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EL EXTRAÑO PODER DE LAS PIRÁMIDES
Eduardo Blasco


Karel Drbal, ingeniero checoslovaco, se presentó en la oficina de patentes de Praga y sacando del bolsillo un objeto en forma de pirámide afirmó que afilaba cualesquiera navajas de afeitar que se colocaran bajo ella. El personal de la oficina se quedó estupefacto. Sólo cuando un científico comprobó por sí mismo la veracidad de las palabras de Drbal, el nuevo invento fue registrado con la patente número 91304.

Aunque esto ocurría en 1959, la idea era tan antigua como las pirámides de Egipto.

Drbal tuvo su idea mientras leía los experimentos de un francés llamado Bovis que, en una visita a la Gran Pirámide de Keops, observó que pequeños animales del desierto, que se habían introducido en la cámara del faraón, no se habían corrompido después de morir, Bovis se preguntó si no habría sido la Pirámide misma, de alguna manera, la causa de la preservación de los faraones, más bien que los métodos de momificación de los antiguos egipcios.

Bovis experimentó con una pequeña pirámide, colocando en su interior alimentos fácilmente alterables. Al conservarse durante mucho más tiempo del normal, llegó a la conclusión de que la causa estaba en la forma de la pirámide. Por su parte Drbal se preguntó inmediatamente si valdrían los mismos principios, aplicados a la corrosión de los metales. Las pruebas mostraron que estaba en lo cierto y así surgió la patente número 91304.

Nadie sabe cuál es su secreto. El filo de una hoja de afeitar está formado por una finísima capa de cristales; tan fina que se cree que el mero peso de la luz de la luna puede alterarla. Al parecer, la pirámide, debido a su forma, enfoca o concentra energía sobre el filo de la hoja.

Para probar el afilador de Drbal se construye una pirámide con una cartulina. Sus cuatro caras deberán medir de 15,7 a 14,94, cualquiera que sea la unidad de medida utilizada.

Únanse las caras con papel adhesivo, de modo que la altura sea de 10 unidades, Colóquese la pirámide de modo que los lados de la base estén orientados en dirección norte-sur y este-oeste magnéticos. Hágase un soporte cuya altura sea de 3,33 unidades, y colóquese en el centro de la pirámide.

Una hoja de afeitar de doble filo deberá colocarse en el soporte con sus bordes afilados. Tudo el conjunto ha de mantenerse alejado de cualquier material cargado de electricidad.

La pirámide puede preservar también alimentos delicados como carne y huevos, aunque no por largo tiempo.


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