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J. J.
ALONSO, EL INVESTIGADOR DEL CSIC QUE NEGÓ EL ORIGEN PARANORMAL DE LA PELONA
Javier Cavanilles
Esta es la primera página del informe de J.J. Alonso tal y como se publicó en las páginas 127, 128, 129 del libro Las Caras de la Discordia (Ed Nowtilus. Colección Investigación Abierta. Mayo 2004), escrito por los periodistas de la revista Enigmas y miembros del SEIP (1) Lorenzo Fernández Bueno y David E. Sentinella. Se aprecia la ausencia del párrafo introductorio en el que queda claro que el trabajo ya fue manipulado una vez para intentar justificar el origen paranormal de las caras de Bélmez. Esto puede deberse a que los periodistas tuvieron acceso al documento original y desconocían la publicación del mismo que realizó la revista PSI Comunicación n 3-4 (1976). La otra alternativa -que la ausencia del polémico párrafo se hiciera con propósito de ocultar este dato- se antoja imposible dada la impecable trayectoria profesional de ambos investigadores.
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Informe publicado en la revista PSI Comunicación n 3-4 (1976) |
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Lo más destacado del el informe, según Férnandez Bueno y Sentinella, es lo siguiente:
"En fin, como nota final de estos primeros análisis realizados por personal altamente cualificado del CSIC, merece la pena destacar dos puntos esenciales por su importancia: la ausencia de nitrato de plata como elemento ajeno, y la aseveración de la escasa presencia de zinc en el cemento, por lo que resulta imposible que pudieran provocar -como algunos decían- los rasgos pictóricos de las imágenes." (2)
Cabe destacar su diferencia de criterios con la Sociedad Española de Parapsicología y con el propio autor del informe quien apunta:
"En macrofotografía (primero de visu) encontramos que el contorno de la "cara" coincide con la huella de un zapato del 39; lo señalo en la foto correspondiente (foto 2), junto con otro posible tacón y puntos donde la distribución (¿al azar?) de la materia orgánica empastada en el mortero puede crear "imágenes".
"La Pelona" puede haberse producido por el hecho de que durante el fraguado del suelo, al pisar, crea una minidepresión, con mayor humedad y posibilidad de ascensión-solubilidad del componente melanocrato.
Si recurrimos a la macrofotografía comprobaremos que es una mancha no definida, explicable por acumulación -solubilización- recristalización de la repetidamente citada materia orgánica empleada en la masa del hormigón.
En otras zonas la acumulación de poros y sustancias melanocrata podría inducir a que "viésemos" "microimágenes".
Microscópicamente confirmamos lo antecitado, así como la presencia de micromanchas pardas que pueden coadyuvar a dar "tonos de gris" en las "imágenes". (3)

Otro dato que Fernández y Sentinella consideran destacable es:
"A modo de resumen, el informe de las investigaciones efectuadas por el doctor J.J. Alonso a través de técnicas analíticas de fluorescencias y de difracción de rayos X descartó la existencia de nitrato de plata como elemento activo y detectaba la presencia de zinc, aunque en un porcentaje tan bajo que resultaba imposible que fuera utilizado para "dibujar" las caras" (4)".
A esto sólo cabe añadir dos cosas:
1.- Que no se utilizara nitrato de plata en esta cara en concreto (que el informe cree que es una simple suela de zapato) no significa que no se utilizara en otras ni descarta otras técnicas de falsificación (de hecho, lo da a entender)
2.- El informe sólo se refiere a la cara de La Pelona y no entra a analizar los brazos u otros elementos de la cara. Se preguntan los autores del libro "¿cómo se habrían formado los rasgos faciales propios de una persona, es decir, ojos, nariz, boca, e incluso los brazos?... Sobre esta pregunta el informe no aclara nada" (5)
También esto merece discusión. Los ojos, nariz y boca pudieron ser realizados por "un compuesto melanocrato en la masa del hormigón y mortero, cuya distribución al azar (y no digamos voluntaria) o incidental, podría producir imágenes", como apunta Alonso. Sobre los brazos, la respuesta es más sencilla: no fueron analizados.
Por último, sólo cabe señalar que el estudio de J. J. Alonso fue realizado a título persona y que, aun siendo director del Instituto Hidrológico de Valencia y miembro del CSIC, no se puede utilizar el nombre de estas instituciones, como hacen Fernández y Sentinilla, para dar mayor credibilidad al informe.
(1) http://www.elseip.com/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=7
(2) Las Caras de la Discordia, p 126.
(3) id. p 129.
(4) id. p 125
(5) id. 126
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