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PÁNICO EN LA JUNGLA
Nigel
Blundell y Roger Boar
Los
aguerridos soldados norteamericanos que luchaban en Vietnam se acostumbraron
a lo inesperado durante los largos años de guerra en la jungla. Pero el 19 de
junio de 1966, los soldados del campamento Nha Trang, que contaba con 40.000
hombres, sufrieron el mayor sobresalto de sus vidas, y éste vino del cielo.
Cientos de soldados permanecieron al aire libre viendo películas con un proyector recién llegado, cuando, repentinamente apareció en el cielo una brillante luz. El sargento Wayne Dalrymple, describió inmediatamente lo que pasó, en una carta dirigida a sus padres.
“Al principio pensamos que era una bengala de las que se disparan todo el tiempo, y luego descubrimos que no lo era. Pasaba de una velocidad lenta a otra verdaderamente muy rápida. Algunos de los pilotos de nuestros cazas dijeron que parecía estar a unos 7.500 metros de altura. Entonces cundió el pánico. Descendió directamente hacia nosotros y se paró en seco quedándose inmóvil, a cien o ciento cincuenta metros del suelo. Hizo que este pequeño valle y las montañas a su alrededor resplandecieran como si fuera mediodía. Lo iluminó todo por completo”.
“Luego subió, y con eso quiero decir que subió muy arriba. Ascendió en forma vertical y fue completamente invisible al cabo de dos o tres segundos. Lo que realmente impactó a todos, fue que se detuvo, o quizá no lo hiciera; sea como fuere, nuestro generador dejó de funcionar y todo quedó a oscuras. En la base aérea, situada a unos 800 metros de aquí, todos los generadores se detuvieron y los motores de dos aviones que estaban listos para despegar, dejaron de funcionar”.
“No hubo ni un solo coche, camión, avión ni ningún otro aparato que funcionara durante unos cuatro minutos. Ocho grandes aplanadoras que están abriendo caminos por la montaña también dejaron de funcionar y sus luces se apagaron. La tarde siguiente, llegó desde Washington un avión provisto de grandes cohetes para efectuar una investigación».
Dalrymple examinó seis generadores afectados, con motor diesel e impulsados independientemente, pero no encontró ningún desperfecto.
Más tarde, se descubrió que un petrolero de la Shell, anclado a poca distancia de la costa, también había perdido su potencia más o menos a la misma hora, sin ninguna razón evidente.
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