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EL FANTASMA DE UN
HÉROE AMERICANO
Luis
Moya
En
la esquina opuesta a la Casa Blanca en Washington DC pasando el parque Lafayette
un fantasma mira a través de las ventanas y emite suspiros y quejidos perfectamente
audibles.
Esto sucede en las noches, especialmente de madrugada y con los primeros rayos del sol desaparece.
"Es el espíritu de Stephen Decatur y ha sido visto regularmente por más de cincuenta años" explicaba Robert Mauson. -el cual fue experto en el Fondo Nacional para Preservaciones Históricas y un erudito en el Museo Decatur.
"Decatur tenía solamente 41 años cuando fue muerto en un duelo, y no solamente perdió la vida sino que el crimen jamás llegó a purgarse por el culpable" añadió.
Decatur es recordado en la historia americana como el héroe naval de la guerra de 1812 el cual hizo el famoso juramento de "nuestro país para bien o para mal". En 1820 fue uno de los tres Comisionados que se negó a colocar al Comodoro James Barron.
Este último había sido Capitán de un barco de los británicos ocho años antes. Fue tomado prisionero y pasó cinco años en la cárcel. Barron consideró que Decatur tenía que haberle incorporado a su puesto tras de la guerra y lo desafió a un duelo.
Los duelos eran ilegales en la capital de la nación así que cuando ambos antagonistas decidieron arriesgarse, lo hicieron cruzando el río en Bladesburg para quedar fuera de los límites. El día 20 de marzo antes del duelo, Decatur miraba por las cortinas en su casa en el segundo piso. Estaba sombrío y triste según sus allegados, no le había contado a su familia el trance en que se encontraba y temía lo peor.
Al día siguiente se registró lo increíble. Decatur, siendo un hombre de honor había aceptado el duelo, pero a la vez como funcionario importante del recién instalado gobierno consideraba que estaba faltando al respeto debido a su causa y principios. Por lo tanto, en el momento de disparar, Decatur apuntó deliberadamente al aire y disparó su pistola, mientras que Barron sonriendo, le apuntó directamente al estómago descargando su pistola de un fogonazo.
Veinticuatro horas más tarde Decatur moría entre espasmos de dolor. Exactamente un año después su sirviente personal lo vio asomado a la ventana del segundo piso, llevando el traje con el cual muriera en duelo. Pero no solamente fue el sirviente de Decatur, sino que a través de los años incontables personas aseguran haberle visto en su cuarto del secundo piso mirando a través de la abierta ventana con su gesto sombrío. Personas y testigos que en ningún momento sabían la historia del fallecido habitante de aquella casa.
Decatur era un hombre de honor incomparable. Y una moral a toda prueba, así que desde el momento en que su asesino, y hay que llamarlo así, ya que Decatur se negó a disparar contra él, fue devuelto a su cargo de Capitán en la Armada seis meses después del duelo. No en balde el espectro de Decatur todavía espera justicia... mientras que mira hacia los balcones de la Casa Blanca.
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