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LA EVASIVA BRIDEY MURPHY
Leonardo Rejas
EL
día que un comerciante de Colorado, aficionado a la hipnosis, puso en trance a
un ama de casa de la localidad, provocó sorprendentes revelaciones y desencadenó
la búsqueda de una mujer que se suponía había muerto hacía más de medio siglo.
Al ama de casa se la llamó Ruth Simmons (su verdadero nombre nunca ha sido revelado), era de Pueblo (Colorado), y hablando como “Bridey Murphy” refirió en 1952 la historia de su niñez, matrimonio, muerte y funeral en la Irlanda del siglo XIX, y, de su renacimiento, 59 años después, en los Estados Unidos.
Regresión hipnótica
El hipnotizador fue Morey Bernstein, quien escribió un libro de éxito extraordinario sobre el caso -La búsqueda de Bridey Murphy-, publicado en 1956.
Bernstein empleó una técnica llamada regresión hipnótica, durante la cual se conduce progresivamente al sujeto hacia la niñez.
Intentó, entonces, llevar a Ruth un paso más atrás, antes de su nacimiento, y de repente quedó atónito al comprobar que estaba escuchando a Bridey Murphy.
La sinuosa historia comenzó en 1806, cuando Bridey tenía ocho años y vivía en una casa de Cork. Sus padres eran el abogado Duncan & Murphy y su esposa Kathleen.
A los 17 años de edad se casó con el abogado Sean Brian Mcarthy, y se trasladó a Belfast.
Contempló su propio funeral
Bridey habló de una caída que le provocó la muerte y de haber contemplado su propio funeral, y describió su tumba y la sensación de hallarse viva después de la muerte.
Recordaba que era un sentimiento ajeno al dolor y a la felicidad. Sea como fuere, había vuelto a nacer en América, aunque Bridey, no pudo aclarar, a pesar de sus esfuerzos, cómo había ocurrido tal cosa.
La propia Ruth Simmons nació en el Medio Oeste americano en 1923, jamás había estado en Irlanda y su voz no acusaba el más ligero acento irlandés.
Los “hechos” relatados por Bridey no fueron plenamente verificados con anterioridad a la publicación del libro de Bernstein. Sin embargo, tras el éxito del libro, periodistas enviados a Irlanda para rastrear los antecedentes de esta evasiva mujer verificaron sistemáticamente casi todos los detalles.
Sin antecedentes oficiales
Fue entonces cuando surgieron las primeras dudas sobre la “reencarnación”. Bridey adujo como fecha de su nacimiento el 20 de diciembre de 1798, en Cork, y como año de su muerte el de 1864. No existían antecedentes oficiales de ninguno de estos hechos. Ni tampoco había vestigio alguno de una casa de madera, llamada “Las Praderas”, en la que dijo haber vivido. Ciertamente, la mayoría de las casas de Irlanda son de ladrillo o de piedra.
Brian, que es como Bridey llamaba a su marido, era el segundo nombre del marido de Ruth Simmons.
Pero algunos de los detalles sí encajaban.
Por ejemplo, sus descripciones del litoral de Antrim eran exactas. También lo era su relato de un viaje de Belfast a Cork. Dijo que había ido a la iglesia de Santa Teresa, y, en efecto, existe una en el lugar que ella señaló, aunque no se construyó hasta 1911.
Relato minucioso
La joven Bridey hacía sus compras en casa de un tendero llamado Farr. Se descubrió que semejante tienda había existido.
Pese a sus lagunas, la historia de Bridey contenía un relato asombrosamente minucioso de la vida en la Irlanda dcl siglo XIX, que es muy improbable que hubiese conocido Ruth Simmons.
El caso fue estudiado por psiquíatras y psicólogos que venían utilizando la hipnosis en sus tratamientos desde hacía muchos años.
Muchas personas, sumidas en un estado de profunda hipnosis, pueden resultar muy; sugestionables y actúan a la más leve insinuación, tratando de ofrecer la respuesta que subconscientemente creen que desea escuchar el hipnotizador.
Tal hipnosis consiste, principalmente, en extraer detalles significativos de la increíble capacidad del cerebro para almacenar información. Por ejemplo, el sujeto puede expresarse en un idioma extranjero no utilizado desde su niñez y en el que sería incapaz de conversar en la vida consciente normal.
Pueden no decir la verdad
Puede incluso citar al pie de la letra párrafos de un libro leído en su niñez y olvidado desde entonces. Pero no todo el que se halla bajo hipnosis dice automáticamente la verdad, aunque trate de dar una respuesta satisfactoria.
Bernstein admitió que, mientras la tenía hipnotizada, decía a Ruth Simmons cuanto quería, y era entonces cuando ella se convertía en Bridey Murphy.
Los expertos que examinaron el caso de Ruth Simmons llegaron a la conclusión de que la mejor forma de esclarecer la verdad no consistía en remontarse a Irlanda, sino a su propia niñez y a las relaciones con sus padres. El libro revelaba que Ruth se había criado con un tío noruego y con su esposa, de origen alemán-escocés-irlandés.
La afirmación era cierta, pero ocultaba que sus verdaderos padres eran, en parte, irlandeses y que había vivido con ellos hasta los tres años de edad.
Los científicos admitieron que nada de lo que dijo Bridey Murphy podía explicarse como un recuerdo de la niñez largo tiempo olvidado de Ruth, y creían firmemente que el enigma se aclararía si Ruth hubiera permitido examinar bajo hipnosis su propia infancia.
Para los esoteristas, de no tratarse de una reencarnación, la sensación de haber vivido una existencia anterior puede explicarse con un símil televisivo: si nuestras vidas están escritas en el éter, una persona puede en determinado momento conectar su canal psíquico con la de otra y sentirse identificada con ella.
Según los parapsicólogos, este tipo de fenómenos de aparentes reencarnaciones, son en realidad casos de memoria “extracerebral” y muestra las capacidades todavía desconocidas del cerebro humano.
Como bellamente dice el poeta W. B, Yeats: “Muchas veces el hombre vive y, muere, entre sus dos eternidades”.
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