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    Cada año al desembarcar la primavera a Andalucía, no sólo llegan las perfumadas flores, las variantes aves migratorias, también llegan los rebrotes de folklore que subyace en esta tierra. Rituales a camino entre lo pagano y el fervor más puro del cristianismo-eclesiástico.

    Y es por Mayo, cuando la Iglesia dedica el mes a María, la madre del teórico fundador del Cristianismo, Jesucristo. Seguramente eligieron este mes para ofrecerselo a la Virgen, por que es el mes de la luz. Iniciado con un equinocio, el de primavera, una hora más de sol, un mes donde todo parece estar dispuesto a engendrar vida. Y María ante todo para la Iglesia representa la maternidad.

    El clima más templado, la cercanía del verano. Todo ayuda a que en los corazones de los pueblos con costumbres se inicien las celebraciones. Un motivo es suficiente para reunir a las personas. A veces los pueblos olvidan el mito inicial de la celebración, pero no por ello dejan de interrumpir esa fiesta.

     Las Cruces de Mayo entroncan con esa línea de ritos confusos que olvidaron sus momentos primigenios y originarios, pero que persisten en el calendario como día de festejo. ¿Mito encubierto o necesidad humana?.

    Seguramente muchos conoceran las cruces de Mayo, al menos los andaluces, ya que se celebran sobre todo en estas regiones españolas. Siendo sus tres puntos álgidos tres capitales (Granada, Sevilla y Córdoba). Que además fueron  de las últimas en ser rescatadas por los Cristianos de manos musulmanas; motivo por el cual guardaron con más celosía las costumbres de la época y de la fe con sabor a reconquista. Y ese precisamente fue el aroma que se intuía en la leyenda que inició la festividad de las cruces de Mayo. La commemoración de un sueño, una precognición de una mujer, Santa Elena, madre de Constantino, gracias a la cual los cristianos creen que los cruzados (hoy los del vaticano) encontraron la auténtica cruz donde Jesús fue posiblemente crucificado. Y aunque no pase de ser una leyenda, merece la pena conocerla por el misterio que encierra.  ¿Se encontró el auténtico madero?.

Así se soñó el secreto paradero de la Cruz

    A finales del siglo tercero de nuestra Era vivió una mujer llamada Elena. Esposa de Constancio Cloro hasta que éste al llegar a emperador la repudió, entre otras cosas por la fe a la que se había convertido, la cristiana. Elena, era madre del que fuera emperador Constantino, que una vez estuvo en el poder volvió a dar a su madre los honores que le pertenecían como "augusta o real persona". Y es que Constantino El Grande, como se le conoce históricamente, demostró con el paso del tiempo estar muy influido por esta mujer.

    A pesar de que había asesinado en nombre del poder, incluso a su hijo y nuera,  terminó, por remordimiento y, ciertamente también por el creciente número de cristianos en su reino de instaurar el cristianismo como religión oficial en Oriente. Se bautizó en su lecho de muerte y a él se le debe el primer concilio eclesiástico, el de Nicea (325).

    Por aquella época abundaban los santos mártires que luchaban por la instauración de la creencia venida de Galilea . Y también los que sin llegar a serlos tuvieron  un lugar privilegiado entre los primeros cristianos, nos referimos a los visionarios, profetas y santos, cuyas ideas llenas de esoterismo y mágico relato convencieron a los pueblos de Europa. No sólo de que eran elegidos por poderes superiores para proclamar la palabra de un dios-nacido entre los hombres, sino también para enseñar su obra y de mostrar al mundo que la existencia de este hombre llamado Jesús fue real. Algunos santos convencían con la palabra, otros con su vida ejemplar, los hubo que conquistaron con sus milagros, pero siendos honestos los que más adeptos ganaron fueron los que empuñaron una cruz....a veces con la hoja afilada de una espada.

    A pesar de que solo unos siglos antes éste había andado sobre la Tierra, Cristo se intuía lejano en Europa. Muchas personas al oir su historia pensaban que todo era parte de un mito, creado en el seno de los pueblos que necesitaban de un credo que les liberase, pero sobre todo uniese. Basta revisar la historia bélica de África, para afirmar que estos pensamientos no eran descabellados.

     La iglesia cristiana ya instaurada como casa y herencia del Apostol Pedro, se creyó en la obligación no sólo de convertir a los paganos, ( los que habían sido víctimas se convirtieron en verdugos) sino que además se obligaron a encontrar pruebas palpables y tangibles de que la presencia de su Mesías entre los hombres había sido verídica. Las cruzadas nacieron con este concepto como uno de sus puntos claves.

    Los primeros comisionados cristianos se aventuraron hasta Jerusalen en busca de la mayor reliquia y símbolo de la nueva fe. Hablamos por supuesto de la cruz, la que sujetó los últimos hálitos de vida del dios-hombre. Por suerte o no, ya estaban a disposición de los creyentes los evangelios, no sólo los cuatro oficiales, sino también los conocidos como aprócrifos. En ellos, a modo de biografía e historiografía se describían los lugares donde presumiblemente habían sucedido los hechos y por supuesto los nombres de los protagonistas.

    Cargados de fe (o en defecto cegados por ella), con los mapas extractados de los evangelios y los detalles relatados en los textos se dispusieron a encontrar el madero romano, la cruz sagrada. Tarea difícil pues aunque los detalles fueran correctos y suponiendo que dieran con el lugar donde los romanos o hebreos hubiesen guardado la cruz, era de suponer que encontrarían más cruces, así que una vez estuvieron en Jerusalen y hallaron el lugar una difícil elección se les impuso ¿Cual de aquellas cruces halladas en el templo era la auténtica?. ¡Era necesario un milagro!,  una señal divina que les sacase de la duda y les hiciera concluir con éxito su misión para poder transportarla a Europa y convercer al mundo y a los ateos. Y la señal llegó...  y convirtió a una madre de emperadores en Santa para la Iglesia de Pedro.

De emperatriz a Santa...por la cruz...

    Una noche agitada la vivida por Santa Elena. Un sueño plagado de signos cristianos y un centro sagrado...la cruz. Santa Elena vió a los emisarios cristianos frente a tres cruces, incapaces de distinguir aquellos ensangrentados y añejos maderos, todos de la misma época y colocados unos con otros. Pero la madre de Contastino durante su visión vió entrar una paloma blanca por una de las ventanas del recinto, ésta se posó en uno de los tres maderos y la elección quedó patente. Esa era la auténtica cruz. Hecho curioso podríamos extractar del onírico momento, el porque se encontrarón tres cruces y no más o ella sola. Tal vez por lo mágico del número sagrado, el numero trinitario. No menos simbólico queda el efecto de la paloma la verdadera portadora de la verdad, ella sabe la autenticidad de las cosas. Una paloma que podría ser tomada como el propio Espíritu Santo que ya se había mostrado en dicha forma animal en otras ocasiones. Una paloma que no olvidemos tiene mucho más misterio místico, que supera su significado meramente cristiano. Este ave migratoria es también el símbolo que representa a Venus, diosa representativa de la justicia, pero también de la naturaleza y la brotación de vida. Sólo este ave podría elegir algo con lo que emparentaba en simbología el madero, que a pesar de ser una imagen de Tanatos porque había sido utilizado para el fin de dar muerte, se había convertido, en un caso escepcional en Venus, en vida. Sucedió (dicen) un tres de mayo, y desde ese día Elena fue venerada como elegida primero y santa después por los cristianos. Su celebración en el martiriario cristiano no podía ser otra que los tres de Mayo y su ritual festivo quedaría siempre emparentado en el recuerdo de los creyentes con la imagen de la cruz, y la alegría del hallazgo y su símbolo de explosion de vida.

¿QUE OCURRIÓ CON LA CRUZ ENCONTRADA EN NAZARET?

    Casi dos milenios después se nos hace imposible seguir el rastro del madero, entre otras cosas por que la primera duda surge ya en la veracidad de la leyenda de que fuera hallado, y de ser cierta nunca se sabría si era el auténtico o se trataba de uno de los miles utilizados en las crucifixiones romanas.

    Y luego llegan otros factores que hacen diferir opiniones de expertos:

- A partir del momento del hallazgo, el madero (o gran parte de él, recordemos que era una cruz con tres siglos a cuestas, una antigüalla)  fue astillado y su madera , presumiblemente con base de olivo, desmembrada y enviada a los diferentes rincones de la Tierra. En la baja Edad Media muchos eran los pueblos que afirmaban poseer un trozo de la cruz, al que por supuesto se le atribuían propiedades milagrosas. Para colmo las astillas fueron minusculizadas aún más hasta un sinfín de divisiones que pasaron a ser reliquias, cuyos poseedores terminaron por ser las familias más importantes de las comarcas europeas. Llegados a un punto, todo el mundo afirmaba poseer en reliquia un trozo de la cruz de Jesús. Y en realidad, de ser cierto, si fueran las astillas anexionadas de nuevo, no sólo podría reconstruirse una cruz sino que, sería la cruz de dimensiones más grandes jamás conocida, y no toda fabricada de olivo romano, también de alcornoque gallego, cerezo catalán, etc. Algo parecido a las reliquias del Apostol Santiago, que de ser contrapuestas, descubriríamos que pertenecen a un ser de más de cien manos, miles de dedos, etc.lo que sugiere que o bien existieron mas de un cadáver en la formación de las reliquias, o Santiago era un ser monstruoso.  Vamos a dar, por nuestros lógicos raciocinios humanos veracidad a la primera suposición.  Y un perdón a los que cometieron el fraude, seguramente lo hacían por desconocimiento o por algún fin económico o religioso. Sin hechar cuentas de que cuando los humanos, milenios después nos plantearamos la autenticidad de las cosas hallaríamos no sólo nuestra confusión sino lo pobre de los espíritus de la época, cuya fe no movía montañas, pero las fabricaba, a veces...

    No todo sería falso si hechamos un vistazo a crónicas de la época donde encontramos no sólo menciones a la comisión llegada a Jerusalen en busca del madero, sino los nombres de quienes la formaban y de los que además se engendraron mitos como el Santo Grial, la Sábana Santa, El Santo Sepulcro, etc....que han perdurado, más que por veraz, por necesidad de creyentes en los folklores de nuestras villas.

    Para encontrar el cimiento de la leyenda no encontramos más base que las mencionadas por la propia Iglesia Catolica. Apareciendo la misma, por ejemplo en los Martiriarios destinados a uso eclesiástico. Allí se menciona el "Hallazgo de la Santa Cruz" relatado por el Abad Fermin Izurriga Lorca, uno de los primeros teólogos e historiadores que reconoce como tal la Iglesia romana, y que con la sencillez de la época y el instito de querer resaltar el hallazgo por su versión milagrosa quizá, fundió un tanto de creyente en el decorado de la historia, lo que no resta interés al descubrimiento (Año Cristiano, tomo segundo Página 260).

LAS CRUCES Y SU MITO INICIÁTICO

FESTIVIDAD ENCUBIERTA.

    Pese a lo que muchos piensen la cruz no la idearon los romanos, para las crucifixiones, ni mucho menos la construyeron para ejecutar únicamente. Si preguntaramos a cualquier historiador nos diría que: para tal fin los romanos elegían otras formas, incluso más cruentas y mucho más efectivas. En realidad las crucifixiones como ejecución estaban destinadas a las personas que habían perjurado de alguna forma contra la creencia o los mandatos establecidos. Se trataba de un castigo ejemplar para hacer pensar a los observadores y una ejecución simbólica para los crucificados, con el fin de que recapacitaran y se arrepintieran antes de su muerte de sus actos. Una muerte lenta y dolorosa, que se podía prolongar hasta varios días. Y al mismo tiempo cada ejecución era un altar elevado a los dioses romanos.

     Su forma de cuatro extremos, imitaba los puntos cardinales, pero también el Alfa y el Omega (principio y fin de las cosas), el inicio y el fin, los extremos de las cosas, etc. Por este motivo la cruz era la representación de algo que podríamos decir era un universo, una dimensión, la que lo contiene todo, los dioses, las fuerzas del poder tenían acceso a ese símbolo abierto, cuyo cruce central hacía de epicentro, tanto para la salida de las culpas como para la recepción de ese poder. Era en ese punto donde se colocaba al reo.

    La cruz era también un símbolo de Tanatos, el dios-muerte, que acercaba las almas al otro lado, una puerta dimensional para los difuntos.

    Pero si eso significaba para los romanos, que las utilizaban en los cruceros de sus templos ya por esta razón antes de hacerlo en ejecuciones, no les era desde luego originaria, antes que ellos los griegos y otras culturas habían hecho uso similar de la forma cruz y no siempre para hablarnos de Tanatos. Aunque si como puerta dimensional, tanto de entrada como salida.

    Además la cruz encerraba más simbología hermética inmemoriable....:

lo masculino y lo femenino se unían en su eje central, como la representación de los cuatro elementos representado pos los cuatro extremos, esa unión central venía a dibujar la creación, la materia, el mundo natural y lo físico y todo el universo venía a concentrarse en el eje,  la tierra, es decir la vida. Una vida siempre en evolución y movimiento. Prueba de ello es la esvástica cuyos brazos giran, y que aunque muchos lo desearan no se inventó para abanderar ideas nazis. Cuando ésta surgió, en el telón de nuestros humanos principio, los nazis no tenían ni siquiera ideas, al menos no sapiens-sapiens, si alguna vez las tuvieron.

    Una cruz girando al observarla dibuja un círculo y éste representa la perfección, la continuidad y el movimiento. Un círculo que es lo que se alcanza a ver de una esfera completa, que simboliza el todo y que gira siempre en el eje mismo que tenía la cruz.          Cualquier cosa colocada en ese centro sería el centro del universo...Jesus lo fue... cuando decidieron erigirlo centro de esa esfera, universo, él no abrió, la puerta a Tanatos, como habían hecho los otros ejecutados. El abrió la puerta más antigua, la de la creación del universo. Llevando el núcleo hasta dios, y al mismo tiempo abriendo esa dimensión para que ese dios entrara a la inversa.

    Tal vez los primeros cristianos no conocían toda esta simbología o tal vez si......tenemos en cuenta que muchos de ellos tenían acceso a conocimientos herméticos...que los esenios, entre otros, pudieron verter sobre ese cristianismo inicial. (según los rollos del Mar Muerto). Por eso el símbolo de la pasion de Cristo, no fue un cierre para la creencia en él, sino una obertura a la posibilidad de su resurrección en otro lado de nuestra dimensión junto a su padre.

    Cosa en la que no debieron pensar los romanos de la época que aferrados en su politeísmo, perdían parte del sentido de la creación en el mundo de lo físico, sus dioses incluso lo eran.

    Los templarios, sucesores de los primeros cristianos en sus conocimientos herméticos, debían atribuir a esta cruz unos poderes únicos. Puesto que si realmente era una puerta dimensional auténtica, era la única cosa física capaz de interconectarnos con dios. Encontrarla a ella era encontrarle a él.

LAS PRIMERAS CRUCES DE MAYO : CRISTIANOS, ESOTÉRICOS Y PAGANOS

    Quizás por los motivos expuestos líneas arriba, no es de extrañar que la adjudicación de esta fiesta en honor a la cruz fuera bien aceptada por tres sectores muy distintos de las sociedades de la época.

- Por los herederos de los ritos paganos de los primeros pobladores de la península,

el hecho de celebrar la vida, en el mes del solsticio de primavera, y hacerlo con un símbolo que representaba los cuatro elementos contenidos en la creación, era algo que ellos ya venían haciendo desde tiempos inmemoriales, fue cuestión de aceptar  únicamente unas fechas concretas para cerebrarlos, adaptarse al calendario impuesto por la iglesia cristiana. Ofrendas florales al símbolo reuniones de jubilo y danza a la vida. Todo seguía casi igual. En el mes de Mitra la gran madre. Y no tenían que ocultarse para celebrarlo.

- Los  Cristianos aceptaron con alegria el mes de Mayo, mes de la vida, mes dedicado a la Madre de Jesús, Mitra pasó a llamarse María, para incluir el pasticular festejo dedicado a la cruz. Para los cristianos, símbolo de conversión del hombre, del Sacrificio de Jesús para el perdón de los pecados y por lo tanto del comienzo de sus nuevas vidas. Una creación de perdón representada en la naturaleza, en la procreación... la continuidad...las ofrendas florales a los pies de la cruz ya no era pagano ni perseguido era cristiano y un deber el proclamar la felicidad del sacrificio.

Y la gran victoria de la fe cristiana sobre otros cultos (sig)

- Los esotéricos aunaban en sus conocimiento los antiguos saberes de los paganos y lo enriquecían con el sacrificio de cristo.....

    Llegados a un punto las motivaciones de cada grupo terminaron por fundirse llegando incluso a enriquecerse, al menos la celebración, que continuó año tras año y con el pasar de los siglos. Lo único que quedó olvidado por influencia de la historia, conquistas y persecuciones fueron los verdaderos motivos que iniciaron los festejos.

Quedando todo lo importante de su contenido esotérico encerrado en la propia alegría de la gente, por tener algo que celebrar, una excusa para danzar, beber y disfrutar de la primavera, que quedó como verdadero motivo de ese día.

Celebración de las cruces

    Relegadas a sectores sureños de la península las cruces perduran a pesar de los cambios que ha vivido su modo de commemorarse.

    En un principio el hecho del sueño de Santa Elena y que éste fuera en el mes de María bastó para el inicio de una costumbre, en las ciudades se erguían cruces, hermosamente adornadas con motivos florales. Cruces que terminaban por unirse a las aparecidas en andas durante las procesiones de Semana Santa, junto a ellas unos altares llenos de ofrendas florales y recuerdos a la Virgen. En estos lugares se rezaba el rosario y luego se procedía a la fiesta, donde sonaba la música, y corría el vino.

En los pueblos la cerebración, aunque era también de uso abierto, además tenía una formas más privada y separatista. Por un lado se montaba la cruz floral donde se celebraba el festejo y por otro en casa de una persona "piadosa" se montaba un altar con la imagenería del lugar y allí se reunían las personas a orar. Una reunión por norma presidida por un crucifijo o sagrado corazón.

    En la actualidad la festividad de las cruces de mayo siguen vigentes. Se celebra con la instalación en las calles más importantes de las localidades de unas cruces hechas con flores o decoradas con ellas. Y los distintos barrios compiten para que la suya sea la más hermosa y vistosa. Por las tardes a partir del 3 de mayo se celebra allí fiesta, corriendo vino y música. Mantones de manila han suplantado a los recuerdos esotéricos. Las sevillanas coreadas por el público nada tienen que ver con los cánticos iniciáticos de hace unos milenios. Pero desde luego hoy igual que siempre la cruz sigue siendo sobre todo en estos días y en Andalucía.....un escaparate rebosante de nuestras de vida.

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