|
|
||
|
VISITA A NUESTROS PATROCINADORES |
|
|
||||
|
|
||||
DEL ELFO DE MASIAS A
LAS NUEVAS CARAS DE BÉLMEZ
Francisco Máñez
"¿No tienes enemigos? ¿Es que jamás dijiste la verdad o jamás amaste la justicia?"
Santiago Ramón y Cajal (médico e histólogo español, 1852-1934)Dicen los espiritistas, verdaderos detractores del espíritu científico, que hacer pruebas de "laboratorio" no vale para nada, que cualquiera puede simplemente pintar caras. Sin embargo, reproducir un fenómeno de forma controlada y comprobar los efectos concomitantes que lo puedan acompañar es una de las bases de cualquier investigación. Esto fue precisamente lo que llevé a cabo intentando buscar una explicación a las viejas caras de Bélmez; y lo malo, o lo bueno, es que la encontré.
Como era de esperar los espiritistas lanzaron sobre mí una verdadera lluvia de insultos, mentiras y calumnias, cuando se dieron cuenta de que obtenía las mismas imágenes y fenómenos que podían ser observados en Bélmez. No obstante, mi trabajo resultó tan efectivo que simplemente lo copiaron para realizar los nuevos rostros "paranormales". Cuando denuncié el hecho volvieron a caer sobre mí más insultos, libelos y amenazas.
De crío yo había aprendido a hacer caras con las manchas de humedad del suelo. Con la propia agua remarcaba las zonas que parecían formar una cara, dándole un aspecto verdaderamente inquietante.(1) Aunque era muy pequeño recordaba que con el paso de las horas las caras no se borraban, incluso tenía la sensación de que días después todavía estaban allí.
El “elfo de Masias” realizado sólo con agua , fue hecho en julio de 2004; más de un año después,
en noviembre de 2005, pese a no ser retocado ni humedecido, todavía es visible.Antes de comenzar las pruebas pensé que este hecho se producía porque las manchas recibían continuamente la humedad del subsuelo, pero muy pronto me percaté de que esto se debía a los materiales disueltos en el agua, que al evaporarse manchaban el cemento. Todos podemos observar este fenómeno en los grifos de casa o en los cristales de la ducha. Son los clásicos restos dejados por la “cal” (en realidad una mezcla de diferentes compuestos). Los técnicos de las lavadoras saben muy bien que los materiales disueltos son capaces de producir una acumulación que llega a bloquear el tambor y provocar otros serios desperfectos en ellas.
Los primeros rostros que dibujé en las placas de cemento usando sólo agua eran pequeños, y eran difíciles de ver una vez evaporada el agua, sino los volvías a remarcar. Sin embargo, el "elfo de Masias", que fue el primer dibujo que ocupó toda una placa, sigue pudiéndose ver hoy en día gracias a su tamaño. Cuando Joaquín Abenza los observó durante su visita en julio de 2004 a Masias, me dijo que había logrado darles el aspecto de las caras de Bélmez,(2) ahora faltaba encontrar el producto o el sistema que permitiera mantenerlas claramente visibles.
El rostro recién hecho con agua en casa de Pilar Verdú, el momento de pintarlo y meses después. No sólo se ha mantenido, incluso, si nos fijamos, se ha modificado tal y como ocurre en las caras de Bélmez ¿Un hecho paranormal? No; un simple fenómeno normal que los espiritistas han tomado por una manifestación del Más Allá.
En agosto tuve la oportunidad de realizar una prueba en una placa de cemento en casa de Pilar Verdú, una auténtica investigadora del tema Bélmez.(3) El cemento había sido colocado momentáneamente en sustitución de las baldosas y Pilar lo fregaba y limpiaba como el resto del suelo. Con el viaje pendiente a Bélmez, que al final se pospuso hasta el 25 de septiembre, aquella prueba resultó decisiva. Choqué con que los productos de limpieza habían creado una capa que impedía la fácil absorción del agua. Por suerte todavía no era lo bastante gruesa para impedir transformar una mancha en una "teleplastia".
Lo primero que llama nuestra atención son las manchas que nos recuerdan a ojos. Resultan fáciles de localizar y a partir de ellas en sencillo perfilar un rostro entero.
Durante el tiempo que permanecimos en casa de Pilar, la cara se resistía a desaparecer. Hablamos de usar otros productos como el aceite, el vinagre, el carbón y el limón. Cuando nos fuimos a altas horas de la noche la cara permanecía y no parecía perder intensidad. La "cal" sumada a los restos dejados por nuestros zapatos, había penetrado en la capa protectora manchando el cemento ¿Resistiría los lavados y barridos diarios? Para comprobarlo Pilar siguió tratando el trozo de cemento como al resto del suelo. Para nuestra sorpresa, el rostro permaneció.
Los productos de limpieza aumentaron la capa de protección y la cara, formada por las sustancias disueltas en el agua, continuó siendo visible. Lo más curioso fue comprobar que en el transcurso de los meses el dibujo sufrió modificaciones; es decir, se produjo el mismo efecto que en Bélmez, en los años setenta, tomaron por un fenómeno paranormal.
Este hecho parece ser debido a que una vez creadas con el pincel las líneas del rostro, se transforman en zonas más proclives a la absorción de humedad. Esta absorción nunca será al 100% justo por las líneas y así, poco a poco la cara parece cambiar de forma inexplicable, hasta que termina como un simple manchurrón en el cemento. Si una imagen se podía hacer simplemente con agua, era de esperar que otros productos produjeran efectos más consistentes y llamativos.
En el mismo mes de agosto comencé a usar diversas materias no artificiales en lugar de agua. Siempre pensando en las viejas caras de Bélmez busqué las asociadas a una cocina. Finalmente, el aceite me pareció la mejor sustancia para realizar las pruebas, especialmente aceite sucio o usado para freír; después de todo, era lo que decían que habían encontrado en el suelo de la casa de María: materias orgánicas propias de una cocina. Más tarde descubrí que esta afirmación repetida hasta la saciedad era falsa. No habían encontrado simples restos de comida en el suelo (ya de por sí extraño, pues implica una falta de higiene total), sino que las líneas que formaban los rostros estaban hechas con una materia orgánica ajena a la que se puede esperar en una cocina, especialmente en una que no se ha cocinado nada durante años.
El pelón creado por mí con aceite comparado con la supuesta cara de María Gómez Cámara.
No fue difícil saber que ambos dibujos estaban hechos con la misma técnica. A la derecha la mancha
retocada por ordenador tal y como se dio a conocer a los medios de comunicación ¿No es esto un fraude?La mayoría de los rostros realizados con aceite soportaban perfectamente el paso del tiempo, y sufrían las mismas modificaciones, o muy similares, que los hechos con agua. El método era el que había seguido hasta ese momento: mojaba el cemento con ayuda de una esponja; dejaba secar; buscaba las partes que me parecían formar un rostro y las remarcaba. Una vez secas, si deseabas aumentar el contraste bastaba con aplicar una fina capa de aceite a toda la superficie, y de paso creabas una capa de protección parecida a la que existía en el cemento de Pilar Verdú. El agua quedó relegada a las demostraciones ante los curiosos, cuando no quería inutilizar una placa.
Muchas manchas no necesitan ser remarcadas. Nuestra mente las traduce como rostros. Al hacerlo parece que la cara haya aparecido de la nada. Si usted no ve más que manchas en esta imagen mírela durante un rato y verá surgir un rostro. Después su mente le hará observar cada vez más detalles.
Todo aquello lo conté varias veces en el chat "Seip_misterios", sin pensar que mi método podía ser copiado y utilizado para crear "auténticas" nuevas caras de Bélmez. Simplemente eran unas pruebas destinadas a averiguar si las clásicas teleplastias de Bélmez podían ser un fraude.
Desde luego no estaban realizadas con pinturas o barnices comerciales (al menos las de los años setenta, aunque sí las de los ochenta)(4), y los fenómenos supuestamente paranormales que se habían asociado a ellas ocurrían igualmente en mis placas. Al usar sustancias con poco poder de fijación, algunas se borraban, otras permanecían y otras perdían intensidad. Estas últimas las retocaba para que no desapareciesen, y como era de esperar, al no poder dejarla tal y como estaba originalmente, si alguien la veía antes y después le parecía que había sufrido extrañas modificaciones; algo que se puede observar y demostrar perfectamente que se hacía con las antiguas caras de Bélmez.
Igual que les sucedía con las nuevas caras "paranormales" si volvía a mojar toda la superficie del cemento, muchas caras no resistían y desaparecían, pero otras seguían allí, aunque como es normal se modificaban. También aparecían nuevas manchas que podían ser utilizadas para ser transformadas. Otras, simplemente, eran manchas que ya de por sí parecían caras y no necesitaban ningún retoque. En Bélmez les pasó cuando las goteras del techo filtraron el agua hasta el suelo, y volvieron a vendernos la historia del increíble origen paranormal de los nuevos rostros y sus extrañas modificaciones.
Otro supuesto fenómeno paranormal consistía en la aparición repentina de un rostro delante de testigos. También di con él, pero esta vez sin pretenderlo. Una de las primeras placas que confeccioné se la mostré a una vecina. La mujer se rió con ganas al comprobar lo fácil que era hacer "caras de Bélmez originales"; pero de pronto, dijo sorprendida: "¡Mira!... se termina de formar una ¿Cómo lo has hecho?"
Caras hechas con aceite limpio en un bloque de hormigón prefabricado. La prueba se hizo para el programa 7 días 7 noche. Ha pasado casi un año y ahí están sin borrarse. Sin embargo, las que pinta Rafael Fernández se le borran.
Me quedé de piedra. Tenía razón ahora yo estaba viendo un rostro que momentos antes no estaba. No hace falta decir que no se trataba de la formación espontánea de una teleplastia. En su mente había unido diferentes manchas que había traducido por una cara, y al señalármelo a mí había conseguido que yo también la viera. Posteriormente más gente cayó en la misma trampa, e incluso sucedía al contrario y la cara desaparecía. En ocasiones, bastaba con que la persona se distrajera un momento mirando a otro sitio para que perdiera los puntos de referencias y ya no podía localizar la milagrosa teleplastia: El rostro había aparecido y desaparecido como por arte de magia.
Pese a que cualquiera puede hacer estas experiencias en su propia casa, pues no se necesitan materiales especiales ni métodos complicados, los miembros de la inexistente SEIP afirmaban que se trataba de genuinos fenómenos paranormales. Más todavía; que habían puesto mi método a prueba y no funcionaba. Uno de sus miembros, el supuesto ingeniero superior industrial Rafael Fernández, llegó a afirmar que pintaba con agua y aceite y las caras se borraban. Eso sí parecía paranormal. Las hacía yo en casa y no se borraban así como así, las hacía él y desaparecían ¿Tenía el cemento de Bélmez cualidades desconocidas en el resto de los cementos? Era suficiente hacer la prueba, en el mismo suelo de la nueva casa, para comprobar que se comportaba como el de mis placas. Por suerte ya se había hecho.
En la reunión celebrada por la SEIP durante las Navidades de 2004 en Bélmez, Pedro Gimeno y Lola Cárdenas tuvieron la oportunidad de visitar la habitación donde habían aparecido las nuevas caras. En un momento determinado, Pedro se agachó y usando el dedo dibujó con agua las iniciales de su nombre y apellido. El alboroto que se formó fue enorme, acusándoles de haber utilizado Coca-Cola o de haber dibujado las letras con el dedo manchado por el aceite de una bolsa de “ganchitos”. Las primeras iniciales fueron borradas y Pedro fue invitado a dibujar delante de todo el mundo unas nuevas sólo con agua ¿El resultado?... pues el esperado. De no haberlas eliminado los miembros de la inexistente SEIP; las letras todavía estarían allí.
![]()
![]()
![]()
![]()
Pedro Gimeno dibuja las letras que 24 horas después han perdido intensidad pero todavía pueden ser vistas.
Para leer la historia completa: Jornadas SEIP de parapsicología: Las caras de BélmezLas pruebas con agua mostraron la forma de darle aspecto de rostro fantasmagórico a una mancha. Las hechas con aceite, nos enseñaron a realizar "teleplastias" que no se borran, y comprobé que los vendedores de misterios han mostrado, al público y a los medios de comunicación, toda una serie de fenómenos de lo más normales como genuinos fenómenos paranormales.
Desde luego existen muchos más sistemas para hacer caras en el cemento sin el uso de pintura. Por ejemplo, uno de los mejores es perfilar la mancha con carboncillo y después darle una capa de aceite. Si usted desea practicar se lo recomiendo, es el más rápido y sencillo, siendo los resultados idénticos a las nuevas caras de Bélmez. Algunas se emborronarán, otras permanecerán, y como aumentará el contraste verá caras que no se esperaba en las manchas naturales del cemento. Pese a todo, si algún amigo suyo no consigue verlas, no se preocupe, las retoca con un programa de ordenador, las remarca bien y se las vuelve a enseñar.
Sin complicaciones, teleplastia rápidas y sencillas: Un lápiz gordo de carpintero y una buena cubierta de aceite.
En conjunto las pruebas realizadas demostraron que cualquiera puede tener en su casa caras de Bélmez y los fenómenos paranormales asociados a ellas. La gran cantidad de horas dedicadas al "laboratorio" mereció la pena.
Decir que todo esto no tiene explicación racional es, sencilla y llanamente, cometer y apoyar el fraude paranormal más importante de la historia.
(1) Las nuevas caras de Bélmez no son de origen paranormal, Francisco Máñez, Bitácora Internacional, 19 de octubre de 2004, http://www.editorialbitacora.com/bitacora/masias/masias.htm
(2) Idem.
(3) Caras espontáneas en cemento, Pilar Verdú, http://editorialbitacora.com/bitacora/cemento/cemento.htm
(4) Sí habían restos de pigmentos en Bélmez, Javier Cavanilles,
http://editorialbitacora.com/bitacora/belmezpintura/belmezpintura.htm
|
|
||||
|
|
||||
|
Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción parcial o total.
Fotomontajes, textos e imágenes procedentes del archivo del Grupo Editorial
Bitácora, Publicaciones Electrónicas. Envíenos un e-mail y solicite
autorización. |