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4). W. Reich. Orígenes y desarrollo de su obra.
4.1Datos biográficos.
El 24 de marzo de 1897 nacía en Dobrzcynica W. Reich, esta aldea de la Galitcia pertenecía por aquel entonces al imperio austríaco, hoy adherida a Polonia. La familia de Wilhem es de origen judío, aunque su padre León no es creyente. Su madre, Cecilia Roniger, es original de esta zona austríaca, tanto por el lado materno como paterno son familias acomodadas, se los encuentra entre profesionales liberales y diputados del parlamento austríaco. Al poco tiempo del nacimiento de Wilhem la familia se traslada a Juzinetz, parte de Ucrania perteneciente entonces al imperio Austro-Hungaro, pues su padre tiene un contrato con el gobierno Alemán para el aprovisionamiento de carne para el ejercito en esta zona. Hasta prácticamente 1916 este será el hogar de W. Reich, una casa de campo en una finca dedicada a la explotación del ganado vacuno.
Durante los primeros años de vida y de juventud de Reich se sucedieron importantes acontecimientos que marcaron de forma definitiva algunos de los aspectos más importantes de su desarrollo, como fueron el descubrimiento de la sexualidad y la muerte de su madre.
Su estancia, desde la temprana infancia, en esta granja llevaron a Reich a un profundo sentimiento de respeto por la naturaleza, pero al mismo tiempo a un importante encuentro con el aislamiento y la soledad, encuentro que se volvería a dar en otros importantes momentos de su vida. Su padre León era la viva imagen del autoritarismo, su comportamiento era tan dominante con los campesinos como con su mujer y sus hijos, Wilhem no tiene amigos de infancia, él mismo dice a menudo que estaba abandonado, sin compañeros de juego, ya que no se le permitía relacionarse, ni con los pequeños campesinos ucranianos, ni con los niños de lengua yiddish (en la familia solo estaba permitido hablar alemán). Su hermano Robert parece no jugar un papel muy importante, de hecho nuestro protagonista hablará muy poco de él durante toda su vida.
La madre de Reich permanece de forma habitual en la penumbra, con un carácter sumiso es dominada de forma muy dictatorial por su marido. El joven Willy (sobrenombre por el que se le llama de forma habitual) profesa una devoción muy importante por la figura de su madre.
La conciencia del despertar de la sexualidad genital fue muy temprana en Reich, sus primeros recuerdos datan alrededor de los 5 años de edad, como podemos encontrar descrito en su autobiografía (1897-1922).El contacto del joven Reich con la servidumbre era muy habitual, los viajes de sus padres favorecían de forma continua este contacto, y aunque quizás la liberalidad en lo que respecta a los temas sexuales era mucho mayor en esta clase social que en su familia (testigo fue de alguna de sus manifestaciones), no justifica, a mi entender, ese vívido interés por lo genital que profesa Reich desde su más “tierna infancia“. Genética, la fuerte erotización de la figura materna o la expresión de su situación carencial, no dejarían de ser especulaciones para intentar describir un fenómeno bastante evidente.
A
media tarde solíamos ir al río, a una hora de distancia en coche, para
nadar. Como siempre me daba el
baño con mi madre se me suscitaban regularmente sentimientos eróticos y a
menudo trataba de desnudar a mi madre con la mirada.[1]
Durante estos años describe la relación con su padre como una relación muy fría, una relación en la que no sintió ni el más mínimo calor, por el contrario solo existía la autoridad y la disciplina. Muy diferente era con su madre, con ella sentía un contacto muy directo, un contacto del que profesaba verdadera adoración, y aunque parece ser que Cecilia tenía una cierta predisposición depresiva (muy probablemente reforzada por la brutalidad de su marido) la sentía cerca.
Posiblemente el joven Willy sintió de forma muy intensa la separación materna cuando ésta después de dar la vida a su segundo hijo padeció de una depresión posparto que la mantuvo ingresada en una casa de reposo durante dos años, pero cuando realmente vivió una situación traumática fue cuando partió de forma definitiva, Cecilia se suicidó.
A la edad de 12 años Willy estudia en la casa familiar con dos preceptores particulares que lo preparan para entrar en el instituto alemán de Czenowitz, Cecilia saturada de los malos tratos a que es sometida por su marido, como los fuertes ataques de celos que profesa León, acabará manteniendo relaciones con los jóvenes preceptores de su hijo. El primero de ellos, habiendo percibido la infelicidad de Cecilia puso en marcha una importante operación de cortejo, que al final dio sus frutos, Celia calló en sus brazos. Después de la partida de este primer preceptor, el segundo tuvo el camino totalmente abonado, y pasado un cierto tiempo la madre de Wilhem reanudó sus relaciones sexuales extramatrimoniales.
El joven Reich, de forma temprana, se de cuenta de las aventuras que esta viviendo su madre, y por lo visto lo empieza a vivir de forma verdaderamente tortuosa, se siente engañado y abandonado.
León, pasado un tiempo, se dio cuenta de algún detalle que le hizo sospechar de la “infidelidad de su mujer”, interrogó al joven Willy y este le confirmó que su madre había mantenido relaciones con su primer preceptor. Cecilia hizo su primer intento de suicidio tomándose un veneno llamado Lysol, y aunque no falleció en esa tentativa fue el preludio del desenlace trágico al que llevaron estos acontecimientos. Un segundo intento consumó su muerte.
Carlos Frígola nos señala como la segunda mujer de Reich, llse Ollendorf, piensa que este fue el acontecimiento más importante en la vida de Reich.
Fue
el suceso que más influyó en su vida, y además, no es de extrañar que
Reich haya influido en la muerte de su madre haciendo notar a su padre las
relaciones íntimas entre ella y uno de sus maestros. Si no pudo llevar a término su psicoanálisis es muy
probable que fuera debido a causa de este fracaso. (La sexualidad de Reich).[2]
Sobre el hecho de que Reich diera la confirmación a su padre de la infidelidad a la que le había sometido su mujer, parece, en un primer momento, provocado por el asalto inesperado a que es sujeto por su padre, con el torrente de preguntas comprometedoras, en un ambiente de miedo y tensión. Pero en 1944 hace una adición en su autobiografía y nos dice:
La
situación me ha quedado clara ahora, lo que hizo mi madre estaba
perfectamente bien. Mi traición
que le costó la vida, fue un acto de venganza, ella me traicionó con mi
padre cuando robé tabaco para el carretero, y en desquite yo la traicionaba
ahora.¡ Que tragedia ¡. Ojalá mi madre estuviese viva hoy para que yo
pudiera reparar el crimen de entonces, treinticinco años atrás.
He puesto un retrato de esa noble mujer para tenerla constantemente
delante (...). En vista de la brutalidad de mi padre, ella estaba
perfectamente justificada en lo que hizo. [3]
León Reich, agobiado por la muerte de su mujer, desistiendo del suicidio por la sola idea de no dejar solos a sus hijos muere en 1914 de una pulmonía, según Frígola (1981),suicida, que evoluciona en tuberculosis (testimonio de Otti Heifetz )
Es claro, como todo este tumulto de experiencias, algunas de ellas verdaderamente dramáticas, tuvieron que influir de forma muy importante sobre el joven Reich. De los años en la granja conservara durante toda su vida un profundo respeto por la naturaleza, y en especial por algunas de las manifestaciones de esta en el ser humano, como la sexualidad. Otro de los rasgos que acompañaran a Reich durante toda su vida es un importante sentido de la individualidad, quizá muy marcado por el aislamiento al que se había visto sujeto durante estos primeros años de su vida (aislamiento que se repetiría en varias ocasiones durante su vida).
El cúmulo de estímulos que muy tempranamente vivió Reich, y que parecieron coincidir con una fuerte pulsionalidad (aparentemente genital), fue marcando una relación del joven Wilhem muy directa con su medio, una relación que favorecería la importante tendencia a la extroversión que Reich mantuvo durante casi toda su vida.
En 1916, vivió su última etapa antes de empezar a relacionarse con el psicoanálisis, etapa en la que se incorpora al ejercito austríaco, en guerra, haciéndose oficial y participando en operaciones en el frente italiano. La vida militar durante esta época pareció complacerle, es claro que su conciencia de rebelde aún no se había desarrollado.
4.2.
Contactos con el psicoanálisis, evolución clínica y contexto
sociocultural
Después de la guerra, Reich, se inscribe en la facultad de derecho de la universidad de Viena. Poco duraron sus intenciones de convertirse en abogado y se pasa a la facultad de medicina. Sus condiciones de vida no eran muy favorables por aquel entonces, todos los acontecimientos dramáticos que se habían desarrollado en el seno de su familia, junto con la guerra, habían dañado de forma irreparable la economía familiar. El joven Reich no tenía más remedio que asistir a clase con el uniforme militar, sus condiciones materiales no le permitían ni siquiera disponer de ropa adecuada. Sus escasos recursos provenían de las clases particulares que llevaba a cabo y de la ayuda del hermano de su padre (quizá podamos ir vislumbrando por aquella época lo que será el origen de su conciencia social).
La enorme capacidad de trabajo de Reich, su gran inteligencia y creatividad irán favoreciendo que de forma temprana de convierta en un personaje brillante que irrita a más de un condiscípulo suyo. El interés por la biología se va haciendo cada vez más patente.
En 1919 asiste a una conferencia sobre psicoanálisis y empieza a desarrollarse un vivo interés por esta joven ciencia que le lleva a tomar la decisión de consagrarse a la psiquiatría. Por aquel entonces empieza a asistir a unos seminarios de sexología llevados a cabo por quien será uno de sus futuros compañeros dentro del movimiento psicoanalítico, Oto Fenichel. Al mismo tiempo es adiestrado en técnicas terapéuticas como la hipnosis y el mundo de las terapias sugestivas.
Parece ser que su gran elocuencia y su vivaz inteligencia hicieron de Reich un candidato prematuro al mundo psicoanalítico, se le admite de forma excepcional en la sociedad psicoanalítico de Viena como estudiante de medicina no diplomado y en 1920 presenta su primer trabajo psicoanalítico “ Conflictos de la libido y formaciones delirantes en el Peer Gynt de Ibsen “, solo tiene 22 años.
Como nos dice Palmier(1970), “ Reich llegó a ser psicoanalista incluso antes de haber encontrado a Freud y de tener un verdadero conocimiento de todos sus escritos”[4] , pero esto no tenía nada de sorprendente, pues entonces no existían unas leyes rigurosas y fijas acerca de quien podía ser considerado como psicoanalista.
En 1921 se casa con Annie Reich y empieza a ganarse la vida como psicoanalista, sometiéndose a las reglas básicas Freudianas. Su mujer, Annie, también trabaja como psicoanalista, pero hay otro elemento que les une, su pertenencia al movimiento socialista. Reich se apasiona por los problemas sociales, se interesa por las causas prácticas de la miseria social y por su puesto de la miseria psíquica, siendo el comienzo de lo que será el intento de relacionar el psicoanálisis con el marxismo, configurándole en uno de los padres del que posteriormente sería llamado movimiento FreudoMarxista.
En este mismo año es elegido jefe del seminario de sexología, presentando un trabajo sobre “El concepto de libido de Forel a Jung “,donde trata de confrontar las distintas concepciones de la sexualidad que reinaban, por aquel entonces, en la medicina, defendiendo de forma apasionada la concepción básica de la obra de Freud, el reconocimiento de la sexualidad infantil.
Como director del seminario de Viena, Reich establece contacto con personalidades susceptibles de participar en él: Kammerer, Steinach, Steckel, Adler y por fin el propio Freud. Así nos cuenta el mismo Reich su primer encuentro con Freud:
Freud
era distinto. De entrada era
simple y directo en su actitud. Cada
uno de los demás jugaba algún papel: el de Profesor, el de Menschenkenner,
o el sabio distinguido. Freud
me habló como un ser humano más. Poseía
una mirada inteligente que atravesaba.
Sus ojos no intentaban nunca penetrar los del visitante, con pose de
visionario. Miraba simplemente el mundo, recta y honestamente.[5]
Reich se va a comprometer totalmente en defensa de las teorías Freudianas, serían catorce años de intenso trabajo dentro del mundo psicoanalítico.
En 1922 se convierte en médico diplomado por la universidad de Viena y continua su formación psiquiátrica. Es nombrado el primer auxiliar de la policlínica psicoanalítico fundada por Freud, será su subdirector de 1928 a 1930.
En 1923 publica un artículo bajo el título “Energía de las pulsiones “, artículo donde empieza a esbozarse lo que será su teoría de la Función del Orgasmo. En noviembre de este mismo año expone su primer estudio de conjunto sobre La genitalidad desde el punto de vista del pronóstico y de la terapéutica psicoanalítico. En esta exposición empiezan a verse de forma marcada lo que se irán configurando como desviaciones de la ortodoxia Freudiana; la primacía de la genitalidad y la importancia de las condiciones sociales en la profilaxis de la neurosis.
Se hace cada vez más patente el interés de Reich por el origen social de las enfermedades, lo que le lleva al intento de conciliar los conceptos marxistas y freudianos, dando pie a lo que serán las bases de futuros trabajos como Materialismo dialéctico y psicoanálisis (1929), La lucha sexual de los jóvenes (1931) La irrupción de la moral sexual (1932)y Psicología de masas de fascismo (1933). En 1928 se da de baja en el partido socialdemócrata Austríaco y se afilia al partido comunista, producto de la decepción que le producen los socialistas al no ser lo suficientemente beligerantes con la patronal. Es en el partido comunista donde llevará a cabo una importante labor social siendo el fundador y director de centros de información sexual, donde hablara a los obreros de higiene sexual.
Es en 1927,con la aparición de su trabajo La Función del Orgasmo, donde podemos decir que empieza a edificarse de forma coherente cuales van a ser los elementos básicos de la teoría reichiana. Es una obra básicamente clínica (distinta a la Función del Orgasmo publicada en E.E.U.U. en 1945). El bloqueo de la función orgásmica hace imposible desarrollarse, vivir, expresarse, amar con plenitud. Para el diagnostico y la terapia es de vital importancia conocer en que nivel esta la genitalidad, es decir, la posibilidad de una vida sexual satisfactoria. Frigola (1981) sitúa en este momento lo que suele llamarse el final del periodo psicoanalítico de Reich, en el sentido básico que contiene los gérmenes del conflicto con Freud y los psicoanalistas ortodoxos.
Desde la publicación de Freud de Más allá del principio del placer (1921) siguiendo con trabajos como el Yo y el Ello (1923) y Inhibición, Síntoma y Angustia (1926), Reich empieza a vislumbrar que el Freud de los primeros tiempos empieza a dejar paso al Freud que coloca como una de las piedras angulares de su teoría psicoanalítico al denominado Instinto de Muerte. Para Reich esto siempre supuso un retroceso en los postulados psicoanalíticos, que en vez de situar el origen de la capacidad autodestructiva del ser humano en el entorno la dotaban de rango de instintivo.
Por otro lado, en ese mismo año aparecería su ensayo del Análisis Caracterológico, esbozo de lo que llegará a ser El Análisis del Carácter (1933-1940), donde Reich se va alejando cada vez más del papel pasivo del analista, procurando intervenir de una forma más activa y directa sobre el proceso patológico; de ahí la necesidad de analizar el carácter y sus diferentes expresiones psíquicas, apareciendo la noción de Coraza Caracterial.
Numerosos son los analistas Post- Freudianos que intentaron resolver lo que consideraban “ la pasividad del análisis “ y entre ellos podemos citar al primero Steckel, creando lo que él denominó “el análisis activo”. Pero fue, quizás, Reich el primero que dotó a la técnica activa de un sustento realmente coherente, con la configuración del análisis ordenado de las defensas que configuran la dinámica caracterial del sujeto.
En 1934 es excluido de la Sociedad Psicoanalítica Internacional, su situación se había hecho cada vez más insostenible, sus postulados habían dejado de ser compatibles con los de su idolatrado maestro, Freud, pero aún así presenta un comunicado en el congreso de Lucerna titulado “ Contacto físico y corriente vegetativa “, siendo una contribución importante al desarrollo de una visión psicosomática del ser humano.
Sus antiguos compañeros empezaron una campaña de descrédito hablando de “la locura incipiente de Reich”, o su tendencia a “ seducir a todas las mujeres que estaban en tratamiento, y pese a que podían existir causas objetivas en su exclusión (sus presupuestos teóricos y técnicos se apartaban de forma considerable de lo que se estaba configurando como la ortodoxia psicoanalítica), esta actitud tendría los síntomas característicos de lo que Reich denominaría “ la plaga emocional “.
Pero no era la primera exclusión de una asociación que Reich había sufrido, en 1933 se le había expulsado del partido Comunista. Los funcionarios de las oficinas políticas acusan a Reich de debilitar el fervor revolucionario de los jóvenes al dirigir su atención al combate por una sexualidad libre, el concepto de la necesaria sublimación también impregna este partido, de aparentes pretensiones revolucionarias. Sus obras son prohibidas por la ortodoxia comunista en el seno de la asociación.
La prohibición radical provendrá de la mano de Hitler, que ese mismo año llega al poder. Esto le supondrá tener que salir de la Alemania nazi y dirigirse a Viena, donde tampoco encontrará la seguridad necesaria para seguir realizando su trabajo. Durante este periodo aparece uno de sus trabajos más importantes, El Análisis Caracterial, donde lleva a cabo una labor de sistematización de las diversas etapas que configuran el análisis del carácter en el proceso analítico. Otro de los elementos a resaltar de su estancia en Viena es el deterioro de su relación de pareja, deterioro que acabará en ruptura.
Parte de Viena y empezará su deambular por diversos países nórdicos, Dinamarca, Suecia y Noruega. En este último país, donde se instala en 1936, empezará un periodo de actividades relativamente apacibles. Realiza importantes investigaciones sobre la función eléctrica de la sexualidad y la angustia y al mismo tiempo realiza seminarios sobre psicoterapia y da abundantes conferencias.
En este mismo año funda el Instituto de Investigaciones biológicas de la economía sexual, localizado en un gran edificio reúne a un conjunto importante de investigadores, tanto del mundo de la medicina como de la psicología.
Durante su estancia en Noruega se producirá la elaboración de su nuevo método terapéutico, la Vegetoterapia (de vegetus, vivo, vigoroso); esta nueva metodología incluye el trabajo directo con el cuerpo, pues para Reich empieza a ser evidente que el organismo humano no solo se defiende con la coraza caracterial, sino que la musculatura juega un papel fundamental en este proceso de acorazamiento.
La
irrupción en el dominio vegetativo es tanto más completa y potente, cuanto
más a fondo tratamos no sólo las actitudes del carácter, sino también,
simultáneamente, las actitudes musculares correspondientes.
Así parte de la labor se desvía de lo psicológico y caracterológico
hacia la disolución inmediata del acorazamiento muscular.[6]
Se establece la unidad funcional de los fenómenos biológicos y de la economía sexual por una parte y de la psique y el soma por otra.
Reich quebranta uno de los principios básicos del psicoanálisis, no tocar jamás el cuerpo del paciente. Pone su mano su mano al servicio de desenmascarar los nudos, las crispaciones, los bloqueos y el estasis energético, para hacer consciente al paciente de sus represiones, actuando de esta forma, también, sobre las tensiones psíquicas.
Podemos decir que durante esta etapa se fueron erigiendo los principios fundamentales que regirían la metodología Reichiana, La Vegetoterapia Caractero- Analítica, y que a su vez podemos considerar el origen de todo un movimiento terapéutico que podemos denominar Psico-Corporal (donde podemos encontrar disciplinas terapéuticas como el Análisis de orientación Reichiana, la Bioenergética, la Core-Energética, y alguna de las terapéuticas denominadas Humanistas).
Quizá, desde mi punto de vista, sería la etapa más productiva del trabajo Reichiano, una etapa donde partiendo de sus postulados psicoanalíticos da “un salto” que lo lleva a la consecución de una nueva metodología, metodología que aborda de forma muy creativa una nuevo modo de enfrentarse al fenómeno neurótico.
En 1939 Reich escribe un artículo al que titula Los Biones, artículo, que a mi entender, presagia la labor a la que Reich dedicaría la mayoría de su tiempo a partir de este año y que duraría hasta su muerte, la investigación de los fenómenos que intervienen en el origen, desarrollo y destrucción de la vida (pasando buena parte de su tiempo en el laboratorio), dejando su trabajo como psicoterapeuta en un segundo plano.
Esta etapa, que culmina con la fijación de su residencia en los E.E.U.U.(a partir de una invitación llevada a cabo por el doctor Teodoro Wolfe) ha sido la denominada Orgonómica, pues buena parte de su trabajo es dirigido a demostrar la existencia de una energía vital, a la que denomina Orgón, así como sus efectos curativos.
Periodo, para muchos, que viene a confirmar la locura de Reich, para otros un momento en el que Reich científico alcanza las más altas cotas de profundidad y para otros (entre los que me encuentro yo) un periodo de gran originalidad en el planteamiento de algunas de las cuestiones científicas en las que trabaja, pero también un periodo en el que hay vestigios de la profunda tensión emocional que vivió durante muchos años (expulsiones de asociaciones profesionales y políticas, huida del régimen nazi, difamación de su obra, separaciones, como la de su segunda mujer Elsa Lindenberg).
Durante el periodo americano, Reich, edita uno de los trabajos más importantes, La función del Orgasmo, publicado en 1942, configurándose en una síntesis de los aspectos más relevantes de su obra. También en esta época empieza a desarrollar lo que denomina “ecuaciones orgonómicas”, lo que según él sería la expresión matemática del funcionalismo orgonómico.
En lo que él considera “el cuartel general de la orgomomía”, en un chalet a orillas del Mooselookmeguntic Lake, en el estado de Maine, se irá realizando una labor muy intensa durante los siguientes años, que incluirá conferencias, reuniones con diversos científicos y un importante trabajo de laboratorio a cerca de la pretendida energía vital que descubre, el Orgón.
En 1946 empieza a escribir Escucha pequeño hombrecillo, sin la intención de ser publicado, como un mero proceso de catarsis donde pone en evidencia las múltiples agresiones a las que se ve sometido el hombre libre, en una sociedad plagada de actitudes fascistas (en E.E.U.U., también, se le empieza a perseguir y calumniar, como cuando se habla de la posible masturbación a sus pacientes ).
En 1948 escribe otra de sus obras importantes La biopatía del cáncer, en este trabajo intenta demostrar como enfermedades degenerativas, como el cáncer, tiene su origen en un “ encogimiento” de la vitalidad humana, producido por el colapso del cuerpo acorazado. Aunque en este trabajo aparecen múltiples especulaciones a cerca del papel de la energía orgónica, podemos, al mismo tiempo, ver algunas de las nociones que la psicoinmunología y la medicina psicosomática actual toman como fundamentales en su visión de la enfermedad.
Podría seguir escribiendo muchos folios a cerca de este periodo de la vida de Reich y especular a cerca de experimentos como Oranur (donde trabaja con muestras de radio), su conflictivo encuentro con Eisten en 1940, y su carácter cada vez más paranoide (que hace que su compañera llse Ollendorf considere necesario abandonarlo), sus relaciones con su segundo hijo, Peter, donde parece haber un juego muy imaginativo ( o muy loco en la relación entre ambos ( le habla de OVNIS, propulsados por energía Orgónica) y un buen número de circunstancias que nos pueden hacer ver como la “salud mental “ de Reich empezaba a hacer agua. Con esto no quiero decir que en esta época todo fuera locura, como alguno de sus críticos de forma simple plantean, pero es claro que su estado emocional influyó en sus últimas “ especulaciones “.
En 1957 Reich muere en la penitenciaría federal de Danbury, de un paro cardiaco, a la cual ha llegado como un estafador que atenta contra la salud pública por la utilización de sus “engañosos acumuladores de energía orgónica” y encima sin licencia (convirtiéndose en una más de las víctimas propiciadas por la caza de brujas que se desencadeno durante esos años).
El trabajo de Reich se desarrolló en múltiples frentes, el clínico (con su práctica psicoterapeútica), el político (con su militancia política) el educativo (influyendo en pedagogos notables como Neil) y el investigador con un importante trabajo experimental). La creatividad de su persona y su fuerte “extroversión” le hicieron relacionarse con múltiples campos de la actividad humana, campos en los que dejó una huella importante.
Sin embargo para el motivo de este trabajo, el Reich padre de una corriente de psicoterapia, nos interesa su vertiente clínica, el cómo fue desarrollando una serie de conceptos dentro del campo psicoanalítico y como luego evoluciona en la terapia llamada Vegetoterapia-Caractero Analítica, siendo el padre de las terapias psicocorporales que encontramos, en buen número, en la actualidad.
4.3.Conceptos fundamentales en la obra Reichiana.
Uno de los elementos básicos en el desarrollo de la obra reichiana es la consideración, a partir de la praxis clínica, de la simplicidad del dualismo cartesiano La problemática vital del sujeto no solo tiene su expresión en la rigidez caracterial sino que hay una plasmación en lo muscular, cuerpo y mente constituyen una UNIDAD FUNCIONAL.
Las defensas se estructuran en la rigidez caractero-muscular, constituyéndose el cuerpo como lugar de señales, donde lo histórico hace su presencia.
El pensamiento Reichiano trabaja con la hipótesis de una energía vital (similar a la que algunas tradiciones orientales desarrollan, como el Ki o el Prana) cuya falta o imposibilidad de fluidez serían elementos básicos en la constitución del problema psicopatológico. Esta hipótesis se establece a partir del trabajo empírico, donde en la lectura corporal podemos objetivar la posibilidad o no de movimiento muscular, encontrando zonas hipertensas y zonas hipotensas. La coraraza muscular es el dique que favorece el estasis energético, siendo, éste, el alimento del que se nutren buen número de síntomas.
Masoquismo
Uno de los importantes puntos de confrontación con el planteamiento psicoanalítico, del que fue discípulo Reich durante mucho tiempo, fue el cuestionamiento de la existencia de una pulsión primaria autodestructiva, pulsión, que para Reich, siempre es la expresión de un proceso secundario. Se podría decir que el individuo busca, siempre, un cierto equilibrio, aunque éste sé constituya de forma precaria (sujeto acorazado).
El orgasmo para Reich es el movimiento más profundo que el cuerpo
humano puede llevar a
cabo, cumpliendo la función de arrastrar toda la energía sobrante
del organismo, energía cuyo estancamiento constituye el soporte material de
los síntomas. Una visión simplista nos haría pensar que a mayor número
de descargas sexuales menos probabilidades de ser un neurótico, pero la
idea de orgasmo para Reich no es el de la simple descarga. El orgasmo solo es verdaderamente factible cuando el sujeto
tiene una coraza caractero-muscular lo suficientemente flexible para que la
energía fluya, cuando el sujeto se ha liberado de sus fijaciones
pregenitales y ha adquirido, verdaderamente, la capacidad de relacionarse
con el Otro. No sería “una descarga, sino la
descarga”
Herramientas técnicas
*El
Análisis del Carácter.
Reich, aún como miembro activo del movimiento psicoanalítico,
plantea la necesidad en el desarrollo del proceso terapéutico del análisis
de resistencias como prioritario al de los contenidos.
Pone el énfasis en esas formas operativas del yo, que constituyen la
estructura de carácter. Analizar,
de forma ordenada, los rasgos de carácter que configuran la estructura es
objetivo prioritario de la clínica reichiana.
No es factible la elaboración sino aparece la emoción y esto solo
es posible si el sujeto flexibiliza sus defensas caracteriales.
Otro elemento básico que Reich introduce es la idea de que no solo basta la técnica hay que tener una estrategia, así como el yo ha ido configurando una estrategia defensiva que cristaliza en el rasgo de carácter, el analista tiene que proveerse de una estrategia contrapuesta.
*Acting
neuromuscular
La
palabra acting hace referencia a determinados movimientos expresivos
(ejercicios musculares que favorecen la expresión de determinados
contenidos) con un objetivo, disminuir la tensión que configura la coraza
muscular favoreciendo la descarga de las emociones reprimidas.
Para Reich el discurso del inconsciente es el discurso de la emoción,
siendo ésta el verdadero nexo de unión entre la representación psíquica
y el cuerpo. Estas particulares
intervenciones corporales provocarían reacciones neurovegetativas
emocionales y musculares capaces de producir una reestructuración,
favoreciendo una sana psicoafectividad que ha sido limitada desde el mismo
nacimiento.
Reich,
didácticamente, divide al cuerpo humano en siete anillos o segmentos, que
corresponden a diversas unidades funcionales musculares, cuya contracción
atenaza e impide la libre circulación de la energía. Estos segmentos descritos por Reich son siete:
Segmento l: ojos, oídos, nariz( telerreceptores)
Segmento 2: boca
Segmento 3: cuello
Segmento 4: tórax ( con los brazos)
Segmento 5: diafragma
Segmento 6: abdomen
Segmento 7: pelvis(con las piernas)
Cada segmento tiene una realidad neuromuscular y psicológica
específica que nos permitiría tener una idea del diagnostico, evolución y
desarrollo del proceso terapéutico, sin perder de vista que el organismo
humano es una realidad global, configurándose lo global y particular dentro
de una relación dialéctica.
A diferencia del Análisis del Carácter, donde Reich planteo
de forma ordenada los pasos a seguir, la utilización de los acting se
configura como algo poco sistemático en el trabajo de éste y aún estando
marcada la lógica de sus intervenciones no dejan de estar poco ordenadas.
Debemos a dos post-reichianos, Ola Raknes y Federico Navarro la
estructuración de una metodología más específica en el desarrollo de los
actings, metodología que nos permite trabajar con una lógica cefalocaudal
en el desarrollo del proceso terapéutico.
4.4.
El desarrollo como proceso psicodinámico
Durante
los dos siguientes apartados voy a ampliar lo que puede ser la visión
Reichiana del desarrollo del sujeto humano, y la influencia que puede tener
en el transcurrir del proceso terapéutico.
Es necesario recalcar que se trata de una ampliación,
correspondiente a la visión de una escuela específica (Sociedad Española
de Psicoterapia y Análisis Reichiano), pero siendo yo su presidente pienso
que puede ser un ejemplo claro de cómo el pensamiento Reichiano se ha
plasmado en una forma de trabajo psicocorporal específica.
En el desarrollo y evolución del sujeto humano nos encontramos, como plantea Corman (1977), con dos fuerzas sumidas en un proceso dialéctico- la de la expansión ligada al desarrollo del potencial instintivo en el proceso de individuación y las de la conservación ligadas al desarrollo de las defensas yoicas. El niño va descubriendo su cuerpo, el cuerpo de los otros y generando una actitud de exploración que poco a poco va asumiendo de forma más individualizada, al mismo tiempo necesita de un marco apropiado que le dote de la suficiente seguridad y calidez, marco al que puede “ regresar “cuando sus necesidades de protección sean evidentes. Dentro del marco evolutivo el sujeto va desarrollando su yo, siendo capaz de articular sus propias defensas, rompiendo cada vez más con las necesidades de buscar amparo en su medio original. Es claro que este proceso evolutivo cuenta con edades clave, como los primeros meses de la fase oral o la resolución edípica de los cuatro a seis años, aún siendo un proceso plástico donde cada etapa sería influenciada por el desarrollo de la anterior y compensada por las condiciones contextuales actuales.
En cada fase nos encontraríamos con determinados rasgos psicológicos así como la predominancia de una zona muscular, por ejemplo en el primer momento del desarrollo de la fase oral nos encontraríamos con la necesidad de vivir la DEPENDENCIA, en una situación cálida y placentera donde la BOCA se configura como órgano que permite saciar el hambre de alimento y de contacto, siendo la madre el objeto que lo proporciona. Las condiciones en las que se desarrolla esta etapa marcarían la forma de empezar a introyectar el mundo, así como la base emocional, la tonalidad muscular y la configuración de determinados rasgos de carácter (por ejemplo, una problemática importante en esta fase puede generar una base carencial con un importante bloqueo de la musculatura de la boca y un carácter marcadamente dependiente o reactivo, dándonos todos los elementos para poder hablar de una base depresiva)
A diferencia de los autores como Melani Klein que piensan que desde el nacimiento el ser humano es capaz de mantener relaciones objetases, aunque estas sean parciales, mi posición se ubicaría más cerca de psicoanalistas como Searles, Mahler o Winiccott que plantarían que al principio del desarrollo no existe diferencia entre sujeto y objeto, pudiéndose hablar de narcisismo primario (como es planteado por Freud). De esta situación de simbiosis inicial se iría pasando poco a poco a una situación de autonomía e individuación, en una relación dialéctica, articulado por el par regresión- progresión(recogimiento-expansión). Las vivencias del sujeto humano a lo largo de este proceso evolutivo le irían dotando de una historia plasmada en su realidad caractero-muscular.
4.5.Aspectos
técnicos del análisis.
*Etapas.
Podríamos hablar del análisis como un proceso de refiliación, donde el sujeto “regresa” y aborda su conflictividad de base, reparando las cicatrices producidas por esta conflictividad. Este proceso se da en una relación terapéutica donde es necesario resaltar dos aspectos básicos: La alianza terapéutica, que vendría a ser el área libre de conflicto de Hatman, sería ese aspecto saludable del yo con el que puede aliarse el terapeuta, no solo en el marco de la interpretación (receptividad), sino también en el del apoyo(posibilidad de maternaje)y el análisis transferencias, donde el analista interpreta eso que tiene que ver con la reproducción de prototipos infantiles, tanto en el orden de los impulsos como en el de las defensas, facilitando el rescate y la elaboración del material inconsciente.
En
el trabajo psicoanalítico, “ la distancia terapéutica” es la constante
general, no se concibe la posibilidad de ir llenando, con una actitud de
apoyo, las situaciones carenciales que van surgiendo en el marco terapéutico,
en contraposición a esta actitud mi posición dentro del análisis
reichiano es la de favorecer dentro del proceso regresivo una actitud de
maternaje, en los casos donde no se ha podido acceder a la fase edípica(habiendo
un importante trastorno en la simbiosis inicial)o se ha accedido de forma
muy precaria, con importantes fijaciones pregenitales (como puede ser en la
fase oral). Este maternaje se posibilita adoptando una posición cálida y
de acompañamiento, donde se facilita al sujeto sentirse envuelto en una
relación energética donde se le dan cuidados. Esto se lleva a cabo con una disposición por parte del
terapeuta a dar, en un marco donde es tan importante el tono de la voz como
la cercanía del terapeuta, así como la utilización de determinados
actings donde existe un cierto contacto (situándose detrás del paciente se
le tapan los oídos con las manos del terapeuta) casi configurándose el
marco terapéutico como un buen útero y el terapeuta como una buena madre.
Este apoyo se va conjugando, de forma progresiva y buscando el
momento apropiado, con el “rescate” que implica la interpretación de
esta situación imaginaria posibilitando el acceso del sujeto a otra etapa
distinta de su proceso analítico. En
toda esta primera etapa que defino como “ facilitadora de la simbiosis”
(que correspondería a la situación intrauterina, parto y primera fase
oral)se va realizando el análisis caracterial, que junto con el trabajo con
actings del primer y segundo segmento facilitarían la flexibilización de
las defensas y el contacto directo con el “hambre de apoyo”,
vulnerabilidad y tristeza vital.
Antes
de seguir desarrollando las etapas que configuran el marco analítico, he de
puntualizar que el terapeuta, al igual que el progenitor, no
mantiene una posición neutra, facilita situaciones derivadas de su estilo
de relación. Desde mi punto de
vista, en la relación terapéutica hay actitudes del terapeuta que
facilitan la regresión, la frustración, la autonomía..., sin que esto
contradiga el ritmo propio del paciente.
En el desarrollo evolutivo del niño no se puede dar un proceso
autorregulativo en sentido puro, necesita de la interacción que el adulto
le facilita, interacción que en algunos momentos pasa por una total
gratificación o la facilitación de la necesaria desilusión que implica el
contacto con el principio de realidad.
Pues bien, en la medida que el paciente nos va dando señales de una
mayor estructuración yoica (señales provenientes tanto de su mayor
tonicidad y fluidez muscular, así como sus menos necesidades de defensa
ante el miedo de su primera realidad emocional, la tristeza vital)vamos
facilitando el acceso a lo que denomino “ la etapa ambivalente o de
transición “(correspondiente a la segunda parte de la fase oral, y
primeros momentos de la fase anal). La interpretación va rompiendo esa
Fascinación por la etapa simbiótica y favoreciendo el contacto con la
ambivalencia oral, la necesidad de control y rabia anal, es también un
importante momento en el contacto con los celos y la envidia.
Junto con los actings de la boca que facilitan la expresión de la
rabia oral se va introduciendo un trabajo progresivo con el tercer, cuarto y
muy incipientemente con el quinto nivel. La denomino de transición porque
es un momento del trabajo analítico en el cual puede seguir apareciendo las
necesidades de regredir a una posición de dependencia pasiva, necesidad que
en ciertos momentos se a de facilitar he ir conjugando con la estimulación
de determinados procesos que incentivan la autonomía, como son la
interpretación y el refuerzo de actitudes que van marcando la separación y
el deseo de exploración, así como la utilización de actings vinculados al
pecho, que facilitan el refuerzo yoico.
Por último aparecería la etapa de individuación tardía, etapa donde el terapeuta ocupa el lugar del Otro y donde la función especifica del analista parecería más ubicarse en el registro de la función paterna, como sugiere Boranger, función que rompería la alianza especular madre-hijo, favoreciendo un proceso que conlleva a la independencia. Durante este proceso se trabaja básicamente el quinto, sexto y séptimo segmento (corresponde a la finalización de la etapa anal y a la fase edípica en su totalidad). Etapa en la que se sigue trabajando el miedo al descontrol, la rabia ante la frustración, la impotencia y afirmación yoica, la culpa, castración y el deseo sexual genital. El sujeto podría acceder al placer de una forma madura, lo que indica vivirlo sin culpabilidad y con “ potencia”(con la suficiente apertura muscular). Sería realmente la etapa donde se rompería la fascinación del tú y del yo, como diría Muller, y se abriría el reconocimiento real del Otro, del mundo de los objetos. Es un momento del trabajo terapéutico donde la distancia terapeuta-paciente es básica, y donde la interpretación sustituye a casi todas las medidas de apoyo.
Es claro que el desarrollo del proceso analítico es tan complejo y
rico que es difícil esquematizarlo en una línea longitudinal (hay aspectos
como la culpa que se trabajan durante todo el proceso), como he pretendido
en este breve espacio, aún así pienso, sin embargo, en la importancia de
intentar dar un cuerpo ordenado al cúmulo de vivencias que se dan en el
marco terapéutico.
*El
diagnóstico diferencial.
Como he señalado anteriormente la posición del terapeuta en el proceso analítico no es neutra. La relación dialéctica entre las necesidades de “regresión” y “ expansión “ del proceso vital ubican al terapeuta ante la necesidad de saber con cierta exactitud en que momento se encuentra su paciente, pudiendo diseñar una estrategia de trabajo que le permita abordar de forma clara la problemática de éste.
Esta
visión psicodinámica es totalmente compatible y complementaria con el
diagnóstico clásico que nos hablaría de la realidad de tres estructuras,
la neurótico, limítrofe (boderline) y psicótica.
Cada una de estas tres estructuras correspondería a un problemática,
básicamente, en una etapa y fase del desarrollo específica.
Así el neurótico sería el sujeto que ha accedido a la fase edípica,
y por tanto con una cierta estructuración yoica y posibilidad de relaciones
objetases donde se reconoce al Otro ( va a estar mediatizado por la
existencia de tendencias pregenitales ). El bloqueo principal del neurótico
sería un bloqueo básicamente ligado a la pelvis, con una importante tensión
diafragmática (y bloqueos secundarios como en el sujeto, narcisista
ubicados principalmente en el cuello y pecho). El miedo del neurótico seria
básicamente el miedo a perder los mecanismos de defensa contra la castración,
así como su gran temor a la vivencia de lo pulsional con la fuerza del
instinto animal, el orgasmo se podría vivir como pérdida del yo.
La etapa de resolución neurótico es una etapa donde se trabaja básicamente
la expansión y el miedo a esta, el proceso de individuación y de autonomía
y la articulación principio del placer principio de realidad (la relación
entre la búsqueda del placer y la tolerancia a la frustración).
El
limítrofe(boderline), es aparentemente un sujeto neurótico, pero lo es
exclusivamente en la parte más superficial.
En este tipo de estructura clínica se ha compensado su importante
fijación pregenital, su situación carencial de base, con una cobertura
defensiva aparentemente neurótico. Sus
relaciones objetases son parciales, aún habiendo recibido una cierta
compensación de su problemática basal.
El bloqueo principal del boderline se liga a la boca, con una
importante tensión ocular(siendo característicos los bloqueos secundarios
del pecho y diafragma en las coberturas compulsivo-masoquistas). El miedo
primario del boderline es un miedo de no poder sobrevivir, es el miedo a
conectar con la vulnerabilidad de su propio yo ante la depresión de su
base. Esta fijación en el inicio de la fase oral coincide con la necesidad
de elaborar una etapa donde el sujeto necesita regredir y reparar este fallo
en la vivencia de su dependencia, necesita tener la experiencia de sentir la
seguridad y gratificación de esta etapa primaria.
Para posibilitar esta toma de “contacto” es necesario
flexibilizar los rasgos de carácter que permiten al sujeto defenderse de
esta situación, donde la aparente estabilidad de su yo empieza a ponerse en
entredicho. Habría que
regresar para reparar y facilitar que el proceso expansivo se realizara de
forma adecuada, con un yo lo suficientemente organizado.
Lo
más característico de la estructura psicótica es su falta de organización
yoica e imposibilidad de relaciones objetases de forma adecuada, la
diferencia entre el yo y no-yo es poco clara.
Nos encontramos con un bloqueo principal de zona ocular y un bloqueo
primitivo en el diafragma que facilita una situación hipotónica en el ámbito
muscular (pudiendo haber tensiones parciales en todo el cuerpo, producto de
las diversas compensaciones que halla podido realizar el sujeto). Podemos hablar de traumatismos muy primarios, en el momento
donde aún no hay una mínima organización yoica, viviéndose, aún, en una
posición de necesidad de total simbiosis.
Podemos hablar de situación intrauterina, gestación, primeros
momentos de vida. La necesidad
del psicótico pasa por recomponer su simbiosis, reparando su fallo y
posibilitando la suficiente infraestructura yoica que le permita reconocer
al Otro y relacionarse con él. El
psicótico no necesita regredir, lo encontramos fijado a su situación
inicial, necesita componerse, necesita construirse.
El
diagnóstico en base estas tres estructuras nos plantearía la necesidad de
asumir estrategias distintas en el proceso terapéutico según el lugar que
ocupara nuestro paciente. Así
vemos como el psicótico necesita “construir” su yo y para eso necesita
una “ buena madre” que le permita reparar el fallo de su simbiosis
inicial. El boderline necesita
de la conjugación de la estructura que implica el análisis de sus rasgos
de cobertura con la combinación de las medidas de apoyo que le permiten
vivir su depresión de base. El
neurótico necesita de la distancia suficiente que le permita elaborar sus
conflictos, básicamente vinculados al desarrollo de la pulsión, la culpa y
la castración.
El
diagnóstico es un elemento puramente orientativo, pero nos puede servir
como plataforma inicial que nos permita trabajar con la suficiente
coherencia y orden en un proceso altamente complejo.
*La
interpretación
No
voy a entrar a definir las diversas modalidades o estilos de interpretación,
requeriría de un espacio que no es este, pero si es fundamental matizar
diversos aspectos que van a ser importantes en la configuración de mi práctica
analítica. Desde el trabajo
reichiano, como hemos señalado en un principio, existe lo que podríamos
llamar una prioridad en el análisis de las resistencias, retornando la
segunda tópica, lo que sería el análisis del yo.
Esto tiene la lógica de que el elemento fundamental, en el orden
estratégico, es la flexibilización de la coraza caractero-muscular,
permitiendo el acceso de lo sentido más que de lo pensado.
Pero esto no excluye la interpretación de derivados provenientes del
ello, del mundo pulsional, interpretación que puede situar lo que el sujeto
va sintiendo, o en muchos casos permitir la irrupción de lo emocional
cuando el momento necesita de la estimulación de esta herramienta.
La interpretación puede ir del ello al yo, como plantearía Strachey,
en su concepto de interpretación mutativa.
Existe una simplificación en la posición de determinados terapeutas
reichianos (durante un tiempo también fue mi posición) que consideran la
interpretación como un inductor de la racionalización, como una especie de
conducta directiva. La equivocación aparece en el momento que se confunde
interpretación con imposición, no siendo conscientes que puede ser un
instrumento más, con sus regias específicas (como la necesaria
sincronización), sin ser algo subjetivo y que necesita ser impuesto al
paciente, siendo este último el que realmente nos dará las señales
necesarias para valorar la validez de nuestra intervención.
*Acting
La
lógica en la utilización de los actings tiene dos vertientes- una primera
sigue el orden cefalocaudal, como estructura Navarro, orden configurado
siguiendo los pasos del desarrollo humano y una segunda que hace referencia
a la utilización de determinados actings para estimular la vivencia
emocional de determinado material que surge en la verbalización. Hay
determinados actings que favorecen el contacto con lo depresivo, como
estando tumbado abrir la boca al máximo al mismo tiempo que levantamos los
brazos, en una actitud en espera de recibir, con la ambivalencia, como es el
hecho de morder un trapo, con la afirmación yoica, como es el hecho de
golpear el diván con los brazos y puños diciendo yo o con el previo y
necesario reconocimiento objetal utilizando, una linterna que se acerca y
separa de los ojos, marcando clara la diferencia entre el yo y no yo.
Aún
siguiendo la lógica cefalocaudal, en líneas generales, en mi trabajo analítico
son muchos los momentos en los cuales surge un material que puede ser más fácilmente
elaborado utilizando un acting específico que rompe la secuencia que estoy
llevando acabo. No tiene porque
haber contradicción entre el orden de la sistemática y el saber aprovechar
momentos en el proceso terapéutico donde un material pide ser elaborado,
siendo necesario aprovechar “ese
momento”.
Este
planteamiento también sería válido para la interpretación, donde la polémica
análisis ordenado del material versus análisis según vaya surgiendo
espontáneamente ese material, se vería superado por una relación dialéctica
entre ambas visiones, siendo complementarias y primando según el momento.
El seguir un orden no implica que no se pueda aprovechar una cierta
espontaneidad, que a su vez viene a complementar ese orden.
4.6.Consideraciones
finales.
Como he intentado desarrollar en los apartados precedentes, la obra de W. Reich nos ha dejado un legado fundamental que nos permite concebir el proceso psicoterapeútico desde la globalidad de la intervención, tanto con la palabra como con el cuerpo.
Sus
postulados, a mi entender, son el resultado lógico de haber tomado como
fundamentales los conceptos Freudianos de la etapa anterior a la inclusión
“del instinto de muerte”, desarrollando,
con posterioridad todo un discurso donde lo emocional constituiría un
nexo de unión entre la psique y el soma. Cuerpo y
mente formarían una unidad funcional.
La
concepción Reichiana se ubica dentro de una visión “realista”, su
pretensión es demostrar determinadas leyes que rigen la vida psico-fisica
del sujeto humano y servirse de ellas para conseguir romper la enfermedad
neurótica.
Aunque
su legado ha facilitado visiones muy diversas (en este trabajo he
desarrollado aspectos de la mía), existe un elemento común, el énfasis en
la descarga, en el proceso de abreacción(un poco más calmado en las
visiones más analíticas), quizá tan propio de la propia tipología de
Reich, la extroversión.
[1] W. Reich. Pasión de
Juventud. Paidós,
1990, 23
[2] C. Frigola. W. Reich. Barcanova, 1981, 11
[3] W. Reich. Pasión de
juventud. Paidós,
1990, 43
[4] J. M. Palmier. Introducción a W. Reich. Anagrama, 1970, 25
[5] W. Reich. La Función del
Orgasmo. Paidós,
1981, 39.
[6]
W. Reich. La Función del Orgasmo. Paidós,
1981, 234
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