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LA SEÑORA PIPER
Francisco Máñez
En 1.884 el australiano Richard Hodgson (1.855-1.905), parapsicólogo que
estudió Leyes en Melbourne y Ciencias Morales en Cambridge, había investigado
en Adyar (India) a Blavatsky (cofundadora de la Sociedad Teosófica en 1.875),
descubriendo que las arcas utilizadas por los "maestros" espirituales
para dejar sus mensajes tenían una abertura escondida en la parte posterior. En
su informe arremetió contra Blavatsky acusándola de embaucar deliberadamente a
sus seguidores. En otros casos Hodgson también había demostrado ser agresivo,
inteligente, pero a la vez insensible y cruel, lo que convirtió en el terror de
los falsos médiums.
William James (1.842-1.910), uno de los padres de la psicología, había
dado con una médium que parecía poseer facultades impresionantes. Frank
Podmore (1.856-1.910), secretario de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas,
que había dejado el espiritismo tras descubrir a varios médiums falsos, y el físico
Sir Oliver Lodge (1.851-1.940), entre otros investigadores, no habían podido
sorprenderla cometiendo fraude. En 1.887 Hodgson se hizo cargo en Boston del
puesto de secretario de la Sociedad Norteamericana de Investigaciones Psíquicas,
y James se le pidió que examinara a aquella extraña mujer.
Leonore Evelina Simonds Piper (1.858-1.950) había sufrido a la edad de ocho años un fuerte golpe en la cabeza por encima de la oreja derecha que le llevó a enterarse de manera inexplicable de la muerte de una tía suya (en la biografía escrita por su hija Alta Piper es descrito como un golpe misterioso) pero pasó el tiempo sin que se presentaran hechos similares.
Se casó a los 22 años, y tres años más tarde las lesiones internas
producidas por un accidente con un trineo y la extracción de las trompas de
Falopio a causa de un tumor ovárico le hicieron acudir a la consulta de J. E.
Cocke, un curandero espiritista ciego que la hizo entrar en trance y recoger el
mensaje de un supuesto espíritu. A partir de ese momento (1.884), la Sra. Piper
comenzó a realizar sesiones intimas con familiares y amigos. En 1.885 James
acudió a una de las reuniones motivado por su suegra que había participado en
una sesión en casa de la Sra. Piper, en la que había oído cosas imposibles de
ser conocidas por la médium (entre otras dijo dónde se encontraba un monedero
perdido), y lo que en un principio era la mera curiosidad de un psicólogo se
convirtió en la mayor investigación que la parapsicología ha realizado sobre
un médium psíquico. Duró más de tres décadas, participando en ella los más
acreditados parapsicólogos; además de los ya nombrados se encuentran Barrett,
Hyslop, Murphy, Myers, Newbold y Sidgwick.
El espíritu guía de la Sra. Piper era un médico francés no
identificable que se llamaba a sí mismo Phinuit. En la primera ocasión,
Phinuit relató hechos ocurridos a la familia y a los amigos del investigador en
Australia, especialmente los sucedidos con un compañero de la infancia.
Imparcialmente Hodgson envió a las siguientes sesiones de manera anónima a
personas de su confianza, las cuales pudieron escuchar descripciones de
acontecimientos de sus vidas, así como de sus familiares vivos y difuntos.
Aquello bastó para comenzar a trabajar de forma meticulosa, tal y como era
costumbre en Hodgson, en colaboración con otros investigadores.
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El público, acostumbrados a las médiums de la época, quedó sorprendidos con la Sr. Piper, una mujer culta y bien situada que colaboraba a todos los niveles en las investigaciones |
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Sin poder descubrir el mínimo fraude, la supervisión de las sesiones y
las pruebas experimentales llevaron a Hodgson a un viejo callejón sin aparente
salida: o la médium recibía los mensajes del Más Allá, o poseía una
percepción extrasensorial extraordinaria. En 1.889 la Sra. Piper viajó a
Inglaterra, en el muelle la esperaban Myers y Lodge. Se había preparado una
investigación con la que se pretendía descartar por completo el fraude,
permitiendo de esta manera que el esfuerzo de los parapsicólogos se centrara en
esclarecer la naturaleza de las manifestaciones.
Para asegurarse de que nadie le remitía información, con su autorización,
fue examinado el correo de la Sr. Piper. En todo momento se procuró que uno de
los investigadores la acompañara en sus desplazamientos, incluso Hodgson llegó
a contratar a un detective privado para asegurarse de que no buscaba información
en bibliotecas, periódicos, o se entrevistaba con personas que pudieran
ayudarla. Preparándose una serie de sesiones en casa de Lodge, se contrató a
sirvientes nuevos que desconocían los datos de su patrón. La selección de los
asistentes se realizaba al azar. Incluso en una ocasión, Hodgson los seleccionó
después de que la médium hubiera entrado en trance. Las medidas tomadas
descartaron la posibilidad de que la Sra. Piper tuviera la menor información
previa sobre los sujetos.
La médium fue investigada profundamente realizando sesiones en Liverpool
y Cambridge. Diferentes miembros de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas
tuvieron la oportunidad de trabajar con ella, lo que se plasmó en un informe en
defensa de la honradez de la Sra. Piper. En é se afirmaba que Phinuit era una
identidad secundaria, y se decantaba a favor de la existencia de capacidades
paranormales en la mujer.
En 1.890 regresaron a Boston. Hodgson siguió trabajando con la Sra.
Piper, la cual, aunque las razones no eran claras, mejoraba constantemente sus
capacidades, haciendo dudar al investigador de que la percepción extrasensorial
pudiera ser la explicación a semejantes facultades. Dos años después Hodgson
aseguró que la médium realmente podía comunicarse con los difuntos.
Antes de continuar, me gustaría detenerme en algo que desde luego no está
comprobado, y sobre lo que Hodgson, comprensiblemente dado su carácter
personal, no escribió jamás aunque tampoco lo negó. Siendo joven se enamoró
de una chica, pero sus relaciones fueron prohibidas, lo que motivo su salida de
Australia. Todo aquello agrió su temperamento. En una sesión el espíritu guía
de la Sr. Piper dejó paso a una mujer que se identificó como la joven que se
había enamorado de Hodgson, comunicándole su reciente muerte y manteniendo una
intima conversación con él. La médium desconocía por supuesto su existencia.
Hodgson realizó las oportunas averiguaciones, comprobando que todo lo
comunicado durante la reunión era cierto. Se ha especulado mucho sobre que éste
fue el verdadero hecho que decantó la opinión del investigador hacia la hipótesis
espiritista.
Volviendo al tema que nos ocupa. La Sra. Piper entraba en estado de
trance tras pasar por convulsiones y espasmos, realizando las comunicaciones
oralmente. Siguiendo las instrucciones de Hodgson, comenzó a practicar la
escritura automática, y para 1.892 era capaz de realizar los comunicados de
este modo. Además, parecía que el sistema le ayudaba a suavizar su tránsito
al trance.
Un amigo de Hodgson, George Pellew (a quien en sus informes llamaba
"George Pelham") sufrió un accidente mortal a la edad de 32 años. El
"alma" de Pelham apareció en las sesiones, desplazando paulatinamente
a Phinuit como espíritu guía hasta su completa desaparición. Utilizando casi
siempre el nuevo sistema de comunicación, a veces oralmente o en una combinación
de los dos, Pelham asombró a los participantes en las sesiones. De 150 personas
presentadas reconoció a las únicas treinta que había conocido en vida
conversando con cada una de ellas familiarmente y sin cometer errores.
La entrada en escena de Pelham supuso un cambio sustancial en las
investigaciones. La Sr. Piper mejoró todavía más sus manifestaciones, volviéndose
más concreta y coherente, Hodgson tuvo una excelente oportunidad dado que conocía
al supuesto espíritu, para efectuar nuevas investigaciones, que en 1.989 le
llevaron a publicar un informe en el que razonaba su conversión a la hipótesis
espiritista.
A Hodgson se le unión otro investigador que al principio mostró su
escepticismo, pero que quedó convencido de las facultades de la médium, sobre
todo cuando le dio información detallada sobre su padre. Se trataba de James
Hyslop, profesor de filosofía en la Universidad de Columbia, y amigo personal
de William James.
Hodgson murió de forma repentina en 1.905, y Hyslop se hizo cargo de la
investigación, lo que condujo a una nueva y sorprendente evolución del fenómeno.
Transcurrido un escaso período de tiempo
desde el fallecimiento, la personalidad de Hodgson se manifestó por medio de la
Sr. Piper. En un principio Hodgson no se presentó con claridad, pero poco a
poco fue tomando mayor consistencia, hasta el punto de que Hyslop consultó con
James, quien planteaba la hipótesis de que la Sr. Piper utilizaba la percepción
extrasensorial para crear a "Hodgson" utilizando los recuerdos de las
personas que lo habían conocido.
William James llegó a convencerse de que semejante explicación
resultaba insuficiente para interpretar de forma correcta el fenómeno, pero
como pensador crítico que era, mantuvo una honesta postura sin admitir que en
las comunicaciones por medio de la Sr. Piper se encontraba una prueba definitiva
de la supervivencia del espíritu tras la muerte del cuerpo.
En 1.911 las facultades de la médium desaparecieron cuando a sus 52 años
fue tenazmente atacada por los psicólogos G. Stanley Hall y Amy B. Tanner en su
libro Studies in Spiritism. Ambos
detractores, que jamás habían realizado una investigación en el campo de la
parapsicología participaron en seis sesiones con la Sra. Piper utilizando
sistemas poco ortodoxos, criticados más tarde duramente por Hyslop al ver que
los métodos empleados "redujeron a la Sra. Piper a una postración
nerviosa". Con el tiempo volvió a realizar sesiones aisladas y entre 1.924
y 1.925 Gradner Murphy llevó a cabo la última investigación con la mujer.
Lo notable de Leonore Piper es que ni uno solo de los parapsicólogos que
trabajaron con ella, de manera directa y durante un período razonable de
tiempo, puso en duda la existencia de facultades paranormales en aquella mujer.
El material acumulado por los investigadores es de tal cantidad y calidad que
negarse a admitir su autenticidad resulta imposible.
Pero si las capacidades de la Sr. Piper eran tan espectaculares, queda
por contestar por qué los investigadores se resistieron a admitir que durante
las sesiones se producía un verdadero contacto con el Más Allá; y es que
algunos de los fenómenos observados descartaba la hipótesis espiritista.
LO QUE NO CONVENCIÓ A WILLIAM
JAMES
Los informes relativos a la Sr. Piper señalan repetidamente que su
lectura no puede dar más que una débil imagen de lo sucedido durante las
sesiones. Un filósofo y parapsicólogo alemán llamado Emil Mattiesen
(1.875-1.939) acuñó la frase drama del
trance para englobar esa ingente cantidad de pequeños detalles que ejercen
la más viva impresión sobre las personas que conocieron en vida al espíritu
que se manifiesta por medio de una médium. La forma de expresarse, los gestos,
la manera de dirigirse a su interlocutor, representan unas pruebas mucho más
firmes para los amigos y familiares del difunto, que los propios comunicados.
Aquellos rasgos que un sujeto manifiesta con un conocido, puede ser que jamás
los exteriorice con otro, o esa broma cuyo sentido sólo queda claro para los
sujetos que vivieron juntos un acontecimiento.
El espíritu de Pelham, a través de la Sr. Piper, distinguió a 30
antiguos conocidos entre 150 personas. Esta cifra no resulta tan convincente
como el hecho de que Pelham habló con cada uno de ellos rememorando situaciones
concretas, asombrándolos con un conocido aire familiar. Sin embargo, los
parientes de Pelham jamás reconocieron que éste se estuviera comunicando con
los vivos por mediación de la médium. Desconocemos el adverso efecto psicológico
que la posibilidad de dicho contacto provocaba en ellos, y muy bien podría
deberse su actitud al rechazo producido por una situación imposible de
comprender.
En una ocasión el matrimonio Sutton participó en una sesión, celebrada
el 8 de diciembre de 1.890, en la que pudieron hablar con su propia hija
Katherine ya fallecida. En la transcripción de aquella sesión podemos observar
como la médium parece estar poseída por el espíritu de la niña; pero al
mismo tiempo por el de Phinuit. Ambas personalidades saben lo mismo, y se
intercalan en sus contestaciones. Pueden observarse cambios en la voz (la pequeña
llegó a cantar las dos únicas canciones que había aprendido por completo), y
dos diferentes formas de gesticular, pero sorprendentemente Phinuit al referirse
a los dolores físicos que padeció la niña parece sufrirlos él también.
Aquella sesión hizo dudar a Hodgson de que la explicación al fenómeno se
pudiera encontrar en la percepción extrasensorial, y al no existir otra, comenzó
a decantarse por la hipótesis espiritista.
Sin embargo, William James fue muy reacio a admitir esta hipótesis, pese
a que en ocasiones la Sra. Piper llegaba a ser sorprendente. Cuando Hodgson se
manifestó por medio de la Sra. Piper, James tuvo la oportunidad de desarrollar
unos raros diálogos. En una sesión el psicólogo criticó la letra de uno de
los mensajes recibidos por escritura automática, a lo que Hodgson respondió:
"Hm... ¡William!. ¿Te acuerdas de cómo te escribí una vez que estabas
enfermo?. Margaret (la hija de James) te tuvo que ayudar en la lectura. Me
escribiste que tenía una letra malísima y que esperabas que en adelante
escribiera con mayor claridad a un amigo enfermo. ¡Cómo me reí de
aquello!". El intercambio de cartas había sucedido de verdad, lo que
impresionó a James. El psicólogo tuvo la impresión de comunicarse con algo más
que una parte inconsciente y profunda de la Sr. Piper, pero no pudo decidirse a
aceptar que en los diálogos se manifestaran los fallecidos. Y es que muchas
veces las facultades de la médium eran desorientadoras.
Bajo el dominio de la personalidad de George Pelham, a la médium se le
preguntó que estaba haciendo en ese momento una tal Sra. Howard. La respuesta
fue que esta mujer había escrito a la madre de Pelham, así como a otras señoras
con las que solía intercambiar correo de tarde en tarde; después hojeó uno de
los libros de Pelham, diciendo: "George ¿Estás aquí? ¿Ves lo que
hago?". Hodgson se puso enseguida en contacto con la Sra. Howard, la que le
dijo: "No he hecho nada de esto hoy, pero esto es exactamente lo que hice
anteanoche".
Las ocasiones en que los supuestos espíritus demostraban una inusitada
"torpeza" eran más comunes de lo que se puede esperar en un
principio. Como en el caso de la Sra. Howard, se producían incomprensibles
errores temporales, otras veces la sorpresa se producía con los objetos que se
le presentaban.
En una sesión, Lodge mostró una cadena de reloj a la Sra. Piper. El físico
sabía muy poco sobre la vida de su antiguo dueño, y dentro de lo que podía
juzgar las declaraciones de la médium le parecieron exactas. En la comprobación
de los resultados, Lodge escribió al hijo del difunto que vivía en África, y
entonces vino lo inesperado: los aciertos sólo se habían producido sobre lo
que Lodge sabía; todo el resto era falso. Aquí fue admitida la hipótesis de
la percepción extrasensorial como única explicación posible.
El matrimonio Howard, que había conocido en vida al padre de
Pelham, sabía que éste se manifestaba durante las reuniones. Para comprobarlo
quisieron llevar una carta suya escrita poco antes de su muerte, pero se
equivocaron y cogieron otra que trataba sobre negocios, sin embargo, la Sra.
Piper habló de la carta que se había quedado en casa. Aquí se puede hablar de
telepatía o de clarividencia a distancia, los dos fenómenos podrían haberse
dado. Y es que la Sra. Piper parecía ser un compendio de facultades
paranormales, aunque en ocasiones fallara al intentar leer el contenido de una
carta, desconocido completamente por los presentes (en concreto una escrita por
el fallecido Myers).
Otro tema tratado a menudo en las sesiones espiritistas eran las
descripciones sobre la vida en el Más Allá, siendo común que los espíritus
que un momento antes no parecían tener ningún problema para manifestarse,
duden y abandonen la comunicación. La Sra. Piper no fue ajena a este hecho.
Veamos una conversación mantenida entre el fallecido Hodgson y el matrimonio
James:
-James: "¿Qué tienes que decirnos de la otra vida?".
-Hodgson: "Eso no es un sueño vacío, es una realidad".
-Sra. James: "¿Vivís vosotros como nosotros, los demás
humanos?".
-Hodgson: "¿Qué dice?".
-James: "¿Vivís como nosotros?".
-Sra. James: "¿Tenéis casa, tenéis vestidos?".
-Hodgson: "Sí, sí, casas pero no vestiduras... ¡No, esto es
insensato!. Esperad un momento, tengo que irme".
William James escribió: "Cuando considero el conjunto de estos fenómenos,
me pregunto si se explican todos por el estado onírico de la Sra. Piper y su
lucidez telepática, pero entonces se presenta otro problema. ¿Hodgson ha
querido entrar en relaciones conmigo o alguna otra
inteligencia ha utilizado la máscara de Hodgson?.
Pese a la impresión causada por el drama del trance, y al inconcebible potencial de los médiums psíquicos para "transmitir mensajes de los muertos", existieron muchas circunstancias que no convencieron a los investigadores de la existencia de un contacto real con el Más Allá. La parapsicología permaneció dividida y algunos, como William James, profundizaron en aquella "inteligencia" Sus trabajos dieron como resultado la psicología moderna y los problemas asociados al inconsciente humano.
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