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El
Festival Intercéltico fundado en 1971 representa la mayor asamblea anual de
todos los creadores procedentes de los países célticos. Cada año, 4500
personas procedentes de Escocia, Irlanda, País de Gales, Isla de Man, País de
Cornualles, Asturias, Galicia, Bretaña y también del mundo entero se
encuentran en el puerto bretón de Lorient durante el mes de agosto. Se trata de
un gigantesco desfile en el que figuran los países célticos con sus raíces
ancestrales y asimismo desbordantes de vida hacia el futuro. Músicos
(tradicionales, clásicos, folclóricos, de jazz o rock), cantantes, bailarines,
pintores, escultores, escritores, cineastas, conferenciantes... aparecen en los
escenarios, en la calles o bajo carpas en 260 representaciones a las que asisten
más de 400.000 espectadores.
¡Escaparate,
motor, lugar de intercambios! El Festival Intercéltico siempre ha ocupado un
lugar estratégico en un momento en el que las culturas minoritarias dentro de
los países celtas podía bascular para convertirse solo en una fuente de
intereses creados para los etnólogos, o una fuente desesperada para los últimos
militantes de causas olvidadas.
Durante
veintisiete años entraron las culturas celtas dentro del mundo del modernismo
sin por eso perder el "alma". Se tenía que ser muy ignorante o estar
muy convencido para lanzarse a una aventura tal mientras era de buen gusto
pensar que la felicidad y la riqueza cultural provenían de la uniformidad y no
de la diversidad.
Entonces
se puede llegar a ser pertinaz algunas veces al atrancarse las lógicas que
parecen racionales. Es la fuerza de los pequeños.
Los
festivales, principalmente los "grandes", quedan a la descubierta de
talentos (catalizadores de creación) y lugares privilegiados de encuentros
pero, aparte, también son partícipes potenciales de la economía.
Además
del militantismo cultural, del trabajo, de la creatividad, los festivales también
son colaboradores económicos importantes. A primera vista se puede preguntar
hasta dónde llega una cultura de acontecimientos y lo que puede costar. Nos
preguntamos un poco sobre su rendimiento y el que podría ser.
El
Festival Intercéltico de Lorient ha forjado talentos creando un auténtico
mercado cultural. También ha contribuido a instaurar más industrias del espectáculo
donde se encuentran actividades de nivel cultural. La dinámica de los grandes
festivales ilumina todo el año. La cantidad de artistas, trovadores, pequeñas
empresas, empleados en la industria del disco y del libro, se han multiplicado
en la Bretaña. Todo este torrente no es imputable únicamente al Festival pero
tiene su parte de responsabilidad dentro de las creaciones de empleo, manteniéndose
siempre en primera línea.
Los
festivales llegan incluso fuera de sus ámbitos regionales o nacionales
utilizando su poder de comunicación más allá de las fronteras. Creando un
conjunto musical, el Festival Intercéltico colocó en 1996 a Bretaña en los
festivales de Dallas, Louisiana, Houston, Tokyo, Shanghai, Sydney y Brisbane
Decenas de miles de espectadores descubrieron entonces lo que pasaba en este
trocito del mundo a través de la música gracias al Festival Intercéltico de
Lorient. En Bretaña la cultura es realmente proveedora de futuro.
Creación:
1971
Desarrollo:
anual; del primer viernes al segundo domingo de agosto.
Lugar:
Lorient (Bretaña) doce sitios para espectáculos en la ciudad.
Concepto:
citas entre los países célticos de expresión contemporánea.
Participantes:
4500 músicos, cantantes, bailarines, artistas plásticos,
universitarios, cineastas, procedentes de Escocia, Irlanda, País de Gales,
Cornualles, Isla de Man, Galicia, Asturias, Bretaña, Estados Unidos, Canadá,
Australia, etcétera.
Asistencia:
400.000 espectadores.
Duración:
10 días.
Organización:
Manifestación internacional. Delegados de todos los países incluidos
(400 personas participan en su desarrollo). La administración de todas las
actividades se realiza en directo. (Transporte de 4.500 personas, 50.000
comidas, 12.000 alojamientos, comunicación internacional, búsqueda de
auxiliares, de nuevos talentos, dirección artística, creación de espectáculos).
Presupuesto:
22 millones de francos + intercambios de servicios.
Rendimiento:
73%
Francia
es un país donde se difunden gran cantidad de géneros bien situados: clásico,
barroco, lírico, jazz, cine, etcétera. En este entorno encontramos un concepto
del Festival Intercéltico único, abierto, internacional: "lugar de
encuentro entre todas las expresiones contemporáneas de los países célticos".
En el Festival Intercéltico se toca toda clase de música descendiente de los
países célticos, cantos milenarios del folk, rock, jazz, pasando por diversas
obras sinfónicas dentro de un acercamiento creativo muy prolífico. A la música
se une el cine, las artes plásticas, el baile, la historia, la literatura, la
trova, etcétera. Escaparate, lugar de intercambios, el Festival Intercéltico
de Lorient es también un espléndido motor de creaciones inculcado dentro de un
entorno donde la riqueza de sus creaciones más vivas le dan muchísimo brillo.
LOS CELTAS, PARTE DEL MEMORIÓN EN EUROPA
Los
libros de historia comparaban a la gente céltica con unos buenos bárbaros
aplastados por las legiones romanas. La realidad es muy diferente. Primeramente,
se trata del pueblo más poderoso de Europa, pueblo cuyas tierras se situaban
desde el Mar Negro hasta Irlanda. Precursores del arte no figurativo, los célticos
fueron los primeros en trabajar el hierro mientras que los griegos y los romanos
utilizaban todavía el bronce. También pusieron al día todas las herramientas
de base aún empleadas en nuestra mecanización. Hoy día, millares de nuestros
ríos valles y ciudades han guardado los nombres célticos, empezando por
"París" cuando los romanos querían darle el nombre de "Lutecia".
Tristán e Isolda como el rey Arturo, Merlín, los Caballeros de la Mesa Redonda
pertenecen siempre al imaginario cultural de una gran parte del mundo. "Halloween"
considerado como el año nuevo céltico hace que hoy día estos inventivos
antepasados llenos de coraje, algunas veces tramposos y, según lo que se dice,
"desaparecidos del mapa" vuelvan a resurgir en nuestra memoria.
Los
encontramos en los últimos espacios intactos después de las invasiones romanas
y germánicas mientras que los francos, anglos y sajones ocupaban el oeste de
Europa. Poco a poco desaparecieron las poblaciones celtas. En cambio, algunas de
estas, situadas en los promontorios del oeste, resistieron hasta forjar unos países
independientes durante siglos. Rechazada por los anglos y los sajones, una parte
de la población de Gran Bretaña cruzó el mar a fin de reedificar una
"Pequeña Bretaña" en la costa armoricana. Con el Festival Intercéltico,
cada año los bretones convidan a sus primos hermanos fundadores de Escocia,
Irlanda, País de Gales, Isla de Man, Cornualles, Asturias y Galicia.
LAS DIFERENCIAS DE CADA UNO HACEN LA RIQUEZA DE TODOS
Las
culturas célticas no son expresiones encerradas en ellas mismas y destinadas a
un círculo cerrado. Estas expresiones abiertas simplemente sacan sus fuerzas de
las creaciones resultantes de una larga evolución afinada a lo largo del
tiempo. Mientras que la mayoría de las regiones francesas estaban destinadas a
cambiar sus tradiciones por una modernidad nacional, los bretones, viajantes y
siempre alertas, no cayeron en la trampa. Mientras que en casi todas partes se
uniformaban las culturas, los bretones pensaban que la riqueza cultural no se
encontraba dentro de la uniformidad sino dentro de una red de diversidad. El
Festival Intercéltico es, cada año más, un testimonio de vida y salud, una
gran fiesta donde cada uno se siente a gusto.
El
Festival Intercéltico de Lorient no solo es original sino el más importante de
Europa. Su principal concepto donde se mezclan culturas regionales y también
redes internacionales tiene dificultades para beneficiarse de las estructuras
subvencionales: para vivir y crecer, el Festival de Lorient convoca a cientos de
voluntarios. Vemos aquí cómo se ha desarrollado una fuerte armadura
internacional en el seno de una organización. Cada año los estudiantes se
apresuran a fin de tomar parte en esta aventura única que desafía la "lógica".
Estos estudiantes forman grupos y diez o quince años más tarde (después de
haber llegado a puestos de trabajo como ejecutivos, universitarios, médicos,
etcétera) vuelven a unirse para tomar nuevos puestos de responsabilidad
conociendo ya las lógicas y los engranajes del Festival. Esta dimensión
decididamente humana se aplica al mundo de los técnicos de sonido, de iluminación
y de montaje formando un buen equipo profesional en el Festival. En Lorient se
pretende ser cortés con cualquiera en un ambiente donde el estrés , los gritos
y los nervios se ponen a prueba.
Durante
el periodo de independencia en Europa, la marina bretona fue siempre la primera.
Los marineros bretones siempre han recorrido todos los mares del globo. No hay
un solo puerto, un solo país sin asociaciones bretonas. En el siglo XVIII, más
al norte, cuando expulsaron a los últimos clanes escoceses de las montañas, éstos
emigraron en gran número a América del Norte, y después a Nueva Zelanda y
Australia. Formaron comunidades de supervivencia y después se organizaron.
Rechazados por el hambre, los irlandeses se les unen a mediados del siglo XIX.
Siguen los galeses, y llegan hasta la Patagonia, donde todavía se escucha el
galés mientras se podía escuchar el gaélico en Nueva Escocia. Al mismo
tiempo, ellos también empujados por el hambre y la miseria, los gallegos y los
asturianos emigraron hasta América del Sur. Miles de sus descendientes tocan
todavía la gaita en Argentina, Uruguay, México y Cuba.
A
principio de los noventa, el Festival Intercéltico de Lorient comenzó un
trabajo informativo destinado a los "medias" nacionales. Estos no habían
entendido la importancia que representaba para la Bretaña reintegrar su propia
cultura. Entonces el Festival Intercéltico decidió, con la ayuda de una
conferencia de prensa, destacar con la innovación de una primera fiesta del
santo Patrick en París. En los pub, "lugares festivos", se citaban
los irlandeses residentes en Francia. En 1993, con la convicción del origen
bretón del santo patrón irlandés, fue organizada por el Festival Intercéltico
su celebración en el barrio de las Halles de París. Participaron la Bagad de
"Lann Bihoué", la "Paris & District Pipe Band"
(dirigida por un irlandés) y varios grupos de música tradicional irlandesa. El
éxito fue tal que se tuvo que dar
otra conferencia de prensa. Las fiestas siguientes se instauraron en el barrio
de las "Halles" con conferencias en el Auditorium y en el Centro
Pompidou en París. En los años siguientes, las fiestas de San Patrick se
celebraron en la "Villete", en el "Circo de Invierno" y en
el "Zenith". Estas tomaron proporciones en toda Francia no como una
fiesta nacional sino como una fiesta internacional donde reinaba la convivencia,
la libertad y el arte de vivir.
LAS REDES INTERNACIONALES DEL FESTIVAL INTERCÉLTICO DE LORIENT
Los
escoceses, irlandeses, gallegos y asturianos tenían muy pocos contactos antes
de la creación del Festival Intercéltico. La mayoría de ellos ignoraba dónde
se situaba la Bretaña. Poco a poco se crearon unos lazos y florecieron
amistades. Una nueva familia internacional había nacido dentro del Festival
Intercéltico. Ahora todos tienen esa sensación de fraternidad en la que reina
un ambiente familiar en la ciudad, con unas jarras de cerveza y música de
gaita.
Al
otro lado de los océanos, colectivos de inmigrantes han conservado sus propias
músicas. Decenas de millares de músicos tocan la gaita, la uilleann pipe y el
arpa céltica. La fiesta de San Patrick reúne a millones de irlandeses desde
Nueva York hasta Sydney. Existen ya cientos de festivales célticos en América
del Norte, Australia, Tokyo y Buenos Aires.
Después
de los intercambios de redes en la Europa del oeste, el Festival Intercéltico
decidió ser el punto de encuentro primordial para esas comunidades célticas
repartidas en varios puntos del mundo. Dentro de estas culturas paralelas, por
fin el Festival Intercéltico de Lorient es un punto de referencia primordial y,
cada año, un punto de encuentro ineludible.
LOS HECHOS INTERNACIONALES DEL FESTIVAL INTERCÉLTICO DE LORIENT
Cada año, los responsables de los principales festivales célticos del mundo son recibidos (por motivos de trabajo o de visita) por el Festival Intercéltico de Lorient. En efecto, esto ayuda a la creación de nuevos festivales. A fin de crear nuevos enlaces, se imponen competiciones donde se dan cita a los mejores músicos de gaita de Estados Unidos, Canadá y Australia. Los ganadores están invitados a la ciudad de Lorient con el fin de enfrentarse a los mejores músicos de Escocia, Irlanda y Bretaña. Las mismas competiciones se organizan para los asturianos y los gallegos en México, Buenos Aires y Cuba.
Hirio,
conjunto musical, creado únicamente por el Festival Intercéltico de Lorient da
la vuelta al mundo para representar a la Bretaña en los festivales de todos los
continentes. Embajador de la música bretona, este conjunto accede en cada viaje
a los "media" de todas las capitales.
Durante
mucho tiempo el Festival Intercéltico de Lorient ha luchado para que las
culturas minoritarias, con patrimonio comunitario, puedan vivir con más armonía
junto a culturas más abiertas a la audiencia. El Festival Intercéltico ha
llegado a fortalecer la personalidad bretona procurando más motivaciones a
talentos, apoyando a creadores obligados hasta ahora a buscar su suerte en París,
creando nuevos mercados culturales... Tomando confianza en sí misma, la Bretaña
es ya la región más concienciada culturalmente así como a nivel de edición
de discos y libros. Los industriales que aún tenían el complejo de "Becassine"
han entendido muy bien cómo la identidad cultural es el mejor comodín de una
imagen de fuerte impacto. Ahora, también las redes internacionales creadas por
el Festival están muy solicitadas por el mundo económico.
Las
músicas celtas se presentan como un fenómeno. En Europa forman unos focos de
identidad dentro de un paisaje cultural moldeado en gran parte por el impacto
planetario. En el siglo XIX y mediados del XX, las músicas celtas han acompañado
a la caída de los idiomas minoritarios prohibidos por los gobiernos centrales
responsables de cambios profundos bien conocidos en los ambientes rurales. A
pesar de los movimientos en las poblaciones, nunca hubo rotura en la enseñanza
de la música y en la tradición oral. Llegados a Londres, París, Canadá y
Nueva Zelanda, los músicos continuaron sus prácticas. La Bretaña se vació
entre las dos guerras. Los campesinos abandonaron las tierras y los músicos
tradicionales no encontraron empleo. En las ciudades existió el peligro de
sustituir la expresión aguda y vivaz por la "folclorización". Sin
embargo las músicas fueron salvadas por un trabajo excepcional realizado por
los militantes culturales en escuelas, prácticas y clases. La cadena:
colecta-aprendizaje-creación-difusión nunca fue rota y decenas de miles de jóvenes
viven ahora con naturalidad unas músicas celtas contemporáneas muy adaptadas a
los cambios de sociedad sin perder su alma y sus raíces.
Los
principales lugares del Festival se encuentran a lo largo de un gran paseo desde
el puerto hasta el parque del Moustoir en el centro de la ciudad. A un lado del
mar, vemos el ancho Espacio de Kergroise
con sus 8.000 plazas. El Club K,
lugar de citas del mundo del negocio, se sitúa al otro lado del puerto. Un poco
más adelante, la Sala Carnot recibe
cada anochecer aficionados del Fest-noz. Al final del puerto deportivo se
encuentra el Palacio de Congresos,
corazón del Festival. Este abre el salón de las Artes y la sala de conciertos
(800 plazas), así como la parte administrativa del Festival. Detrás del
Palacio de Congresos, están colocadas tres carpas de 900 m2 cada una, las
cuales dan acceso al Cabaret con sus
espectáculos de medias tardes y sus noches temáticas. Dan acceso también al Espacio
Salón donde alterna el turismo, la trova, el disco, el libro... Un poco
apartada está la Iglesia de San Luís donde podemos cada noche gozar con cantos de
coros y conciertos de música sacra. Al final de los jardines está el Pub,
lugar de encuentros noctámbulos entre melómanos. Un millar de aficionados
escuchan los conciertos hasta las tres de la madrugada. Cada año, en la Galería
del Faouëdic, podemos contemplar la prestigiosa exposición del país
premiado del año. El Espacio Bisson
es un lugar de citas donde las asociaciones culturales dan vida a talleres,
concursos y conciertos. En la plaza del Ayuntamiento, frente al Pub, el Pueblo
Céltico acoge a miles de aficionados a la gastronomía bretona. Con sus
2.500 plazas, el Hall del Moustoir
ofrece grandes espectáculos mientras que en el Parque
del Moustoir se celebra el campeonato de las Bagadú, el campeonato
internacional de las Pipe Band, el Festival de bailes bretones y la participación
de 9.000 aficionados presentes en cada una de las cuatro "Noches Mágicas".
Este conjunto de 14 puntos cruciales en el Festival está animado por la
presencia de centenares de músicos en los bares, plazas y calles.
Aparte
de la importancia del programa (variable según los años) el Festival Intercéltico
de Lorient contiene una cierta cantidad de puntos de referencia muy conocidos
por los asiduos.
La
Gran Parada de las Naciones Celtas y el triunfo de los músicos son las grandes
citas inéditas en el Festival Intercéltico de Lorient. También se trata de
una muestra de dinamismo. Cuatro mil músicos, cantantes y bailarines desfilan
ante una multitud de gente por toda la ciudad durante más de tres horas.
Las
"Noches Mágicas" resplandecen a lo largo de cuatro noches en el
Parque del Moustoir, con sus 700 músicos y un descarado despliegue de tecnología,
luces, imágenes gigantescas y pirotecnia.
En
la Noche del Puerto de Pescadores se agrupan millares de curiosos, cerca de seis
escenarios con 40 conjuntos musicales en un ambiente festivo muy propio.
El
Parque de Moustoir también acoge el Festival de bailes bretones conducido por
un millar de bailarines ofreciendo un espectáculo muy colorido, mostrando la
riqueza y la diversidad del patrimonio bretón.
Desde
su creación, el Festival comienza con la “Cotriade” (mariscada) animada por
unos cantos marinero en el puerto de puerto de Lorient y donde se puede
disfrutar de la gastronomía del mar.
Rivalizar
en las competiciones es tradicional en Bretaña. En la ciudad de Brest ya se
reunían los músicos en el siglo XIX para competir. En los países célticos
este estado de ánimo fue esencial para la evolución de las expresiones
musicales. Cerca de 3000 músicos se presentan cada año a diversos concursos
puntuales en el Festival Intercéltico. El Festival nació en el año 1971 después
de una competición entre las bagadú con setenta conjuntos finalistas. Desde
entonces, el Festival organiza cada año el Trofeo Macallan para solistas de
gaita escocesa, el campeonato internacional de Pipe Bands, el concurso de
conjuntos de batería, el trofeo Matelin An Dall para músicos tradicionales, el
podio de las “descubiertas”, el trofeo Dorig le Voyer para conjuntos de
bombarda, el concurso de “veuze” (gaita específica en el país de Nantes),
el “Rojo de Breca” para los gaiteros del país de Nantes.
LAS CREACIONES Y LA APERTURA MUSICAL
Contra
el miedo y la preocupación de una apertura musical, el Festival creó obras
concertantes, cantatas, creaciones donde se intercambian el rock, el jazz y las
músicas tradicionales. En la parte creativa, los más destacables son: "La
Sinfonía Céltica" de Alan STIVELL; "The Brendan Voyage" y
"The Pilgrim" de Shaun DAVEY; "L'année des Français" y
"Tristan et Isolde" de Paddy MOLONEY; "Le Peuple de la Nuit",
de James MOREAU, inspirado en un ensayo de Pierre Jakez HELIAS; "Anne des
Iles" de Hervé CAVALIER; "Celtic Procession" de Jaques PELLEN;
"Bagadapack" y "Celtophonie" de Marc STECKAR; "L'Epopée
Celtique" de Eddie McGUIRE; "Les Caprices de Morgane" de Antoine
HERVÉ.
LAS TERMINACIONES DEL ARTE CONTEMPORÁNEO
"Euro
Celtic Art" representa un nuevo concepto, la creación de un espacio más
dinámico, libre y espacioso, totalmente abierto al arte contemporáneo, desde
el nuevo realismo hasta el minimalismo, desde el arte puro hasta las expresiones
más vanguardistas. Todos estos trabajos hacen de nuestra época una de las más
intensas de la historia del Arte.
"Euro
Celtic Art" es un punto de unión entre los artistas de los países célticos,
un punto de unión entre las civilizaciones europeas. Estas se enriquecen dentro
de sus diferencias mutuas. Quedan muchísimos aspectos en el dominio del arte y
no hay nada más considerable que la pureza del corazón, del espíritu, de la
calidad de la pasión, en fin, todo lo que lleva a contribuir a la riqueza.
Tenemos
que continuar para darle al arte de nuestro tiempo el título de "Arte
expresivo".
Este
salón aparece como una manifestación poderosa y de mucha utilidad. Ninguno de
los objetivos actuales queda olvidado.
En
la "Galería del Faouëdic", cada año el país honorífico del
Festival ofrece una exposición, reflejo de Arte contemporáneo en pintura,
escultura o instalaciones.
ENCUENTROS ENTRE LAS LITERATURAS CÉLTICAS
Desde
finales de los sesenta podemos asistir a una auténtica explosión de
creatividad, no solo en el dominio de la literatura romántica clásica sino
también en sus estilos anexos: ciencia ficción, dibujos animados, inspirando
películas y juegos de vídeo... El singular fenómeno del "Heroic Fantasy"
es muy revelador. Este movimiento nacido en Estados Unidos gracias a las obras
de Tolkien ha experimentado un gran desarrollo en autores de todo el mundo,
principalmente en Bretaña, Irlanda, Escocia y Estados Unidos. Este fenómeno ha
reactivado ciertos imaginarios célticos. Es por eso que conoció un éxito a
nivel mundial "Les Dames d'Avalon" de Marion Zimmer Bradley.
Irlanda
nos ofreció sus premio nobel pero también a John McGahern, Jennifer Johnson y
Julia O'Faolain además de Joseph O'Connor y Patrick McCabe. "Trainspotting"
de Irvine Welsh se considera como un libro culto, oscuro, entusiástico,
saliendo ya de las fronteras escocesas. James Kilman acaba de ser premiado con
el "Book Prize" por una obra escrita en la jerga de Glasgow. Los
nuevos cineastas se inspiran en esta obra.
En
estos dominios, la literatura bretona parecía más encerrada entre dos mundos:
entre los aficionados al idioma bretón y los demás para el idioma francés,
unos escritores editando en Bretaña y otros editando en París. Para concluir
el separatismo entre la Bretaña y el resto del país.
El
propósito del Festival al crear una gran manifestación acerca del libro se
confirma tanto por una búsqueda de la apertura como por la creación de una
gran lugar de encuentros para los autores de estas nuevas literaturas.
Por
medio de la Sociedad Eromi, el Festival sigue su difusión internacional con la
distribución de libros, CD y películas para televisión. La sociedad de
producción Eromi ofrece cada año unos equipos de rodaje que captan las
principales manifestaciones del Festival, la televisión dispone de documentos
realizados por el "Rush". Estas captaciones son sobre todo el
instrumento de producciones. Durante el espacio de un año, el Festival Intercéltico
emite hasta 25 horas a la televisión mundial a través de emisoras que compran
estas producciones. Los CD producidos por el Festival son editados por Virgin
France y por las sociedades bretonas: Keltia Music y Diffusion Breizh. Estas últimas
negocian también con las obras publicadas en el Festival.
La
migración anual de hombres y mujeres procedentes de varios horizontes y de un
medio ambiente social variado, hace de Lorient un pozo de competencias e
intereses siempre complementarios. De estos intercambios espontáneos ha nacido
la idea de un testimonio, materializado gracias a la fraternidad céltica donde
se unen los aspectos económicos y culturales. La tarjeta K es a partir de ahora
el símbolo de pertenencia a un club de empresarios convincentes y creativos,
estimuladores de ideas procedentes de todas las naciones celtas. Al mismo tiempo
escaparate y entrevista para los PMI y PME, el Club del Festival presenta una
estructura propia para dar vida al tejido económico de las diversas regiones
del arco atlántico con una gran dimensión humana. Los países célticos han
conocido momentos de gloria pero también momentos difíciles. Cada uno ha
practicado sus propias soluciones, ha desarrollado sus estrategias económicas y
ha forjado su carácter. El coraje en la adversidad, el objeto del éxito
merecido y el trabajo bien hecho han favorecido un fuerte despegue económico en
estas regiones. El pasaporte K es el símbolo de una voluntad para reunir unas
competencias y mejorar el dinamismo económico y cultural.
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