquello no era un avión, sino un platillo, y su tío afirmó que eran "marcianos". El testigo más cualificado y fiable, Frank Kaufmann, oficial militar asignado a Roswell, jamás se refirió a extraterrestres y su dibujo muestra una figura similar a la de un niño vestido con un uniforme de cadete sobresaliendo la semejanza en la confección del cuello de la chaqueta que sigue la moda militar de la época.

Un detalle significativo: los cuellos de los uniformes "extraterrestres" coinciden con aquellos usados por los cadetes de la época.

      Pocas dudas quedan sobre lo que causó la muerte de los seres. Pieles grises y azuladas son típicas de personas que han muerto debido al calor y a la falta de oxigeno producida por el humo, a lo que se debe añadir las desfiguraciones faciales ocasionadas en ojos, orejas y nariz que quedan transformados en una burda copia de lo que fueron.

¿NIÑOS EN UN PROTOTIPO?

      Que se trataran de humanos es una idea apoyada incluso por los testimonios no confirmados. Por ejemplo el empleo de respiradores para salvar la vida de los seres sobrevivientes citado por un sujeto apellidado Lamme, cuando administrar oxigeno podría resultar fatal para un extraterrestre habituado a otra atmósfera. A pesar de ello hemos comprobado hasta qué punto causa rechazo la sola mención del uso de niños en experimentos militares, pero por mucho que nos pese la utilización de cobayas humanos (también los bebes) es una práctica extendida en los países incluso más desarrollados. Un caso escandaloso de esos mismos años es el de los 36 recién nacidos pertenecientes a una capa social baja sometidos al suministro de concentraciones especiales de oxigeno en las incubadoras para ver si esa era la causa de la ceguera observada en otros pequeños de una capa social alta (denunciado en 1.953 en Journal American Medical Association), cuyo resultado fue cegueras totales o parciales irreversibles.


 

Cadetes de aquellos años

¿Vieron esto los testigos y no supieron reconocerlo?

      Un refrán estadounidense dice: "galopa como un caballo, suena como un caballo, huele como un caballo... debe ser un caballo", y lo mismo ocurre con los "extraterrestres" de Roswell. Presentadas las descripciones de los testigos a un médico especialista (claro está que sin decirle a que pertenecían) opinó que se trataban de niños entre diez y trece años atacados por las llamas, incluso por algún tipo de gas tóxico o corrosivo. Esto daría explicación a relatos como el de Glen Dennis que habló sobre la necesidad de utilizar mascarillas o incluso toallas para taparse la cara debido a un fuerte olor ácido cuando el equipo médico manejaba los cadáveres en el hospital.

ENCONTRAR EXPLICACIONES

      Las hipótesis se plantean comprobándose sus datos, de los cuales unos serán correctos y otros no, lo que llevará a exponer nuevas hipótesis, así hasta comprobar, una vez realizadas la modificaciones oportunas, si la idea original es justa para describir un hecho. Este es el método inductivo; es decir el utilizado por la ciencia. El punto aparentemente más endeble de la hipótesis Northrop es saber qué hacían unos niños en un prototipo, y sobre él se han lanzado los detractores. Semejante interrogante no invalida la teoría, después de todo quizás este sea el secreto de Roswell.

      Podemos realizar algunas especulaciones buscando explicaciones. Una de las más interesantes aparece cuando repasamos las declaraciones de los testigos. En ellas sobresale el hecho de que los seres se encontraban fuera del aparato, lo que deja cabida a nuevas perspectivas para hallar respuestas. Por ejemplo, los niños podían haberse acercado al avión después del accidente viéndose sorprendidos por una explosión, lo que plantea la cuestión de qué hacían unos niños en medio del desierto. Otra vez moviéndonos en el campo del pensamiento teórico deberíamos preguntarnos si estaban relacionados con el grupo de estudiantes de arqueología vistos por Barnett y Anderson cerca de la nave; un grupo del que jamás se ha vuelto a saber nada. La función de especular es la de abrir sendas diferentes para abordar un problema no resuelto todavía mediante la reflexión sobre los datos que se poseen, y como tal debe ser tomada siempre.

LA IMPORTANCIA DE UN CASO

      Muchas personas consideran una pérdida de tiempo y una labor sin sentido la investigación de un caso tan antiguo, pero debemos tener en cuenta que si el avistamiento de Arnold creó el arquetipo de OVNIs con forma de plato, el incidente de Roswell dio pie al de un tipo de extraterrestres que recuerdan a niños o incluso fetos humanos, y estos se encuentran inseparablemente relacionados con el fenómeno de la abducción, un polémico tema plenamente de actualidad que afecta a un número considerable de personas. ¿Los ufólogos que apoyan la hipótesis extraterrestre han establecido una peculiar clase de mito entre las mujeres y los hombres de la calle?.


El "extraterrestre" de Roswell ha evolucionado con el paso de los años hacia una figura no humana quedando en el olvido los dibujos de los testigos

      No pasa desapercibida la similitud entre estos raptos protagonizados hoy en día por extraterrestres y los efectuados a lo largo de la historia por demonios y diablos. Varios investigadores, entre los que destaca Alvin H. Lawson, insisten en la relación existente entre el desarrollo de estos hechos y los contenidos mentales humanos. Quizás un fenómeno tan viejo como el hombre ha sido dirigido inconscientemente mediante un "efecto investigador" hacia un camino predeterminado, y en Roswell puede encontrarse la clave. En 1.997 se cumplirán 50 años del famoso incidente y cabe la posibilidad de que el gobierno estadounidense desclasifique el caso. Entonces, si la hipótesis Northrop es confirmada, podremos entender muchas cosas hoy por hoy indescifrables.

      Roswell nos transmite una imagen de seres extraterrestres al mando de palancas y botones, de alienígenas pilotando artefactos metálicos construidos con tuercas y tornillos. Quizás hace medio siglo esta imagen era convincente, pero hoy sabemos que para cruzar la galaxia hace falta algo más que un artefacto capaz de ser derribado por una tormenta o por un radar.

Durante la elaboración de la hipótesis Northrop se consultó una gran cantidad de documentos, fotografías y filmaciones.

Pero la investigación todavía no ha terminado. Si deseas colaborar con material, referencias o cualquier cosas que consideres de interés no dudes en escribirnos:

bitacora@editorialbitacora.com


E-MAIL

HISTORIAS DEL MÁS ALLÁ

VOLVER A BITÁCORA

GALERÍA DE IMÁGENES

BUSCAR EN BITÁCORA


Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción parcial o total. Fotomontajes, textos e imágenes procedentes del archivo del Grupo Editorial Bitácora, Publicaciones Electrónicas. Envíenos un e-mail y solicite autorización.
© Grupo Editorial Bitácora