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EL SENSITIVO |
J.
Roca Muntañola, nos cuenta otra historia relacionada con la extrañas
premoniciones.
En el “Corriere della Sera”, el periodista italiano, Enrico Altaville, publicó una crónica enviada desde Frisburgo (Alemania) en la que daba cuenta que había formulado varias preguntas sobre fenómenos parapsicológicos a dos eminentes especialistas, doctores Tenhaeff de Holanada, y Bender de Alemania, sobre la posibilidad de “obtener pruebas científicas” de las precogniciones, por ejemplo. Y decía la crónica que entre otras explicaciones científicas el doctor Tenhaeff le dijo lo siguiente.
“A finales de octubre de 1937 acompañé personalmente a un auténtico sensitivo, llamado E Benedich, Hospital de Burgerziekenhuis, de Ámsterdam, para que fuera sometido a varios controles médicos que me interesaban en gran manera. Hablando con el director del Hospital de Burgerziekenhuis, de y otro médico que lo examinaba en aquellos momentos: “señores, dentro de un mes recibirán ustedes la visita de personajes muy importantes: La reina Guillermina, la princesa Juliana y el príncipe Bernardo, vendrán a alojarse en este hospital precisamente. El médico que les atendía, mitad en serio y mitad en broma, inquirió si dicha visita al hospital sería únicamente en plan de visita.”
-No, se quedarán los tres aquí durante algunos días –les respondió el sensitivo-. El motivo será un accidente que sufrirá el príncipe.
Quedó la conversación grabada y no le dimos ninguna otra importancia en aquellos días, pero he ahí que en la tarde del 27 de noviembre –prosiguió el doctor Tenhaeff-, tuve una carta de otra sensitiva en la cual me decía textualmente: “Doctor, la noche pasada he soñado que el príncipe Bernardo resultará herido, o quizás muerto, en un accidente automovilístico a causa de un reventón, motivando que el coche se estrellara contra un camión de obras públicas”.
Pues bien, el 29 de noviembre, a las nueve cuarenta cinco, la radio anunciaba que el príncipe Bernardo había sufrido un accidente de automóvil, resultando herido de consideración y que había sido trasladado urgentemente al hospital Gerziekenhuis, donde dada la gravedad de las heridas, hubo de quedar hospitalizado. La reina Guillermina y la princesa Juliana se alojaron por dicho motivo y durante una semana, en dicho hospital tal como había dicho en su día el sensitivo. E. Benedich y, casi un mes más tarde, aquella otra sensitiva de la carta y motivo de un sueño: y terminaba el periodista indicando que por los mismos periódicos se había enterado de que accidente había sucedido tal y como “lo vieron” ambos: el coche deportivo del príncipe se había estrellado contra uno de los laterales de un enorme camión perteneciente a una empresa dedicada a obras públicas.
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