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LO
PARANORMAL EN ARGENTINA
NAVEGANDO EN LAS FRONTERAS DE LA CIENCIA
Alejandro Parra
Quienes incursionamos en las ciencias humanas hemos advertido los enormes progresos científicos del siglo, particularmente en materia de tecnología, los descubrimientos de la microfísica, la observación de los mapas estelares, y los hallazgos de nuestro pasado más remoto, han impactado nuestra actual cosmovisión del hombre y el lugar que ocupa en el universo.
Sin embargo, un espacio en la cultura humana parece haber quedado relegado: El descubrimiento del potencial de nuestra propia consciencia.
Acompañando este proceso de avances en materia científica, la parapsicología ha cumplido un rol crucial, que la ha colocado, para quienes están informados de sus progresos, a la vanguardia frente a los hombres de ciencia en general y también frente al hombre de la calle que busca respuestas a los fenómenos que parecen subvertir la razón.
La parapsicología es una disciplina que procura aplicar el método científico y los recursos generales de la epistemología contemporánea con el objeto de comprender el corportamiento de ciertos procesos psíquicos "anómalos" que alcanzan la dinámica de la mente en dos formas de interacción psíquica; una subjetiva, que permite obtener o transferir información por canales independientes de las formas de percepción conocidas (llamada percepción extrasensorial o ESP); y otra objetiva, esto es, una comprobada influencia mental a distancia sobre determinados objetivos (llamada psicokinesis o PK).
Haciendo algo de historia...
Desde tiempos inmemoriales, el hombre primitivo tuvo una viva preocupación por conocer su realidad presente y trascender en el futuro. Recurrió para ello a diversos elementos que le permitieran obtener las respuestas a estos interrogantes. Surgieron así las diversas artes adivinatorias, que estuvieron en auge particularmente en el medioevo, con la aparición de videntes, profetas y augures, en los más variados tiempos y lugares. Hoy día, las brujas y adivinas consiguen un éxito redituable con ciertas prácticas mágicas como las cartas españolas o el Tarot. Antiguas técnicas que hoy se ponen de manifiesto como una moda cultural en la que el pensamiento mágico parece captar día a día numerosos seguidores, y cuyos consultantes -en el pasado como en el presente- sin distinción de clase social, siguen inquietos por conocer su destino.
En 1847, en una pequeña granja situada en Hydesville, Nueva York, comenzaron las primera manifestaciones del Espiritualismo. Dos jóvenes adolescentes, Kate y Margaret Fox, fueron el centro de uno de los movimientos espiritistas más populares del siglo pasado cuando comenzaron a oír extraños golpeteos en su dormitorio, atribuyendo tales golpes o raps (en el lenguaje espiritista), a la acción del espíritu del difunto habitante de la casa, que demandaba oraciones para salvar su alma. Pronto, el movimiento espiritista adquirió popularidad y se convirtió en la práctica más extendida del continente americano hasta 1888, cuando para el periódico New York Herald declararon haber cometido fraude, después de haber sido desenmascaradas durante una sesión durante la cual se descubrió el truco: una de ellas provocaba los golpes con el chasquido de los dedos de los pies.
No obstante, este movimiento adquirió popularidad
cuando encontró al pedagogo francés Hypolitte León
Denizard Rivail, más conocido bajo el pseudónimo de Allan
Kardec, quien luego de participar en algunas prácticas espiritistas
de mano de la médium Japhet, escribió el célebre Libro
de los Espíritus en 1857, donde se describen los postulados más
destacados de la codificación espiritista kardeciana. El espiritismo
es una doctrina según la cual existen dos universos, el físico
y el espiritual, cuyas inteligencias pueden entrar en contacto con el hombre
a través de los médiums, quienes pueden transmitir sus mensajes
a través de ellos. Contó con la aceptacion de numerosos hombres
de ciencia y escritores de prestigio, como el astrónomo frances
Camille Flammarion, o el escritor espírita italiano Ernesto Bozzano,
que fue autor de más de una veintena de libros acerca de los más
variados fenómenos parapsicológicos observados por él,
o el estadista portugués Becerra Menezes, quien contribuyó
en forma notable en la propagación del espiritismo en Brasil, país
que cuenta con la población espiritista más importante del
mundo. Se calcula que existen más de 60 millones de brasileros que
practican el espiritismo codificado de Kardec.
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El primer libro de Allan Kardec popularizó el espiritismo hasta límites insospechados |
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Todos estos hechos, entre muchos otros, llamaron la atención del sabio inglés y premio Nobel de Física Sir William Crookes, quien en 1872 estudió a la jóven médium Florence Cook, en cuyas sesiones solía materializarse el espíritu de una dama llamada Katie King. Las sesiones de Florence Cook, en penumbras pero iluminadas por Crookes, fueron seguidas con rigurosidad por el sabio. Además, estudió de cerca las aptitudes de uno de los más grandes médiums de efectos físicos de todos los tiempos: Daniel Dunglas Home. Este escocés, de linaje y modos refinados, era capaz de producir movimientos de objetos livianos y pesados sin contacto, como así también levitaciones a plena luz y en presencia de testigos.
Pero si hubo, sin duda, un investigador notable y científico
intachable en esta área, ese hombre se llamó Charles Richet.
Este sabio francés, Premio Nobel en 1913 por el descubrimiento de
la anafilaxia, escribio numerosas obras de historia y literatura. Richet
fue creador del término Metapsychique [Metapsíquica] y se
convirtió en uno de los estudiosos más activos de la parapsicología,
ya que conoció a todos o casi todos los médiums de su época.
En 1922, Richet escribió el clásico Tratado de Metapsíquica,
que contiene una síntesis en mas de 700 páginas de cuarenta
años de investigación psíquica. Sigmund Freud, quien
en numerosas oportunidades sintió un vivo interés por lo
paranormal y fue miembro de numerosas organizaciones parapsicológicas,
en una oportunidad escribió a Carington: "Si tuviera que vivir otra
vez mi vida, prefiriria dedicarla a la investigacion psiquica más
que al psicoanalisis". Reconoció el valor de los sueños telepáticos,
y aunque jamás tuvo uno, recuerda con interés el de sus pacientes,
lo que queda reflejado en sus obras clásicas: Sueño y Telepatía
y Sueño y Ocultismo. Del mismo modo, aunque más directamente
el psicoanalista suizo Carl Gustav Jung, discípulo de Freud, declaró
en un lenguaje personal la existencia de los fenómenos psíquicos.
Su tesis doctoral tenía que ver con los fenómenos ocultos.
No cabe duda, que ambos, Freud y Jung, pueden considerarse pioneros en
la aceptación de la parapsicología como ciencia.
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De Espíritus y Médiums en Argentina
El Espiritismo latinoamericano comenzó casi paralelamente en todos los países de habla hispana. Aunque en algunos de ellos, el Espiritismo estaba camuflado bajo formas muy supersticiosas, la mejor y más acabada documentación que existe de los antecedentes más inmediatos del Espiritismo en Argentina, son los archivos de la más antigua sociedad espiritista de nuestro país: la Sociedad Espiritista Constancia, que en sus más remotos comienzos, varios prestigiosos hombres de la cultura, la política y la ciencia, formaron parte de sus filas y se convirtieron en sus más activos propulsores.
Según relata uno de los más prestigiosos espiritistas argentinos, Cosme Mariño, autor de El Espiritismo en la Argentina (publicado en 1930), rescata las efemérides de las actividades espiritistas desde mediados del siglo, el surgimiento de las primeras sociedades espiritistas, particularmente la Sociedad Constancia, y el empuje de los primeros impulsores de la doctrina. Los primeros pasos del Espiritismo comienzan a darse hacia el año 1869, cuando a Buenos Aires arriba Don Justo de Espada, un comerciante español oriundo de Málaga, que estaba impresionado con la doctrina y hechos del espiritismo que estaba haciendo furor entre los intelectuales progresistas de la Revolución del 68, y cuyo caso había llegado a la misma Cámara del Congreso, en Madrid. Justo de Espada se estableció en el comercio, entre quienes se encontraban el empresario de cabotaje Don Carlos Guerrero, el almacenero Antonio Gómez y el Tenedor de Libros Don Henri de Llano. Este grupo, motivado por el estudio del Espiritismo se incrementó con otros estudiosos, entre quienes se encontraban los señores Guerrero, Francisco Casares, el farmacéutico Arizábalo y Torcuato Zuviría, este último, médium activo de las sesiones.
Hacia 1877 la única sociedad espiritista era la recientemente creada "Sociedad Espiritista Constancia", que contaba con un buen número de afiliados. En 1880, Antonio Ugarte y su esposa Rosa de Ugarte fundan la Sociedad Espiritista Fraternidad, con el objeto de difundir las capacidades curativas de la señora de Ugarte. En un caso, un hombre que padecía una grave enfermedad recurrió a la Señora de Ugarte, quien efectuó varias sesiones de "pases magnéticos" como terapia para su enfermedad. Afortunadamente, no solo logro una recuperación óptima, sino que compró una casa que donó a esta sociedad para desarrollar las actividades de la Sociedad La Fraternidad.
De los más impresionantes médiums de notables
efectos físicos que surgieron en el siglo pasado, pueden destacarse
el médium Camilo Brediff, quien, entre 1880 a 1888, fue el primero
conocido que ante testigos, produjo todo tipo de fenómenos, tales
como materializaciones ectoplasmáticas a plena luz, movimientos
de mesas sin contactos, y golpes sin causa aparente. Aunque acerca de este
médium casi no existen memorias de sus sesiones ni de él
mismo, se sabe que Brediff abandonó todo para dedicarse a otras
tareas cuando no consiguió reproducir tales fenómenos en
años posteriores. La Sociedad Constancia comenzó a organizar
sesiones donde los médiums de principal relieve fueron aquellos
con facultades pictográficas y psicográficas (el talento
de escribir o pintar en trance).
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El estudio de los médiums en Argentina ha sido una de la páginas principales de la parapscología hispana |
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Torcuato Zuviría, Camilo Brediff, Estela Guerineau y la señora Ugarte fueron algunos de los sujetos con capacidades especiales |
Otra médium excepcional fue Estela Guerineau (murió en 1912), de Tucumán. Frente a Cosme Mariño demostró varios fenómenos notables, tales como movimientos de mesas, algunas sin contacto de parte de la medium, ni de ninguno de los asistentes y escrituras sobre pizarras lacradas herméticamente, aunque en la descripción de Mariño puede advertirse cierta ingenuidad, lo interesante que estos hechos se producían a plena luz, aunque no había controles rigurosos contra posibles manipulaciones fraudulentas. En una oportunidad, Marino señalo que la mesa se movía hacia varias direcciones apuntando diferentes letras, cuyo mensaje era: "Deseo probar mis fuerzas". Uno de los participantes, el esposo de la médium sugirió que podía sentarse cualquiera en una silla encima de la mesa, pero como ninguno de los asistentes aceptó, decidieron colocar una pesada maceta con camelias sobre la silla. Aunque para transportar la maceta fueron necesarias tres personas, a plena luz, y frente a todos, la pesada maceta salió disparada de la mesa sin que hubiera sido siquiera tocada, pues el pequeño grupo estaba parado alrededor de ésta. Para cerciorarse de la autenticidad de los hechos, se hallaban presentes el doctor Aristóbulo del Valle, por entonces senador por la Provincia de Buenos Aires, y el General Francisco Bosch, quienes tomaron las manos de la médium para evitar cualquier posible engaño.
En 1887, el médium americano Henry Slade visitó Buenos Aires y conoció a los espiritistas argentinos. Slade, quien murió en 1909, era un conocido médium estudiado, entre muchos otros, por el célebre astrónomo Zollner, a lo largo de más de cuarenta sesiones, y en ocasiones cooperaron en estos estudios varios científicos de prestigio, tales como el psicólogo alemán Ernst Weber y el matemático Wilhelm Scheibner. Durante las sesiones que tenían a Slade como protagonista, se manifestaron materializaciones, movimientos de objetos a distancia, aportes, y escritura directa sobre tablas de madera o sobre pizarras. Zollner efectuó varios experimentos con Slade, como tiras de cuero inexplicablemente anudadas cuyas puntas estaban sólidamente selladas. Sin embargo, el médico alemán Max Dessoir que también participó en las sesiones de Slade, no quedó convencido de la autenticidad de efectos paranormales, a los que calificó como meros actos de prestidigitación. Pero cuando actuó con el médico francés e investigador psíquico Paul Gibier (y frente a un prestidigitador), testificó como auténticos a cerca de cien escritos sobre tablas.
Incluso, estando presentes el director del diario El Nacional, cuando el periodista le preguntó a Slade, aún en trance mediúmnico, acerca de si quería continuar la sesión, un lápiz se elevó verticalmente y sobre una pizarra escribió la palabra YES. En otra oportunidad, durante una sesión, algunos de los asistentes sintieron una opresión en las rodillas y pensando que algo o alguien lo hacía, al mirar hacia abajo, fueron testigos de una mano vaporosa que se retiraba. Los periodistas escribieron varios artículos acerca de las facultades psíquicas de Slade, excepto que algunos periodistas no quedaron convencidos de algunos de los fenómenos, como Vedia y Mitre.
Slade decía tener contacto con el espíritu del Doctor Davies. Asistían a esta y otras sesiones, destacados hombres de leyes y vida política del país, como el doctor Victorino de la Plaza, el Senador Aristóbulo del Valle, el doctor Bartolomé Mitre, el doctor Domingo Delaney (redactor de "El Diario"), el General Francisco Bosch, el doctor Luis Varela, el doctor Roberto Cano, entre muchas otras figuras. Muchos de ellos fueron testigos de raps (golpes), levitaciones de objetos y escrituras directas.
En 1892, aparecieron varios de los así llamados médiums curanderos, entre quienes se destacaron Perdriel y Francisco Blinknorn. El Consejo de Higiene citó varias veces a ambos médiums por presunto ejercicio ilegal de la medicina. Curiosamente, Pedriel aconsejó a uno de los médicos miembros del jurado del Consejo que le permitiera al médium imponer sus manos sobre la cabeza de éste para calmar su terrible jaqueca. Con sorpresa, el médico aceptó el "tratamiento", e inmediatamente el médico declaró haberse aliviado. Esto le valió al médium su excarcelación. Respecto a Blinkorn, Mariño señala dos casos de interés acerca de los cuales, dos personas amigas suyas padecían de una enfermedad mortal. En el primer caso, un tumor maligno fue dignosticado por médicos del Hospital Italiano quienes declararon que la enfermedad efectivamente había desaparecido. En el segundo caso, una jóven mujer que padecía de tuberculosis fue varias veces asistida por el médium quien solo colocaba sus manos a cierta distancia de la paciente. Tres meses después, la joven apareció en un perfecto estado de salud, y continuó viva durante muchos años.
En nuestro país, los espiritistas, se sirvieron del así llamado magnetismo animal. En realidad, existen pocos documentos que describan esta actividad, que era llevada a cabo merced a los esfuerzos de algunos estudiosos del espiritismo que recibían información del extranjero. Entre ellos, los más activos eran los miembros de la Sociedad Constancia, quienes seguían líneas muy criteriosas de investigación. El líder de ese pequeño grupo de investigadores era el doctor Ovidio Rebaudi, importante químico argentino que se había formado en la Universidad de Pisa.
Algunas de las experiencias fueron publicadas en su Revista de Magnetología y, además, la revista Constancia. Investigadores adheridos independientes estudiaban las llamadas "radiaciones vitalizantes" de los efluvios magnéticos sobre la momificación de animales y la "exteriorización del fantasma de los vivos". Los integrantes de estos grupos fueron llamados magnetólogos, entre quienes se destacaban Manuel Frascara, Joaquín García, Luis González, Alejandro Paquet y Luis P.Vandevelde, este último a diferencia de sus colegas, había perfeccionado sus estudios en Magnetología de la mano de Henry Durville en Francia, y había cursado en la Facultad de Magnetología de París.
Las actividades de la nueva y reciente sociedad fue muy rica. Realizaban experiencias de fascinación, sugestión, y órden post-hipnótica. Además disponían de un local cedido por Constancia, un salón para conferencias, un laboratorio de química y física, una biblioteca y la ya mencionada publicación mensual. Con respecto al laboratorio, se hallaba equipado con lo más sofisticado de la época: un gabinete de física y química y otro destinado a la investigación magnetológica, que poseía aparatos de electromedición tales como el Sensitivómetro (una especie de imán de acero de 250 gramos en forma de pulsera), el Sthensmetro creado por el magnetólogo Joire, el Magnetómetro creado por el Abate Fortin, entre otros.
Sin embargo la actividad espiritista, independientemente
de la labor de Rebaudi y el Instituto Metapsíquico, no quedó
ociosa. Algunos de los miembros de la Sociedad Espiritista Luz del Porvenir
de La Plata, decidieron realizar experiencias de mediumnidad con Osvaldo
Fidanza que era frecuentemente conocido por sus fenómenos de materialización.
A partir de 1905, comenzaron a realizarse una serie de sesiones formales,
las cuales se extendieron desde el 6 de noviembre de 1909 hasta el 27 de
agosto de 1910. Según los documentos de la época, en las
sesiones se manifestaban fenómenos de escritura directa, aportes,
fotografías trascendentales, entre otros. Estaban concurridas por
una numerosa asistencia por parte de miembros de Constancia y Luz del Porvenir,
donde participaron como observadores Manuel Frascara, Luis Odell, Luis
Compagnet, Pedro Lanussol y Pedro Serié. La disposición de
la sala de sesiones y los controles eran rigurosos, pues en aquellas sesiones
decía manifestarse un espíritu llamado Ætes. El médium
se encontraba encerrado en una jaula herméticamente cerrada, pero
en ocasiones, sucedía que el mismo Fidanza aparecía fuera
de vista. Hacia 1918, volvieron a realizarse las experiencias en La Plata
con Fidanza, a las que asistieron el señor Constancio C.Vigil (Director
de Editorial Atlántida), el doctor José Ingenieros, y el
señor Cosme Mariño, obteniéndose resultados igualmente
sorprendentes a los logrados en 1909. Es importante acotar, que los espiritistas
del pasado escribían "memorias" de sus sesiones, de manera de mantener
un registro por escrito de aquellos detalles, aún los mínimos,
en los que las sesiones se desarrollaban.
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Del estudio sobre los médiums se pasó a las investigaciones en laboratorio Argentina tomaba así el camino de la parapsicología científica |
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Desarrollo de la Parapsicología
"La parapsicología en la Argentina es una ciencia autodidáctica" -escuché decir con razón a J. Ricardo Musso, durante una conferencia sobre metodología de la investigación en psiquiatría. Sus palabras conservan para mí una notable exactitud, especialmente si provienen de quien, precisamente, se erigió como uno de los pioneros de esta disciplina en nuestro país. Por supuesto, en principio, la parapsicología en Argentina nació en virtud de la actitud vocacional y temeraria de un grupo de profesionales en diversas áreas interesados en los fenómenos del espiritismo, la literatura metapsíquica, y los primeros trabajos del americano J. B. Rhine, que llegaron a ser conocidos y practicados en la década del 40 y 50. Hoy día, es difícil encontrar "autodidactas" y "pioneros", pues existen muchos institutos de enseñanza parapsicológica, aunque solo unos muy pocos ofrecen un programa responsable y metodológico respecto a la historia, investigaciones y teorías en parapsicología. Por lo tanto, la parapsicología continúa siendo una ciencia autodidáctica para quienes, todavía vocacionalmente, permanecen con inquietudes por la comprensión de lo paranormal.
En otoño de 1930, el interés por el estudio de los fenómenos parapsicológicos comenzó a captar el interés de las autoridades universitarias. En aquella misma época, el joven Rhine y el doctor McDougall deciden establecer en la misma universidad el primer laboratorio de Parapsicología. En sus comienzos, Rhine empleó diferentes sistemas que permitieron establecer la realidad de los fenómenos psíquicos, y Karl Zener diseñó una serie de símbolos: cruz, cuadrado, estrella, círculo y ondas, estampados en un mazo de 25 cartas, cuyas figuras se repiten cinco veces.
Rhine diseñó una serie de pruebas cuyo objeto era acertar objetivos ocultos al conocimiento sensorial del sujeto, alejada de la probabilidad aleatoria. De este modo, tales objetivos debían ser "adivinados" a través de lo que Rhine denominó Percepción Extrasensorial; es decir, la información de un objetivo sin el uso de la percepción sensorial normal. Numerosas formas de efectuar el test, tales como apareamiento de cartas, cuyas coincidencias eran muestra de aciertos extrasensoriales. Los objetivos ocultos eran adivinados por el sujeto que actuaba como percipiente telepático. Uno de los primeros estudios efectuados por Rhine, fue la serie Pearce-Pratt, basado en clarividencia donde se realizaron tres fases de ensayos cuyos resultados evidenciaron la acción de un factor no físico que influye en las comunicaciones extrasensoriales. Junto a Rhine, otros investigadores asociados proyectaron sus inquietudes en la observacion de una conducta extrasensorial en animales domesticos, y hacia la decada del 60, el laboratorio de la Universidad de Duke se transformó en uno de los organismos universitarios más prestigiosos del mundo en materia parapsicológica del momento.
Sin embargo, en Argentina, casi paralelamente a estas
iniciativas internacionales, en 1931 se crea el primer Instituto de Psicología
en la Facultad de Filosofía y Letras, donde entre otras áreas
se crea un Departamento de Psicología Paranormal. La importancia
de este hecho radica en la inclusión de estos estudios de una manera
oficial, aunque la inquietud sobrevivió de la mano de algunos psiquiatras,
como Gonzalo Bosch y Fernando Gorriti quienes efectuaron varios estudios
parapsicológicos en el Hospicio de las Mercedes (hoy Hospital Nacional
Borda), y lograron una continuidad que atrajo la atención de varios
médicos de prestigio como el Dr. Nerio Rojas y Gregorio Aráoz
Alfaro.
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Los métodos desarrollados por Rhine en Estados Unidos influenciaron al resto del mundo |
Aunque la actuación parapsicológica de J. Ricardo Musso debemos situarla al promediar la década del 50, sin embargo, hubo una suficiente cantidad de experiencias personales que lo impactaron en los círculos espiritistas. Lo refiere como parte de su propia historia personal con el Ingeniero José Salvador Fernández (1893-1967), quien introdujo en nuestro país la metodología matemática para evaluar los resultados de ESP empleados por J. B. Rhine, durante una conferencia que fue pronunciada en la Sociedad Científica Argentina acerca de los resultados que obtuvo con su esposa, una psíquica dotada excepcional. Pero aún antes, Musso conoció al Dr.Francois Moutier, por entonces Presidente del Instituto Metapsíquico International (IMI) de París, quien en 1939 ofreció una conferencia sobre metapsíquica, promovido por el Instituto de Psicología, a cargo del Dr. Enrique Mouchet, quien ya había incorporado la "Psicología Paranormal" como parte del programa de investigación del Instituto, a principios de la década del 30. Algunos antecedentes pueden ser destacados, tales como las clases de biología de Eduardo del Ponte donde se hicieron unas pocas menciones a los estudios de la metapsíquica, y algunos otros hechos colaterales, como la primera tesis sobre temas parapsicológicos de Orlando Canavesio, y conferencias de parapsicología bajo el amparo de la Universidad, pero ninguna de estas actividades representaba la iniciativa de la política universitaria, sino el interés personal de algunos de sus profesores.
A mediados de la década del 40, la labor de Orlando Canavesio fue rica y fructífera para el desarrollo de la parapsicología en Argentina por la notable iniciativa de su propulsor y el espíritu activo que la mantuvo (hasta su prematura y desafortunada muerte en 1957) como una ciencia de interés nacional. La labor de Canavesio fue importante para la parapsicología en Argentina. Fue director del Gabinete de Parapsicologia del Instituto de Psicopatología Aplicada en 1948, el primer organismo nacional de investigaciónm parapsicológica. Canavesio intentaba demostrar el llamado "estado metapsíquico" como una supuesta correlación entre la actividad eléctrica del cerebro de los sujetos y este estado, respecto al éxito o fracaso de sus pruebas.
El 30 de abril de 1953, la Sociedad Espiritista Lúmen
y la Sociedad Argentina de Parapsicología fundada por Jose S. Fernández
fusionaron en un solo centro al que denominaron Instituto Argentino de
Parapsicología, como una asociación libre de interesados
en parapsicología. Hubo en Argentina un inusitado interés
por la parapsicología a partir de las iniciativas de J. Ricardo
Musso, y durante los siguientes años, desde 1954 a 1966, la actividad
parapsicológica en las Universidades y respecto a las publicaciones,
aparecieron ligadas a su nombre, o por su intermedio. La labor del reciente
Instituto Argentino de Parapsicología fue muy destacable en aquellos
tiempos, y numerosos académicos fueron invitados a disertar sobre
el tema, tales como el epistemólogo Gregorio Klimovsky, el psicoanalista
Enrique Pichón Riviere, y el sociólogo Gino Germani, entre
muchos otros.
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J. Ricardo Musso escribió
el prologo para la traducción del libro que quizás ha influenciado
más a la parapsicología hispanoparlante |
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Sin embargo, el hecho que más unificó la labor parapsicológica en aquellos años, fue la publicación de un libro titulado En los Límites de la Psicología: Desde el Espiritismo hasta la Moderna Parapsicología en 1954 (Musso tenía 37 años). Este libro resumió gran parte de la historia parapsicológica, el objeto de investigación y sus teorías interpretativas. Musso garantiza su obra en función de los métodos estadísticos empleados y el análisis de una naturaleza (no física) de la dinámica de la mente. Según Musso, los principios básicos del materialismo están refutados por la ciencia moderna, por ejemplo la física relativista, en sentido negativo, y la parapsicología en sentido positivo, es decir, la demostración de una existencia de un tipo que trasciende las limitaciones del espacio y el tiempo.
En 1963, la Revista de la Universidad de Buenos Aires publicó por primera vez un informe acerca de parapsicología, donde Musso destaca aspectos filosóficos y científicos de los fenómenos parapsicológicos, en 1970, publica dos obras de análisis metodológico en psicología que se convirtieron en las mas elogiadas por la crítica nacional e internacional en psicología. En una de sus obras, Problemas y Mitos Metodológicos de la Psicología y la Psicoterapia, J. Ricardo Musso cita al problema de lo paranormal como un "replanteo científico de la pregunta por el qué del hombre", y las comprobaciones experimentales acerca de los fenómenos psi, como parte de la investigación psicológica. Ambos libros se convirtieron en textos universitarios en numerosas carreras de psicología del país y del extranjero. En el marco de una psicología en cuya comprobación experimental se encuentra la interacción psicofísica, Musso aclara que la parapsicología permite colocar la problemática de la existencia o inexistencia de factores mentales de la personalidad, así como la de su operatividad en la regulación de la conducta, en otro nivel que el de la descripción de la conducta y el de la fisiología; y la coloca (a la parapsicología) en el nivel de la descripción de las relaciones intencionales del organismo con el mundo exterior, de la interacción del hombre con el mundo.
En 1971, Musso es invitado a presentar un informe acerca de la situación de la parapsicología en Argentina, por gentileza de la Parapsychology Foundation de los Estados Unidos en Saint-Paul de Vence (Francia). En su informe, destaca antecedentes importantes del desarrollo de la parapsicología en Argentina, desde 1930 hasta 1970, señalando aspectos relacionados con la actividad privada (del Instituto Argentino de Parapsicología) y la actividad universitaria, particularmente los estudios llevados a cabo por Musso mismo, y otros colegas con él vinculados. Por ejemplo, el marco de la Universidad es un objeto codiciado por los parapsicólogos. Como punto de partida, la inclusión de los estudios parapsicológicos en este medio fue una de sus metas, aunque algunos científicos en el pasado lograron, pero con poca fortuna conservaron, sus inquietudes académicas por esta disciplina.
En un sentido, puede decirse que pese a los conflictos políticos y sociales de las carreras universitarias, la parapsicología logró un alcance a este nivel de proporciones considerables, y en América Latina fue el primer país que contó con una cátedra oficial. Pero fueron precisamente aquellos conflictos los que privaron en gran medida su ejecución. En general, parte de la política educativa en las universidades depende de la decisión de sus autoridades, y lo que en otras épocas puede considerarse prescindible, en otras puede resultar importante para la formación integral del alumnado.
Por ejemplo, en 1955 por iniciativa del eminente epistemólogo Armando Asti Vera, se dictó un seminario de parapsicología como parte del programa de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación dependiente de la Universidad del Litoral (Rosario, Santa Fe). Un año después, en 1956, se resolvió incorporarla como cátedra oficial en el plan de estudios del doctorado en Psicología, la cual estuvo a cargo de Jaime Berstein, como profesor interino de psicología educacional. La Universidad Nacional del Sur de Bahía Blanca organizó en 1957 una serie de conferencias sobre parapsicología, las cuales estuvieron a cargo de J. Ricardo Musso.
Sin embargo, J. Ricardo Musso comenzó a dictar un curso oficial de parapsicología en 1960, en el cuarto año de la carrera de psicología, aunque él mismo advirtió que sus alumnos tenían un acentuado desinterés por los métodos parapsicológicos, pues la formación psicológica tenía una fuerte orientación clínica (psicoanálisis). En cambio, dos años más tarde, las autoridades de la carrera lo designaron profesor del curso de psicoestadística (es decir, estadística aplicada a la psicología) y allí los alumnos vieron con mayor interés y siguieron más de cerca la metodología experimental en parapsicología. Ese mismo año, Musso fue invitado a ofrecer un programa similar en la Universidad Nacional de Buenos Aires en relación a la investigación científica en psicología, y dos años más tarde, cuando Musso fue designado Director del Departamento de Psicología, ofreció un seminario sobre metodología de la investigación parapsicológica. Incluso, cuando la Universidad Nacional de La Plata lo designó profesor de psicología experimental (correspondiente al tercer año de la carrera), Musso incorporó temas vinculados a la parapsicología.
En síntesis, durante la década del 60, la parapsicología tuvo acceso a tres universidades nacionales, en la Universidad del Litorial (hoy Universidad Nacional de Rosario), la Universidad Nacional de Buenos Aires, ambas como materia de la carrera de psicología, y la Universidad Nacional de La Plata como uno de los temas de psicología experimental. Otros miembros del Instituto Argentino de Parapsicología fueron convocados para ofrecer la materia en universidades privadas, tales como Bruno Fantoni, Julio César Di Liscia, y Harold Horwitz.
En la década del 70, la Universidad del Salvador creó un Instituto de Parapsicología que estuvo a cargo del sacerdote jesuíta Enrique Novillo Paulí, quien se educó con Rhine en Estados Unidos y efectuó hasta 1989, importantes contribuciones a la parapsicología. En 1973, después de un intenso debate legislativo, el Diputado Nacional Luis Alberto Sobrino Aranda cooperó en la financiación de la investigación parapsicológica, la cual tuvo una acogida favorable por el Gobierno a raíz de la iniciativa del Tte. Gral. Perón quien escribió al Presidente de la Cámara de Diputados instando a la reincorporación de la parapsicología en las Universidades Nacionales y privadas. Pero esta iniciativa se disolvió a consecuencia a la caída del gobierno constitucional en 1976, pero fundamentalmente debido a la carencia de un programa de formación de psicólogos profesionales interesados en el tema.
Muchos otros parapsicólogos latinoamericanos han encontrado la labor parapsicológica de J. Ricardo Musso como una de las fuentes de consulta más importantes. Una constancia empírica de ello aparece en las menciones bibliográficas que más de un centenar de autores hispanos citan de su más conocido libro En los Límites de la Psicología, que pese a sus cuarenta años, aún conserva toda su vigencia para aprendices e iniciados en parapsicología. Los elogios a su labor no han cesado aún. Después de todo, si Musso -como tantos otros en el pasado- hubieran deseado enriquecerse económicamente con la parapsicología, como quienes desafortunadamente hoy día usurpan el nombre de "parapsicólogo" para fines deshonestos, esta historia sería probablemente diferente.
Lo Paranormal en la Argentina, hoy
En síntesis, respecto a la situación de la parapsicología en Argentina, los horizontes no son demasiado optimistas en el presente. La parapsicología en Argentina tiene una historia muy fecunda, aunque carece de reconocimiento académico, y fue eliminada de la Universidad del Salvador, tras la muerte de Enrique Novillo Paulí, en 1989. Solamente subsiste en una universidad privada, la Universidad John F. Kennedy, como materia del quinto año de la carrera de psicología; y, por otra parte, en la Universidad Nacional de Mar del Plata, cuya Escuela de Psicología ha incluido la Psicología Paranormal dentro de su materia de Escuelas Psicológicas Contemporáneas, como un tema de sincero interés científico.

En Argentina, existen muy pocos institutos dedicados a la investigación parapsicológica. Actualmente, el Instituto de Psicología Paranormal (IPP) es una academia de investigación y docencia cuyo objeto es la investigación de estos fenómenos, ofreciendo un coherente programa de estudio, y como un ente coordinador de diversas actividades, cuyo interés central es la formación de profesionales en parapsicología, brindar asesoramiento al público en general, y a todos aquellos quienes se ocupan de la problemática de lo paranormal. Este Instituto opera como un centro de investigación orientado hacia diversas áreas de trabajo, como el desarrollo de procedimientos que permitan estudiar el fenómeno psi, como así también, orientado educacionalmente, cuenta con un evolucionado sistema de enseñanza a través de material audiovisual, video-tapes documentales, biblioteca especializada, y todo aquello que permita una formación completa al nivel de los institutos más prestigiosos de Estados Unidos y Europa. Actualmente, un selecto número de profesionales abocados en esta tarea se desempeña en forma independiente. La mayoría de ellos están ligados a una fuente de información a través de los programas educativos que el IPP ofrece, como pocos en América Latina. El Instituto dispone de una vasta biblioteca especializada, un laboratorio de investigación compuesto por varias computadoras, y una consultoría en parapsicología clínica.
Otro grupo es la Agencia Latinoamericana de Información Psi (ALIPsi), la cual es básicamente un centro de documentación en parapsicología creado con el objeto de ofrecer un servicio de orientación y consulta bibliográfica a todos aquellos interesados en parapsicología. ALIPsi es el primer centro de información que dispone de más de un millar de obras acerca de parapsicología y otros tópicos, y el tercero en el mundo que ofrece el más completo y documentado archivo bibliográfico en computadora, tanto para el profesional en áreas clínicas o experimentales, como para el público en general interesado en esta disciplina. En Iberoamérica es el único servicio de consulta bibliográfica que otras instituciones con avanzado desarrollo científico, en diferentes puntos del planeta, están desarrollando.
Respecto a las publicaciones, en Argentina existe la Revista Argentina de Psicología Paranormal un medio gráfico de divulgación científica dedicada a explorar los fenómenos paranormales, ofreciendo un material dirigido a construir un cuerpo científico a nuestra disciplina, estimulando este interés, tanto hacia el estudiante universitario, como al profesional de avanzada, la RAPP apareció en 1990, y comprende fundamentalmente la publicación de trabajos originales, con los ulteriores desarrollos tecnológicos experimentales y teóricos de la investigación psi.
Otras valiosas publicaciones, son la prestigiosa revista Ciencias del Espíritu, con orientación en psicología transpersonal y parapsicología clínica dirigida por el psicólogo Daniel Gómez Montanelli, la Gaceta de Parapsicología publicada por la Asociación Argentina de Parapsicología, entre otras de divulgación popular. A nivel educativo, también merece mención la Escuela de Parapsicología del Centro de Estudios Modernos, la cátedra de Parapsicología en la Facultad de Psicología de la Universidad John F. Kennedy, el Grupo de Estudios en Psicología Paranormal de la Universidad Nacional de Mar del Plata, el Instituto Argentino de Investigaciones Psicobiofisicas de Rafaela (Santa Fe), el Laboratorio de Investigaciones Parasensoriales en Buenos Aires, entre algunos pocos.
Independientemente de ello, sobreabunda mucha charlatanería e ignorancia acerca del tema a nivel popular. En consecuencia, la mayoría de los académicos temen vincularse con el campo; el neologismo psicología paranormal es menos "violento", y ha sido empleado con el objeto de desvincular la creencia según la cual, la parapsicología sería una especie de terapia cuasi-psicológica y algo pseudo-religiosa, pero usada con evidentes intereses económicos, problema que -en general- padece no sólo nuestro país, sino también Latinoamérica y el mundo entero.
INSTITUTO DE PSICOLOGIA PARANORMAL
Salta 2015 (1137)
Tele-fax: 305-6724. Capital Federal
Buenos Aires. ARGENTINA
GRUPOS QUE SE DEDICAN A LA PARAPSICOLOGIA
Existen en el país muy pocos centros de actividad parapsicológica que pueden ser definidos como foros de discusión serios y responsables. Otras actividades y ofertas carecen de seriedad, vinculándose en su mayor parte a actividades esotéricas, religiosas, o meramente especulativas con un bajo nivel de información o cultura general. Los así llamados "videntes" son una actividad explotada por embaucadores. Para estar prevenido de las actividades de estos grupos o individuos, es importante mantenerse informado de aquellos quienes operan seriamente en este controvertido campo. Algunos de éstos, a su vez, están comunicados con otras diversas áreas de la actividad parapsicológica. Estos son:
Institutos & Asociaciones
Instituto de Psicologia Paranormal (IPP)
El Instituto es una academia de investigación y docencia que ofrece dos cursos (nivel introducción y superior). Cada curso es anual y provee a los alumnos un vasto material didáctico, participativo y experimental. Dispone de una biblioteca compuesta por más de 1200 libros, videoteca con más de 3,000 horas de documentación fílmica, y revistas especializadas antiguas y modernas de todas partes del mundo. Los cursos están coordinados por Alejandro Parra. Dirección: Salta 2015 (1137). Capital Federal. Buenos Aires. Tel: 305-6724.
Centro de Estudios Modernos (CEM)
El CEM es una academia de enseñanza en parapsicología y otros temas paranormales con más de 20 años de antiguedad. Esta a cargo de Jorge Conde y ha organizado más de una veintena de congresos, algunos de los cuales han participado destacados expositores internacionales. Recientemente, el CEM ha coordinado un curso de parapsicología en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, en la Provincia de Buenos Aires. La Asociación Pro-Colegio de Profesionales en Parapsicologia esta también vinculada a las actividades del CEM. Dirección: Av. Corrientes 1393, 3er.Piso Dto "E" (1043). Capital Federal. Buenos Aires. Teléfono: 371-5030.
Asociacion Argentina de Parapsicologia (AAP)
La Asociación esta coordinada por Roberto Martínez. Ofrece un curso corto de parapsicologia en la Universidad Argentina John F. Kennedy. La AAP esta compuesta por un pequeño pero activo grupo de estudiosos, psicólogos, médicos y psiquiatras. Organiza anualmente los congresos "Buenos Aires" de parapsicología donde exponen diversos temas de orientación científica en parapsicología. Dirección: Gral. L.N.Mansilla 3245 (1425). Capital Federal. Buenos Aires. Tel: 822-8484.
Revistas & Publicaciones
Revista Argentina de Psicología Paranormal (RAPP)
La RAPP es una publicación académica editada por Alejandro Parra y Jorge Villanueva, fundada en 1990. La publicación es trimestral y goza de amplio prestigio nacional e internacional para los estudiosos hispano parlantes, debido al carácter académico de sus informes de investigación y artículos, comentarios de libros e información valiosa para el investigador. Es posible adquirirla por suscripción (U$ 20 por año). Dirección: Salta 2015 (1137). Capital Federal. Buenos Aires.
Cuadernos de Parapsicologia (CdeP)
La revista de parapsicología más antigua desde 1963, contiene traducciones de publicaciones similares en ingles y algunos reportes de investigación experimental desarrollados por sus editores, entre ellos Dora Ivnisky. Es publicada en forma modesta pero valiosa para los interesados en aspectos metodológicos generales en parapsicología. Dirección: Zabala 1930 (1712). Castelar. Pcia. de Buenos Aires.
Ciencias del Espíritu
Publicación anual editada por Daniel Gómez Montanell, presidente de la Fundación Allan Kardec, contiene artículos de psicología transpersonal, espiritualidad, y parapsicología. La revista se caracteriza por un sentido equilibrado de análisis entre las terapias psicológicas y el desarrollo espiritual. Su costo por ejemplar es de $ 7. Dirección: Av. Corrientes 5823, (1414). Capital Federal. Buenos Aires.
Gaceta de Parapsicología
Revista mensual editada por Antonio Las Heras, contiene artículos cortos de parapsicología, revisiones de libros y noticias de la Asociación Argentina de Parapsicología. Esta revista se distribuye sin cargo a los interesados. Dirección: Casilla de Correo 17, Sucursal 19, (1419). Buenos Aires. Argentina.
Bases de Datos e Información
Agencia Latinoamericana de Informacion Psi (ALIPsi)
Este centro es -básicamente- un instituto virtual con acceso a internet a través del Instituto de Psicología Paranormal. ALIPsi es una base de datos particularmente sobre literatura parapsicológica en español (aunque tambien otros idiomas), revistas y videos. Contiene mas de 2,000 libros clasificados y 5,000 referencias de revistas. Estudiantes, profesionales y publico en general consulta la base de datos para mantenerse informado de la actividad parapsicológica nacional e internacional. Contactar con: rapp@par.psico.net.
Alejandro Parra es editor de la Revista Argentina de Psicología Paranormal y miembro de la Parapsychological Association. Coordina la Agencia Latinoamericana de Información Psi y es Secretario de Relaciones Internacionales de la Asociación Iberoamericana de Parapsicología (AIPA). También es autor de "Historia de la Parapsicología en Argentina" (Buenos Aires, 1990).
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