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UN COMPAÑERO INVISIBLE |
Hola,
mi nombre es Bárbara y soy fanática reciente de esta página web. Les escribo
para contarles que desde que encontré esta página navegando en la net, no he
podido dejar de visitarla.
Escribo puntualmente para presentarles una pequeña historia, sin ningún atractivo por lo demás; y una pregunta que me surgió luego de leer el relato al que titularon como LA MUÑECA MALIGNA. Luego de leerla pensé en que hay un gran número de personas que dicen que sienten o tienen fantasmas protectores, entonces me pregunto ¿De qué nos quieren proteger?, será tal vez de seres que no logramos ver, pero que si están entre nosotros, que viven con nosotros y no logramos percibir (como duendes, demonios, etc.).
Desde tiempo atrás he escuchado a familiares o conocidos míos que dicen que hay fantasmas que no se van porque tienen asuntos pendientes aquí en la tierra. Pero si fuera porque saben que hay peligros que no logramos ver pero que nos asechan día a día. Para mi no sería extraño que fuese así ya que yo se que hay alguien que me acompaña siempre, quizás es mi ángel de la guarda o tal vez algún fantasma que me cuida. Lo cierto es que jamás los he visto pero si los he sentido, y confieso que me da miedo, a pesar de que nunca me han hecho daño o algo parecido.
A menudo en la casa en que vivía antes sentía pasos, y como el piso era de madera, eso acentuaba los ruidos, pero, para calmarme o tal vez no asustarme mi mamá me decía que era nuestra gata. Yo nunca le creí, era un presentimiento en mi interior. Esa casa se destruyó debido a un incendio que hubo cerca del año 1996, actualmente la casa es de cimientos sólidos (ladrillo y cemento), pero el segundo piso, construido este año, es de madera, y ya van dos veces que yo y mi hermano menor escuchamos los mismos pasos, y fue mi hermanito el que me despertó la primera vez (y él todavía no nacía cuando yo escuchaba los pasos), la segunda vez fui yo la que los escuché, pensé que era un ladrón y por miedo que les hicieran daño a mis hermanos menores (que son cinco) me levanté tomé un cuchillo y revisé la casa, y no encontré a nadie así que me volví a acostar. Fue esa misma noche al volver a escuchar los pasos que me pude percatar de que eran los mismos que escuchaba cuando niña, el susto me mantuvo despierta por largo rato, y a la mañana siguiente desperté con el cuchillo empuñado debajo de mi almohada (me resultó más peligroso que tener un ladrón en la casa, así que no lo he vuelto a hacer).
Creerán que tengo una gran imaginación cuando les cuente esto, pero yo suelo tener presentimientos y la mayoría de las veces son acertados. En este caso yo creo que la presencia se remonta a antes de que nosotros nos fuéramos a vivir a esa casa, tal vez es un fantasma familiar, porque ya en la época de mi bisabuela se sentaban en su cama para pedirle que rezaran por ellos para que encontraran descanso eterno.
Fantasma o no, yo sé que hay algo en mi casa, así que para poder dormir tranquila sin pensar que algo o alguien que va a entrar a mi cuarto en la noche, cuelgo un rosario en la puerta, tal vez por eso no me ha pasado nada extraño excepto escuchar ruidos.
Se despide cariñosamente una amiga de Santiago de Chile.
Barbara.
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