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El movimiento de la nueva era se alimenta de personas
irracionales, que consideran insoportables la cotidianidad, personas
desesperadas por el nihilismo de nuestra época y que para fugarse de tan dura
realidad, se adhieren a la primera creencia exótica procedente de California
que las técnicas de marketing se encargan de ponerle delante de las narices.
Pero, ¿de que estamos hablando cuando hablamos de la New Age ? Es en realidad un paraguas bajo el que se dan cobijo un conjunto de tendencias muy diversas. Como cualquier movimiento sincrético, la religiosidad de la New Age bebe de varias fuentes: en su caso, las principales son:
a) Una relación positiva con la ciencia, concretamente con la nueva concepción de la ciencia que parte de los postulados de la mecánica cuántica,
b) El recurso de las nuevas sicologías, como la sicología profunda de Jung, la sicología humanista de Maslow y especialmente la llamada sicología transpersonal de Grof Wilber y otros
c) Unas ansias de unidad y de superación de todas las divisiones, de inspiración oriental
d) El channeling y el esoterismo clásico.
e) La visión global de la naturaleza como un todo viviente, que se basa, sobre todo, en la hipótesis Gaia, de James Lovelock, pero que se apoya en mitos y creencias muy antiguos
También yo entro a saco en ámbitos que considero secundarios, como las corrientes espiritualistas dentro del movimiento feminista norteamericano y los esfuerzos de la contracultura norteamericana de los 60 por difundir nuevas formas de vivir la vida, han roto sin duda alguna aspectos tradicionales de las religiones institucionales (como la valoración del maestro interior por encima de la supeditación a una instancia metafísica superior) y, sobre todo, el énfasis de la realización de cada individuo.
Es cierto que la sensibilidad New Age se ha convertido en un fenómeno de masas, que también mueve millones de pesetas, principalmente a través de revistas de gran tirada, multitud de libros especializados o de divulgación, programas de radio y televisión, terapeutas de todo tipo, e incluso a través de la denominada “ música de la New Age “ que, en muchos casos, no es más que insípida música de ascensor. También es cierto que la falta de espíritu y la candidez de muchas personas, junto con la falta de regulación y de control oficial de un sector económico semi-sumergido como es el de los nuevos sanadores, hacen posible la proliferación de terapeutas poco o nada cualificados (que se hacen pasar por expertos y que pretenden cobrar como tales), e incluso de estafadores ocasionales.
Pero al carecer todo esto de un marco teórico previo, se banaliza. La falta de criterios claros impiden discriminar y jerarquizar y acaba tratando al mismo nivel lo importante ( la sabiduría milenaria del Yoga o las sugerentes obras de Jung, por ejemplo) y lo anecdótico ( las “semillas mayas” y las obras de Shirley Macline).
También acaba mezclando garbanzos con lentejas. como cuando pone dentro del saco Nueva Era a sectas milenaristas ( la suiza “orden del Templo Solar” o la Japonés “La Verdad Suprema” aun cuando los puntos de contacto entre una cosa y la otra son irrelevantes. Esta equipación es tan confusa como lo sería incluir en la Nueva Era a los movimientos religiosos fundamentalistas ( Testigos de Jehová, mormones, iglesias electrónicas norteamericanas, Iglesia Unificada de Moon, tendencias integristas dentro del catolicismo). o los grupos religiosos de matriz oriental (como los Hare Krishna, la meditación transcendental, Sai Baba y sus seguidores, o las distintas comunidades budistas que, durante los 40 años, se han instalado en Europa y EE.UU. Todos estos grupos , y muchos otros, vienen a caracterizar las nuevas formas de religiosidad de nuestra época, pero es perfectamente posible establecer diferencias entre unos y otros.
Se ha hablado con frecuencia de los elementos religiosos que incorporan tanto las viejas ideologías y utopías (liberalismo, marxismo, anarquismo, nacionalismo) como los movimientos políticos más recientes ( como el ecologismo, el feminismo y el pacifismo).
Preguntas y respuestas
La gran difusión de la mística laica de la Nuera Era se plantearía algunos interrogantes, por ejemplo;
¿Es causal este “Hambre de lo sagrado?
¿La emergencia de esta sensibilidad espiritual multiforme, en una época de crisis generalizada?
Se ha hablado reiteradamente, y desde sectores diversos, de crisis civilizacional, crisis del proyecto moderno, crisis de valores tradicionales, crisis de las principales ideologías políticas etc.
En un mundo sin creencias (o múltiples sistemas de creencias igualmente válidos, lo que es casi lo mismo) ¿Es necesario creer en algo? ¿Podemos ser y hacer sin creer? ¿Puede encontrar cada uno sentido a su vida sin apelar a alguna creencia concreta.
En todo este contexto, si alguien encuentra un principio de solución a sus problemas a través de un curso o seminario impartido por personas inspiradas en las ideas y las prácticas de algún grupo new age, ¿que más da?, si esta experiencia le pone en el camino del autoaprendizaje y le permite conseguir mayor autonomía personal, salud y respeto por si mismo, ¿Que importa de donde haya venido la ayuda y en que principios se inspira?
¿Representa la New Age una avanzadilla del clima espiritual que se avecina, o es más bien la expresión de un profundo malestar global de una modernidad cuestionada por todas partes?
El tiempo se encargará de aportamos elementos para irlos resolviendo. No hay que tener prisa en echar el cerrojo a las cuestiones que nos incomodan. Mas bien hay que aprender a reflexionar sobre ellas para ver qué pueden enseñarnos
Lo que se ha
denominado como "new age", es una mezcla de demasiados
elementos sin articularlos correctamente, y el resultado es un potaje
indigerible para cualquier persona mínimamente avisada.
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