|
|
||
|
VISITA A NUESTROS PATROCINADORES |
UNA HISTORIA DE HOUDINI SOBRE LA LLAMADA DE LA MUERTE
Ida Clyde Clark
Una
de las historias más interesantes y sobrenaturales la contaba a sus amigos
en diversas ocasiones Harry Houdini. Un breve relato del extraño sucedido
all propio Houdini en su libro "Los traficantes en milagros y sus métodos".
Harry
Kellar fue uno de los magos m s famosos de su tiempo y un gran amigo
de Houdini. En virtud de su pericia notable se le conocía en la profesión
como el "Decano Keller". No sólo realizaba hazañas sorprendentes
sino que descubrió y adiestró a algunos de los mejores prestidigitadores
de la época.
Entre
sus protegidos figuraban dos hermanos, Ling Look y Yamadeva, con quienes
una vez dio la vuelta al mundo. Según Houdini, Ling Look "combinaba
de manera asombrosa las habilidades del come-fuegos y del traga espadas”
Su número cumbre consistía en tragarse una espada al rojo vivo. Otra proeza
que realizaba era atar una larga espada a la culata de un mosquete; cuando
se había tragado casi la mitad de la hoja, disparaba el arma y el retroceso
hacía que la espada de pronto se hundiera en su garganta hasta la mismísima
empuñadura".
Le
ayudaba en el número su hermano, quien era a la vez un excelente prestidigitador
también y podía sustituir a Ling Look en cualquier contingencia. Su número,
sin embargo, consistía en la
manipulación de cajas mágicas y de cuerdas que ataba de manera misteriosa.
Cuando
Kellar y sus compañeros llegaron a China, Ling Look y Yamadeva se mostraron
muy felices. Aunque no fueran orientales - de hecho eran húngaros de nacimiento-
siempre actuaban con ropas chinas y - desde mucho tiempo atrás ansiaban
visitar el país del Celeste Imperio.
Una
de las ciudades en las que actuaron fue Shangai donde después de cada representación
solían pasear por la urbe en busca de exotismo y de las aventuras. Yamadeva
era un apasionado de los bolos y Ling Look también lo era, aunque en escena
aparentemente jamás se impresionaba por las proezas que tenían lugar a su
lado, pero en lo tocante a los bolos se sentía orgulloso por sus éxitos
en tal juego.
Una
noche los hermanos entraron en la bolera del "The Hermitage",
de Bubbling Well Road, para presenciar una emocionante partida. La multitud
se entusiasmó por el juego de un corpulento capitán de la marina, que utilizaba
una bola enorme y conseguía muy buenos tantos.
-
Yo puedo manejar otra bola tan pesada como hace ese zoquete marino - observó
Yamadeva, hablando a su hermano en su lengua nativa.
Dio
la casualidad de que un curioso le oyó y le comprendió, por lo que al cabo
de pocos minutos se iniciaba una partida entre Yamadeva y el capitán de
la marina mercante. Se cruzaron muchas apuestas y aunque el joven mago no
podía comprender los excitados comentarios de los espectadores, Ling Look
si entendió que las simpatías se decantaban hacia su hermano. Yamadeva había
conseguido treinta puntos en la primera entrada y esta alta puntuación se
mantuvo hasta la décima, cuando la emoción llegó a su cumbre. Otro pleno...
luego ocurrió algo.
Yamadeva
alzó una de las mayores bolas y la lanzó por la pista de la bolera con toda
su potencia, pero apenas había soltado la pelota cuando contrayéndose sobre
sí mismo lanzó un grito de dolor. Un instante después se desplomaba sobre
el piso.
Media
hora más tarde, en el hospital, dijeron a Ling Look que Yamadeva había muerto
por la ruptura de una arteria en su último esfuerzo al lanzar la bola.
Kellar
y su compañía tenían que marcharse a primeras horas del día siguiente para
cumplir un contrato en Hong Kong. Hizo cuanto pudo para consolar a Ling
Look y también se ocupó de darlos pasos necesarios para el entierro. Pero
el afligido hermano dijo:
-No
puedo abandonar a Yamadeva en Shangai... Sí, el se queda, yo me quedo.
Fue
imposible hacerle cambiar de idea y para apaciguarle en la esperanza de
que no tardase en resignarse a la perdida, al cabo de pocos días, Kellar
decidió llevarse a Hong Kong el cuerpo de Yamadeva. Pero los chinos tenían
sus propias ideas sobre cómo transportar cadáveres y el capitán del vapor
"Khiva", en el que habían tomado pasaje, no parecía dispuesto
a cooperar en su plan. Sin embargo, por último se le convenció - no gracias
a la elocuencia americana, sino al dinero americano - de que aceptara el
cuerpo de Yamadeva a bordo.
El
primer día de navegación Ling Look parecía muy deprimido. No quería hablar,
simplemente se apoyaba en la barandilla y miraba con expresión desdichada
hacia el río.
A
media noche irrumpió en el camarote de Kellar, muy excitado.
-Mi
hermano no está muerto -gritó-. Está vivo y me ha silbado varias
veces... con un silbido especial que nadie conoce... el que utilizamos siempre
como señal en nuestro número. ¡Te digo que Yamadeva está vivo! Tenemos
que abrir rápidamente el ataúd.
Según
el relato de Houdini, muchas veces repetido por Harry Kellar: "El silbido
se repitió varias veces y lo oyeron todos a bordo".
Pronto
pasajeros y tripulación se reunieron en torno al apesadumbrado Ling Look.
De vez en cuando se quedaba quieto de repente y alzaba el dedo. Un momento
más tarde oían aquel bajo y peculiar silbido. Al principio el capitán se
negaba a abrir el ataúd, pero cuando él mismo oyó el silbido, se plegó de
inmediato al deseo de Yamadeva. Era medianoche y el vapor avanzaba rápidamente
por el río. De manera solemne, pasajeros y tripulación se agruparon alrededor
mientras quitaban la tapa del ataúd.
Ling
Look parecía mucho más tranquilo, pero se le veía pálido y enfermo. Alguien
sostuvo una luz por encima del ataúd y el joven se inclinó sobre el cuerpo
inmóvil y miró al rostro de Yamadeva, a su hermano.
No
había señales de vida en el cuerpo y por último Ling Look se apartó con
gran pena del féretro.
-Yo
nunca saldré vivo de Hong Kong -dijo-. Mi hermano me ha llamado para que
me reúna con él y tendré que hacerlo.
Al
día siguiente de la llegada del vapor a Hong Kong, Ling Look cayó enfermo
y en una ambulancia se lo llevaron al hospital, en donde murió mientras
sufría una intervención quirúrgica.
Los
dos hermanos quedaron enterrados juntos en Happy Valley, Hong Kong.
|
Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción parcial o total.
Fotomontajes, textos e imágenes procedentes del archivo del Grupo Editorial
Bitácora, Publicaciones Electrónicas. Envíenos un e-mail y solicite
autorización. |