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Las nueva versión facilitada,
el 24 de junio de 1997, por la Fuerza Aéreas de Estados Unidos sobre el supuesto
estrellamiento de una aeronave extraterrestre en Roswell, se corresponde
a viejos proyectos de los que se pueden ver sus restos incluso en el museo
que se exibe en la base militar de Wright-Patterson (Ohio); como perfectamente
saben los historiadores aeronáuticos. Durante la década de
los cincuenta, el gobierno estadounidense realizó en Nuevo México
diferentes experimentos en las zonas limítrofes entre la atmósfera
terrestres y el espacio exterior relacionados con diversos temas: óptica,
fotografía, resistencia fisiológica humana, nuevos materiales,
trajes presurizados, rayos cósmicos, etc.
Muestra de los trajes con los
que se experimentó
Los proyectos recibieron diferentes
nombres. Manhigs fue la primera serie en la que no intervinieron tripulantes
y en el Excelsior se probó con humanos : Joseph Kittinger llevó
a cabo la primera prueba el 2 de junio de 1.957, David Simons participó
entre el 19 y el 20 de agosto de ese mismo año, y Clifton McCure el 8 de octubre de 1.958
Cuadro de mandos del Excelsior
El capitan Joseph Kittinger
continuó las pruebas durante 1.959 y 1.960. Recibió una condecoración
el 27 de septiembre de 1.960 en Nueva York impuesta por el general Harold
R. Harris por su contribución Las cápsulas elevadas
con diferentes clases de globos eran dejadas caer más tarde con
paracaidas. Kittinger todavía mantiene el record de duración
(4,5 minutos) y el de altura alcanzada (102.800 pies el 16 de agosto de
1.960) Por la fechas se comprueba
con facilidad que estos experimentos no corresponden a la época
del famoso incidente, pero de todos modos existen detalles curiosos a tener
en cuenta, como el de las marcas pintadas sobre el panel de una cápsula
(foto superior central) que se asemejan a las descripciones de los testigos
cuando hablaban sobre dibujos semejantes al alfabeto japonés o a
escritura india. ¿Se realizó la
experimentación antes de lo que se asegura?. Esto podría
dar una explicación parcial al hecho. La importancia de las explicaciones
del ejército radica en que por lo menos ha reconocido que el incidente
de Roswell existió de verdad y que no se debe a figuraciones de
los testigos o incluso a mentiras descaradas como se ha afirmado en más
de una ocasión
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