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LADRONES DE CUERPOS EN EL DESIERTO
O LA INDIGNACIÓN DE LOS UFÓLOGOS CLÁSICOS
Francisco Máñez


La aparición, en junio de 2005, de un nuevo libro sobre Roswell ha indignado a los defensores a ultranza de la hipótesis extraterrestre, cuando en nuestro país se enteraron de la existencia de esta obra tres meses después de su publicación. [1]

Los principales críticos españoles han sido Bruno Cardeñosa y Carlos Canales, a los que se les ve poco versados en la historia aeronáutica. [2] Un buen ejemplo de ello es la afirmación hecha de que Walter Horten trabajó en los Estados Unidos y vive todavía, cuando el diseñador alemán de alas volantes murió el 9 de diciembre de 1998 en Baden-Baden, y siendo un nazi convencido nunca quiso colaborar con sus antiguos enemigos.

El libro se llama Ladrones de cuerpos en el desierto y su autor es Nick Redfern, [3] conocido por sus trabajos relacionados con temas secretos.

Redfern expone uno de los secretos mejor guardado de los Estados Unidos: tras la Segunda Guerra Mundial, usando a los científicos alemanes y japoneses, el gobierno americano creó investigaciones médicas, biológicas y nucleares usando como “conejos de Indias” a personas adultas y niños.[4] Uno de los experimentos falló provocando lo que se ha conocido como el incidente de Roswell.

Este autor plantea la idea de que un avanzado avión basado en los diseños alemanes de los hermanos Walter y Reimar Horten, se estrelló en el desierto de Nuevo México. Los cuerpos de los pilotos y sus compañeros fueron expuestos a la radiación mortal de los nuevos motores.

En el artículo de Enigmas se presenta un primitivo Horten en lugar del avanzado modelo capturado por Estados Unidos.

Como apoyo explica y presenta documentos sobre los vuelos de prueba de un avión experimental de propulsión nuclear en los años 40 en Nuevo México, así como los testimonios de militares y empleados del gobierno.

El libro narra las extrañas experimentaciones biológicas, las pruebas verdaderamente diabólicas emprendidas por Japón durante la guerra, continuadas por los mismos japoneses en Estados Unidos tras el final del conflicto bélico. Para ocultarlo se crearon verdaderas operaciones de desinformación y se diseñaron planes secretos para ocultar esta siniestra verdad.

Nick Redfern

Para Nick Redfern el caso de Roswell es en realidad una mezcla de varios accidentes mal investigados por los ufólogos. Por un lado la aeronave de prueba basada en los diseños Horten; una ala volante antecesora directa del actual bombardero invisible B-2 Spirit, y por otro un globo fugo japonés usado durante la guerra para lanzar una oleada de bombas incendiarias sobre Estados Unidos.

Sobre la posibilidad de que el OVNI de Roswell fuera una ala volante remitiré al lector a los artículos que publiqué en 1995 bajo el título de La hipótesis Northrop, reproducidos en Bitácora dos años después, y que fueron la base para el libro El informe Northrop.

Hace diez años las alas volantes Horten eran prácticamente desconocidas en nuestro país. De poseer entonces la información que hoy tengo en mi archivo, seguramente el artículo se hubiera titulado La hipótesis Horten, pues los trabajos alemanes estaban tan avanzados que cuando cayeron en manos estadounidenses pararon de golpe el trabajo de la empresa americana Northrop; una inestable ala volante impulsada por hélices llamada XB-35.

Northrop se vio obligado a incluir los sistemas de estabilidad y guiado alemanes, además de motores a reacción, en uno de sus aparatos de prueba bautizado momentáneamente como XB-49. Buena parte del resto de modelos XB-35 pronto serían remodelados igualmente bajo la denominación de YB-49.

La aceleración en los trabajos de Northrop es perfectamente comprensible. Según los informes que les llegaban a los militares de Estados Unidos los soviéticos trabajaban en la construcción de 1.800 pequeñas alas volantes interceptoras en la base de Kuzmikha.[5] Sin embargo, lo que les puso verdaderamente nerviosos fue enterarse de que desde 1945 Guenther Bock, jefe de todos los proyectos de alas volantes alemanas, trabajaba para los soviéticos.

Reconstrucción del Horten XVIII

¿Pero qué ocurrió con la gran ala volante a reacción alemana? Su nombre fue Ho XVIII apodada El bombardero América, pues estaba preparada para llevar una bomba atómica hasta el continente americano. La historia reconocida dice que jamás se terminó, no obstante no es esto lo que se puede leer en algunos informes de la época; por ejemplo cuando en 1947 fue interrogado el piloto de pruebas Hans Werner Viereck explicó que un piloto apellidado Scheidthauer había realizado un vuelo de prueba con un bombardero en forma de ala volante propulsada por seis motores a reacción. [6]

Además, el personal de C.I.O.S, sabiendo que Horten había trabajado en una ala volante trasatlántica de seis motores a reacción, [7] entró en 1945 en la fábrica de aviones de Horten en Bonn, encontrándose con una ala volante terminada propulsada precisamente por seis motores que clasificaron como “transporte”. [8] En 1946 los estadounidenses temían que los soviéticos poseyeran una ala volante transatlántica capaz de bombardear su nación.

¿Aceleraron las pruebas y ensayos? ¿Probaron en Nuevo México alguna ala volante capturada? Como vemos las sospechas de Nick Redfern, no son tan descabelladas como afirman los ufólogos.

La segunda parte de las afirmaciones de Nick Redfern, que parte de los restos encontrados pertenecían a un globo fugo japonés es perfectamente posible. En 1947, contrariamente a lo que afirma el investigador Carlos Canales, los militares de Estados Unidos no disponían de misiles operativos y menos todavía intercontinentales que pudieran realizar la tarea de los globos fugo. Los americanos no poseían misiles propios y los capturados a los alemanes estaban en fase de experimentación.

Un oficial estadounidense examina los mecanismos que permiten al globo mantener su altura, lanzar las cargas y autodestruirse. Los americanos también se hicieron con los planos japoneses de las bombas bacteriológicas.

Estos globos fueron creados por Japón para atacar la costa oeste de Estados Unidos con armas biológicas creadas por la unidad 731 japonesa, aunque finalmente fueron cargados con bombas incendiarias, y lanzados masivamente contra sus enemigos. El resultado fue el esperado: de 9.000 globos cerca de 1.000 alcanzaron la costa. De haber estado cargados con material biológico el desastre hubiera sido de proporciones impensables. Tras la prueba con bombas incendiarias, los japoneses hicieron planes para lanzar armas biológicas en octubre de 1945; por suerte la guerra termino en agosto.

Aunque ambos bandos se prepararon para atacar con armas no convencionales, jamás se atrevieron a usarlas por miedo a la respuesta enemiga; solo se usó la bomba atómica cuando estuvieron seguros de que Japón ya no podía responder.

Niños jugando con una V-2 estropeada y
recuperada en Nuevo México en los años cuarenta.
Hoy no lo permitiríamos.

Los globos fugo acompañaron a los miembros de la unidad 731 a Estados Unidos, siendo evaluados como arma ofensiva no convencional contra la Unión Soviética. En 1947 se encontraban en la Universidad de La Paz y fueron probados en Nuevo México, ya que su sistema para alcanzar grandes alturas y mantenerse en ellas era verdaderamente ingenioso. El resultado fue el celebre globo Skyhook, tantas veces confundido con un OVNI, que lanzado en gran número desde barcos arrasarían a la Unión Soviética.

Por lo tanto, no es extraño que “Mac” Brazel encontrara uno de ellos en el desierto. Su hallazgo, además, no corresponde como se nos ha hecho creer, con el accidente de una aeronave. Brazel halló los restos a mitad de junio de 1947, aunque no viajó hasta principio de julio a Roswell, donde explicó lo sucedido.

En cuanto a los restos extraños encontrados en el desierto y el metal ligero como madera de balsa, que resistía los golpes de una maza, según Jesse Marcel, todo hace pensar por su descripción en el titanio, muy común hoy en día, usado por su poco peso y su extraordinaria resistencia (palos de golf, bicicletas, carrocerías de vehículos, etc.), pero por aquella época prácticamente desconocido para el público y que comenzaba a usarse en los prototipos militares. Es comprensible el asombro de Marcel hace casi 60 años.

Si un día alguien consigue aclarar cuántos accidentes ocurrieron, en qué años, y que materiales se recuperaron en cada uno, quizá podamos saber con mayor exactitud lo ocurrido realmente en Nuevo México. Hasta hoy los ufólogos sólo han presentado testimonios humanos, y eso no vale como prueba dada la facilidad con que sufren modificaciones. Para desesperación de los ufólogos Nick Redfern sí presenta documentos como prueba.

Hasta el personaje de ficción Grimsson de la
serie CSI sabe que: "La prueba menos fiable
es el testimonio humano".

¿Se encontraron de verdad cuerpos en aquel desierto? La idea de Redfern no es absurda, muy bien pudieron pertenecer a uno de los múltiples experimentos que se hicieron, o a un accidente en el que se vieron implicados niños, como plantee hace años, ya fuera porque viajaban en uno de los aparatos accidentados o porque se acercaran a él después de caer al suelo. Aunque Bruno Cardeñosa dijo que yo afirmaba que los cuerpos encontrados pertenecían a bebés que pilotaban la ala volante. De seguir acortando la edad dentro de poco serán células madre .[9] Cualquier cosa vale para desprestigiar a quien no diga que son extraterrestres.

El principal crítico de Redfern es el ufólogo Kevin Randle, algo de esperar, pues se trata de un creyente convencido. Para él en Roswell cayó una nave extraterrestre y por muchas pruebas que se le presenten jamás las admitirá, como les ocurre a sus colegas españoles.
 


[1] El caso Roswell: ¿Un ensayo secreto del ejército de Estados Unidos? Bruno Cardeñosa, número 119, septiembre de 2005.

[2] La Rosa de los Vientos, Onda Cero Radio. Aunque no dispongo de la fecha exacta su intervención fue en septiembre de 2005.

[3] Body Snatchers in the Desert: The Horrible Truth at the Heart of the Roswell Story, Nick Redfern, PARAVIEW POCKET BOOKS, junio de 2005.

[4] Para una aproximación al tema es imprescindible la web del Massachusetts Institute of Technology, en su apartado relacionado con la experimentación con humanos
http://www.mit.edu/~dmaze/human_experimentation.html

[5] Headquarters United States Air Force Directorate of Intelligence Washington D. C. T/S control no 2-7341, office to which loaned AFOIN-2A 89A, date due in AFOIN-C/DD 8 July 1952.

  [6] Headquarters Counter Intelligence Corps Region IX 970th, Counter Intelligence Corps Detachment European Command, D-193239, D-IX-?RE-1316, APO 751, US Army, 7 November 1947.

[7] ADVANCE SUMMARY for TECHNICAL INTELLIGENCE REPORTS, ANALYSIS DIVISION TSNTS-2, 18 April 1946, Title:  The Horten Tailless Aircraft, File No. R.A.E. Report No. F.A. 259/1, Tech. Note No. Aero 1703, October 1945, Royal Aircraft Establishment, Farnborough Author: Wilkinson, B.Sc.D.I.C.

[8] Class number 629.13.014.48 (43) Horten, R.A.E. Report No. P.A. 259/1, US Tech Note No. Aero 1703 October, 1945 ROYAL AIRCRAFT ESTABLISHMENT, FARNBOROUGH The Horten Tailless Aircraft By K.G. Wilkinson, B.Sc., D.I.C.

  [9] La Rosa de los Vientos, Onda Cero Radio, 28 de noviembre de 2004.


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