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A lo lejos sonaban sordos cañonazos. Una guerra mordía sobre la
campiña extranjera. Los americanos se agrupaban alrededor del lecho
sencillo y limpio. Atardecía... Los gallos desgranaban sus roncos cacareos
despidiéndose del día.
La mujer de 47 años yacía en el catre. Sus ojos hundidos con
enormes ojeras. Una mirada de obsesivo misticismo en ellos.
-Yo
no creo en nada de esto... aquí hay truco.
Era
un cabo americano pequeño y rubio.
No
terminaba la frase cuando la mujer daba un nuevo alarido. La sangre brotaba
en espesas gotas de su frente. En una línea de puntos rojos. Se abrían
heridas en la piel ante los ojos de todos.
-No...
que me lleven a... - el cabo no sabía qué decir. Estaba más pálido que
la mujer.
De
allí en adelante, durante el resto de la noche, al fragor de los lejanos cañonazos
comenzaba uno de los mayores misterios del mundo sobrenatural... el misterio
conocido como "Estígmata".
La
campesina se llamaba Teresa Neumann. Cada jueves por la noche daba ante sus
vecinos una exhibición de Estígmata como la que presenciaban los azorados
marinos americanos. La villa bavara de Konnersreuth era el lugar en que se
revivía la Pasión de Cristo cada semana. Era la primera vez que
extranjeros veían el milagro.
-Miren...
está cayendo en trance susurró uno de ellos.
Todos
guardaban silencio. De repente alguien comenzó a rezar en voz alta.
Muy
pronto todos los soldados, hombres que habían peleado y asesinado en nombre
de la guerra, rezaban juntos. Una especie de vacío místico en medio de la
violencia y la maldad. La sangre fluía de nuevas heridas que se abrían. La
piel sencillamente se rajaba. El líquido rojo y espeso brotaba a raudales.
Las manos, los pies, el costado; la frente... toda ella era un mar de sangre
denso, opaco y continuo.
-No
llega a mañana por la mañana con ese desangramiento- comentó un médico
militar.
Todos
estuvieron de acuerdo. Ya era noche cerrada. Sus gritos aumentaron. Teresa
se revolvía sobre el lecho empapado en la sangre. A cada nuevo grito la
sangre fluía con mayor fuerza. Calladas y silenciosas campesinas se
ocupaban de limpiar la preciosa sangre a cada cierto tiempo. Para eso
colocaban trapos inmaculadamente limpios en contacto con las sabanas. Cuando
los trapos se impregnaban del rojo líquido los quitaban guardándolos como
si fueran tesoros.
-Cada
casa en este lugar guarda uno de los trapos ensangrentados como objeto de
veneración - explicó el capellán que marchaba con los marinos.
Un
nuevo aullido de la mujer interrumpió su respuesta. Dos campesinas se
acercaron a Teresa consolándola. Las lágrimas se confundían con los hilos
de sangre que descendían por sus mejillas hundidas y pálidas como la cera.
-No
hay respuesta oficial de la iglesia... es... Estígmata- contestaba una
mujer.
Amanecía...
Los soldados, como en estado de trance hipnótico habían pasado la noche
contemplando el milagro. Muchos de ellos habían hecho apuestas entre ellos.
-No
llega a las tres de la madrugada...
-No
llega a las cinco...
Todos
los que apostaron sobre esto perdieron su dinero.
Con
las primeras luces del amanecer Teresa Neumann volvió a ser una mujer
normal. Una pobre y harapienta campesina como cualquiera de las que se ven a
diario por los campos de Europa.
Con
los primeros rayos del sol las heridas desaparecieron. Esa es la palabra
correcta... desaparecieron. Allí en donde segundos antes había sangre,
carne abierta y palpitante sólo quedaba la piel limpia y blanca. La mujer
abrió los ojos... sonrió débilmente y elevó la mano haciendo la señal
de la cruz sobre los presentes. Todos los soldados, sin excepción, cayeron
de rodillas ante lo incomprensible.
Incluso
las sábanas estaban blancas, completamente limpias. Ni un rastro, ni una
gota de sangre en parte alguna. Terminaba el fenómeno de Estígmata.
Los
soldados americanos eran los primeros en ver el extraño fenómeno. Sin
embargo, Teresa Neumann había estado sufriendo del mismo por muchos años...
veinte para ser exactos.
¿Cómo
era posible semejante afluencia de sangre? ¿Cómo se podía disipar el líquido?
¿Cómo podía perder tan enormes cantidades de sangre sin morir? No hay
respuesta médica... no la habrá jamás.
Un
soldado americano era escéptico. Mientras que Maria estaba en pleno apogeo
de su estigmatización se acercó al lecho. Tomando un frasquito recogió
directamente las gruesas gotas que escapaban de su frente. Dos días m s
tarde tenía la respuesta del laboratorio. Sangre humana. No había dudas.
No podía haberlas. Teresa Neumann tiene una historia interesantísima.
Nacida en la misma villa en la que vivió toda su vida en la frontera con
Checoslovaquia. Jamás salió de allí. Durante la Primera Guerra Mundial,
mientras que se encontraba ayudando a varios campesinos amigos en la
recogida de la cosecha sufrió una grave y dolorosa lesión en la espina
dorsal. Los médicos fueron capaces de aliviar el dolor... pero no de
sanarla.
De
esta forma Teresa se convirtió en una especie de vegetal humano.
Prendida a su silla de ruedas por el resto de la existencia. De allí en adelante su salud comenzó a deteriorarse. No había causa aparente para esta caída física. Sin embargo, las enfermedades hacían presa en Teresa una tras la otra. La parte izquierda del cuerpo se le paralizó. Las piernas perdieron la sensibilidad y el movimiento. Los ojos perdieron la visión. Parálisis, convulsiones, vómitos y ataques espasmódicos constituían la vida de la pobre mujer. Fue entonces que Teresa Neumann decidió rezarle a Santa Teresa de Ávila a fin de que le devolviera la vista.
Santa
Teresa de Avila vivió en España de 1515 a 1582. Desde muy pequeña sufrió
(al igual que Teresa Neumann, de una serie de enfermedades que la mantenían
al borde de la tumba) Sin embargo, la futura Santa, contra la voluntad de
sus padres ingresó en un convento llamado de la Encarnación y situado en
la ciudad de Ávila. Tenía la niña 12 años cuando entró en el convento.
Durante los 18 años que sirvió a las órdenes de Dios tras de las
impenetrables paredes de su monasterio tuvo varias visiones místicas y
religiosas.El Convento de la Encarnación tenía fama en España por la
extremada austeridad de su vida. Teresa de Ávila superó esta austeridad.
Su vida se convirtió en una simple comunión con Dios. A su muerte dejó
una estela de milagros que pronto hicieron que la iglesia Católica la
canonizara.
La
beatificación fu‚ otorgada a Teresa de Ávila el mismo día en que Teresa
Neumann rezó por sus ojos. Poco días después la pobre campesina recobraba
la vista de un instante al otro. Claro está que atribuyó el milagro
a Santa Teresa de Ávila. Dos años más tarde, cuando Santa Teresa alcanzó
la canonización Teresa Neumann le rezó nuevamente pidiéndole que le
devolviera el uso de sus piernas. Una semana después la campesina caminaba
perfectamente. El resto de sus achaques físicos desaparecieron por igual.
Al
año siguiente tuvo su primera Estígmata. Se trataba de una copia exacta de
las heridas que afligieron a Jesús en la Cruz, Preguntada al respecto ella
contestó "La visión de Cristo y su agonía es tan inenarrable que ya
no puedo ser como los otros mortales. Me dedicaré a sufrir por él... por
lo que sufrió por nosotros" Anuncio Teresa Neumann.
Entre
sus promesas especificó que "No probaría más alimento sólido en su
vida. Su cuerpo material debía mantenerse con cucharadas de agua
solamente" Los médicos la previnieron de que era imposible mantener el
cuerpo y el alma juntos con semejante dieta. Pero ella aseguró que
"Dios la mantendría viva"... y así sucedió.
En
septiembre de 1927 aumentó aún más la austeridad de su vida. Se negó a
tomar las cucharadas de agua. Todo su alimento consistía en la hostia y el
vino que tomaba en la consagración una vez a la semana. De allí en
adelante, exactamente cada siete días aparecía la Estígmata en Teresa
Neumann.
Lo
que los soldados americanos habían contemplado era la historia de una
manifestación sobrenatural conocida por estigmatización y que tiene 700 años
de antigüedad. Las heridas de la estigmatización son semejantes a las de
Cristo en la Cruz. La sangre que mana por estas heridas es incorruptible.
Puede guardarse en cualquier contenido sin que se eche a perder.
En
muchos casos (no el de Teresa Neumann) la sangre va acompañada de un
delicioso y fuerte perfume conocido como "Pasión por Cristo" Allá
por la Edad Media la estigmatización era considerada por la iglesia Católica
como algo más cerca del Diablo que de Dios. Cada caso en particular era
estudiado. Y generalmente los Inquisidores encontraban "la presencia
del Diablo en las personas estigmatizadas" las cuales casi siempre eran
mujeres.
El
primer caso de Estígmata se remonta al año 1224 y correspondió a San
Francisco de Asís. Su visión angelical de un Serafín (Angel con seis
pares de alas o grado superior en el orden angélico) hizo que
inmediatamente comenzara a sangrar por las heridas del Señor. Desde el caso
de San Francisco de Asís hasta el día de hoy más de 300 casos de Estígmata
han sido reportados. Dos de ellos tuvieron especial significación para la
ciencia. El de Louise Lateau de Bélgica y Marie Luie Jahenny de Francia.
Louise
desplegó sus primeras heridas mientras que andaba por la edad de 20 años.
El Doctor Geral Molloy quedó asombrado cuando le trajeron a una débil
jovencita que sangraba profusamente de sus manos. Una vez examinada el
doctor especificó que "no había heridas en las palmas de sus manos.
Sin embargo, la piel se veía del color de una herida fresca, tenía la
forma de una herida fresca y sangraba como una herida fresca... solo que la
sangre surgía por los poros"
Los
sangramientos continuaron a intervalos regulares. Esto dio como resultado
que enorme cantidad de peregrinos, curiosos y todo tipo de personas viajaran
desde remotos lugares para ver a la "niña que sangra como Cristo"
Un
especialista internacional, el doctor Bois Warloment de la Academia Belga de
Medicina decidió hacer una prueba final. Mandó a elaborar una especie de
mano artificial de cristal que se ajustara perfectamente al de la muchacha.
La mano le fué colocada dejando solo el espacio suficiente para que el aire
circulara en ella. Poco después la mano de cristal desbordaba sangre por
todas partes.
"No
me cabe duda deque la sangre es de esta muchacha. Y que esto constituye un
misterio que la ciencia es incapaz de descubrir" especificó el doctor
en su informe.
Mientras
que Louise Lateau era una muchacha callada y tímida que rehuía la
publicidad, no sucedía así con Marie Jahenny. Esta última era una
exhibicionista. Marie Jahenny gustaba de reunir multitudes en su derredor.
Gozaba explicando con anticipación las "heridas que sufriría aquel día"
y siempre sucedía exactamente como ella lo pronosticaba.
Fue
conocida como "La Dama de los Milagros" En estado de éxtasis una
tarde de enero anunció a la multitud que la miraba que "el anillo que
llevaba en su dedo como esposa de Cristo pasaría a su garganta para
siempre."
Todo
el mundo aguardó el milagro. En cuestión de segundos la "Dama de los
Milagros" pasó a un estado de trance. Poco a poco en su cuello, ante
el grito asombrado de la multitud apareció el anillo rojo que la acompañaría
por el resto de su vida.
Muchas
personas, entre ellos científicos de renombrada fama creían que la Estígmata
en "La Dama de los Milagros" era un simple producto de la
autosugestión. De acuerdo con esta teoría, la persona afectada por la
Estigmata podía dirigir el flujo de la sangre en su organismo hacia
determinada región en forma tan intensa que esta brotaba de la piel incapaz
de soportar la diferencia de nivel.
Una
curiosa teoría sobre la Estigmata surgió entre una escuela derivada de
Sigmund Freud. Según la teoría, las marcas que surgían en la piel de las
estigmatizadas (casi todas mujeres) eran el resultado de "frustraciones
sexuales llevados al grado de la histeria interior" Esta teoría causó
enorme escándalo. A tal extremo que algunos de sus adeptos fueron arrojados
de sus cátedras en diversas universidades. Debido a la represión la teoría
pasó al olvido rápidamente.
La
Estigmata posee diversas formas y manifestaciones. Por ejemplo, el caso de
Anna Katherine Emmerich (La Monja de Dulmen) Esta monja comenzó a sentir
los signos de la Estigmata estando en presencia de su Madre Superiora. Poco
después aparecía en su pecho una cruz sangrante. Hasta el momento "La
Monja de Dulmen" es el único caso que se conoce en el cual existe la
forma de la cruz en la herida. Cayó en cama por el resto de su existencia.
Se pasaba la vida en estado de trance doloroso mirando un crucifijo sobre
sus piernas. Daba alaridos y la sangre brotaba de ella. No solo de la cruz
en su pecho, sino de una herida en su costado de lanza y los signos de la
corona de espinas en su frente.
La
Estígmata ha sido fuertemente combatida. Especialmente en este siglo veinte
con sus adelantos y métodos. Tenemos el caso de lwthica conocida solamente
por "Elizabeth" en los records profesionales del psiquiatra Adolph
Lecher. Esta chica fue al cine en el Viernes Santo para ver la película
sobre la Crucifixión. Una vez que salió del cine la chica comenzó a
sentirse mal. Dijo en su casa que sus pies y manos le dolían horriblemente.
Sus padres la llevaron al doctor Lecher que, además de psiquiatra ejercía
la medicina general. El doctor Lecher hab¡a sido un estudioso del fenómeno
de la Estigmata durante toda su vida. Por fin allí tenía un caso para
demostrar su teoría. Una muchacha histérica que estaba a punto de recibir
el suficiente estímulo psíquico y obsesivo como para convertirse en una
estigmatizada.
El
doctor Lecher la colocó en estado de trance hipnótico. "Allí en
donde te duele pronto tendrás heridas... heridas que destilar sangre
le ordenó a la chica hipnotizada. El experimento tuvo éxito. Durante la
noche, ya en su casa Elizabeth produjo todos los signos clásicos de la
Est¡gmata.
Su frente se cubrió de sangre que caía en gotas sobre su cuerpo. Sus manos
se abrieron mostrando las heridas, y en el costado recibió la lanza.
Toda
ella era un mar de sangre cuando los padres alarmados llamaron al doctor
Lecher. Este se apresuró a asistir junto a la enferma. Traía una cámara
fotográfica y dejó constancia de lo sucedido para sus archivos. Después
invirtió el proceso haciendo que la chica volviera a la normalidad.
De
aquella forma científica quedaba demostrado por primera vez, y con pruebas
irrefutables que la estigmatización podía ser causada perfectamente por
factores mentales e hipnóticos. Sin embargo, cuando los miembros del
Colegio Médico Nacional de Alemania se enteraron de lo sucedido se
apresuraron a protestar de los métodos empleados por el doctor Lecher. Tan
alto y fuerte fue el escándalo que el profesor Lecher se vio obligado a dar
marcha atrás.
"Lo
sucedido en Elizabeth claramente conlleva todos los signos de la llamada
estigmatización. Yo simplemente fui el vehículo hipnótico para que estos
signos progresaran hacia su estado físico" dijo el médico. Claramente
establecía que "los síntomas estaban allí"
Pero
a los efectos de los detractores la Estigmata había sido producida
artificialmente mediante el control hipnótico. Como para corroborar los
experimentos de Lecher con Elizabeth, por aquellos días la iglesia Católica
hizo la canonización de una conocida estigmatizada que había muerto hacía
unos años.
Se
trataba de Santa Gemma Galgani (1870 - 1903) Lo principal en este caso es
que la "iglesia no hizo la menor alusión a los fenómenos de la Estígmata
mientras que explicaba los fenómenos que habían hecho posible la
canonización ¿Refutación Eclesiástica de la Estigmata? Sería muy
aventurado decirlo. Sin embargo, pudiéramos decir que la actitud de la
iglesia era de "espera y observación.
Teresa
Neumann, la más conocida de las estigmatizadas continuó viviendo a pesar
de sus enormes pérdidas de sangre cada semana hasta la avanzada edad de 88
años. Uno de los grandes misterios de Neumann era su supervivencia con
aquella terrible pérdida de sangre y su negativa a ingerir alimentos. "Si
algún milagro existe en la Estígmata está en el hecho de que esta debía
haber muerto en quince días" aseguraron los médicos allegados al
caso.
Según
pasaban los años, se le hacía más difícil a Teresa Neumann el mantener
sus rasgos de Estígmata, Ya al final de su vida, sus admiradores se
quedaron en muchas ocasiones con los deseos de verla sangrar. El padre
Herbert Thurston (católico) escribió un libro sobre la Estígmata.
En
el mismo se basaba en varios experimentos científicos para achacar lo
sucedido a "causas psíquicas" Y como ejemplo clásico colocaba el
hecho de que la Neumann al fallarle el control mental con lo avanzado de la
edad, perdió en parte la Estígmata. Pero allí queda el doble milagro de
su visión recuperada y de su parálisis desaparecida. Doble milagro que fue
comprobado y recopilado por un grupo de seleccionados médicos y científicos.
¿Es
la Estígmata un milagro? ¿Es la Estígmata una simple sugestión? No
podemos saberlo. Aún es muy pronto para conocer los secretos del mundo
sobrenatural que nos rodea... y al cual pertenecemos día a día sin darnos
cuenta.
Si deseas saber más cosas reales
sobre otra película de terror: El
exorcista
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