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| EL
VELLUDO |
Otro
amable lector, nos acaba de hacer entrega de su interesante historia para que
la hagamos publica en nuestra sección. Desde aquí queremos expresarle nuestro
agradecimiento e invitamos al resto de nuestros amigos, que hayan pasado por
situaciones similares, a que la compartan con nosotros. Ésta es su historia:
Quiero
contarles una historia que sucedió en mi propia casa; es más, en mi propio
cuarto.
La
zona en la que vivo es un corregimiento rural a 10 minutos en coche de la
ciudad de Cali. Colombia. Sucedió hace poco más de 8 años, cuando yo tenía
14 años.
Serían
aproximadamente las 3:30 de la madrugada. Me encontraba profundamente dormido en
mi cama, soñando algo que realmente no recuerdo. Normalmente hace bastante frío
en los alrededores de donde vivo, hasta el punto que dormimos con 2 o 3 cobijas
de lana. Pero a ésta hora comencé a sentir un calor extraño, sobre todo en la
zona de la cabeza, y empecé a dar vueltas en la cama. No sé cómo, pero hay
unos estados del sueño en los que uno se da cuenta de todas estas acciones
nocturnas.
En
una de esas vueltas bruscas, me desperté quedando con la cabeza hacia el borde
de la cama que no esta apoyado contra la pared; y entre dormido y despierto,
empecé a abrir los ojos encontrándome con que al lado de mi cama se encontraba
alguien arrodillado con la cabeza agachada al lado de mi cama. Fue muy terrorífico
para mí, pues una enorme melena le cubría el rostro y buena parte del cuerpo.
En mi miedo infantil, me quedé paralizado, hasta tal punto que no podía
gesticular una sola palabra y a duras penas pude agarrar las cobijas para
cubrirme todo el cuerpo y ponerme a rezar.
Esperé
a ver lo que pasaba, pero no ocurrió nada.
Tal
vez era mi Ángel de la Guarda, o tan solo algún demonio rondante. Hasta el día
de hoy no he llegado a averiguarlo. Lo único que sé es que el pánico me invadía
cada noche a la hora de dormir. Me paraba al lado del interruptor de la luz con
las cobijas entre la cabeza y las manos para apagar la luz y correr hacia la
cama tapándome todo el cuerpo y rezando hasta poder dormirme. Así estuve más
de un año, hasta que me dije: tengo que enfrentar el miedo. Me descobijé y no
había nada. A cada instante miraba bruscamente a ver si aparecía este peludo
personaje, pero no fue así.
Julián Andrés Uribe Toro
Esta experiencia es conocida en psicología como “alucinación Hipnogógica”. Se trata de un sueño en vigilia. Un sueño que podemos llegar a visualizar en un estado semiconsciente. No obstante esto, la experiencia de nuestro amigo bien merece un hueco en nuestras historias.
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