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Segunda parte
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Es en el libro del profeta Ezequiel donde el simbolismo de la prostitución ha sido elaborado con los detalles más realistas en sus reprensiones tajantes contra Jerusalén, Judá e Israel. Para él, que durante el exilio en Babilonia había tenido una visión y una revelación que le llamaba a la tarea profética, la historia del pueblo judío era una larga cadena de faltas contra la Santidad de Dios, pues para él Dios era el trascendente y el Santo absoluto. El castigo divino para todos los pecados ocupa una gran parte de sus visiones. La primera gran fulminación contra la prostitución es la historia simbólica de Israel, en el capítulo 16:

«Me fue dirigida la palabra de Yahvé y me dijo: "Hijo de hombre, haz conocer a Jerusalén sus abominaciones y di: Así habla Yahvé Dios a Jerusalén: Por tu origen y nacimiento eres de la tierra de los cananeos, tu padre era un amorreo y tu madre una hitita. En tu nacimiento, el día que naciste, no fue cortado tu cordón umbilical, no fuiste lavada con agua para ser purificada, no fuiste frotada con sal ni fajada -con pañales. Nadie se apiadó de ti para prestarte uno de esOs servicios por compasión hacia ti, quedaste expuesta en el campo por la repulsión que infundías el día de tu nacimiento. Yo pasé junto a ti y te vi agitarte en tu sangre y te dije cuando estabas en tu sangre: ¡vive!

¡Crece! Y te hice crecer como la hierba de los campos y creciste, te desarrollaste, llegaste al período núbil, te crecieron los pechos y tu cabellera fue abundante, pero estabas desnuda y descubierta. Pasé junto a ti y te vi. Era el momento, el momento de los amores, extendí sobre ti el borde de mi mano y cubrí tu desnudez, te presté juramento e hice alianza contigo, oráculo de Yahvé Dios, y fuiste mía.

Te lavé con agua, limpié tu sangre de encima de ti y te ungí con óleo. Te vestí de recamado y te calcé de piel de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda, te adorné con joyas, puse brazaletes en tus manos y un collar en tu cuello.

Puse un anillo en tu nariz, pendientes en tus orejas y una magnífica diadema sobre tu cabeza. Estabas, pues, adornada de oro y plata, tus vestidos eran de lino fino, de seda y recamado, te alimentabas de flor de harina, de miel y de aceite, llegaste a ser extraordinariamente bella y conseguiste llegar a ser reina. Tu fama se extendió entre las naciones a causa de tu belleza, porque era perfecta, por el esplendor que yo había puesto en ti, oráculo de Yahvé Dios.

»Pero confiaste en tu hermosura y merced a tu fama te has prostituído y has prodigado tu prostitución a todo transeúnte entregándote a él. Tomaste tus vestidos y te hiciste lugares altos coloreados para prostituirte en ellos, cosa nunca ocurrida y que no ocurrirá más. Tomaste las magníficas joyas que yo te había dado, hechas de mi oro y de mi plata, y te has hecho con ellas imágenes de hombres para prostituirte con ellas. Cogiste las telas recamadas y las cubriste con ellas y has puesto delante de ellas mi óleo y mi incienso. Mi pan, el que yo te había dado, la flor de harina, el aceite y la miel con los que te alimentaba, los has puesto delante de ellos en ofrenda de suave olor. He aquí lo que has hecho, oráculo de Yahvé Dios. Has cogido tus hijos y tus hijas, las que habías dado a luz, y se las sacrificaste como alimento. Era poca cosa el haberte prostituido para que degollaras a mis hijos a fin de entregárselos haciéndolos pasar por el fuego en su honor. Y en todas tus abominaciones y prostituciones no te has acordado de los días de tu juventud cuando estabas desnuda y descubierta agitándote en tu sangre. Y para colmo de tu maldad, ay, ay de ti, oráculo de Yahvé Dios, te has construido prostibulos y te has arreglado un lupanar en todas las plazas.

En la encrucijada de los caminos has construido un lupanar, has hecho de tu hermosura una abominación entregándote a todo transeúnte y has multiplicado tus prostituciones.

»Te has prostituido a los hijos de Egipto, tus vecinos de robustos miembros, multiplicando tus prostituciones para irritarme, y he aquí que extendí mi mano contra ti disminuyendo tu asignación y te entregué a la animosidad de los que te odiaban, las hijas de los filisteos, que se avergonzaban de tu conducta infame.

»Te has prostituido a los hijos de Asiria, porque eres insaciable, te has prostituido a ellos y ni aun así te has saciado, y multiplicaste tus prostituciones en un país de negociantes, en Caldea, y ni siquiera con esto has podido saciarte. ¡Cuán apasionado estaba tu corazón, oráculo de Yahvé Dios, al obrar así, al obrar como una prostituta desvergonzada! Al edificar tu prostíbulo en la encrucijada de cada camino y en cada plaza tu lupanar. Pero tú no eres una verdadera prostituta para recoger salario, eres la mujer que comete adulterio, que estando bajo su marido toma extranjeros. A todas las prostitutas se les hacen regalos, pero tú diste regalos a todos tus amantes, tú los asalariaste, para que de todas partes vinieran a ti para tus prostituciones.

En todo caso has obrado en tus prostituciones al contrario de todas las mujeres. Nadie buscaba tu prostitución y mientras tú ofrecías remuneración de prostitución nadie te la daba a ti. Ha ocurrido lo contrario de los demás.

»¡Por tanto, prostituta, oye la palabra de Yahvé! Así dice Yahvé Dios: Porque descubriste tus vergüenzas y mostraste tu desnudez en tus prostituciones a tus amantes y a todos los ídolos abominables, por la sangre de tus hijos, por ti a ellos entregados, por todo esto, he aquí que reuniré a todos tus amantes, aquellos a quienes fuiste placentera, aquellos a quienes has amado, además de aquellos a quienes has odiado, yo los reuniré contra ti de todas partes y descubriré tu desnudez delante de ellos y verán toda tu desnudez.

»Te aplicaré la sentencia de las mujeres adúlteras y de las homicidas y haré de tu sangre la presa de mi cólera y de mis celos.

»Te entregaré en sus manos, destruirán tu prostíbulo y demolerán tu lupanar, te despojarán de tus vestidos y se apoderarán de tus joyas y te dejarán desnuda y descubierta. Reunirán contra ti una multitud, te lapidarán y te harán pedazos con sus espadas, incendiarán tus casas y te juzgarán a la vista de numerosas mujeres; pondré fin a tus prostituciones y no darás desde entonces más remuneración de prostituta. Saciaré en ti mi cólera y se apartarán de ti mis celos; estaré tranquilo y no me irritaré más. Porque tú recordaste los días de tu juventud y porque me provocaste con todas estas cosas, he aquí que yo a mi vez te imputaré tu conducta, oráculo de Yahvé Dios. ¿No has cometido infamias además de todas tus abominaciones?

Mira, todo proverbista hará un proverbio tocante a ti diciendo: Cual la madre tal la hija. Eres digna hija de tu madre que aborreció a su marido y a sus hijos, y digna hermana de tus hermanas que han aborrecido a sus maridos y a sus hijos; vuestra madre era una hitita y vuestro padre un amorreo.

»Tu hermana mayor es Samaria, ella que con sus hijas habita a la izquierda y tu hermana menor que con sus hijas habita a tu derecha es Sodoma. Ni siquiera has seguido sus caminos, ni has obrado según su abominaciones; era demasiado poco, te has corrompido más que ellas en tus caminos. ¡Por mi vida!, oráculo de Yahvé Dios. Sodoma, tu hermana, ella y sus hijas no han hecho lo que tú y tus hijas habéis hecho. Mira, éste fue el crimen de Sodoma, tu hermana, el orgullo, la saciedad de comida y el indolente reposo eran su vida y la de sus hijas; no han sostenido las manos del pobre y del indigente. Se ensoberbecieron y cometieron abominaciones delante de mí y las quité de en medio como tú has visto. Samaria no cometió la mitad de tus pecados. Cometiste abominaciones más que ellas y has hecho parecer justas a tus hermanas con todas las abominaciones que has cometido. Soporta, pues, tu ignominia, tú que has rehabilitado a tus hermanas con tus pecados más abominables que los de ellas, ellas son más justas que tú.

Sé, también tú, confundida y soporta tu ignominia, ya que has hecho parecer justas a tus hermanas.

»Yo cambiaré su destino, el destino de Sodoma y de sus hijas, la suerte la Samaria y de su hijas y cambiaré tu suerte en medio de ellas a fin de que soportes tu ignominia y estés avergonzada por todo lo que has hecho al consolarlas. Tu hermana Sodoma y sus hijas volverán a su primer estado, Samaria y sus hijas volverán a su primera condición y tú y tus hijas volveréis a vuestro primer estado. Sodoma, tu hermana, ¿no había venido a ser en tu boca el tema de conversación en el tiempo de tu orgullo antes de que tu maldad fuera puesta al desnudo? Así ahora eres objeto de oprobio por parte de los hijos de Aram y de todos los vecinos de las hijas de los filisteos que te desprecian a tu alrededor. Soportas las consecuencias de tu lascivia y de tus abominaciones, oráculo de Yahvé. Porque así dice Yahvé Dios: Yo haré contigo lo que tú has hecho, tú que has despreciado el juramento quebrantando la alianza.

»Pero yo me acordaré de tu alianza contigo en los días de tu juventud y estableceré en tu favor una alianza eterna.

Te acordarás de tus caminos y te abochornarás al recibir a tus hermanas mayores junto con las menores. Te las daré por hijos, pero no en virtud de tu alianza. Estableceré yo mi alianza contigo y tú sabrás que yo soy Yahvé, a fin de que te acuerdes, tengas vergüenza, y no abras la boca de pura vergüenza cuando te haya perdonado todo lo que has hecho, oráculo de Yahvé Dios.» En el capítulo 23, Ezequiel da una requisitoria que es una historia simbólica de Jerusalén y Samaria:

«Me fue dirigida la palabra de Yahvé y me dijo: "Hijo de hombre, había dos mujeres, hijas de una misma madre.

Se prostituyeron en Egipto en su juventud. Allí fueron estrujados sus pechos y manoseado su seno virginal. Sus nombres: La mayor oola y su hermana ooliba. Fueron mías y dieron a luz hijos e hijas. Sus nombres correspondían: oola a Samaria y ooliba a Jerusalén. oola perteneciéndome se prostituyó, se enamoró locamente de sus amantes, los asirios, gente guerrera. Vestidos de púrpura, gobernadores y oficiales, todos ellos jóvenes atrayentes, caballeros que montaban caballos. Ella les brindó sus prostituciones, eran ellos la flor de los hijos de Asiria y se contaminó con todos los ídolos a causa de aquellos de quienes se enamoró locamente. Mas ella no abandonó sus prostituciones en Egipto, pues eran ellos los que se habían acostado con ella en su juventud, habían manoseado su seno virginal y le habían prodigado sus prostituciones. Por eso yo la entregué en manos de sus amantes, los hijos de Asiria, de quienes se había locamente enamorado. Ellos descubrieron su desnudez, tomaron sus hijos y sus hijas y a ella la hicieron perecer a espada. Vino a ser ejemplo para las mujeres por la justicia que se hizo en ella. Su hermana ooliba lo vio y se entregó a pasiones más corrompidas todavía y a prostituciones peores, sobrepasando las de su hermana. Se enamoró locamente de los hijos de Asiria, sus vecinos, gobernadores y oficiales, suntuosamente vestidos, caballeros que montaban caballos, todos ellos modelos de seducción. Yo vi que se había contaminado, ambas seguían el mismo camino. Superó en sus prostituciones a la otra cuando vio hombres grabados en la pared, figuras de caldeos pintados con minio, ceñidos con cinturones sus lomos, con turbantes que caían sobre la espalda en sus cabezas, todos con apariencia de excelentes guerreros; eran figuras de babilonios. Caldea era su país de origen. Con sola su vista se enamoró locamente de ellos y les envió mensajes a Caldea. ..

»Los hijos de Babilonia vinieron a ella, al lecho de sus amores, y la contaminaron con sus prostituciones, se contaminó con ellos y después se cansó. Al descubrir ella sus prostituciones y manifestar su desnudez mi alma se apartó de ella como me había apartado de su hermana. Pero multiplicó sus prostituciones al recuerdo de los días de su juventud cuando se prostituía en el país de Egipto. Y se enamoró locamente de aquellos libertinos cuya sangre es como carne de asno y el flujo de garañones. Volviste a la impureza de tu juventud cuando los egipcios acariciaban tu seno y estrujaban tus pechos virginales. Por esto, ooliba, así habla Yahvé Dios: "He aquí que yo suscitaré contra ti a los amantes de que te has cansado y los traeré de todas partes: los hijos de Babilonia y todos los caldeos, los de Pegod, Soa y Coa y con ellos todos los hijos de Asiria, los jóvenes modelos de seducción, todos gobernadores y oficiales, jefes militares y notables que cabalgan todos a caballo.

Vendrán contra ti un ejército y carros con ruedas, una coalición de pueblos y te atacarán todo en derredor con paveses, rodelas y yelmos. Entrego a ellos el juicio contra ti y te juzgarán según sus leyes. Te haré objeto de mis celos y ellos te tratarán con furor. Te arrancarán la nariz y las orejas y lo que quedare de ti caerá a espada. Se apoderarán de tus hijos y de tus hijas y lo que quedare de ti será devorado por el fuego. Te desnudarán tus vestidos y se apoderarán de tus joyas. Y pondré fin a tu libertinaje y a tu prostitución con Egipto, no levantarás más los ojos hacia ellos y no te acordarás más de Egipto. Porque así dice Yahvé Dios: "He aquí que te entrego en poder de aquellos a quienes has cesado de amar, de aquellos de quienes te has cansado, y te tratarán con odio, se apoderarán de todo lo que has ganado y te dejarán desnuda y descubierta. Se descubrirán las vergüenzas de tus prostituciones, tu lujuria y tus prostituciones. Te tratarán así porque te has prostituido a las naciones, porque te has cuntaminado con sus ídolos. Has seguido el camino de tu hermana, pondré, entonces, su copa en tu mano." »Así habla Yahvé Dios: "Beberás el cáliz de tu hermana, es ancho y profundo, el cáliz de tu hermana Samaria, de gran capacidad. Embriaguez y bascas te llamarán, es la copa del espanto y estupor, el cáliz de tu hermana Samaria. Lo beberás, lo apurarás, roerás los tiestos y te desgarrarás los senos, porque yo he hablado, oráculo de Yahvé. Por esto así habla Yahvé Dios: Ya que me has olvidado y arrojado detrás de tus espaldas cargarás con tu infamia y tus prostituciones." »Y Yahvé me dijo: "Hijo de hombre, ¿quieres juzgar a oola y oollba? Échales en cara sus abominaciones, porque han cometido adulterios, llevan sangre en sus manos, han adulterado con sus ídolos e incluso los hijos que me han engendrado los han hecho pasar por el fuego en alimento para ellos. Incluso esto me han hecho: en aquel día simultáneamente contaminaron mi santuario y profanaron mis sábados. Cuando inmolaban sus hijos a los ídolos el mismo día entraban en mi santuario para profanarlo; he aquí lo que han hecho en mi casa.

»Además enviaron por hombres venidos de lejos a los que había sido enviado un mensajero y llegaron aquellos por los cuales te lavaste, por los que acicalaste tus ojos con estibio y te adornaste con joyas. Te reclinaste sobre un lecho suntuoso ante el cual estaba dispuesta la mesa en la que habías colocado mi incienso y mi aceite. Se oía allí tumulto de multitud en fiesta por el número de gente; a éstos se juntaron otros procedentes de todas las partes del desierto que ponían brazaletes en sus muñecas y magnífica corona sobre su cabeza. Y dije a la que era usada para el adulterio: Al ser usada ella en vez de arrepentirse se entrega. ¡Se va a ella! Como a una mujer prustituta así se va a oola y a ooliba, mujeres libertinas. Pero los hombres justos les aplicarán la ley de las mujeres adúlteras y la ley de las homicidas porque han adulterado y llevan sangre en sus manos." »Porque así habla Yahvé Dios: "Que se convoque contra ella una asamblea; sea entregada al terror y al pillaje y que la asamblea las lapide con piedras, que las despedace con la espada, que mate a sus hijos y a sus hijas y entreguen a las llamas sus casas. Y haré cesar la lujuria en el país y escarmentarán todas las mujeres y no imitarán sus torpezas. Harán recaer sobre vosotros vuestras torpezas y cargaréis con las consecuencias de vuestros pecados de idolatría y sabréis que yo soy Yahvé."» Según el Talmud, la frase de 23, 32: «Beberás el cáliz de tu hermana, es ancho y profundo, el cáliz de tu hermana Samaria, de gran capacidad.» hace alusión al órgano genital espacioso de la mujer israelita promiscua y al cunnilingus, pues la palabra hebrea que designa a copa es kós, que también tiene la significación de vulva. La frase siguiente significaría, según este comentario, que la mujer se burla riéndose de la imposibilidad del hombre de satisfacerla, imposibilidad que embriaga al hombre en su intento y cuyo fracaso le produce un sentimiento de dolor.

Samaria era la capital de Israel, de las diez tribus del norte. Los judíos de Judá, sobre todo sus sacerdotes, odiaban a Samaria por su idolatría. El nombre de samaritano, que aparece solamente una vez en el Antiguo Testamento, significaba: habitante del reino de Israel, también llamado Samaria, por su capital. En el Nuevo Testamento samaritano quiere decir habitante del distrito de Samaria, entre Galilea y Judá, distrito que en ese período formaba parte del extranjero.

Los otros libros proféticos no aportan nuevos aspectos al tema de nuestro libro, salvo lo que se dice en el libro de Malaquías el nombre significa «Mi mensajero», pero muy probablemente no indica a una persona de este nombre, detrás del cual se ocultaría entonces un profeta desconocido sobre el hecho de que, tras las primeras excitaciones causadas por el retorno del exilio, y tras la reconstrucción de lo que habían destruido los babilonios, el pueblo se volvía negligente y perezoso, buscando placeres por todas partes, retornando al hedonismo que había causado su derrota.

Malaquías se enfrenta, como tantos otros profetas de este período, a los matrimonios mixtos, que muy a menudo se concertaban tras un divorcio de una mujer judía y que a menudo llevaban al hombre a la adoración de otro dios.

Malaquías termina sus advertencias contra tales uniones con las palabras simbólicas que se refieren a Génesis 2, 24 «y se convierten en una sola carne»:

«Porque Yahvé ha sido testigo entre tú y la mujer de tu juventud, aquella a quien has traicionado, que era tu compañero y la mujer de tu alianza. ¿No es uno solo el que ha hecho la carne y el espíritu que hay en ella? ¿Qué reclama, pues, el Único? Una estirpe divina. No traiciones, pues, a la mujer de tu juventud. Porque odio el repudio, dice Yahvé, Dios de Israel, y a quien cubre con su vestido la violencia.»


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