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En
España se usa la gaita principalmente en Galicia, Asturias, León y Castilla,
regiones claramente célticas; en este artículo veremos cómo en la provincia
de Huesca hay varios municipios en los que se ha venido usando hasta la fecha.
Lo
extraño del caso es que en estos lugares estuvieron asentadas tribus iberas (Ilergetes e Iacetanos) y
no célticas; a mi juicio esta pervivencia en el floclor nos indica una vez más
la gran extensión de la cultura céltica; muchos son los autores que nos
advierten que gran parte de los iberos estaban muy celtizados; en este caso en
concreto la celtización de estas tribus iberas pudo deberse a una penetración
de los Suesetanos,
tribu céltica vecina que no pertenecía a la confederación celtibérica
propiamente dicha.
La
gaita aragonesa, conocida popularmente como Gaita
de fuelle se mantuvo viva hasta los años 40 en ocho poblaciones de la
provincia de Huesca, era el acompañamiento de un baile llamado dance
y era principalmente confeccionada por pastores; a partir de los años 40,
fueron muriendo los últimos gaiteros y nadie supo repararlas o hacerlas sonar,
así que se optó por sustituirlas por gaitas gallegas.
Sólo
hubo en toda la provincia de Huesca un pueblo que la mantuvo viva, Sariñena,
donde el gaitero Vicente Capitán
siguió tañendo este instrumento para todos los dances de los Monegros hasta
mediados de los 60; le sucedió Juan Mir Susín, también con gaita aragonesa,
pero en los años 70, fue sustituido por Martín Blecua y gaita gallega; tiempo
después un pastor hizo una copia a mano de la gaita de Juan Mir y hace más de
2 años que ya suena de nuevo en Sariñena.
Consta
de un piel de cabrito, el botico, de
una capacidad que oscila entre 22 y 25 litros, piel obtenida sin costuras al ser
despellejado el animal por la pata trasera derecha. Este botico va
impermeabilizado con pez, como las botas de vino.
En
el cuello del animal se ata una pieza de madera con dos agujeros en paralelo y
en los que se ensambla el clarín y
el bordón pequeño o bordoneta. En
una de las patas delanteras se ata el soplador, con la correspondiente lengüeta
de cuero que hace de válvula neumática, como en todas las gaitas. En la otra
pata delantera se ata el bordón.
Los
tubos de madera: clarín, bordón y bordoneta son
de madera de cerezo y están forrados de piel de culebra esto podría obedecer a
cuestiones mágicas, pero hay otras opiniones y todas son consistentes. Así,
algunos opinan que se forra de piel de culebra para que las mujeres no la toquen
nunca, conocido el asco que les producen estos animales. Otros opinan que en
caso de grietas en la madera no hay fugas de aire y la gaita sigue sonando bien.
El
botico, a su vez, va forrado de una tela de colores estampada que
termina en dos volantes superpuestos: es como un vestido de niña.
Recientemente
varias asociaciones culturales aragonesas intentan recuperar y revitalizar este
instrumento tan importante dentro de la música céltica. "
Coscolios
Gaitas
de Sariñena:
hechas a mano por pastores. Hemos podido ver dos ejemplares antiguos y uno que
es copia reciente. Presentan caña doble en el clarín y simple en bordón y
bordoneta. Construidas en madera de cerezo.
Gaitas
de Bestué (L’Ainsa):
gaita muy bonita, hecha con torno que pertenecía a Juan Cazcarra, gaitero de
Bestué, muerto en 1945; la original presentaba caña doble en clarín y
bordoneta, y simple en el bordón.
Restos
de gaitas:
restos de dos gaitas en los Monegros, con la característica de no
tener bordoneta, caña doble en el clarín y simple en el bordón, también
hechas a mano por los pastores. "
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