|
|
||
|
VISITA A NUESTROS PATROCINADORES |
Una dura noche de tormenta y fuertes vientos precedió al extraño amanecer
que vivieron los vecinos de la aldea parroquial de
Cornanda, en el concello
coruñés de Brión (España)
el pasado 5 de Noviembrede
2000. Ese día descubrieron asomabrados, cerca de la ladera que llega a Busto
de Frades, un enorme agujero, con más de 25
metros de diámetro y varios de profundidad, para cuya formación una
tormenta no era suficiente explicación.
La
aldea de apenas una quincena de habitantes jamás había visto nada parecido
y eso que cuentan con un recuerdo folclórico muy arraigado. Es más,
desconocían incluso que a escasos diez kilómetros de distancia en un
terreno de la también coruñesa localidad de Outes
habían sucedido hace un lustro algo similar, incluso podríamos hablar que
el socavón de Brión es más
espectacular por su diámetro mayor...
Aunque
ninguno de los aldeanos había sido testigo presencial del fenómeno que
"pudo provocar" el orificio en la tierra arcillosa, movidos por la
curiosidad se personaron a observarlo con sus propios ojos. Y así vieron
como en la tierra aún húmeda por el temporal nocturno les esperaba un
misterio de gran "magnitud" y "difícil forma". Algo
había surcado por la ladera arrasando todo a su paso hasta provocar el
excavado final. El sendero resultante se puede apreciar cuesta abajo y
durante metros se encuentra los árboles y los helechos tumbados. Alrededor
de la vegetación ningún signo extraño, ningún rastro de quemadura o
arrastramiento de agua. En todo caso, circundando al socavón estaría la
tierra levantada y excavada por una "fuerza o cosa extraña".
El
hallazgo
Entre las primeras personas en observar el
inexplicable suceso encontramos a Exclavitud
Freire Freire. Ella es la encargada del trabajo en la finca donde se
encuentra el misterioso agujero
al que desde un primer momento llamó o fenómeno.
Exclavitud, mujer sencilla y acostumbrada a conocer las
particularidades de las tareas del campo y del poder del clima de A
Coruña, asevera que "eu
cousa coma ela non a vi na miña vida nin siquiera os máis vellos do lugar
recordan" (una
cosa como esa no la vi en mi vida, ni siquiera los más viejos del lugar
recuerdan). Sin embargo, al relatar cómo se sintió al subir la
mañana del día 5 de Noviembre
por la cuesta de tierra lo expresa con un: "e
ata tomei medo" (hasta
tuve/tomé miedo). Una
gran perforación se abrió frente a sus ojos e incrédula y temerosa no
pudo menos que exclamar: "¡Dios mío o que aquí hai!" (¡Dios mío lo que hay aquí!).
Otro
de los primeros en llegar al lugar y encontrarse con el "enigmático
agujero", que no ha querido dar a conocer sus nombre, dice que se
sorprendió tanto que salió corriendo despavorido en busca de otros vecinos
para contarles lo que había sucedido. Para con posterioridad, volver con
ellos a asegurarse de que fuera lo que fuera no era peligroso. María Barbazán Alfonsín asegura que ese día cerca de las dos de
la tarde se escuchó un ruido ensordecedor. La mujer comentado como habían
recibido la noticia los demás vecinos nos comentaba que la gente de Cornanda es muy trabajadora, pero también muy tradicional en cuanto
a fe y supersticiones. Tanto es así que cuenta que su propia madre, una
nonagenaria ya, al llegar al monte para contemplar en primera persona lo
sucedido: "non se lle ocurriu outra que poñerse a rezar, porque pensou que
iamos morrer todoos" (no
se le ocurrió otra que ponerse a rezar, porque pensaba que íbamos a morir
todos). Otros habitantes de la pequeña localidad ni siquiera han
querido aproximarse a las inmediaciones del lugar ni al socavón. ¡Bastante
tienen con haber visto la nube u oido el fuerte ruido!, ya tienen bastante
miedo...¿para qué quieren más?, se preguntan en su humilde lógica sus
convecinos.
Observaciones
extrañas
Antes de que los medios de comunicación,
los "expertos" ufólogos y los profesores de universidad
comenzaran a interesarse en lo acontecido en Brión,
los aldeanos hacían sus propias conjeturas y hablaban de lo sucedido.
En
principio las posturas eran enfrentadas: por un lado estaban los que no
habían visto nada y por lo tanto achacaban el fenómeno a la tormenta y por
otro lado estaban los que buscaban explicaciones más espectaculares.
Surgieron
varias teorías al respecto. Una defendía que una lengua de agua pudo haber
arrastrado la tierra. Pero, ¿qué fuerza de caida debía de tener esa
lluvía?, ¿habían influido los fuertes vientos que habían sido
registrados por los meteorólogos y que al parecer en aquella zona habían
pasado el centenar de kilómetros por hora. Aunque también nos puede
surguir otra interrogante, ¿por qué sólo apareció ese socavón y no
otros?.
"Se
aparecera un santo non viña tanta xente", dice uno de los
vecinos de Cornanda. Entre los curiosos y visitantes a la zona del "o fenómeno",
ya ha habido quién echando mano de la memoria ha dicho que "houbo
algo parecido en Devesa dos Vilares hai nove anos" (Hubo
algo parecido en Devesa dos Vilares hace 9 años). Devesa
dos Vilares está en las proximidades de la presa
Barrié de la Maza, a orillas
del Tambre. Aunque en la Universidad
de Santiago no tienen constancia alguna de este episodio, no descartan
que quien haya afirmado eso tenga razón, aunque el hecho no está
contrastado por ellos.
Tal
vez buscando explicaciones e influenciados por la imaginación se empezaron
a oir cosas como "bolas de fuego" o "nube blanca muy pesada y que se
encontraba por debajo del resto que formaban la tormenta"
para explicar lo que allí había podido pasar.
En la
entrevista con la trabajadora de la finca, Exclavitud
Freire Freire, al preguntarle qué podía haber provocado la
perforación, ella pensaba que tal vez "reventara
unha nube o caira toda xunta na terra"...¿partirse una
nube?, ¿era esa ruptura la que había provocado el tremendo ruido escuchado
por todos?, ¿qué encontró esa nube en ese bosque que le hizo descargar de
forma tan incontrolada?.
De
nuevo, encontramos la presencia de la nube en el testimonio de María Barbazán que
con la mayor tranquilidad del mundo comentaba que: "foi un fenómeno que, si cae na
aldea, aplástanos a todos". Otro vecino aseguraba que
desde su casa horas antes había observado una nube densa sobre el mismo
lugar donde había aparecido el socavón y entre los relámpagos, gracias a
su luz, observó (aunque dice que no le dió demasiada importancia) como era
una nube "extrañamente blanca" y no "gris" como el
resto de la tormenta. Además ésta parecía estar por debajo en altura y
moverse más despacio. "¡Si es que se movía!", señaló.
La
curiosa morfología del agujero
En el principio lo que más impacta de su
visión es tanto su tamaño como su extraña forma, 25
metros por 2 metros, y que no
dibujan un círculo perfecto, sino dos entrecruzados. Tal vez como días
después han intentado explicar los estudiosos las dos cabezas del orificio
excavado podrían responder, una a la fuerza erosionante y la otra a la
resistencia del terreno, donde ha ido además a parar la tierra expulsada.
El
tipo de tierra es arcillosa y húmeda, como en general suele encontrarse en
los bosques verdes gallegos, donde el corrimiento del terreno no es algo
desconocido. Geológicamente Brión
se divide en dos partes bastante diferenciadas: la alta y la baja, donde la
vegetación y la climatología, aunque similar, es variante sobre todo en
los tipos de cultivo. La aldea de Cornanda
es de tipo boscoso. De clima severo y húmedo es intempestivo y las lluvias
suelen formar parte habitual del paisaje. El frío lo comparten los poco
menos de 7.000 habitantes de esta
zona coruñesa de Brión,
distribuidos en media docena de parroquias diferentes.
La
morfología del cráter de todas recuerda mucho a las huellas que dejan en
la superficie terrestre los aerolitos que impactan a diario con el suelo
terrestre (un fenómeno que hace aumentar el peso diario de la Tierra un par de toneladas). Caen con gran velocidad de impacto.
Sin embargo, los rastros dejados por éstas son menores, porque la masa de
los bólidos de polvo cósmico suelen ser pequeña, salvo excepciones como
el que pudo provocar el desastre de la taiga siberiana de Tunguska en 1908 o la
desaparición de los dinosaurios.
En
todo caso, ¿podría ser un aerolito el causante del agujero de Brión?. Si revisamos la reciente actualidad aún vemos coleando
otro misterio climatológico que sigue sin explicación. Nos referimos a los
aerolitos de hielo, que no hace muchas fechas tuvieron de cabeza a los
integrantes del Centro Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC)
y a los medios de comunicación. Tal vez el frío y la lluvia pudo
hacer caer sobre Cornanda uno lo
suficientemente grande como para levantar dos metros de tierra, y una fuerza
tan descomunal capaz de esparcirlo como lluvia de arena en el exterior del
socavón. Si esta explicación una vez analizada y estudiada pudiera tener
visos de autenticidad explicaría el porqué no hay rastros químicos ni
físicos alrededor del pozo artificial. O tal vez si los hay, ¿alguién ha
analizado los restos de tierra?.
Opiniones
entre los investigadores y científicos
Conocido como el "o fenómeno",
grupos de curiosos, periodistas y científicos han ido hasta la parroquia de
Cornanda en un intento de
hacerse con la noticia los unos y de buscar explicación teóricamente los
otros.
Algunos
periodistas se limitaron a hacer su trabajo, es decir, a recopilar datos y
gracias a ellos el resto de país conocemos el suceso de Brión. Es el caso de Fernando
Franjo, redactor de El Correo
Gallego, que en todo momento nos brindó ayuda y conocimiento de los
hechos. Y gracias al cual supimos que los testigos habían hablado de una
"nube extraña", ya que
al indagar días después nosotros vimos que allí el fenómeno se había
convertido en algo menos accesible y sobre todo ya los vecinos no
contestaban con la misma docilidad hartos de ser molestados e incluso
influidos por presuntos ufólogos que llegaron allí afirmando que aquello
"era algo paranormal". Y los habitantes de Cornanda serán de
"pueblo", pero desde luego no tienen una pizca de tontos. Si
partimos de premisas tan claras como algunos de esos ufólogos, ¿para qué
hacer revistas como estas o investigaciones de estos temas?...mejor nos
vamos directamente a un monte a repartir nuestra sabiduría con algún que
otro acólito.
Menos
mal que también pudimos contrastar informaciones con investigadores como el
argentino afincado en Galicia, Carlos
G. Fernández y científicos serios como el catedrático de
Edafología (estudio del suelo)de la
Universidad de Santiago de
Compostela, Francisco Díaz-Fierros Viqueira y el director del Observatorio
Ramón María Aller, José Ángel
Docobo Durántez. A los que en algunos casos nos remitimos para pedirles
los análisis que se le habían realizando a la tierra del socavón,
encontrándonos sorprendidos conque no se había tomado, por diferentes
motivos, ningún tipo de muestra del terreno. Algo sin duda curioso, ya que
este proceso es habitual tanto en una investigación científica como en una
ufológica para hallar pruebas físicas de lo ocurrido.
El
servicio de meteorología adjunto al Consejo Superior de Investigaciones
Científicas
(CSIC) se dirigió el pasado 21
de Noviembre al alcalde de Brión, José Luis García, para solicitarle documentación sobre el
fenómeno hidrológico ocurrido en la parroquia de Cornanda.
Tendremos que esperar un tiempo antes del que CSIC se pronuncie con respecto a lo sucedido.
Estudiosos
que prefieren no aventurar conclusiones a la hora de buscar la causa que
originó el agujero. Según ellos la causa podría ser meteorológica y tal
vez guardan relación con otro hecho parecido localizado en Outes. De todas formas debemos esperar a análisis a posteriori de
laboratorio para intentar resolver el puzzle del socavón misterioso de Brión.
¿Además
de rastros físicos encontramos alteraciones químicas en la tierra del
lugar?, desde luego si los componentes de la tierra afectada y la de la no
afectada son idénticos debemos descartar meteoritos (generalmente con alto
contenido mineral) y podríamos inclinarnos más sobre la teoría del hielo,
el cual al deshacerse no dejaría rastro químico. Sin embargo, ¿tan
rápido se deshiela?. Debemos de pensar que entre el desarrollo del
fenómeno y el momento del descubrimiento sólo existen un par de horas y de
haberlo provocado un aerolito helado, éste debía de tener unas dimensiones
considerables. Por lo tanto, o bien se fraccionó totalmente durante el
impacto o quedó sepultado entre la tierra, lo que impidió su observación.
Algunas
personas quisieron ver rastros de altas temperaturas en la tierra,
quemaduras pero ni siquera en los arbustos y helechos arrasados se halló
prueba de calor, descartando las hipótesis fantásticas de burbujas de luz
que algunos vecinos decían haber "creido ver". O las teorías
más racionales que apostaban por la caida de un fastuoso rayo.
Pero
la teoría "racional" de la burbuja de aire en el suelo que pudo
haber sido tocada por una descarga de agua y viento, levantando así una
especie de explosión del terreno si podría ser un buen punto de partida
para las investigaciones.
Ante
un fenómeno como el que nos enfrentamos ninguna explicación deja de ser
por un lado descabellada, ninguna prueba física concluyente de más validez
a la ciencia que a la paraciencia. Y por otro lado racional, cualquier
teoría: nube, aerolito, clima, ovni...bien argumentada podría ser
sostenida con igual consistencia.
El
tiempo y el estudio darán los resultados oportunos. Aventurarse es lo mismo
que cometer el error de ir a investigar y simplemente recoger datos
visuales, menospreciando pruebas que pueden estar ahí esperando a ser
rescatadas. Por si acaso nuestras muestras están siendo ya analizadas, para
en el futuro compararlas con los resultados de los científicos de Compostela.
Basarse en los movimientos de la aguja de una brújula es correcto, pero no
suficiente si queremos recabar pruebas contundentes para ver si ha quedado
algun rastro anómalo en el terreno. Y mucho menos teniendo en cuenta que la
brújula nos informa de magnetización en la zona, pero no de si es reciente
o la hubo siempre por motivos telúricos de esos lugares.
El
fenómeno Brión seguirá
despertando el interés de muchos y dará que hablar, sobre todo rollos y
rollos de carrete fotográfico naceran fruto de este misterio. Y en todos se
verá lo mismo, el investigador de turno y el gran cráter bifurcado de
Brión, que se volverá mito entre los buscadores de enigmas. Entre los
cuales la imaginación y el afán de ver
en todo un segundo sentido, se especula con una última y atrevida
hipótesis la del nuevo armamento militar que estaría siendo puesto a
prueba en la actualidad. Un posible material bélico muy distinto al que
conocemos hasta ahora. Donde se habría llegado a crear una especie de hielo
capaz de ser molecularmente dirigido como misiles de tierra y que después
de impactar no dejarían huella de su presencia. De ser cierta esta teoría
se comprendería que los Gobiernos estarían planeando hacerse
inocuos e invisibles para el enemigo sin dejar de ser tan peligrosos
como siempre. Y que sería en todo caso la revancha de alguno de ellos por
haber tenido que firmar los tratados y compromisos que obligan a Occidente a deshacerse de material como las minas personales o parte
del arsenal militar.
Y es que el "extraño fenomeno" ya no sería un hecho
aislado. Otros impactos y socavones comienzan a configurarse como una nueva
vertiente de los misterios interiores de nuestras fronteras.
Antecedentes
del fenómeno: El impacto de Outes , Coruña.
Tanto el profesor Docobo
como el profesor Díaz-Fierros aludieron
, precisamente, al único precedente que conocían y que habían examinado
no sólo ellos, sino que había atraido la curiosidad de un importante
geólogo japonés Y.Honda. Nos
referimos al agujero hallado en Outes,
a siete kilometros en línea recta de este monte de Cornanda
. Un escalofriante agujero de más de veinticinco metros de diámetro por 1'5
de profundidad cercano a Cando de
Arriba.
El
científico nipón explicaba lo sucedido no cómo el resultado de un impacto
de algo sólido en la tierra, sino como el resultado de un deslizamiento.
Sus conclusiones fueron en
general que era un fenómeno repetitivo en la zona puesto que es un lugar
geológicamente propenso por el tipo de suelo. José
Ángel Docobo decía respecto a lo ocurrido en Cando
que: "En aquella ocasion se expusieran varias hipotesis
sobre la cicatriz, que fueron publicadas en un amplio trabajo en la revista
internacional Meteoritics & Planetary Science 33,57 (1998). Técnicamente
lo que ocurrió fue un Explosive Piping Failure, en otras palabras una
extrusión de forma explosiva del flujo hídrico subterraneo bajo sobrepresión
local y asociado a fuertes precipitaciones".
Sin
embargo aún aceptando estas explicaciones expertas ¿cómo explicaríamos
que pinos de veinte metros y enormes helechos quedaran arrasados a ambos
lados del curioso cráter y de su estela?.
A
este punto llegaron algunos investigadores y concluyeron que algo más
extraño que lo percibido a simple vista debía haber ocurrido allí...la
prueba, signos de que un reorientamiento molecular o magnetización que
parecían mostrar tanto la
tierra como los árboles dañados. Se dijo, aunque no se demostró, que
había indicios también de que lo que fuera hubiera impactado allí debía
de haber estado a elevadas temperaturas -suficientes para derretir la roca
del propio suelo-. ¿Un suelo arcilloso ?,de haber realmente soportado
elevadas temperaturas habría rastros de roca cocida y restos como los que
encontraríamos tras el trabajo de cocimiento del barro artesanal.
No
se encontraron estas muestras. Tampoco en este caso pues, fue un cráter
producido por el impacto de un meterorito y así lo confirmó en su día
desde el Observatorio Astronómico de
Santiago, el profesor checo Ceplecha.
Lo
curioso en el caso del cráter de
Oustes nos llega en este caso de la mano de los propios investigadores
de las hipótesis ovnis que hace seis años y sin que conocieran la
actualidad que después sobrevendría en nuestro planeta con los
hielos-volantes...hablaron de impactos de grandes masas de hielo.
¿Casualidad?.
Otros
socavones más desconocidos ...antecedentes al misterio de Brion y Oustes
También
al norte de España, pero en la
zona catalana del Empordà han
dado casos de hallazgos de pequeños cráteres, formados de la noche a la
mañana
tanto en laderas cómo en bosques, en ambos casos, tras haber oido
los vecinos fuertes ruidos y tronares extraños.
Debido
a qué sus dimensiones escasamente sobrepasaban los dos metros en los casos
de mayor envergadura, y que junto a ellos no se halló vestigio extraño
alguno. Estos casos quedaron silenciados y desconocidos, pero no por ello
dejan de estar ahí.
El
verde Vall de Núria sufrió uno
de estos fenómenos en dos ocasiones distintas: una en 1987
hacia Octubre y otra en 1991 a
mediados de Diciembre.
Curiosamente en sendas ocasiones los cráteres se formaron dentro de una
misma finca, la de la familia F.Puig.
y de la que tuvimos noticia precisamente mientras nos interesabamos por la
caidas de los aerolitos de hielo a principios del 2000.
De
todas formas el socavón descubierto por los vecinos de Cornanda no quedará en el olvido, porque seguiremos observando la
evolución de las investigaciones que se hagan tanto por metereólogos como
geólogos.
Al
fin de cuentas ahora más que nunca tenemos claro que allí "ha
sucedido algo extraño o misterioso" palabras que los propios
científicos introducen al oir hablar del socavón de Brión.
Y nosotros humildes aficionados de buscar respuestas no íbamos a pensar
menos.
ANEXOS
Similitudes
y diferencias entre los dos
casos Gallegos
Similitudes
*
Distancia: menos de siete kilómetros. Idéntica geología del subsuelo.
Zona boscosa y tierra arcillosa. Pinares de gran altura y helechos.
*
Presencia de senderos o estelas en el suelo, lo que fuera "ando"
antes de impactar definitivamente y crear el agujero.
*
Arrasamiento sólo en la vegetación pegada al lugar del suceso. El resto no
sufrió alteraciones.
*
Ausencia de restos sólidos pétreos o metálicos que pudieran haber formado
parte de un bólido.
*
Ausencia de testigos visuales.
*
Presencia a distancia de testigos auditivos.
*
Eleccion de lugares poco habitados y aislados.
Diferencias
*
Lo de Oustes sucede en el 18
de enero de 1994 a las ocho
de la tarde y lo
Brión
el 5 de noviembre del 2000 a las dos de la tarde.
*
Cornanda, cráter en forma no
totalemente circular, más bien bifurcada y
Oustes
el fenómeno sucede en tiempo despejado sin que los centros metereológicos
de Santiago puedan registrar
precipitaciones
*
El cráter de Brión se forma
durante una fuerte tormenta que duraba desde el día anterior o más, en la
que se dieron fuertes vientos y frío.
Consello
de Brión
Ocupando
una superficie de 73,8 km2, el municipio coruñés de Brión está situado al Oeste de
Santiago de Compostela
(entre los términos municipales de Negreira,
Ames, Teo, Rois, Lousame, Noia y Outes).
Constituye una zona de paso en la carretera C-543, que comunica Noia con
la capital gallega.
En
1991 contaba con
6.375 habitantes, distribuidos en 9
parroquias (Os Anxeles, San Salvador y San Xulián de
Bastavales, Boullón, Brión,
Cornanda, Luaña, Ons
y Viceso). La densidad de población es de 86,4 hab./km2, que puede considerarse relativamente elevada.
Tradicionalmente
Brión estuvo vinculado a varias comarcas: A Mahía, A Barcala y Santiago,
pero propiamente forma parte de la comarca de A
Barcala.
En
el Medievo, la historia de estas
tierras estuvo vinculada a los condados de Trastámara
y Altamira, que es lo mismo que decir a la familia Sánchez
de Moscoso. En los años de transición a la Edad Moderna, Lope Sánchez de
Ulloa y Moscoso intentó detener la política centralizadora de los Reyes
Católicos.
Mucho
después, una vez establecida la primera división provincial, el municipio
de Brión perteneció a la
desaparecida provincia de Santiago.
¿Cómo
se comporta el tiempo?
La meteorología ortodoxa afirma que las condiciones climáticas no
son constantes, ni horariamente ni localmente. Pueden variar de un lugar a
otro en forma destacada, aún cuando la distancia sea corta. esto tiene
validez principalmente en los casos de temperatura y de humedad ambiente,
donde los valores para mediciones externas, influidos por precipitaciones y
vientos, pueden oscilar apreciablemente. La presión atmosférica, en
cambio, muestra valores relativamente constantes si la medición se hace a
iguales alturas, no produciéndose tampoco diferencias de lecturas en
"interiores" o en "exteriores".
Mitos
y Leyendas se unen en Brión
Entre los mitos se habla de los duendes de
luz o frailecillos que algunas noches se ven bajo las tormentas moviéndose
en forma de luz de aquí para allá, en la lejanía de las aldeas. Para
otros esas luces no son otra cosa que las ánimas benditas purgando en
nuestro mundo. Y ambas leyendas nos muestran un pueblo sencillo, arraigado
en la tradición, en el mito, cuyas creencias están repletas de magias y
espíritus.
Un
lugar donde hay sitio para la fe cristiana y el milagro, y así lo expone la
capilla inconclusa a María la
beata devota. Donde ya lo es, es allí, entre la quincena de vecinos y ellos
lo guardarán como leyenda de "vellos" con los duendes y frailes
de luz que dicen se pasean de noche por el bosque, bajo la tormenta que saca
a las ánimas benditas a recorrer su purgatorio.
¿Quieres
conocer el artículo más leído de José Antonio y Marisol Roldán? Las
casas vivas
Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción parcial o total.
Fotomontajes, textos e imágenes procedentes del archivo del Grupo Editorial
Bitácora, Publicaciones Electrónicas. Envíenos un e-mail y solicite
autorización. |