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EXTRAÑAS
APARICIONES
Armando
Galant
¿Humanoides
trasparentes? ¿Humanoides luminosos?
Una
mañana del año 1950, la señora Kathleen Compardo, de Pensilvania (estados Unidos)
se levantó temprano para preparar el desayuno a su esposo. Después se acostó
nuevamente para dormir algo más. Cuando un poco más tarde se despertó, vio que
junto a su lecho había dos figuras transparentes de unos 90 cm. De estatura.
Se
comunicaron con ella telepáticamente, con lo que parecieron voces infantiles.
Le dijeron que ellos estaban muy adelantados en conocimientos científicos y
que disponían de un aparato con el que podían curar el cáncer, así como armas
lanzarrayos capaz de matar al instante. Añadieron que deseaban ayudar a los
humanos, pero que, dado que somos belicosos, temían que pudiéramos destruirles
tan pronto como se mostraran a nuestros ojos. Dijeron que su visita era breve,
por no poder permanecer mucho tiempo en nuestra atmósfera.
Cynthia
Appleton, de 27 años, se hallaba en su domicilio de Aston, cerca de Birmingham
(Inglaterra) el 18 de noviembre de 1857, cuando se le apareció la figura de
un hombre junto a la chimenea. Era como una imagen de televisión, que apareció
primero borrosa, aclarándose después, al tiempo que se producía un sonido sibilante.
Era
un hombre alto, de aspecto agradable, cubierto con una vestimenta ajustada,
que parecía un impermeable de plástico. Sus labios se movían, pero ella no oía
nada. Sin embargo, contestando telepáticamente a las preguntas que ella le hacía.
Y supo así que el visitante venía de otro mundo y que buscaba una materia que
a la mujer le sonó como “titio” (¿titanio?). Por señas, aquel ser le transmitió
la idea de un aparato en forma de platillo, con una cúpula y también de una
nave “capitana”. Dijo proceder de un mundo de paz y armonía. La parición se
esfumó súbitamente. En el lugar donde había estado se encontraban unas páginas
de periódico, las cuales quedaron chamuscadas.
El
7 de enero de 1958, fueron dos figuras las que, de la misma forma, se presentaron
ante la Sra. Appleton. Le hablaron ahora en un inglés con acento extranjero.
Se trataba del primer visitante, que tenía el cabello largo, hasta los hombros,
y de un segundo hombre, con el pelo más corto y rizado. Le dijeron que sólo
se presentaban ante ella porque su cerebro estaba apropiadamente ajustado para
esta clase de contacto; que lo que estaba viendo era una proyección de unas
entidades y no debía tocarlo.
Al anochecer del día 26 de junio de 1962, en Verona (Italia), Roberto Poregozzo, su madre María y su hermana Luisa vieron en las alturas un disco plateado maniobrando durante una hora. Hacia las 3 de las madrugada, apareció en la habitación una luz verdosa y se recortó en la ventana una silueta humana, de cuerpo semitransparente. Su cabeza era enorme y calva. De repente, aquella figura pareció encogerse y desapareció “al igual que lo hace una imagen televisiva cuando se apaga el receptor”.
Varios
platillos hicieron su aparición el 21 de febrero de 1965 sobre Chalach, en la
frontera entre Argentina y Paraguay, Uno de ellos aterrizó. Unos cincuenta indígenas
de la tribu Toba vieron estupefactos como descendían de la máquina tres seres
altos, rodeados de halos luminosos. Los indios se arrodillaron y les adoraron
con los brazos en alto, al igual que sus antepasados adoraban al Sol. Pudieron
entonces escuchar una voz, procedente de los visitantes, que les decía que no
debían temer nada y que pronto volverían para traer la paz al mundo. Hubo algunos
oficiales de la policía argentina testigos también del hecho y pudieron tomar
algunas fotografías de la nave.
Relata
esta noticia Gordon Creighton, que estudió el caso con gran atención. A través
de su corresponsal especial en Argentina, Oscar Gallínez, pudo confirmar la
autenticidad de la historia y saber también que las fotos habían sido intervenidas
por la Fuerza Aérea Argentina.
El
20 de agosto de 1965, cerca de Cuzco, en Perú, una gran cantidad de personas
vio a dos humanoides luminosos que salían de un disco que había aterrizado.
Y
en la misma década de los sesenta, a principios de mayo (ignoro en que año exactamente)
ocurrió el siguiente caso en Virginia (Estados Unidos) cerca de Richmond.
Un
joven estudiante, Michael Luckovich, volvía de madrugada en su coche. Al salir
de una curva, se encontró con tres rarísimos seres que brillaban en medio de
la carretera. Sus cabezas eran redondas y resplandecientes. No parecían tener
brazos. Las tres figuras cruzaron rápidamente la carretera y desaparecieron
en un campo de cebada. Al día siguiente, el joven volvió al lugar y descubrió
huellas en el suelo.
Finalmente,
hablemos algo de los humanoides diminutos...
Hay
en todo el mundo tradiciones y leyendas sobre gnomos y pequeños seres que viven
bajo tierra... Se han hallado en Escocia, en una zona próxima a Edimburgo, ataúdes
con pequeños seres que no parecen de nuestro mundo... En la región de Poitou
(Francia) se ha mantenido a través del tiempo la creencia en una raza de enanitos
muy negros y peludos, llamados por el pueblo “fadets” o “farfadets”.
En
el año 1138, parece que fue capturado en los sótanos de un monasterio alemán
un homúnculo de color negro, que no hablaba ningún idioma, el cual acabó por
salir corriendo, huyendo por un paso subterráneo.
Y
en Ratra (Irlanda), un investigador, Walter Yveling Evans escuchó un relato
sobre el hallazgo de un ser pequeñísimo, de apariencia humana, al ser levantada
una piedra plana que había sobre una zanja...
El
Sr. Ivan Goodman, de Casper (Wyoming), Estados Unidos, conserva una momia encontrada
en una caverna situada cerca de dicha localidad, de un hombrecito que sólo mide
40 cm. De estatura. Su piel es oscura y tiene el cuerpo cubierto de vello rubio.
La frente es baja, la nariz achatada y tiene dientes caninos.
En
un balneario de los manantiales de Ilkey, en Yorkshire (Inglaterra), un hombre
llamado William Butterfield descubrió un día en el agua a un gran número de
pequeñas criaturas de aspecto humano, vestidas de verde, que se expresaban en
un lenguaje incomprensible.
El
27 de septiembre de 1954, en Préamon (Francia) cuatro niños oyeron ladrar desesperadamente
a un perro y, al acudir al lugar, hallaron en el suelo un gran objeto desconocido
y cerca de él un ser humano de muy pequeño tamaño.
El
2 de octubre del mismo año, el mecánico Ernest Delattre, de 19 años, también
en Francia, que regresaba a su hogar en motocicleta, vio descender del cielo
un objeto iluminado, de forma de huevo, que se posó a unos 15 metros de él.
Poco después pudo ver unas formas pequeñas y oscuras que se movían en torno
a la nave y que “parecían sacos de patatas”.
Una
noche de marzo de 1955, en Branch Hill (Ohio), Estados Unidos, a las 4 de la
madrugada, un comerciante llamado Robert Hunnicutt descubrió a tres hombrecillos
de no más de un metro, tez grisácea y “cara de rana”, vestidos con trajes grises
muy ajustados.
En
Huanuco (Perú) fueron cinco personas las que vieron bajar un objeto ovalado
el 1º de septiembre de 1965, y salir de él un ser humanoide de unos 85 cm. De
estatura, cuya cabeza era de tamaño doble que el de una cabeza humana normal.
Hizo unos gestos incomprensibles y volvió a entrar en su nave, que se elevó
verticalmente y emprendió después rumbo hacia el Oeste.
El
29 de agosto de 1967, en Cussac (Francia) dos niños encontraron una esfera de
dos metros de diámetro. A su lado se encontraban, según la expresión de uno
de ellos “cuatro diablillos”, que a continuación ¡se elevaron en el aire y volaron
alrededor de la esfera, entrando en ella de cabeza por su parte superior cuando
ésta remontaba!
Citaré
para terminar el sensacional caso de un anciano de 80 años, Juan Rodríguez,
que fue testigo en su pueblo de Aznalcollar (Sevilla) del aterrizaje de otro
ovni del que vio desembarcar ¡a más de 50 tripulantes! En septiembre de 1971.
Los describió como humanoides muy pequeños, todos vestidos de azul, con unos
trajes que parecían de una sola pieza y con algo en la cabeza que impidió al
testigo distinguir bien sus rostros. Descendieron de la nave formando dos hileras,
como si hubieran salido de dos puertas diferentes.
¿Mienten
todos, jóvenes y viejos? Pero ¿y las huellas? ¿y las fotos?
Se
dice que nuestros misteriosos visitantes toman muestras de tierra, de plantas...
Es,
por otra parte, frecuente en las zonas que han aparecido ovnis, la muerte inexplicable
de cierto número de animales. Generalmente, se encuentran sus cadáveres totalmente
sin sangre, sin que se halle ni una gota en la zona circundante. Los cadáveres
no aparecen desgarrados; están totalmente enteros exteriormente, con su piel
intacta, pero en cambio el interior se halla totalmente vacío de órganos...
como si hubiesen sido objeto de una disección quirúrgica para su estudio. Y
los autores han actuado en todos los casos con tal sigilo que nadie ha visto
ni oído nada.
El
máximo número de estos casos se dio hacia 1969, año de una intensa actividad
en la aparición de ovnis. Se registraron, en España, en los alrededores de Rioseco
(Valladolid) y la Guardia (Pontevedra). El mismo fenómeno se ha producido en
lugares del mundo muy apartados entre sí, particularmente en Estados Unidos,
Puerto Rico y Sudamérica.
Pero
casi todas las personas que afirman haberse comunicado con los misteriosos visitantes
de nuestro mundo dicen que éstos parecen predicar la paz y amor y que se muestran
interesados por nuestro nivel de civilización y preocupados por nuestras guerras
y posibilidades de autodestrucción.
Se
dice también que una vez fue enterrado en un cementerio norteamericano el cadáver
de un ser de otro mundo.
Parece
que el 16 de abril de 1897, antes de la aparición del automóvil y seis años
antes de que los hermanos Wright inventaran el avión, a las seis de la mañana,
en Aurora, condado de Wise (Texas), apareció en el cielo un disco, pilotado
por un hombre o humanoide.
Dicen
que sufrió un accidente y cayó a tierra, describiendo círculos. Al intentar
sobrevolar el campanario de la iglesia, chocó con un molino de viento, propiedad
del juez A.S. Proctor, haciendo explosión y quedando destrozado. El cadáver
de su triipulante –según se indica-, fue enterrado al día siguiente, en el cementerio
de la localidad. Sería éste el primer visitante de otro mundo que se sepa haya
sido enterrado en el nuestro.
Según
T.J. Weems, funcionario del Servicio de Comunicaciones de Estados Unidos, de
servicio en Aurora, en aquel tiempo, el piloto llevaba lo que parecía ser un
cuaderno de bitácora, escrito en un lenguaje desconocido.
Se
encontraron restos de la nave por la zona, que algunas personas guardaron como
curiosidad.
Este
hecho aparece publicado en el “Dallas Morning News” del 19 de abril de 1897.
Al
Associated Press informó el 26 de marzo de 1973 que un equipo de componentes
investigadores, a cuya cabeza figuraba Hayden Hewes, Director de la Oficina
Internacional de ovnis de Oklahoma City, había hecho una investigación en el
antiguo cementerio de Aurora, actualmente abandonado y cubierto de altas hierbas,
consiguiendo hallar los restos del piloto y comprobando por los mismos que no
se trataba del cuerpo de un ser humano.
Y
también se dice (véase artículo de John Lester del 23 de diciembre de 1958 en
el prestigioso periódico norteamericano Newark Star-ledger) que, según altas
fuentes oficiales de Washington, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos ha capturado
por los menos uno o quizá dos platillos volantes. Añadía el artículo que Francia
tenía ya por lo menos un platillo en su poder, así como Inglaterra y la Unión
Soviética, y tal vez Brasil.
La
misma fuente informó a Lester que, en la base de Wright-Patterson (Dayton, Ohio)
se habían realizado experimentos a tal respecto.
Se
ha dicho que el artículo era totalmente ficticio. Pero nunca murió, sin embargo,
el rumor según el cual en Estados Unidos se había capturado una nave que contenía
los cuerpos de seis o siete hombrecillos, los cuales fueron congelados y se
encontraban custodiados en dicha base, hecho que el gobierno mantenía oculto.
Hay
relatos en los que se asegura que nuestros visitantes más evolucionados han
dicho proceder del planeta Humo o de Ganímedes, la luna de Júpiter o de otra
Galaxia. Sin embargo, los estudios efectuados y las ondas enviadas a planetas
de nuestro sistema solar demuestran que en esos mundos no hay condiciones que
hagan posible la vida, tal como aquí la concebimos, al menos.
¿De
dónde vienen entonces nuestros visitantes? ¿De más lejos? Piénsese que el sistema
más próximo a nosotros es el de Alfa Centauro, compuesto por tres estrellas,
que se encuentra a una distancia de 4´29 años luz (unos 40 billones, con “b”,
de kilómetros). Desechemos la locura de suponer que estos seres lleguen aquí
desde tan remotísimos lugares. Lo más racional es pensar que están aquí, en
la misma Tierra, en su interior.
Es
posible que estos enigmáticos exploradores se camuflen y nos den una falsa información
para mantener su origen y propósitos en secreto.
¿Cuándo
dejarán de callar lo que saben las fuentes oficiales? ¿Cuándo conoceremos el
verdadero origen de todos esos seres? ¿Cuándo sabremos se trata de razas distintas
entre sí o si hay entre ellos productos de una sofisticada ingeniería genética?
¿Llegará al fin
un día en el que podamos establecer una comunicación abierta con nuestros Superiores
Desconocidos, con nuestros hermanos de otro mundo?
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