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Los turistas contienen la respiración cuando se encuentran ante la pirámide de Cheops, que se levanta en la altiplanicie de Gizeh, 8 km al sudoeste de la actual El Cairo. Una estructura gigantesca, tan alta como un edificio de 40 pisos, se eleva ante sus ojos sobre la amarillenta arena del desierto. Su punta parece chocar en línea recta con el cielo. Se dice que esta impresión fue proyectada a propósito. Las pirámides no solamente debían servir para proteger las momias de los reyes, sino también para mostrarles el camino celestial hacia el más allá.

La pirámide de Cheops, de 147 m de altura, tiene una longitud lateral de 230 metros y, por lo tanto, ocupa una superficie de casi 5 ha. Es lo suficientemente grande como para albergar la iglesia de San Pedro en Roma, las catedrales de Milán y Florencia y las catedrales de San Pablo y Westminster en Londres. Está compuesta de más de 2'3 millones de grandes bloques de piedra que tuvieron que ser cortados, desbastados, transportados y colocados en la estructura con precisión milimétrica.

¿Cómo lo consiguieron? Hay personas que afirman que en teoría los egipcios no pudieron de ningún modo ejecutar esta tarea gigantesca. El historiador griego Herodoto, que visitó Egipto en el año 450 a. de C. informa que en la construcción de la pirámide trabajaron 100.000 personas durante tres meses por un espacio de 20 años, sin contar los diez años previos de preparativos para la construcción de un camino por el que se pudieran transportar las piedras.

La solución técnica de la construcción de las pirámides apenas si nos debería presentar problemas en la actualidad.

Sin embargo, los únicos medios mecánicos con que contaban los constructores egipcios fueron la palanca y el rodillo.

Todavía no conocían la polea. Cada uno de los bloques de piedra, de 2,5 toneladas de peso, fue cortado con instrumentos de cobre y provisto de su indicación de origen. Una vez cortados se llevaban hasta la pirámide sobre vehículos similares a trineos.

Existe una amplísima literatura sobre la cuestión de cómo pudieron los egipcios transportar 2'3 millones de bloques de piedra, de 2,5 toneladas de peso cada uno y colocarlos incluso en las zonas más altas de la estructura. Ermann, por ejemplo, afirma que no se utilizaron ninguna clase de medios técnicos de ayuda, sino que las piedras fueron elevadas por la fuerza del hombre. Herodoto ha transmitido que las piedras eran elevadas de escalón en escalón con ayuda de un instrumento de elevación, sobre cuya construcción no dice nada más detallado. Diodoro habló de una rampa, dispuesta perpendicularmente sobre una de las líneas laterales. Otros autores de libros técnicos se deciden por una rampa que rodeaba la estructura de la pirámide, como un sendero de montaña. Posiblemente, los egipcios combinaron varios métodos.

También encontró oposición la afirmación de Herodoto de que en todo momento habían trabajado 100.000 personas en la construcción de la pirámide. Paul Rieppel declaró que no hubiera sido posible ocupar en la pirámide a más de 6000 a 8000 trabajadores a la vez. Los alojamientos situados en las cercanías del lugar de construcción estaban calculados, incluso, para sólo unas 4000 personas. Erich von Dániken partió de la base de un rendimiento diario de diez bloques de piedra, y calculó que a este ritmo la construcción de la pirámide hubiera durado 664 años.

Las pirámides eran monumentos funerarios y mausoleos. ¿O acaso no? En la pirámide de Cheops sólo se encuentra un sarcófago de piedra vacío. Se halla en el suelo de la cámara real de la pirámide, de 10'5 m de longitud, 5 m de anchura y 5'5 m de altura, a 42 m sobre el nivel del desierto. Sobre esta cámara se encuentran otras cinco más.

Los bloques del techo están cuidadosamente pulimentados en todas ellas, mientras que los suelos son bastos y desiguales.

¿Acaso no se terminó la pirámide o es que la imperfección de los suelos tiene un sentido más profundo? Y aún otra pregunta: ¿Cómo se introdujo el sarcófago de piedra en la cámara real?

Todos los pasos, galerías y fosos son demasiado estrechos para haberlo hecho pasar por ellos.

Estas y otras preguntas hicieron que generaciones enteras de matemáticos y místicos de las pirámides, pensaran sobre el verdadero significado de la pirámide de Cheops. Si no es un monumento funerario, ¿qué es entonces? ¿Un gigantesco documento de la Astronomía y las Matemáticas egipcias, altamente desarrolladas? Los ingleses Taylor y Smith descubrieron que el doble de la altura de la pirámide tiene con su perímetro la misma relación que la del diámetro respecto a la circunferencia.

¿Conocían, pues, los arquitectos egipcios el número pi (3,14159) hasta su quinto decimal y hace ya más de 4.000 años? Como quiera que algunas cuentas no coincidían, Taylor y Smith inventaron un metro especial para utilizar en la pirámide y explicaron que la longitud lateral de la pirámide correspondía al número de días de un año, multiplicándolo con el metro de la pirámide. Además de esto, la longitud lateral de la pirámide resultó ser una diezmillonésima parte de la mitad del eje terrestre. ¿Conocían los egipcios la forma redonda de la tierra mucho antes que Pitágoras?

¿Y qué ocurre con la no menos enigmática pirámide de Kefrén, la segunda en altura de las de Gizeh, y que en contraposición a las demás sólo posee una pequeña estructura interior, muy pocas entradas y una sola cámara funeraria vacía, que además es muy fácil de encontrar? ¿O es que Kefrén hizo colocar su tumba tan hábilmente que no se la ha podido hallar hasta hoy?

Los especialistas se ocuparon de tomar radiografías de la pirámide, pero no se desveló su secreto ni siquiera con ayuda de un análisis a base de rayos de protones.

¿Y sobre qué influencias se basa la pirámide de 2.700 años de antigüedad y 30 m de altura que fue descubierta en México, en la isla La Venta? En contraposición a todas las pirámides conocidas hasta ahora no posee un contorno triangular, sino circular, con 73 m de diámetro. Thor Heyerdahl, investigador noruego famoso por su Kon-Tiki, hizo construir un bote de papiro de 15 m de longitud y 5 m de anchura. De este modo quería convencerse a sí mismo sobre la posibilidad de que los antiguos egipcios hubieran atravesado el Atlántico en dirección a México, exportando allí su arte de constructores de pirámides.

Pero la Esfinge continúa sonriendo.


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