|
|
||
|
VISITA A NUESTROS PATROCINADORES |
|
RASPUTÍN, EL HOMBRE QUE NO QUERÍA MORIR Ernesto Francel |
Rasputín, ha inspirado numerosos libros y películas. Sus excesos sexuales, su poder hipnótico, su facultades como sanador y su terrible influencia sobre la política de la antigua Rusia ha conseguido que pase a la historia casi como un personaje mitológico.
Julio
19 de 1907.
La
historia había de conectar aquellos dos lugares para siempre en la noche de
verano.
Rasputín,
el "Monje Loco" que causaba furor en Rusia por sus impresionantes
curaciones psíquicas y sus orgías interminables estaba dedicado a una de
ellas.
Bailaba
en el campamento de gitanos. Las luces de las antorchas se confundían con los
gritos de los borrachos y los quejidos de las mujeres haciendo el amor. Todo
este coro de lujuria, perversión, sexo y alcohol acompañado por la música de
las guitarras y los tambores.
Rasputín
se confundía con los bailarines en una danza infernal. Sus ojos hipnóticos
brillaban con demoníaca luz. Sus miembros se contorsionaban en salvajes
contorsiones.
La
incalculable resistencia física de Rasputín estaba en juego. Por cuatro días
con sus noches había estado bebiendo y bailando sin cesar. Incluso sus más
fervientes adeptos habían tenido que descansar, pero el Monje Loco seguía sin
cesar... como si su materia carnal fuera un simple antifaz del espíritu
poderoso que habitaba en él.
Las
energías de Rasputín eran incalculables... jamás parecían terminar. Cuando
la fiesta estaba en su apogeo se oyeron los cascos de un caballo en la lejanía.
Los
gitanos recibieron con un cerco al jinete. Molestar a Rasputín cuando estaba de
lleno en una de sus orgías era muy peligroso.
Pero
este caso era especial. Porque el mensajero venía del Palacio imperial. Y
traía un mensaje personal del Zar Nicolás II, Padre de Todas las Rusias para
el Monje Loco Rasputín. El altivo coronel del Ejército imperial demandó ver a
Rasputín. Pero el circulo de acero se estrecho en torno a él. Los amenazadores
gitanos no deseaban que su líder fuera molestado.
El
momento era tenso...Y entonces, abriéndose camino entre los hombres cetrinos y
las armas desenvainadas apareció el Monje Loco.
Era
un hombre de mediana estatura. Más bien de complexión delgada. Una poderosa
fuerza contenida emanaba de sus pupilas azules. Su magnetismo personal era
irresistible.
A
pesar de su orgullo y sus perjuicios el oficial se vio obligado a bajar los ojos
ante Rasputín y quitarse el sombrero.
-Su
Majestad Nicolás 11 solicita su presencia inmediata en el Palacio Imperial...
su hijo está muriéndose y necesita de usted -dijo el oficial.
Hubo
un murmullo de asombro entre la multitud de gitanos. Los ojos de Rasputín
brillaron febrilmente. Un destello de misticismo escapó de ellos mientras que
caía de rodillas.
Juntando
las manos oró en alta voz por el niño. Todos los ojos estaban clavados en su
sucio y grasiento pelo unido en un moño tras de la nuca. La línea que lo
partía al medio y la cicatriz que le corría a lo largo de la frente.
El
silencio era intenso. Finalmente Rasputín elevó los ojos.
-El
Infante está salvado... Dios vela por él -musitó.
Un
estremecimiento supersticioso corrió por los presentes.
El
oficial le ofreció su magnífica cabalgadura.
-El
Zar le ruega que acuda en persona al Palacio -dijo con voz suave.
Rasputín
sonrió.
-Tengo
mi propio caballo -dijo.
Unos
segundos más tarde se alejaban al galope tendido.
Todo
había comenzado cuando el infante Alejandro se golpeó un brazo en la cuna. El
niño padecía de la "enfermedad de los Nobles" o hemofilia. Un raro
padecimiento de la sangre propio de los matrimonios entre primos cercanos. La
sangre no coagula y el menor arañazo puede desencadenar una hemorragia
progresiva que lleve a la muerte.
El
golpe de la cuna había causado una pequeña hemorragia interna. Alejandro
llevaba tres días y tres noches con fiebre alta. En sus heces fecales y orine
había sangre. Todo parecía indicar que se debilitaba por momentos y que la
muerte era solo cuestión de tiempo. Los mejores médicos de la Corte habían
agotado sus remedios infructuosamente.
El
Zar, ignorando el murmullo de protesta de sus médicos personales se decidió
como último recurso en llamar a Rasputín.
La
fama del "Monje Loco" había llegado a palacio en boca de los nobles.
Muchos de ellos hablaban abiertamente de los "milagros" de Rasputín.
Sus curaciones de todo tipo entre la masa del pueblo y los nobles que acudían a
él.
Cuando
el Monje Loco llegó a palacio fue llevado directamente al cuarto del real
enfermito.
Rasputín
colocó su mano en la frente del niño y en sus ojos apareció aquella luz
peculiar, aquel destello místico que anunciaba la curación de los enfermos
mediante sus poderes psíquicos. Después cayó de rodillas ante la cuna.
Juntó
las manos orando en silencio Tras de Una media hora se levantó y colocó su
mano en ¡a frente de la Emperatriz Alejandra.
-No
temas pequeña madre... tu hijo ha sido salvado por Dios -musitó en una voz
tranquila y segura.
No
bien había terminado de hablar cuando el chiquillo, que dormía el sueno
intranquilo de la fiebre se despertó llorando.
-Sigue
enfermo... -lloró la Emperatriz.
El
Monje Loco señaló su frente.
-Tócalo...
ya no tiene fiebre, el infante llora por hambre.-Efectivamente, la fiebre había
desaparecido y el niño lloraba fuertemente mientras que pedía comida.
El
Zar Nicolás que contemplaba la escena en silencio, se retiró de la habitación
con lágrimas en los ojos.
Aquella
misma madrugada, en los primeros resplandores del amanecer escribiría lo
siguiente en su diario... "Alejandro fue salvado de la muerte por la mano
de Dios y las prédicas de este hombre santo."
Comenzaba
la era de Rasputín en la Corte de Todas las Rusias. ¿De dónde vino este
hombre misterioso.? ¿Cómo pudo llegar hasta el lecho del infante Alejandro...?
Grigori
Rasputín, hijo de un simple cochero, nació en un remoto poblado de la Siberia
llamado Prokosvkoe en el año 1871. Desde sus años más jóvenes dio muestras
de una desesperada necesidad por la religión. Sus ojos azules ardían
constantemente por la fiebre de los místicos mientras que visitaba convento
tras convento ensalzándose en discusiones religiosas con los asombrados monjes
que le oían.
Sin
embargo, sus excesos religiosos se mezclaban a la par en su alma con los excesos
pecaminosos. A la temprana edad de dieciséis años era considerado el terror
del Distrito por los guardias.
Su
poderoso magnetismo hacia que las mujeres de cualquier edad cayeran rendidas a
sus pies por el amor. Rasputín tomaba lo que deseaba al poder de su mirada.
Mujeres, sexo, dinero y violencia se mezclaban por igual en una desordenada e
incansable vida religiosa.
Rasputín
lo mismo caía de rodillas rezando que daba con sus huesos en la cárcel por los
pecados mundanales.
Tres
años después contraía matrimonio con la que sería única esposa en su vida y
a la cual la mantendría apartada de todo y todos. En la vida de este extraño
hombre existe un punto claro. Jamás dejó de ser un amante y tierno marido v
padre aún cuando mantuvo a su familia apartada de su vida completamente. Poco
después de su boda recibiría su primera visión celestial.
Estaba
paseando en soledad por los alrededores de la villa cuando vio que los cielos se
abrían y la imagen de la Virgen María le hacía señas hablándole.
''Jonias
pude entender lo que predecía... pero estaba seguro de que había un mensaje de
Dios para mí" diría años más tarde.
Esta
aparición lo hizo pensar que estaba "predestinado por Dios" para una
misión de importancia. Rasputín se declaró asimismo "buscador de la
religión" y fue en peregrinación a la Tierra Santa.
Cuando
volvió a la edad de 30 años era otro hombre. Había adquirido poderes
magnéticos. Estaba mucho más estable en sus ideas religiosas. Sus ojos tenían
la cualidad de curar a los enfermos y convertir a los descreídos. Rasputín
clamaba que él podía "ver" en el interior de las personas. Encontrar
enfermedades físicas y mentales y curarlas al solo poder de su vista.
Su
teoría religiosa era que "el hombre tiene que descender a los más
abyectos extremos de bajeza y pecado para purificarse nuevamente mediante la
oración y llegar a Dios."
tina
especie de ciclo vital de pecado santidad que lo haría famoso en tan temprana
edad. Como casi todos los Santos del siglo Sexto, Rasputín pensaba que la
suciedad era parte de Dios y que no debía ser eliminada del cuerpo.
Jamás
en su vida se bañó o lavó. Su cuerpo despedía un olor rancio que lo
identificaba inmediatamente. Este olor para Rasputín era el "estado de
gracia" y así fue conocido en su vida. Comía con las manos, aduciendo que
los cubiertos de mesa eran "pecaminosos y sacrílegos”.Sin embargo, lo
cierto es que los milagros se repetían a la llegada de Rasputín. Casos
desesperados para la ciencia eran curados al simple contacto de sus manos
cubiertas de suciedad.
Los
ciegos veían, los sordos oían los tullidos recobraban el movimiento de sus
miembros. Las multitudes lo seguían como un nuevo Cristo. Se corrió en aquella
época que Rasputín poseía el don de resucitar a los muertos. Y hasta hubo
testigos de estas resucitaciones.
En
el 1905 se sintió listo para la capital... San Petersburgo.
Llegado
a la ciudad, dejó a su esposa y a su hija (nombrada Maria en honor a su visión
de la Virgen) en un cómodo apartamento.
De
allí en adelante se dedicó de lleno a incorporarse a la vida místico bohemia
de la sociedad burguesa. Rasputín se encontró como pez en el agua entre
místicos, escritores, filósofos, pintores, astrólogos, médiums, magos,
etc... todo esto rodeado por los oficiales y los nobles que formaban una
amalgama en derredor de este mundo disoluto.
Poco
tardó Rasputín en erigirse una verdadera corte de adoradores en su alrededor.
Con la ayuda de hierbas medicinales y el toque de sus manos, los milagros se
sucedieron sin cesar.
Por
aquella época un espía de la capital escribía al Zar lo siguiente:
''Este
hombre posee poderes celestiales o demoníacos. Lo cierto es que las multitudes
se reúnen alrededor de su persona como si fuera Cristo. Hay que esperar tres
días en linea para acercarse a él. Hace milagros, dice profecías y tiene
dotes de taumaturgo."
Las
condiciones estaban preparadas para la entrada de Rasputín en la Corte
Imperial.
Durante
los siguientes 18 meses Rasputín trabajó en sus curas milagrosas y
perfeccionó su filosofía místico religiosa llamada "renacimiento y
redención mediante el pecado."
Decía
que "solamente rompiendo todo tipo de barreras morales y penetrando en el
pecado podía lograrse la purificación total. Mientras más sucia estaba el
alma más profunda seria la limpieza."
Su
primer contacto con la Corte lo tuvo en la persona del Príncipe Félix
Yussopov. El Príncipe se encontraba atravesando una profunda crisis depresivo
emocional y los médicos de la Corte se veían imposibilitados de curarle.
Rasputín le recibió en una audiencia especial y en privado. Lo mando a
acostarse en un diván. Colocó sus manos sucias sobre la frente del Príncipe y
fijó sus ojos magnéticos en el mismo.
"Sentí
que el alma se me escapaba en aquellos ojos. Me estaba robando la voluntad por
completo. Una sensación de estar anestesiado me poseyó completamente. No
podía mover un solo músculo. Sus ojos despedían chispas fosforescentes que
formaban un aura frente a mí. El calor de esta aura me penetró músculo por
músculo y célula por célula... inmediatamente sentí que desaparecía la
depresión. Mi mente estaba ligera y feliz" escribiría el Príncipe
después de la cura.
Yussopov
se hizo vocero parcial de Rasputín en la Corte. No se cansaba de pregonar sus
milagros y
La
Emperatriz Alexandra fue la más ferviente adoradora de Rasputin tras de la
salvación de su hijo. De allí en adelante se convirtió en una fanática de
sus enseñanzas. Rasputin se trasladó a la Corte Imperial. Sus deseos eran
órdenes. Se le reconocía el rango de Ministro aún cuando carecía de ninguna
denominación oficial.
Hubo
una revolución política en la cual la base pobre logró que se fundara una
especie de Congreso popular llamado Duma. El Zar estaba limitado en sus
facultades por este Congreso, ya comenzaba la caída del régimen zarista.
Como
si fuera poco, el país se vio envuelto en la Primera Guerra Mundial. El Zar,
que no era hombre de armas, decidió tomar el mando de sus ejércitos como
Supremo Jefe. Esto lo hizo más bien por escapar a la presión del populacho que
día a día exigía mayores libertades mediante la Duma. Una vez que el Zar se
marchó a la Guerra, el poder imperial quedó en las manos de la Emperatriz...
lo cual significaba prácticamente colocarlo en manos de Rasputín.
En
la Corte hubo un movimiento de repulsa entre la nobleza que no podía aceptar el
inigualado e ilimitado poder del "Anti Cristo" como habían dado por
llamarle.
Fue
entonces que se planeó el primer atentado contra su vida.
Realmente
luce como una obra espontánea. Pero existen teorías dé que la presunta
asesina fue pagada por manos reales.
En
Junio de 1914, mientras qué se encontraba de visita en su aldea natal,
Rasputín sufrió su primer atentado contra su vida.
Una
campesina que lo había visto nacer se acercó abriéndose paso entre la
multitud. Ante los horrorizados ojos de sus seguidores la mujer extrajo un
cuchillo de su vestido clavándoselo profundamente en el estómago.
-He
matado al Anti Cristo- gritó la mujer elevando las manos ensangrentadas.
Pero
clamaba victoria antes de tiempo.
A
pesar de la horrible herida por la cual escapaba sangre a borbotones mezclada
con los intestinos, Rasputín tomó un trozo de madera descargándolo sobre la
mujer y dejándola inconsciente.
A
pesar de los dolores y la agonía de semejante herida, Rasputín continuó en su
gira por el resto del día con solo unos vendajes para contener la hemorragia.
Ya
de vuelta a San Petersburgo se curó en pocos días. Esto sirvió para que su
fama comenzara a cimentarse en una nueva faceta... el hombre que no podía
morir.
Entonces
más que nunca se habló de sus "pactos con el Demonio." Pasado el
incidente Rasputín, utilizando sus poderes de clarividencia en el futuro
escribiría lo siguiente al Zar que se encontraba en los campos de batalla:
"Siento
que moriré antes del primero de Enero... si soy asesinado por plebeyos, y
especialmente por mis hermanos los campesinos rusos, nada tendrás que temer...
tu trono se asentará por cientos de años y tu hijo será Emperador y Zar. Pero
si soy asesinado por nobles, mí sangre permanecerá en sus manos por
veinticinco años. Tendrán que abandonar Rusia, los hermanos se enfrentarán a
los hermanos, el odio dividirá las familias y el país se quedará sin nobleza
o Imperio..."
Mientras
que Rasputín hacía esta predicción, su muerte se estaba planeando por
miembros de la nobleza.
Entre
ellos el Príncipe Yussopov (el mismo que él curara de la depresión meses
antes.) Era de todos conocido el amor que Rasputín sentía por la esposa de
Yussopov la princesa Irina. Basados en este hecho decidieron invitarlo a una
fiesta en la casa del Príncipe.
La
fecha escogida fue el 29 de Diciembre de 1916. Rasputín compareció en Palacio
situado en las afueras de la ciudad con un solo propósito... seducir a la
Princesa.
Era
la medianoche exactamente cuando llegó al Palacio. Fue dirigido hacia un salón
situado en los sótanos con la excusa de que "era el primer invitado en
llegar."
En
realidad no había más invitados. Allí Rasputín mató el tiempo de espera
bebiendo vino y comiendo pasteles sin saber que en la bebida y comida había
suficiente cianuro de potasio como para matar diez hombres casi
instantáneamente.
Los
complotados se frotaban las manos de gusto allá en otro salón. Esperaron Lina
media hora y el Príncipe Yussopov bajó directamente con la convicción de que
Rasputín había muerto.
Su
asombro no tuvo límites cuando lo vio sano y salvo... y pidiendo más vino ya
que "la garganta le ardía como el fuego." El Príncipe le sirvió y
corrió escaleras arriba a informar de que "Rasputín era inmortal ya que
el veneno no hacia efecto."
Hubo
un momento de pánico entre los nobles. El Duque Purishkevich fue el primero en
reaccionar.
-Ve
y mátalo -dijo extendiéndole un revólver a Yussopov.
Este
se vio obligado a complacer a sus compinches.
Por
segunda vez bajó al salón inferior. Allí seguía Rasputín atracándose de
vino. Los ojos más brillantes y magnéticos que nunca.
-Me
parece que quieres decirme algo-- dijo sardónicamente mientras que clavaba sus
ojos en el Príncipe.
Este
tembló de pies a cabeza. Mira hacia aquella pared Rasputín... dijo el
Príncipe.
Rasputín,
desvió la vista hacia el cuadro que le mostraban... mientras que Yussopov
disparaba el revólver por su espalda clavándole tres balazos en el cuerpo.
Rasputín cayó al suelo muerto aparentemente.
Los
complotados se apresuraron a cantar victoria. Un médico fue llamado a toda
prisa para que testificara la muerte del Monje Loco "Está climáticamente
muerto" dijo el médico extendiendo el correspondiente certificado de
defunción.
También
cantaba victoria antes de tiempo.
Los
miembros de la nobleza, en cuanto el médico abandonó el palacio se dedicaron a
la más espantosa orgía alcohólica en el salón junto al cadáver, Esperaron
hasta las tres de la mañana, hora en que pensaban lanzar el cadáver al agua
del río Neva.
¡Cuál
no sería el espanto de los asesinos cuando Rasputín se levantó del piso
completamente ensangrentado pero vivo! Todos se dieron a la fuga, solo Yussopov
quedó paralizado por el pánico... mientras que Rasputín se llegaba hasta él
arrancándole una hombrera del uniforme.
El
Príncipe escapó escaleras arriba gritando mientras que Rasputín lo perseguía
riendo y sangrando con las manos extendidas como garras.
El
Príncipe cerró la puerta del salón, solo para que Rasputín la arrancara de
sus goznes con la fuerza de un Demonio. Los otros nobles volvieron en ayuda de
su compañero y lo balancearon de nuevo. Rasputín cayó al suelo y allí fue
golpeado salvajemente en la cabeza por Purishkevich. No conformes con esto
llamaron a dos soldados que, con barras de hierro rompieron todos los huesos del
presunto cadáver.
Después
cargaron el sangrante y destrozado despojo llevándolo hacia el río para
sepultarlo... ¡Sólo
"Este
hombre no puede morir” susurró uno de ellos.
Solo
la presencia de sus superiores logró controlar el pánico supersticioso.
Se
abrió un hoyo en el hielo y allí fue sepultado el Monje Loco. Dicen los
presentes que mientras descendía en las heladas aguas una carcajadas
escalofriante se dejó oír.
Su
cuerpo no fue descubierto hasta dos días después. Cuando se le encontró con
un brazo fuera
Rasputín
fue enterrado con todos los honores por la Emperatriz Alexandra que estaba
inconsolable.
La
mala suerte se abatió sobre la nobleza y la Casa Real tras de su muerte. Todo
sucedió de la forma que lo había predicho.
La
revolución eliminó a la familia imperial en Octubre de 1917. Los nobles eran
asesinados en masa. Los pocos que lograron escapar de Rusia solo confirmaron la
predicción del Monje que no podía morir... la maldición que éste dejó caer
| Galería de fotos | ||||
|
|
|
|
|
|
![]() Con sus admiradoras |
![]() La familia del Zar |
Nicolás II con su hijo |
El Zar |
Raputín meditativo |
|
|
|
|
|
|
La hermosa Zarina |
![]() Con su admiradoras |
![]() Padre e hijo |
El rostro de Rasputín |
Un joven Rasputín |
|
|
|
|
|
|
![]() La bendición de Rasputín |
Entre militares |
Su terrible mirada |
En color |
![]() El cadáver de Rasputín |
|
|
|
|
|
|
Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción parcial o total.
Fotomontajes, textos e imágenes procedentes del archivo del Grupo Editorial
Bitácora, Publicaciones Electrónicas. Envíenos un e-mail y solicite
autorización. |