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EL MISTERIOSO PROFETA |
El
padre J. J. Williams, en su libro (hoy incontrable) “Psychic Phenomena
in Jamaica”, Nueva York, Dial Press, 1934; nos cuenta una extraña
historia ocurrida durante el terremoto de Jamaica del 14 de enero de 1907.
Pasaron
cosas muy raras durante aquel seísmo, y se produjeron abundantes casos de
precognición antes de que éste se desatara.
El
padre Williams, que se encontraba en Jamaica en esas fechas, nos dice que
mientras esperaba un tren que le condujera a Kingston, vio a una mujer mulata
que “entre sollozos convulsivos, repetía: algo horrible va a ocurrir...” Media
hora después el suelo comenzó a temblar.
Otros
casos de este tipo se hicieron allí patentes, pero a nosotros nos llama la
atención uno en particular.
Muchas
horas antes de que se produjera el terremoto, una cantidad de personas oyó
hablar de “un misterioso profeta que (...) había dejado en las calles de la
ciudad (...) su grito de alerta”. El padre Williams, no vio personalmente al
profeta, pero se preocupó por hacer una indagación minuciosa antes de
confirmarla, hallándola verdadera.
Catorce
años después, un corresponsal del Times, publicó un interesante
artículo en sus páginas, añadiendo más detalles al misterioso personaje. El
artículo apareció el 13 de enero de 1921 y hablaba del profeta como “un hombre
que vestía un manto rojo” y que “en la víspera del 14 de enero de 1907 hizo su
aparición en Kingston advirtiendo al pueblo que antes de la noche la ciudad
sería destruida”, cosa que efectivamente pasó.
Williams, no mencionó la vestimenta del profeta pero recogió en su libro el
artículo del corresponsal del Times.
¿Quién era ese profeta, vestido de rojo? ¿Cómo sabía que la ciudad iba a ser destruida solo unas horas después? ¿Era humano... o quizás no tanto? Nadie lo sabe; lo cierto es que el profeta existió y se paseó por las calles de Kingston anunciando el desastre que estaba por llegar. Fuera como fuere, humano o no, creación de la mente o hecho real, la anécdota bien merece entrar en el panteón de los malditos.
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