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DISPOSICIÓN REGULAR DE FORMACIONES
CAÓTICAS LUMINOSAS
Francisco Máñez, Jacques Fletcher y
José Roselló
La técnica actual nos
permite analizar cuestiones hasta ahora inabordables, lo que unido a nuevos
conceptos como la teoría fractal y la del caos puede dejarnos acceder
al problemático tema de la relación física existente
entre la psique y la naturaleza que la rodea. La correlación existente
en la generación de imágenes caóticas, o altamente
aleatorias, y una parte de la dinámica neuronal, así como
su posible interdependencia, hacen prever una futura explicación
a la influencia de la mente sobre la materia.
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Primeras imágenes obtenidas que, pese a su mala calidad y dudosa interpretación, nos hicieron pensar que tras las afirmaciones de varios espiritistas podía encontrarse algún fenómeno anómalo
Desde los principios de la parapsicología, se han intentado obtener pruebas gráficas de los fenómenos paranormales. En la edad dorada del espiritismo existieron fotografías en las que se podían contemplar rostros y objetos de todas clases, cuya naturaleza planteó serias discusiones entre los defensores de las manifestaciones de espíritus y los que sostenían la hipótesis de una influencia de la mente sobre la materia. Durante los años sesenta las investigaciones del psiquiatra Jule Eisenbud con el psíquico Ted Serios, capaz de plasmar su pensamiento en placas fotográficas, parecieron decantar la opinión de los parapsicólogos hacia una influencia mental sobre la materia(1).
Por otro lado, la comunicación con los muertos, utilizando medios tecnológicos, ha sido una idea tradicionalmente defendida por diferentes ramas del espiritismo y del esoterismo en general. En 1.959, pareció que su existencia estaba demostrada cuando Friedrich Jürgenson, tras largos meses de entrenamiento, consiguió grabar en cintas magnetofónicas las supuestas voces de los fallecidos(2). Constantin Raudive, Leo Schmid, entre otros, reforzaron con sus trabajos las teorías espiritistas referentes al origen de las psicofonías, aunque ciertos factores, como la relación existente entre sus contenidos psíquicos y el resultado de las grabaciones, hicieron pensar a parapsicólogos de la dimensión de Hans Bender que se estaba produciendo un influjo del experimentador sobre las bandas magnéticas(3).
Desde los años ochenta,
el posible contacto con el Más Allá a través de equipos
técnicos se conoce con el término transcomunicación
(mensajes en programas de ordenador, extrañas llamadas telefónicas,
avisos anómalos en contestadores automáticos), siendo la
obtención de imágenes en monitores de televisión la
que sin duda ha alcanzado mayor fama y difusión. En 1.989, tras
estudiar las premisas básicas para la reproducción en laboratorio
de las psicoimágenes, llevamos a cabo las primeras pruebas aisladas
encaminadas a la investigación del fenómeno. Dos años
más tarde, se decidió realizar una profunda y sistemática
exploración, al comprobar no sólo la formación en
los monitores de trazos luminosos que recordaban a rostros humanos, sino
los más variados objetos y figuras.
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Otra muestra de los "rostros"
que obtuvimos confundidos por algunos investigadores como una manifestación
del Más Allá
PRELIMINARES A LA
INVESTIGACIÓN
De los métodos conocidos para la producción de psicoimágenes, uno de los más sencillos y más divulgado, consiste esencialmente en crear un circuito cerrado de grabación entre una videocámara encarada a un monitor de televisión, obteniéndose con él un efecto denominado retroalimentación, siendo el resultado una serie de luces y flashes en la pantalla. Al chocar el frente de la onda de luz contra el cristal del monitor y descomponerse, el sistema nos permitió provocar, de manera controlada, una multitud de manchas luminosas que tras ser grabadas y observadas imagen a imagen, adoptaban formas concretas.
En su origen, el aspecto de las formaciones puede atribuirse exclusivamente al azar, aunque guardaban un visible orden dentro del caos. Una parte de nuestra clasificación incluía ciertos tipos de imágenes recurrentes: paisajes que recordaban a vistas lunares, marcianas, montañas, desiertos, ríos; aquellas que parecían islas, penínsulas, continentes fotografiados desde un satélite artificial; y otras de aspecto espacial similares a astros, cúmulos de estrellas, galaxias, nebulosas. La deducción de estar reproduciendo objetos que se podían incluir dentro de la teoría de los fractales, se vio confirmada al comparar los resultados con los panoramas creados por los programas Fractal Landscape Generator (especialmente en la opción contour map), versión 1.0 (1.992), concebido por Scott A. White, y Fractal Paint, versión 1.06 (1.991), de ComputerSmiths, en sus adaptaciones para Windows.
La teoría y el método matemático de los fractales fueron postulados por Benoît Mandelbrot a principios de los años sesenta, permitiéndonos entender la formación aparentemente aleatoria de objetos tales como una nube, una costa o una obra de arte(4). Los fractales dieron soporte a la teoría del caos, que a su vez intenta encontrar el origen del orden en sistemas dependientes del azar incluyendo aquellos cuya complejidad es extrema. Su creador fue un meteorólogo llamado Edward N. Lorenz(5), después otros trabajos paralelos, como el de David Ruelle sobre las turbulencias en los líquidos, consiguieron despertar el interés en muchas disciplinas científicas que hasta ese momento no disponían de un método adecuado para sondear los sistemas caóticos. En resumen la teoría del caos se inclina hacia la idea de que en la formación de ciertos fenómenos interviene una entidad denominada atractor extraño, la cual les da su estructura característica. Un chorro de agua al caer de un grifo mantiene un orden dentro de sus constantes modificaciones, y, teóricamente, podemos descubrir gracias a las matemáticas un valor que nos permitirá realizar predicciones sobre su evolución. Este atractor es muy sensible a las condiciones iniciales de los sistemas que en la práctica varían constantemente (las cañerías pueden perder presión, el grifo puede cerrarse o abrirse un poco más), produciéndose en ciertas circunstancias el resultado de duplicación descubierto por Mitchell Feigenbaum(6).
La teoría del caos encuentra su mejor exponente en los sistemas con un "persistente retorno"; es decir, en aquellos que partiendo de un estado regresarán con el tiempo al mismo estado o a uno muy parecido (el agua volverá a pasar por el mismo sitio y el chorro mostrará ante nosotros un aspecto semejante). Cuando cambian las fuerzas que actúan sobre el sistema el período de retorno llega a ser aproximadamente el doble del original (2, 4, 8, 16, 32, 64, 128...) alcanzando el infinito. La retroalimentación, como sistema caótico, presenta todas estas características. Los frentes de luz producen manchas luminosas estables en un "persistente retorno", llegando a sufrir modificaciones que dan como resultado figuras concretas al cambiar las condiciones iniciales del sistema.
Una primera subdivisión
de los fractales obtenidos durante la investigación contenía,
además de las caras mostradas por algunos investigadores (no aquellas
cuya calidad es "fotográfica"), dos clases de imágenes que
parecían reforzar la hipótesis espiritista: las denominadas
escenarios, consistentes en escenas dudosas en las que se bosquejan varias
siluetas de personas; y las que llamamos de Bélmez al tratarse de
rostros completos o incompletos que igual a las teleplastías famosas
de Bélmez de la Moraleda se mezclan entre sí. Por ejemplo,
del ojo de uno se configura el de otro, o la nariz crea la boca de uno
nuevo(7).
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Tres ejemplos de "manchas luminosas" que recuerdan rostros humanos
La teoría animista se
consolidó con el segundo grupo, el más amplio de todos. En
una ocasión, de modo casual, apareció una estrella de cinco
puntas probablemente relacionada con el trabajo paralelo llevado a cabo
en ese momento por Francisco J. Máñez con las cartas Zener
usadas en la experimentación de la percepción extrasensorial,
lo que dio pie a intentar con éxito obtener imágenes de objetos.
Un paso avanzado se logró al conseguir bajo concentración,
y como confirmación a la influencia de la psique sobre la retroalimentación,
un ovalo luminoso similar a la mascara de Spiderman, un popular personaje
de ficción.

La famosa "estrella Zener" que
dio pie a profundizar en el ordenamiento
de las manchas caóticas
luminosas obtenidas en los monitores
No obstante, al existir la posibilidad
de un contacto de tipo espiritista clásico (una hipótesis
no excluye a la otra), intentamos comprobar si los resultados se adaptarían
también a otros temas afines. Se operó mayormente en el campo
de la ufología, lográndose al poco tiempo imágenes
de OVNIS, incluso obteniendo fisonomías parecidas a las de los macrocéfalos
alienígenas descritos por una multitud de testigos, y relacionados
especialmente con el fenómeno de la abducción.
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Las psicoimágenes parecieron desde un principio adaptarse a nuestros deseos. A la izquierda "OVNI sobre el mar" (aunque el "mar" es en realidad un defecto de la pausa del veterano vídeo Betamax), y a la derecha "macrocéfalo extraterrestre"
La relación existente
entre las psicoimágenes y los contenidos psíquicos, posiblemente
inconscientes, resultaba incuestionable a la vista de los resultados, lo
que nos llevó a reflexionar sobre una posible explicación.
ESTADOS ESPECIALES DE CONSCIENCIA Y PSICOIMÁGENES
Durante la retroalimentación observamos una serie de efectos divididos inicialmente por nosotros en dos grupos: el viaje o túnel, consistente en un continuo desplazamiento a través de la luz hacia el fondo de la pantalla; y la reja, una serie de barras que la cruzan formando rombos y cuadrados. Sus diferentes combinaciones proporcionaban como resultado las manchas luminosas que se estructuraban dando lugar a los rostros y los objetos. Aquello recordaba en exceso a las observaciones efectuadas sobre los estados transformados de consciencia.
En la década de los años veinte, Heinrich Klüver, de la Universidad de Chicago, descubrió que las visiones de los sujetos sometidos a estados alterados de consciencia se basaban en cuatro constantes geométricas: la espiral, el túnel o embudo, la telaraña y el enrejado. Ronald Siegel, un sobresaliente psicólogo actual especializado en la producción de alucinaciones controladas, ha observado el mismo fenómeno en sujetos sometidos a la acción de alucinógenos(8). Diferentes patologías y mal funciones cerebrales (esquizofrenia, neurosífilis, hiperventilación) presentan una idéntica estructura en las formas vistas durante las crisis. Conforme transcurre el estado alterado, las primitivas formaciones geométricas se entremezclan hasta límites insospechados, dando lugar a representaciones de un mundo psíquico relacionado con la idiosincrasia personal del sujeto.
Una activación especial
de las neuronas constituyentes del cortes visual, semejante a lo que conocemos
sobre los patrones y las ondas, puede describir la existencia de constantes
matemáticas durante las visiones. Ante estimulantes artificiales
o naturales (incluidos los fabricados por el propio cuerpo), franjas o
columnas de neuronas se activarían mientras las intermedias permanecerían
en reposo, generándose unas bandas de ondas que dirigirían
el dinamismo neuronal obedeciendo las leyes que rigen las formas geométricas
similares a las observadas dentro de otros fenómenos naturales:
en las turbulencias de algunos líquidos al ser calentados, o a las
formaciones en el caso de las amebas llamadas acrasiales que cuando el
ambiente resulta hostil son capaces de reunirse en un único "organismo",
estando ligada su actuación a la relación de "retroalimentación"
existente entre una sustancia denominada AMP cíclico y a una enzima,
pues la presencia de una estimula la creación de la otra; "de esta
manera", en palabras del Premio Nobel de Química Ilya Prigogine,
"se emiten ondas que son amplificadas y que dan lugar a magníficas
formas geométricas"(9).
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Los "extraterrestres macrocéfalos", de grandes ojos oscuros, se dan en el ordenamiento de las manchas de luz, lo que induce a pensar que, del mismo modo, durante estados no ordinarios de consciencia deben ser vistos en el interior psíquico |
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Resulta más tangible la relación entre psicoimágenes
y visiones psíquicas, sobre todo si tenemos en cuenta otros hechos.
Tanto en las alucinaciones como en las psicoformaciones, los objetos vistos
pueden repetirse hasta la saturación. Durante un estado no ordinario
de consciencia la silueta de un ser humano llega a convertirse en una multitud,
en la retroalimentación una figura también se multiplica.
Esto ya había sido observado parcialmente por la parapsicología
en las antiguas fotografías psíquicas, como en el caso ocurrido
en 1.924 a los marineros del buque Watertown(10).
La cultura y la religión
de todos los pueblos se encuentran repletos de representaciones de unos
universos psíquicos cargados de increíbles matices y tonalidades,
procedentes de las observaciones realizadas durante los estados no ordinarios
de consciencia. Tanto Oriente como Occidente han tendido a incorporar en
su arte los símbolos y figuras vistos por los chamanes y los místicos
durante sus estados contemplativos. El psicólogo suizo Carl Gustav
Jung descubrió hasta qué punto los mismos modelos (arquetipos)
se repetían una y otra vez en lugares tan distantes como Europa,
India, África y Norteamérica, lo que dio a su concepto de
inconsciente colectivo un carácter universal hasta entonces inimaginado.
Un clásico ejemplo es el del mándala, el círculo guardián
y protector que se ha utilizado desde tiempos inmemoriales (los egipcios
representaron con él a Horus), y que Jung halló en las pinturas
de sus pacientes que pasaban por experiencias confusas y oscuras(11).
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Muestra de las imágenes que bautizamos con el nombre de pintogógicas
Si el cerebro al ser alterado
reacciona produciendo el mismo tipo de imágenes que obtenemos en
los monitores con el efecto de retroalimentación, cabría
dentro de lo pensable que estuviéramos registrando las observaciones
visuales descritas durante la introspección mística, o como
en los sujetos estudiados por Jung, durante el estado onírico; incluso,
dado el atractivo visual de determinados resultados, una parte de la capacidad
artística humana. La sospecha se vio reforzada cuando obtuvimos
un tipo de imágenes a las que designamos pintogógicas (que
inducen a la pintura), consistentes principalmente en trazos dadaístas,
que como en este movimiento literario y artístico eran de una belleza
opuesta al orden y a las leyes de la lógica. Un pintor español
de fama universal, Salvador Dalí, estampó en algunas de sus
obras unos rasgos claramente influenciados por el dadaísmo, el cubismo
y el surrealismo. Su pintura metafísica, onírica y delirante;
es decir su plasmación de contenidos psíquicos, eran muy
semejantes a las formaciones logradas durante la investigación,
aunque carezcan de realismo pictórico.
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La formación de las imágenes
pintogógicas demostraron también depender de los observadores.
En el centro un llamativo autorretrato de Dalí que sirvió
como objetivo, y a los lados la psicoimagen obtenida fotografiada en dos
monitores y por dos cámaras diferentes, lo que muestra las variciones
debidas al uso de diferentes equipos técnicos
RELACIÓN MENTE-MONITOR
Entre dos sistemas capaces de
elaborar los mismos efectos (el cerebral y el técnico), parecía
producirse un acoplamiento capaz de trasladar los potenciales mentales
al televisor, dando como resultado una manifestación de ellos en
la pantalla, aunque rara vez se lograba aprehender un pensamiento concreto
en una imagen exacta. El hecho podría estar relacionado con la teoría
de Wately Carington (1.884-1.947) (12) referente a la explicación
de la telepatía, y de otros fenómenos paranormales, como
una asociación de ideas semejante a las estudiadas por la psicología
experimental (idea retomada actualmente por Laborde-Nottale) (13). Cuando
se nos habla de barcos, es más fácil que pensemos en el mar
o en marinos, que en arados y tractores. Con el término psicón,
Carington definió una idea concreta como entidad individual. Un
solo psicón generaría grupos de otros psicones de características
similares pero no iguales. La acción ha sido ampliamente investigada
en las pruebas de telepatía, en donde el receptor no capta el pensamiento
puntual, sino un símil del mensaje.
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El "OVNI sobre la Luna" fue un
éxito completo cuando
intentamos que las manchas adoptaran la forma
de una nave extraterrestre
El producto de nuestra experimentación señala en esta dirección. Las sesiones en que varios sujetos intentaban concentrarse en una figura concreta, se veían coronadas por el éxito en contadas ocasiones, mientras que si se mantenía una conversación significativa pero ligera al mismo tiempo, los frutos eran más substanciales. Interpretamos que los psicones individuales difieren en cada persona, lo que produce una "interferencia" que afecta a la imagen obstaculizando su clara formación, mientras que durante el debate los contenidos psíquicos de los participantes se acoplan entre sí. Nadie tiene los mismos patrones psíquicos de un búcaro o de una flor, si hacemos dibujar a varios sujetos el mismo objeto en papel transparente y sobreponemos los dibujos queda una sombra irreconocible.
El sistema de retroalimentación
se genera desde "el fondo" de la pantalla hasta ampliarse y desaparecer.
En el momento de comenzar su evolución los participantes en la investigación
crearían las nuevas condiciones iniciales que modificarían
lo que iba a ser una simple mancha luminosa haciendo que adopte un aspecto
similar aunque no idéntico al de la figura predeterminada. Durante
el trayecto se produce el período de crecimiento descrito por Feigenbaum
y el objeto luminoso se duplica con las características adquiridas
desde un principio, viéndose estorbado por múltiples escollos
que quizás pueden ir desde otros contenidos mentales inconscientes,
perturbaciones puramente físicas, o las propias limitaciones de
un equipo técnico no perfeccionado todavía. Existiendo solamente
pruebas virtuales esta explicación entra de lleno en el campo de
la especulación, pero pese a ello dispone de atractivos suficientemente
fuertes para ser tenida en cuenta. Si bien carecemos todavía de
una explicación por completo satisfactoria para la naturaleza última
del fenómeno, el origen de la modificación en las condiciones
iniciales de los sistemas podría encontrarse en la línea
de pensamiento trazada por aquellos autores que han visto en la actuación
de la mente una manifestación del mundo subatómico (Eccles,
Penrose) (14).

El efecto de duplicación descrito por Feigenbaum puede ser hallado en las psicoimágenes. Desde el "fondo" podemos ver como va creciendo hasta formar un objeto reconocible, que en este caso recuerda a un rostro
La más clara muestra de la necesidad de un acople psíquico del grupo de trabajo ocurrió con los macrocéfalos estudiados por la ufología. Mientras mediante la concentración del conjunto de personas presentes no se conseguían, era relativamente sencillo captarlos en el monitor durante la experimentación aislada, o cuando se entablaba un diálogo entre los participantes. Tanto es así, que además de estos semblantes se consiguieron objetos, marcadamente parecidos a los de la realidad cotidiana (por ejemplo un jarrón), y la obtención de psicoimágenes no se limitaba únicamente al coloquio del momento, sino que se adaptaba también a la información vinculada inconscientemente con épocas del año y situaciones concretas (rostros que recordaban a Santa Claus en Navidad; y a un líder político durante el debate del estado de la nación).
Una singular y en extremo sugestiva
variante conseguida por José Roselló del efecto producido
por la cámara y el monitor, corroboró por un lado la relación
entre la naturaleza de las psicoimágenes y las visiones interiores,
y por otro, señaló en inicio la influencia de la psique sobre
la retroalimentación. Denominados inicialmente geometría
de la luz por su descubridor y más tarde figuras gironométricas,
pudimos ver en el monitor círculos en movimiento rodeados de elementos
variables; discos caprichosos; esferas equilibradas en rotación,
y un sinfín de variantes circulares que inmediatamente relacionamos
con los mándalas.
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El efecto mándala, bautizado como figuras gironemétricas, pierde su calidad plástica en la fotografía estática. Para percatarnos de su belleza es imprescindible verlo girar en la pantalla y observar su constante transformación
Varias personas a las que se
les mostraron las grabaciones, aseguraron que aquellas imágenes
les eran familiares, encontrando concordancias con las percibidas durante
el sueño, otras tuvieron la sensación de haberlas "experimentado"
en su vida anímica de una manera imposible de especificar, y que
habían olvidado. Una vez más, nos inclinamos a considerar
que mediante la técnica estábamos reproduciendo materialmente
manifestaciones del mundo mental. La geometría de la luz se produce
al multiplicar a alta velocidad un misma figura, hasta que llega a perderse
formando algo insospechado (mucho más allá de girar una figura
en una ruleta). Se trata de un sistema caótico al que se le impide
alcanzar el caos total, que en su "perpetuo retorno" cambia de forma permaneciendo
estable como figura. De igual modo, si las neuronas actúan como
patrones de ondas, al ser sobreexcitadas, pueden, con su actividad inusual,
proporcionar una idéntica configuración a las visiones. Precisamente
Jung se refirió a ello en relación con los mándalas:
"Las mándalas se presentan... en situaciones que se caracterizan
por su confusión o carácter enigmático... representa
un esquema de orden que en cierto modo se sitúa sobre el caos psicológico...
por medio del cual cada contenido asume su lugar y mantiene coherente al
todo que tiende a dispersarse en lo indeterminado"(15). Los intentos de
sus pacientes por impedir la completa dispersión de su mente producían
imágenes visuales circulares.
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En muchas ocasiones los "mándalas" adoptan formas que nos recuerdan objetos, animales, plantas o estructuras básicas. Tres ejemplos: "señalando todos los caminos", "caballitos de feria" y "la planta". No es por lo tanto extraño que vistos en el interior psíquico los sujetos tiendan a interpretarlos
Dentro de la experimentación
parapsicológica el procedimiento seguido fue bastante usual. Un
sujeto dibujaba previamente la configuración que la geometría
de la luz debía adoptar según sus deseos, después,
colocado frente al equipo técnico, intentaba influir en la retroalimentación.
No obtuvimos un éxito completo en estas pruebas, tal vez debido
a la falta de medios técnicos, pero los resultados fueron sobradamente
atrayentes como para continuar con la exploración.
INTERPRETACIONES CONSERVADORAS
La influencia de la psique sobre
el monitor podría encubrir efectos y fenómenos ya conocidos.
Una de las explicaciones previas más argumentada por los críticos,
se fundamenta en la capacidad del cerebro para asociar manchas y puntos
dándoles un significado acorde con el potencial evocador asociado
a nuestras capacidades visuales. Resulta fácil ver en las marcas
de los azulejos, en las brasas o en las nubes, rostros, animales y objetos.
Parece imposible aportar pruebas en contra de este razonamiento, pero antes
debemos pararnos a considerar varias cuestiones.
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El popular Spiderman fue el personaje elegido para comprobar si las formaciones se adaptaban al deseo de los participantes
Para un neófito es en extremo difícil descubrir anomalías en una radiografía, pues pocas personas ajenas a la medicina han tenido la oportunidad de aprender a distinguir qué es lo correcto y lo incorrecto en el cuerpo humano, máxime en los pequeños detalle. Algo similar ocurre con las psicoimágenes. La "mascara de Spiderman" fue mostrada a tres grupos de personas: el primero, desconocedor del personaje, sólo vio una mancha de luz; el segundo, compuesto por gente joven, la asoció al superheroe aunque no la vieron con claridad; y el tercero, sujetos que conocían las primeras publicaciones de sus aventuras, lo reconocieron con facilidad. El investigador que se concentró en este caso pertenecía al último grupo, y para él, su recuerdo de Spiderman se encontraba asociado a su juventud, antes de que los dibujantes realizaran las modificaciones con las que es conocido actualmente en el mundo del comic. Encontramos una respuesta equivalente con las psicoformaciones de los "extraterrestres macrocéfalos", puesto que sólo las distinguieron los individuos familiarizados con el tema.
La psicología de la percepción
conoce bien este punto. Nuestros sistemas neuronales necesitan referencias
para descodificar los estímulos recibidos de los sentidos, sin ellas
un mensaje puede ser ignorado completamente por nuestro consciente (cuando
alguien no sabe qué está mirando no lo ve). Un clásico
ejemplo es el de John Wilson, del Instituto Africano de la Universidad
de Londres, que tras mostrar una película sobre métodos sanitarios
a unos aborígenes africanos, descubrió que los aldeanos habían
visto sólo un pollo que aparecía brevemente en la filmación,
debido a que posiblemente tenía una significación religiosa
para su cultura. Uno moderno es el de las imágenes que se han comercializado
bajo el nombre de Ojo Mágico, consistentes en series en apariencia
repetitivas de pequeñas manchas o dibujos en las que se esconde
un diseño tridimensional que sólo puede ser visto tras un
entrenamiento ocular que permite la descodificación. Pero como en
toda cuestión dependiente de factores humanos que deben ser ejercitados,
percatarse de la configuración de las psicoimágenes suele
costarles más a unas personas que a otras, llegando a ser para algunos
sujetos completamente imperceptibles(16).
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Incluso las psicoimágenes más claras, como "la mano", parecen tener relación con motivos inconscientes humanos. A la izquierda una pintura rupestre australiana |
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Ante las psicoimágenes de aspecto nítido
sobra toda controversia, no obstante si la mayoría son una representación
física de contenidos psíquicos individuales, o del grupo
investigador, para llegar a ser percibidas por una persona desconocedora
del fenómeno, es necesario que se produzca una aproximación
contemplativa. Un hecho análogo es reconocido por Mandelbrot en
el seno de las matemáticas, pues "... allí donde un observador
ve una zona bien separada de sus vecinas, con su D (dimensión fractal)
característica, un segundo observador no verá más
que una zona de transición gradual"(17).
Las formaciones naturales en
donde se pueden contemplar objetos, animales o caras humanas han sido reiteradamente
menospreciadas como un hecho que sólo existe debido a las características
de la observación humana negándose su realidad objetiva.
Esto se debe a que según la teoría de las probabilidades
a la naturaleza le es imposible en la práctica modelar figuras concretas,
y aunque desde el principio de la historia conocida las mujeres y los hombres
han sido conscientes de estas alineaciones significativas, los axiomas
de la percepción han calado muy hondo en nuestra mentalidad. No
obstante lo que es imposible según la teoría de las probabilidades
es posible de acuerdo con los postulados de la teoría del caos:
en los sistemas de "retorno persistente" se producen aglomeraciones de
hechos y fenómenos dando lugar a series repetitivas singulares.
La retroalimentación influenciada por el observador puede formar
una estrella Zener, o se puede dar en la naturaleza el rostro de una persona
en una roca.
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Un aparente extraño resultado: Tras bromear repetidamente sobre la "P" de un pie de foto, obtuvimos una "P" durante el experimento |
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Que veamos siluetas en objetos fractales
como los perfiles de las montañas y en las nubes (similares a los
conseguidos de modo controlado en laboratorio) podría ser debido
a cuestiones ajenas a las explicaciones psicológicas tradicionales.
En el test de Rorschach, en donde se muestran manchas de tinta simétricas,
no existen objetos definidos, y el sujeto lleva a término su interpretación
basándose en lo que le sugieren, pero en la configuración
de las psicoimágenes intervienen las particularidades personales,
y en algunas ocasiones hace falta conocerlas para apreciar las formaciones.
COMENTARIOS Y CONCLUSIONES
A lo largo de la historia de la ciencia ha ocurrido que viejas ideas descartadas por su apariencia absurda han demostrado ser válidas cuando hemos cambiado de paradigma. Mientras en las últimas décadas el cerebro ha sido considerado un órgano eléctrico generador de sentimientos y sensaciones, los trabajos más recientes indican que puede actuar como una glándula que reacciona ante las hormonas propias y las producidas por otros órganos. La acetilcolina relacionada con la memoria, la encefalina o la dinorfina asociadas respectivamente con las sensaciones de miedo y paz, son elaboradas también por la pituitaria, los adrenales (lo que está cerca del riñón), el intestino y las gónadas (testículos y ovarios). Ante esto, después de menospreciar durante años las localizaciones de sentimientos realizadas por los antiguos (el amor en el corazón, el valor en los órganos genitales), nos vemos obligados a reconocer que en absoluto parecen tan descabelladas.
La línea de pensamiento
pitagórica basada en una naturaleza matemática del Universo,
que culminó en la frase de Platón "Dios geometriza", mostró
a las formas geométricas y sus contenidos subjetivos, como constituyentes
de una parte latente en lo más profundo del ser humano. Pitágoras
no nos legó ningún manuscrito, y pese a que es indudable
que los individuos que encuentran una "verdad" tienen cualidades diferentes
a los que las mantienen, los escritos de sus discípulos pueden mostrarnos
un nuevo camino con el que comprender a la naturaleza, si somos capaces
de enfocar los problemas con un nuevo paradigma.
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Un nuevo intento por obtener "platillos volantes" en el monitor parcialmente coronado con el éxito
En lo más hondo de la parapsicología se encuentra incrustado el paradigma general defendido de un modo por la mayoría de la comunidad científica, y de otro bien distinto por los esoteristas, con sus concepciones energéticas y sus relaciones de causa y efecto. Los investigadores han olvidado, o desconocen, que los conceptos actuales no son sólo un punto de vista con el que examinar los fenómenos, son además modificadores y transformadores de la realidad, por un lado al considerar y clasificar los hechos que deben ser calificados como paranormales y los que no, por otro, al restringir la investigación al exclusivo ámbito de los paradigmas parapsicológicos clásicos. La física de Aristóteles parece incoherente, sobre todo en lo relativo al movimiento, si no nos percatamos de que "movimiento" significaba para él un desplazamiento no sólo en el espacio, también de un estado a otro (de la enfermedad a la salud, de la felicidad a la desdicha). Igual de incomprensibles nos resultan los hechos que estudiamos, al haberlos encuadrado y clasificado en extremo, produciendo dos explicaciones antagónicas: la espiritista y la animista, cuando en realidad ninguna ha conseguido dar una clara interpretación de los fenómenos.
Las psicoimágenes ofrecen un amplio abanico de oportunidades para la investigación parapsicológica, al permitir la rápida generación de formas fractales y el análisis de sus concordancias con la psique humana, e incluso animal. La estructura de la mente y su interrelación con el mundo podría tener una base matemática mucho mayor de lo que jamás hubiera imaginado Pitágoras, pero al igual que su hallazgo al plasmar el pensamiento teórico matemático en un hecho físico, cuando estableció la proporción que debía existir entre las longitudes de las cuerdas de un laúd para producir sonidos armoniosos, permitiendo desde entonces que la música fuera leída además de escuchada, las psicoimágenes pueden dejarnos acceder de forma material al hasta ahora esquivo reino de la mente.
Hablar de psicokinesis (influencia de la mente sobre la materia) en esta investigación, nos parece demasiado rígido, aunque no estamos dispuestos a entrar en controversias sobre términos correctos. Lo primordial es continuar e incitar a otros parapsicólogos a que confirmen nuestra experimentación o la refuten. Desde luego harán falta muchos más medios técnicos y horas de trabajo, pero es evidente que los frutos recolectados pueden ser más que sabrosos(18).
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
- Imágenes del Más Allá. Monique Simonet. Heptada Ediciones, S. A., 1.991, Majadahonda (Madrid), España.
- A la escucha de lo invisible (Grabación de voces e imágenes de un mundo paralelo). Monique Simonet. Editorial Edaf, S. A., 1.991, Madrid, España.
- Los muertos nos hablan. François Brune. Editorial Edaf, S. A., 1.990, Madrid, España.
- Arquetipos e inconsciente colectivo. Carl Gustav Jung. Ediciones Paidós Ibérica, S. A., 1.988, Barcelona, España.
- Formaciones de lo inconsciente. Carl Gustav Jung. Ediciones Paidós Ibérica, S. A., 1.990, Barcelona, España.
- La nueva mente del emperador. Roger Penrose. Mandadori España, S. A., 1.991, Madrid, España.
- La filosofía de los hindúes. Helmuth von Glasenapp. Barral Editores, S. A., 1.977, Barcelona, España.
- Fundamentos de neuroquímica. H. F. Bradford. Editorial Labor, S. A., 1.988. Barcelona, España.
- Cálculo de probabilidades y estadística matemática. N. V. Smirnov y I. V. Dunin-Barkowskij. Editorial Paraninfo, S. A., 1.978, Madrid, España.
- La evolución del cerebro: creación de la conciencia. John C. Eccles. Editorial Labor, S. A., 1.992, Barcelona, España.
- El yo y su cerebro. Karl R. Popper y John C. Eccles. Editorial Labor, S. A., 1.993, Barcelona, España.
- La fábrica de la mente. Richard Bergland. Ediciones Pirámide, S. A., 1.988, Madrid, España.
NOTAS:
(1)Los poderes ocultos de la mente, página 168. Enrique de Vicente. Editorial América Ibérica, S. A., 1.995, Madrid, España.
(2)Psicofonías: una historia mal contada. Francisco J. Máñez. Karma. 7, nº 260, julio de 1.994, Barcelona, España.
(3)La parapsicología y sus problemas, Análisis de sonidos adicionales en bandas sonoras. Hans Bender. Editorial Herder, S. A., 1.991, Barcelona, España.
(4)Los objetos fractales. Benoît Mandelbrot. Tusquets Editores, S. A., junio de 1.993, Barcelona, España.
(5)La esencia del caos. Un modelo científico para la disparidad de la naturaleza. Edward N. Lorenz. Círculo de Lectores, S. A., 1.995, Barcelona, España.
(6)Azar y caos. David Ruelle. Alianza Editorial, S. A., 1.993, Madrid, España.
(7)Las caras de Bélmez. J. Martínez Romero. Ediciones Martínez Roca, S. A., 1.978, Barcelona, España.
(8)El universo del cerebro. Judith Hooper y Dick Teresi. Círculo de Lectores, S. A., 1.989, Barcelona, España.
(9)¿Tan sólo una ilusión?. Ilya Prigogine. Tusquets Ediciones, S. A., junio de 1.993, Barcelona, España.
(10)¿Hay vida después de la muerte?. Robert Kastenbaum. Ediciones Internacionales Futuro, S. A., 1.984, Barcelona, España.
(11)El secreto de la flor de oro. C. G. Jung y R. Wilhelm. Ediciones Paidós Ibérica, S. A., 1.988, Barcelona, España.
(12)La telepatía. Hechos, teoría, implicaciones. Wately Carington. Editorial Dédalo, 1.975, Buenos Aires, Argentina.
(13)Videncia e inconsciente. Laborde Nottale. Ediciones Paidós Ibérica, S. A. 1.993, Barcelona, España.
(14)Ver bibliografía.
(15)Recuerdos, sueños, pensamientos, página 416. Carl Gustav Jung. Editorial Seix Barral, S. A., 1.989, Barcelona, España.
(16)Aunque ninguna de las fotografías incluidas en este trabajo ha sido tratada con procedimientos informáticos, existe la posibilidad de "limpiar" los resultados mediante programas especializados. Sin embargo se debe obrar con extremada cautela evitando cualquier tipo de modificación inconsciente hacia la imagen que se pretende alcanzar, dado que unas manchas aleatorias pueden generar un rostro de acuerdo con las creencias del investigador.
(17)Ídem nota 4, página 21.
(18)Diferentes revistas nos han enseñado unos llamativos resultados de carácter espiritista, consistentes en rostros que no presentan ningún problema para su identificación. Suelen presentarse junto a la fotografía del fallecido como demostración de su identidad. Descontando algunas diferenciaciones, las imágenes mostradas son parecidas en extremo, lo que ha hecho especular sobre una posible plasmación de los recuerdos en el monitor, quizás debida a que evocamos a nuestros difuntos a través de los retratos fotográficos.
Para su estudio utilizamos el tratamiento de imágenes PhotoStyler versión 2.0, apoyado por los programas Paintbrush 3.1, iPhoto Deluxe 1.0 y Graphic Workshop 1.1 todos ellos de Windows (desde entonces hemos mejorado considerablemente nuestro equipo informático). No resultó difícil reproducir los efectos observados en las presuntas psicoimágenes paranormales: rotación de cabezas, inclusión de manchas desorientadoras, desfiguración de cráneos, desplazamiento de cabezas a nuevos torsos, e incluso "rejuvenecimiento". Ampliando zonas determinadas hasta dieciséis veces descubrimos curiosas irregularidades. Todo esto nos llevó ha dejar estacionada nuestra opinión sobre su autenticidad.
En lo referente a las figuras en movimiento mantenemos un parecido razonamiento, en especial desde que François Brune, uno de los divulgadores más conocidos del fenómeno, advirtió ante las cámaras de televisión (Mundo misterioso, Contacto con los espíritus, CTV, S. A., 1.994, Manuel Carballal, Galicia, España) que un grupo de Canadá podía haber detectado una de estas supuestas psicoimágenes móviles como perteneciente a una película comercial.
El trabajo que más ha llamado nuestra atención
es el de Monique Simonet, cuyo método de experimentación
coincide básicamente con el nuestro. La investigadora francesa mantiene
la teoría espiritista, aportando como prueba su labor. Queremos
destacar, sobre la exploración que hemos emprendido, que no empaña
en absoluto las ideas sobre una "comunicación" con el Más
Allá, aunque eso sí, señala el modo en que la psique
humana puede establecer y manifestar físicamente un vínculo
con otras realidades plasmándose los resultados en equipos técnicos. Para más información Teoría
del colapso
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