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CÓMO SALVARON A MI HIJA |
Esta
historia se remonta al año 1962.
Acostumbraba ir a una playa en compañía de mi esposa y mis dos hijas, por lo regular después de entrar en el agua había un espacio donde no se daba pie. Era profundo. Unas veces corto ese espacio, otras veces era mucho mayor, y después de pasar ese espacio todo era normal el agua nos daba por las rodillas.
Ese día le dije a mi esposa e hijas -una de cuatro años la mayor de once en (1962)- que se quedaran en la orilla con su madre, ya que como yo nadaba pasaba ese espacio y exploraba cual largo era.
Así lo hice, entre al agua y no daba pie por un buen trecho. Cuan grande fue mi asombro cuando mi hija Martha, de once años, me habla y me dice que no podía más. Y cual grande fue mi asombro cuando la vi a mi lado en un lugar que no se daba pie. Ella se agarraba a mi cuerpo desesperadamente y yo le pedí a Dios en mi desesperación que me ayudara.
En ese instante apareció un señor y me entregó una cámara grande, como de las que usan los camiones, nos agarramos a ella y llegamos a la orilla.
Busqué al señor que me ofreció la cámara salvadora de nuestras vidas y había desaparecido.
Por su aspecto alto, delgado y su barba no me cabe duda que era nuestro señor Jesucristo
Al no verlo le dije a mi esposa: “Vamos para el auto y regresamos a nuestro hogar”
Esta es una historia verdadera.
Ángel Vega
Nota: La cámara se quedo abandonada en la playa.
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